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Planificación de los cuidados de transición (PDQ®)

  • Actualizado: 24 de abril de 2014

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Manejo y seguimiento biopsicosocial

La evaluación biopsicosocial es un proceso dinámico. Como se indicó anteriormente, la evaluación inicial emprendida en el momento del diagnóstico o a la salida del hospital deberá ser reexaminada durante los momentos críticos del curso de la enfermedad del paciente. Estos puntos críticos o de transición pueden ocurrir en momentos de evolución o recaída de la enfermedad o en momentos de cambios funcionales. El cambio hacia el período de postratamiento también representa una transición significativa (ver la sección Consideraciones especiales). Otros puntos críticos pueden presentarse durante una crisis psicosocial, como por ejemplo la muerte o enfermedad de un ser querido o de la persona a cargo de la ayuda, o al momento de una crisis social, como la pérdida de trabajo o la transición a un hogar de ancianos. Los miembros del equipo de atención médica que llevan a cabo las reevaluaciones deben ser conscientes de que las necesidades de atención nuevas tanto para el paciente como para la familia están a menudo asociadas con cambios en la movilidad del paciente y la incapacidad del sistema de apoyo de proveer la atención adecuada.[1] Los cambios en el estado biopsicosocial pueden presentarse rápidamente, y es aconsejable que la reevaluación biopsicosocial sea incorporada en cualquier rutina de cuidado ambulatorio o atención domiciliaria.

Finalmente, cualquier modelo de cuidado biopsicosocial deberá reconocer que una enfermedad, ya sea mortal o no, engendra pérdidas de ahí el mecanismo psicosocial del desconsuelo. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Aflicción, duelo y manejo de la pérdida.) El cáncer interrumpe, temporal o permanentemente, las vidas, sueños, esperanzas, carreras, aspiraciones, integridad y el sentimiento de seguridad tanto del paciente como de su familia, y cada uno manifiesta sus sentimientos de diferente manera. Estos sentimientos son saludables y necesarios para la recuperación psicológica, sin embargo, si la persona no los entiende y los manifiestan de forma destructiva, los efectos pueden ser devastadores. Así mismo, si la crisis emocional generada por una enfermedad se maneja con éxito, los pacientes y las familias pueden adquirir crecimiento psicológico y madurez. El manejo psicosocial del cáncer, independientemente de cuál sea su resultado final, debería ser parte integral de los cuidados médicos del paciente, no importa dónde se suministre, con el fin de asegurar una recuperación completa, en el sentido más amplio de la palabra.[2,3]

Bibliografía
  1. Mor V, Allen SM, Siegel K, et al.: Determinants of need and unmet need among cancer patients residing at home. Health Serv Res 27 (3): 337-60, 1992.  [PUBMED Abstract]

  2. McDaniel S, Hepworth J, Dogerty W: A new prescription for family health care. Family Therapy Networker 17 (1): 18-29, 1993. 

  3. Whittam EH: Terminal care of the dying child. Psychosocial implications of care. Cancer 71 (10 Suppl): 3450-62, 1993.  [PUBMED Abstract]