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La nutrición en el tratamiento del cáncer (PDQ®)

  • Actualizado: 28 de febrero de 2014

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Efectos del tratamiento del cáncer en la nutrición



Cirugía y nutrición

La cirugía aumenta la necesidad del cuerpo de nutrientes y energía.

El cuerpo necesita una cantidad extra de energía y nutrientes para cicatrizar las heridas, luchar contra las infecciones y recuperarse de la cirugía. Si el paciente está desnutrido antes de la cirugía, esto puede causar problemas durante la recuperación; por ejemplo, cicatrización precaria e infecciones. Para estos pacientes, la atención nutricional puede comenzar antes de la cirugía.

La cirugía en la cabeza, el cuello, el esófago, el estómago o los intestinos puede afectar la nutrición.

La mayoría de los pacientes de cáncer se tratan con cirugía. La cirugía por la que se extirpa ciertos órganos completa o parcialmente puede afectar la capacidad del paciente para alimentarse y digerir los alimentos. A continuación, se presentan los problemas nutricionales causados por tipos específicos de cirugía:

  • La cirugía de la cabeza y el cuello puede causar problemas con las siguientes funciones:
    • Masticar.
    • Tragar.
    • Saborear u oler los alimentos.
    • Elaborar saliva.
    • Ver.

  • La cirugía que afecta el esófago, el estómago o los intestinos puede impedir que esos órganos funcionen en forma adecuada para digerir alimentos y absorber nutrientes.

Todo esto puede afectar la capacidad del paciente para comer normalmente. La tensión emocional que despierta la cirugía misma también puede afectar el apetito.

La terapia nutricional puede ayudar a aliviar los problemas nutricionales que causa la cirugía.

La terapia nutricional puede aliviar o disminuir los efectos secundarios de la cirugía y ayudar a que los pacientes de cáncer obtengan los nutrientes que necesitan. La terapia nutricional puede incluir lo siguiente:

Es común que los pacientes sientan dolor, estén cansados o pierdan el apetito después de la cirugía. Durante un tiempo corto, algunos pacientes no pueden comer lo que comían habitualmente como resultado de estos síntomas. Ciertas pautas de alimentación pueden ayudarlos, entre ellas las siguientes:

  • No consumir bebidas carbonatadas (como las sodas) y alimentos que produzcan gases como los siguientes:
    • Frijoles.
    • Arvejas.
    • Brócoli.
    • Repollo.
    • Repollitos de Bruselas.
    • Ajíes verdes.
    • Rábanos.
    • Pepinos.
  • Aumentar las calorías al freír los alimentos o usar salsas, mayonesa y aderezos para ensaladas. También se pueden usar suplementos ricos en calorías y proteínas.
  • Elegir alimentos ricos en proteínas y calorías para aumentar la energía y ayudar a que las heridas se cicatricen. Entre las buenas opciones se incluyen las siguientes:
    • Huevos.
    • Queso.
    • Leche entera.
    • Helado.
    • Nueces.
    • Manteca de maní.
    • Carne de vaca.
    • Carne de aves.
    • Pescado.
  • Si el estreñimiento es un problema, aumentar la fibra en pequeñas cantidades y beber mucha agua. Entre las buenas fuentes de fibra, se incluyen las siguientes:
    • Cereales integrales (como avena y salvado).
    • Frijoles.
    • Hortalizas.
    • Fruta.
    • Panes integrales.
    Para mayor información, consultar la sección sobre Estreñimiento.

Quimioterapia y nutrición

La quimioterapia afecta las células de todo el cuerpo.

La quimioterapia afecta las células que crecen rápido y se usa para tratar el cáncer porque las células cancerosas crecen y se multiplican rápidamente. Las células sanas que normalmente crecen y se multiplican rápidamente también se pueden destruir. Entre ellas, están las células de la boca, las vías digestivas y los folículos pilosos.

La quimioterapia puede afectar la nutrición.

La quimioterapia puede causar efectos secundarios que causan problemas para alimentarse y digerir. Cuando se administra más de un medicamento contra el cáncer se pueden presentar más efectos secundarios o estos pueden ser más graves. Los efectos secundarios siguientes son comunes:

  • Pérdida de apetito.
  • Inflamación y llagas en la boca.
  • Cambios en el sabor de los alimentos.
  • Sentirse lleno después de solo una cantidad pequeña de alimentos.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Diarrea
  • Estreñimiento. (Para mayor información, consultar la sección sobre Estreñimiento.)

La terapia nutricional puede ayudar a aliviar los problemas que causa la quimioterapia.

Los pacientes que sufren los efectos secundarios de la quimioterapia pueden no ser capaces de alimentarse normalmente y obtener todos los nutrientes que necesitan para recuperar recuentos sanguíneos saludables entre las sesiones de tratamiento. La terapia nutricional puede ayudar a aliviar estos efectos secundarios, ayudar a los pacientes a recuperarse de la quimioterapia, prevenir demoras en el tratamiento, prevenir la pérdida de peso y mantener la salud general. La terapia nutricional puede incluir los siguientes elementos:

  • Suplementos nutricionales para beber entre comidas.
  • Nutrición enteral (alimentación por sonda).
  • Cambios en la alimentación, como consumir pequeñas cantidades de comida a lo largo de todo el día.

Radioterapia y nutrición

La radioterapia puede afectar las células cancerosas y las células sanas del área de tratamiento.

La radioterapia puede destruir las células cancerosas y las células sanas del área de tratamiento. La cantidad del daño depende de los siguientes aspectos:

  • La parte del cuerpo que se trata.
  • La dosis total de radiación y la manera en que se administra.

La radioterapia puede afectar la nutrición.

La radioterapia dirigida a cualquier parte del aparato digestivo a menudo tiene efectos secundarios que causan problemas de nutrición. La mayoría de los efectos secundarios empiezan pocas semanas después de empezar la radioterapia. Algunos efectos secundarios pueden continuar durante meses o años después de que termina el tratamiento.

Los siguientes son algunos de los efectos secundarios más comunes:

  • De la radiación dirigida a la cabeza y el cuello:
    • Pérdida de apetito.
    • Cambios en el sabor de los alimentos.
    • Dolor al tragar.
    • Boca seca o saliva espesa.
    • Boca y encías doloridas.
    • Reducción de la abertura del esófago superior, que puede causar problemas de asfixia, respiratorios y de tragar.
  • De la radioterapia dirigida al pecho:
    • Infección en el esófago.
    • Dificultad para tragar.
    • Reflujo esofágico (flujo hacia atrás de los contenidos del estómago hacia el esófago).
  • De la radioterapia dirigida al abdomen o la pelvis.
    • Diarrea.
    • Náuseas.
    • Vómitos.
    • Inflamación de los intestinos o el recto.
    • Disminución de la cantidad de nutrientes que absorben los intestinos.

La radioterapia también puede causar cansancio que, a su vez, puede llevar a una disminución del apetito.

La terapia nutricional puede ayudar a aliviar los problemas nutricionales que causa la radioterapia.

La terapia nutricional durante el tratamiento con radiación puede ayudar a los pacientes a obtener suficientes proteínas y calorías para que el tratamiento se lleve a cabo, prevenir pérdida de peso, ayudar a curar las heridas y la piel, y mantener salud general. La terapia nutricional puede incluir los siguientes elementos:

  • Suplementos nutricionales para beber entre comidas.
  • Nutrición enteral (alimentación por sonda).
  • Cambios en la alimentación, como consumir pequeñas cantidades de comida a lo largo de todo el día.

Los pacientes que reciben terapia de radiación de dosis altas para prepararse para un trasplante de médula ósea pueden sufrir muchos problemas de nutrición y deberán consultar con un dietista para recibir apoyo nutricional.

Para mayor información, consultar la sección sobre Trasplante de células madre y nutrición.

Terapia biológica y nutrición

La terapia biológica puede afectar la nutrición.

Los efectos secundarios de la terapia biológica son diferentes para cada paciente y cada tipo de sustancia biológica. Los siguientes problemas nutricionales son comunes:

  • Fiebre.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Pérdida de apetito.
  • Cansancio.
  • Aumento de peso.

La terapia nutricional puede ayudar a aliviar los problemas nutricionales que causa la terapia biológica.

Los efectos secundarios de la terapia biológica pueden causar pérdida de peso y desnutrición si no se tratan. La terapia nutricional puede ayudar a los pacientes que reciben terapia biológica a obtener los nutrientes que necesitan para que el tratamiento se lleve a cabo, prevenir la pérdida de peso y mantener la salud general.

Trasplante de células madre y nutrición

Los pacientes sometidos a trasplante de células madre tienen necesidades nutricionales especiales.

La quimioterapia, la radioterapia y los medicamentos que se usan para un trasplante de células madre pueden causar efectos secundarios que impiden que el paciente coma y digiera los alimentos como de costumbre. Entre los efectos secundarios comunes se incluyen los siguientes:

  • Cambios en el sabor de los alimentos.
  • Boca seca o saliva espesa.
  • Llagas en la boca y la garganta.
  • Nauseas.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Estreñimiento.
  • Pérdida de peso y pérdida de apetito.
  • Aumento de peso.

La terapia nutricional es muy importante para los pacientes sometidos a un trasplante de células madre.

Los pacientes sometidos a trasplante tienen un riesgo muy alto de infección. La quimioterapia de dosis altas o radioterapia disminuyen el número de glóbulos blancos, que son los que luchan contra las infecciones. Es especialmente importante que los pacientes sometidos a un trasplante eviten contraer infecciones.

Los pacientes sometidos a trasplante necesitan abundantes proteínas y calorías para lograr que el tratamiento se lleve a cabo, recobrarse del tratamiento, prevenir la pérdida de peso, luchar contra las infecciones y mantener la salud general. También es importante evitar las infecciones por bacterias en los alimentos. La terapia nutricional durante el tratamiento de trasplante puede incluir los siguientes elementos:

  • Alimentación compuesta solamente de alimentos cocidos y procesados, porque las hortalizas crudas y las frutas frescas pueden contener bacterias dañinas.
  • Directrices sobre la manipulación de alimentos aptos para el consumo.
  • Un régimen específico de alimentación de acuerdo con el tipo de trasplante y la parte del cuerpo afectada por el cáncer.
  • Nutrición parenteral (alimentación a través del torrente sanguíneo) durante las primeras pocas semanas después del trasplante para proporcionar al paciente las calorías, las proteínas, las vitaminas, los minerales y los líquidos que necesita para recuperarse.

Para mayor información, consultar la sección sobre Recuentos bajos de glóbulos blancos e infecciones.