Boletin
 
7 de diciembre de 2010 • Volumen 2 - Edición 13

Cánceres de páncreas pueden evolucionar lentamente durante muchos años

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Los cánceres de páncreas pueden tardar más de una década en evolucionar a su fase letal, de acuerdo con un análisis de las alteraciones genéticas en tumores de siete pacientes. Los resultados, publicados el 28 de octubre en la revista Nature, sorprendieron a los propios investigadores, al indicar que pasa mucho tiempo entre la primera alteración genética precursora del cáncer en una lesión pancreática y la aparición de la enfermedad metastásica potencialmente mortal. Este lapso representa una ventana de oportunidad para detectar el cáncer en sus estadios tempranos, apuntaron los investigadores.

El estudio, realizado en el Centro de Investigación del Cáncer Pancreático Sol Goldman del hospital Johns Hopkins, contradice una opinión generalizada de que la enfermedad es muy mortal debido a su rápida diseminación. El cáncer pancreático a menudo se diagnostica solo cuando se ha diseminado a otros tejidos, después de lo cual muchos pacientes no sobreviven más de un año.

La investigación se basa en el análisis genómico de 24 genomas de cáncer pancreático dado a conocer por científicos del hospital Hopkins en el 2008. En el presente estudio, los investigadores llevaron a cabo un análisis genético de múltiples regiones del tumor pancreático primario de un paciente. Después de identificar las mutaciones relacionadas con el cáncer en las regiones del tumor primario y en los tumores metastásicos de siete de los pacientes originales, los investigadores utilizaron modelos matemáticos para calcular el tiempo de la progresión del cáncer pancreático.

En promedio, de acuerdo con los cálculos de los investigadores, pasaron 11,7 años entre la mutación precursora en la célula del tumor y la aparición de la primera célula cancerosa que dio origen a un “clon paterno”, el cual contiene todas las mutaciones que se sabe que estimulan la formación del cáncer pancreático. Pasaron otros 6,8 años para que al menos uno de los subclones adquiriera el potencial genético para diseminarse. A partir de ese momento, transcurrieron 2,7 años más, en promedio, antes de la muerte de los pacientes.

 “Todos estábamos sorprendidos de lo lenta que parece ser la evolución natural del cáncer pancreático”, dijo la investigadora principal, doctora Christine Iacobuzio-Donahue. “Esta enfermedad parece ser muy letal, y mucha gente cree que no se puede hacer nada contra el cáncer pancreático. Pero ahora sabemos que demora años en causar metástasis, por lo que finalmente tenemos una idea de lo que se debe hacer en términos de detección temprana y de cuándo hacerla”.

En un estudio adjunto publicado en Nature, los investigadores del instituto Wellcome Trust Sanger caracterizaron los reajustes genéticos —alteraciones cromosómicas que ocurren cuando el ADN se rompe y sufre reacomodos— de tumores pancreáticos primarios y metastásicos de 13 pacientes. La mayoría de los reajustes se observaron en el estadio temprano de la enfermedad. La capacidad de “identificar y comprender estas mutaciones tempranas constituye una vía para el descubrimiento de fármacos dirigidos”, concluyeron los autores del estudio.