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Fumar durante el tratamiento de cáncer (PDQ®)

  • Actualizado: 17 de mayo de 2013

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El hábito de fumar como riesgo de una segunda neoplasia

Las personas que al principio se presentan con cánceres relacionados y no relacionados con el hábito fumar se enfrentan con un riesgo mayor de presentar una segunda neoplasia maligna en el mismo sitio o en otro sitio si continúan fumando.[1,2] Cuando el cáncer inicial tiene un pronóstico más favorable, los datos probatorios son aún más sólidos con respecto a que el continuar fumando aumenta el riesgo de presentar nuevos cánceres primarios hasta 20 años después del diagnóstico original. En dos estudios de supervivientes de cáncer de pulmón de células pequeñas (CPCP) (principalmente en estadios I y II),[3-5] el riesgo de presentar otro cáncer, casi siempre cáncer no-CPCP [CPCNP] fue de 3,5 a 4,4 veces mayor que en la población general. Para los que siguieron fumando, el riesgo fue mucho mayor, particularmente para aquellos que también recibían irradiación torácica (riesgo relativo [RR] = 21,0) y alquilantes (RR =19,0).[4] En los individuos que dejaron de fumar en el momento del diagnóstico, el riesgo no fue mayor que en los que habían dejado de fumar al menos seis meses antes del diagnóstico.

En un estudio de supervivientes de cáncer de mama que luego presentaron cáncer de pulmón,[6] el riesgo de presentar posteriormente cáncer de pulmón en quienes recibieron radioterapia torácica (RTT) sola fue insignificante, mientras que el riesgo atribuible al hábito de fumar fue substancial (la oportunidad relativa [OR] ajustada = 5,6) y aún más alto en la combinación de RTT y el hábito de fumar (OR sin ajustar = 9,0, P < 0,05; OR ajustada = 8,6, P = 0,08). En un estudio de supervivientes de linfoma de Hodgkin,[7] se identificó un riesgo multiplicador aún mayor para el cáncer de pulmón posterior a causa del tratamiento de radioterapia y el hábito de fumar (RR = 20,2); en el mismo se encontraron efectos multiplicadores más altos (RR = 49,1) de una combinación de radiación y alquilantes en fumadores moderados a empedernidos comparados con otros casos. En otro estudio realizado en el Japón, se confirmó que, en los pacientes con CPCP que sobreviven por lo menos dos años, se reduce enormemente la probabilidad de presentar cáncer si dejan de fumar.[8]

Los fumadores que presentan cáncer de la cavidad oral y la faringe también tienen una tasa excepcionalmente elevada de presentar segundos cánceres primarios. Un estudio de seguimiento de más de 1.000 pacientes con cáncer de la cavidad oral encontró que el riesgo de presentar un segundo cáncer aumentaba hasta casi cinco veces si el paciente seguía fumando (OR = 4,7) para los cánceres aerodigestivos entre fumadores empedernidos (dos paquetes o más al día), incluso después de controlar para el alcohol, que tiene su propio exceso de riesgo. No se observó ningún efecto si se cesaba de fumar dentro de los dos años, pero el riesgo disminuyó significativamente después de haber dejado de fumar durante cinco años.[9] Otro estudio [10] confirmó este aumento en el riesgo, aunque en un nivel algo inferior. Se examinaron más de 1.000 pacientes de carcinoma de células escamosas de la cabeza y el cuello para ver los efectos conjuntos del tabaco y el alcohol en segundos tumores primarios (STP) hasta seis años después del diagnóstico inicial. Los casos de STP tenían mayores probabilidades de pertenecer a fumadores actuales (27,5 contra 18,8%), quienes fumaron más y durante más tiempo y consumieron otros tipos de tabaco en vez de cigarrillos o en combinación con cigarrillos. El riesgo general para STP fue aproximadamente el doble para los fumadores. El mayor riesgo estuvo relacionado con el hábito de fumar continuo (RR = 2,1) e ingesta de alcohol (RR = 1,3) después del diagnóstico, aunque no se observó efecto de interacción alguno que resultara obvio.

También se ha documentado la relación entre el hábito de fumar y la evolución del cáncer de próstata. Un estudio encontró una tasa de mortalidad tumoral específica más alta a los cinco años en fumadores con enfermedad en estadio D2 (88contra 63%) y con enfermedad A sin estadio (39 contra 17%), que se atribuyó a los efectos inmunodepresores del hábito continuo de fumar.[11] Por último, se ha mostrado la incidencia que tiene el fumar sobre el riesgo de presentar un cáncer de pulmón secundario en los supervivientes del linfoma de Hodgkin.[7,12]

Bibliografía
  1. Wynder EL, Mushinski MH, Spivak JC: Tobacco and alcohol consumption in relation to the development of multiple primary cancers. Cancer 40 (4 Suppl): 1872-8, 1977.  [PUBMED Abstract]

  2. Blum A: Cancer prevention: preventing tobacco-related cancers. In: DeVita VT Jr, Hellman S, Rosenberg SA, eds.: Cancer: Principles and Practice of Oncology. 5th ed. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers, 1997, pp 545-557. 

  3. Richardson GE, Tucker MA, Venzon DJ, et al.: Smoking cessation after successful treatment of small-cell lung cancer is associated with fewer smoking-related second primary cancers. Ann Intern Med 119 (5): 383-90, 1993.  [PUBMED Abstract]

  4. Tucker MA, Murray N, Shaw EG, et al.: Second primary cancers related to smoking and treatment of small-cell lung cancer. Lung Cancer Working Cadre. J Natl Cancer Inst 89 (23): 1782-8, 1997.  [PUBMED Abstract]

  5. Johnson BE: Second lung cancers in patients after treatment for an initial lung cancer. J Natl Cancer Inst 90 (18): 1335-45, 1998.  [PUBMED Abstract]

  6. Ford MB, Sigurdson AJ, Petrulis ES, et al.: Effects of smoking and radiotherapy on lung carcinoma in breast carcinoma survivors. Cancer 98 (7): 1457-64, 2003.  [PUBMED Abstract]

  7. Travis LB, Gospodarowicz M, Curtis RE, et al.: Lung cancer following chemotherapy and radiotherapy for Hodgkin's disease. J Natl Cancer Inst 94 (3): 182-92, 2002.  [PUBMED Abstract]

  8. Kawahara M, Ushijima S, Kamimori T, et al.: Second primary tumours in more than 2-year disease-free survivors of small-cell lung cancer in Japan: the role of smoking cessation. Br J Cancer 78 (3): 409-12, 1998.  [PUBMED Abstract]

  9. Day GL, Blot WJ, Shore RE, et al.: Second cancers following oral and pharyngeal cancers: role of tobacco and alcohol. J Natl Cancer Inst 86 (2): 131-7, 1994.  [PUBMED Abstract]

  10. Do KA, Johnson MM, Doherty DA, et al.: Second primary tumors in patients with upper aerodigestive tract cancers: joint effects of smoking and alcohol (United States). Cancer Causes Control 14 (2): 131-8, 2003.  [PUBMED Abstract]

  11. Daniell HW: A worse prognosis for smokers with prostate cancer. J Urol 154 (1): 153-7, 1995.  [PUBMED Abstract]

  12. Abrahamsen JF, Andersen A, Hannisdal E, et al.: Second malignancies after treatment of Hodgkin's disease: the influence of treatment, follow-up time, and age. J Clin Oncol 11 (2): 255-61, 1993.  [PUBMED Abstract]