Boletin
 
6 de diciembre de 2011 • Volumen 3 - Edición 13

Pruebas anuales de detección con radiografía de tórax no reducen las muertes por cáncer de pulmón

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Las pruebas anuales de detección de cáncer de pulmón con radiografía de tórax convencional no reducen el riesgo de muerte por la enfermedad, si se las compara con la no realización anual de este tipo de pruebas, de acuerdo con los resultados del estudio de exámenes de detección del cáncer de Próstata, Pulmón, Colorrectal y Ovarios (PLCO). Los resultados tomados de una mediana de casi 12 años de seguimiento se publicaron en Internet el 26 de octubre en JAMA.

Los participantes en el estudio asignados al azar para realizarse una radiografía de tórax durante 4 años consecutivos, presentaron aproximadamente el mismo índice de mortalidad por cáncer de pulmón que los participantes asignados al azar para recibir atención médica convencional (o sea, la atención que normalmente recibirían en su propia comunidad).

El PLCO es uno de los estudios de pruebas de detección más grandes que se haya llevado a cabo. En el estudio participaron aproximadamente 155 000 personas entre 55 y 74 años de edad. Los participantes se sometieron a pruebas de detección para cuatro tipos diferentes de cáncer en uno de los 10 centros designados, entre noviembre de 1993 y julio de 2001.

A diferencia de los participantes del Estudio Nacional de Exámenes de Pulmón (NLST), cuyos resultados fueron presentados inicialmente a finales del año pasado, los participantes de PLCO no tenían un riesgo más alto de cáncer. Solo el 10 por ciento de los participantes eran fumadores al momento del estudio y el 42 por ciento eran exfumadores. Dentro del grupo de participantes del estudio PLCO asignados a los exámenes de detección, el 91,3 por ciento se sometió a las pruebas correspondientes al menos una vez y el 83,5 por ciento se realizó las cuatro radiografías de tórax. Solo el 11 por ciento de los pacientes asignados a la atención convencional del estudio (es decir, el grupo control) se realizó una radiografía de tórax para detectar cáncer de pulmón durante el periodo de 4 años que duró la intervención.

En el NLST, se comparó la detección por medio de tomografía computarizada (TC) helicoidal de baja dosis con radiografía de tórax de pacientes que tenían un riesgo alto de cáncer de pulmón, principalmente debido a sus antecedentes de consumo de tabaco. Los resultados indicaron un 20 por ciento de reducción de la mortalidad por cáncer de pulmón asociada a la TC. Cuando los investigadores del estudio PLCO analizaron el subgrupo de cerca de 30 000 pacientes que habrían sido candidatos para el NSLT por sus antecedentes de fumadores, hubo indicaciones de una leve reducción del riesgo de mortalidad por cáncer de pulmón asociado a las pruebas de detección a los 6 y 13 años de seguimiento. Sin embargo, este resultado, no fue estadísticamente significativo.

Solo el 18 por ciento de los casos de cáncer de pulmón en el grupo de PLCO asignado a la detección fueron diagnosticados durante el periodo de intervención del estudio. Sin embargo, de acuerdo con la doctora Christine Berg de la División de Prevención del Cáncer del NCI, investigadora principal del PLCO y del NLST, lo más seguro es que un periodo más prolongado de detección no hubiese arrojado resultados diferentes dada la ausencia de una reducción de mortalidad en los participantes de alto riesgo.

Los resultados del estudio "son los más definitivos que puede haber", continuó la doctora Berg. "En realidad, indican que las pruebas de detección de cáncer de pulmón con radiografías de tórax no son de ningún beneficio en la reducción de la mortalidad por cáncer de pulmón, independientemente del perfil de riesgo que pueda tener una persona".

Grupos de investigación están aún analizando los resultados del NLST, agregó la doctora Berg, incluidas las implicaciones de un índice alto de positivos falsos asociados a la detección por medio de la TC en ese estudio.