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¿Prequntas sobre el cáncer?

Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción (PDQ®)

Versión Profesional De Salud
Actualizado: 8 de octubre de 2013

Prevalencia y tipos de disfunción sexual en las personas con cáncer

La sexualidad es un fenómeno complejo y multidimensional que incorpora aspectos biológicos, psicológicos, interpersonales y conductuales. Es importante reconocer que hay una gran variedad de funcionamientos sexuales normales. Después de todo, la sexualidad la define cada paciente y su pareja en un marco de factores como el sexo, la edad, las actitudes personales, y los valores religiosos y culturales.

Con frecuencia, muchos tipos y tratamientos de cáncer se relacionan con una disfunción sexual. En todos los sitios, los cálculos de disfunción sexual después de varios tratamientos anticancerosos fluctúan entre 40 y 100%.[1] La mayor parte de la información se refiere a mujeres con cáncer de mama o ginecológico y a hombres con cáncer de próstata. Se conoce menos sobre cómo otros tipos de cáncer (en particular, otros tumores sólidos) afectan la sexualidad. En las investigaciones se indica que alrededor de 50% de las mujeres que han tenido cáncer de mama presentan una disfunción sexual a largo plazo,[2,3] al igual que una proporción similar de mujeres que han tenido cáncer ginecológico.[4] Para los hombres con cáncer de próstata, la disfunción eréctil (erecciones insuficientes para el coito) es la principal forma de disfunción sexual que se ha investigado. Las tasas de prevalencia de la disfunción eréctil fluctúan. En general, en los estudios que utilizaron los autoinformes de los pacientes, se encontraron tasas más altas de disfunción eréctil, que oscilaban entre 60 y 90%, después de una prostatectomía radical y, entre 67 y 85%, después de la radioterapia de haz externo.[5-8] La disfunción eréctil parece ser menos prevalente cuando se utiliza la braquiterapia y más prevalente cuando se utiliza la crioterapia para tratar el cáncer de próstata localizado.[9] En el caso del linfoma de Hodgkin y el cáncer de testículo, 25% de las personas que han tenido estos cánceres presentan problemas sexuales a largo plazo.[3,10]

Varios resúmenes de artículos sobre la sexualidad y el cáncer se concentran en los sitios de cáncer que inciden de manera directa en el funcionamiento sexual.[11-13] La respuesta sexual de un individuo se puede ver afectada de varias maneras y las causas de disfunción sexual suelen ser tanto fisiológicas como psicológicas. Los siguientes son los problemas sexuales más comunes de las personas con cáncer:[3]

  • Pérdida de deseo de actividad sexual en hombres y mujeres.
  • Disfunción eréctil en los hombres.
  • Dispareunia (dolor durante el coito) en las mujeres.

Los hombres también pueden presentar los siguientes problemas:

  • Aneyaculación (ausencia de eyaculación).
  • Eyaculación retrógrada (eyaculación que retrocede hasta la vejiga).
  • Incapacidad de alcanzar el orgasmo.

Las mujeres pueden presentar los siguientes problemas:

  • Cambios en las sensaciones genitales debido al dolor o a la pérdida de sensibilidad y el adormecimiento.
  • Disminución de la capacidad de alcanzar un orgasmo.

La pérdida de sensibilidad puede ser tanto angustiosa como dolorosa para algunos individuos.[14] En las mujeres, la insuficiencia ovárica prematura como resultado de la quimioterapia o la radioterapia pélvica es un antecedente frecuente de disfunción sexual, en especial, cuando se contraindica la sustitución hormonal debido a que la neoplasia maligna es sensible a las hormonas.[2]

A diferencia de muchos otros efectos secundarios fisiológicos del tratamiento del cáncer, los problemas sexuales no tienden a resolverse en el primer o segundo año de supervivencia sin enfermedad;[2,7,15-19] más bien, pueden permanecer constantes y ser bastante graves o, incluso, seguir en aumento. A pesar de que no está claro en qué medida los problemas sexuales influyen en la calificación de la calidad de vida en general relacionada con la salud por parte de un sobreviviente, estos problemas son claramente molestos para muchos pacientes e interfieren en el proceso de reintegración a la rutina diaria después del tratamiento. Para aumentar al máximo la calidad de vida y la supervivencia del paciente, son importantes la evaluación, la derivación, la intervención y el seguimiento.[2,17]

En este sumario, a menos que se indique lo contrario, se tratan temas relacionados con datos probatorios y prácticas referidas a los adultos. Los datos probatorios y la aplicación a la práctica referida a los niños pueden diferir significativamente de la información pertinente a los adultos. Cuando la información específica sobre la atención de los niños esté disponible, se resumirá bajo su propio encabezado.

En un estudio cualitativo de 48 hombres (de 130 contactados) con disfunción eréctil después de un tratamiento de cáncer de próstata en estadio temprano,[20] la calidad de vida se vio afectada de forma significativa en las siguientes áreas:

  • Calidad de la intimidad sexual.
  • Interacciones cotidianas con mujeres.
  • Capacidad de fantasear sexualmente.
  • Autopercepción de su masculinidad.

En un ensayo aleatorizado en el que se comparó la prostatectomía radical con la conducta expectante, se pidió a los pacientes que completaran un cuestionario sobre los síntomas, el funcionamiento psicológico y la calidad de vida.[21] A pesar de que la frecuencia de pensamientos sexuales fue similar en ambos grupos, la prevalencia de la disfunción eréctil (cambios en la erección voluntaria en situaciones sexuales, erecciones al despertar y erecciones espontáneas) fue más alta en el grupo sometido a prostatectomía radical (80%) en comparación con el grupo de conducta expectante (45%). Entre los hombres sometidos a prostatectomía radical, 56% sintió sufrimiento de moderado a alto debido a la disminución de la función sexual en comparación con 40% de los hombres del grupo de conducta expectante.[21]

En un estudio transversal con una población diferente (hombres sobrevivientes de linfoma) de hombres sobrevivientes por 15 años tanto de linfoma de Hodgkin como de linfoma no Hodgkin, se compararon la función sexual y las concentraciones hormonales con las de controles ajustados por edad.[22] En términos generales, los autores concluyeron que la función sexual (medida según el Brief Sexual Function Inventory [BSFI]) fue significativamente más precaria en los sobrevivientes de linfoma que en los controles. En los análisis monofactoriales, un funcionamiento inferior se atribuyó a los siguientes aspectos:

  • Mayor edad.
  • Concentración de testosterona más baja.
  • Concentraciones más altas de hormona luteinizante.
  • Mayor fatiga y sufrimiento emocional.
  • Por lo menos una comorbilidad.

Se deben tomar varias precauciones al interpretar estos resultados:

  • No se enumeran los tipos de comorbilidades; en consecuencia, no se sabe si hubo prevalencia de enfermedad cardiovascular.

  • No se realizaron los análisis multifactoriales para considerar el efecto relativo de los diversos factores que contribuyen a la disminución del funcionamiento.

  • Al considerar la mediana general de los puntajes, los puntajes de la subescala del BSFI no fueron ni tan bajos ni tan diferentes de los de los controles (hubo una diferencia <0,5) aunque su importancia estadística fue diferente, probablemente debido al gran tamaño de la muestra.

Aunque los autores llegaron a la conclusión de que la función sexual fue más precaria, esta fue apenas ligeramente peor; sin embargo, esta diferencia alcanzó importancia estadística. Por consiguiente, no queda claro en este estudio el grado en que el funcionamiento sexual contribuyó al sufrimiento o al deterioro de la calidad de vida.[22]

Bibliografía
  1. Derogatis LR, Kourlesis SM: An approach to evaluation of sexual problems in the cancer patient. CA Cancer J Clin 31 (1): 46-50, 1981 Jan-Feb.  [PUBMED Abstract]

  2. Ganz PA, Rowland JH, Desmond K, et al.: Life after breast cancer: understanding women's health-related quality of life and sexual functioning. J Clin Oncol 16 (2): 501-14, 1998.  [PUBMED Abstract]

  3. Schover LR, Montague DK, Lakin MM: Sexual problems. In: DeVita VT Jr, Hellman S, Rosenberg SA, eds.: Cancer: Principles and Practice of Oncology. 5th ed. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers, 1997, pp 2857-2872. 

  4. Andersen BL: Quality of life for women with gynecologic cancer. Curr Opin Obstet Gynecol 7 (1): 69-76, 1995.  [PUBMED Abstract]

  5. Walsh PC, Epstein JI, Lowe FC: Potency following radical prostatectomy with wide unilateral excision of the neurovascular bundle. J Urol 138 (4): 823-7, 1987.  [PUBMED Abstract]

  6. Talcott JA, Rieker P, Clark JA, et al.: Patient-reported symptoms after primary therapy for early prostate cancer: results of a prospective cohort study. J Clin Oncol 16 (1): 275-83, 1998.  [PUBMED Abstract]

  7. Smith DS, Carvalhal GF, Schneider K, et al.: Quality-of-life outcomes for men with prostate carcinoma detected by screening. Cancer 88 (6): 1454-63, 2000.  [PUBMED Abstract]

  8. Stanford JL, Feng Z, Hamilton AS, et al.: Urinary and sexual function after radical prostatectomy for clinically localized prostate cancer: the Prostate Cancer Outcomes Study. JAMA 283 (3): 354-60, 2000.  [PUBMED Abstract]

  9. Robinson JW, Moritz S, Fung T: Meta-analysis of rates of erectile function after treatment of localized prostate carcinoma. Int J Radiat Oncol Biol Phys 54 (4): 1063-8, 2002.  [PUBMED Abstract]

  10. Arai Y, Kawakita M, Okada Y, et al.: Sexuality and fertility in long-term survivors of testicular cancer. J Clin Oncol 15 (4): 1444-8, 1997.  [PUBMED Abstract]

  11. Roth AJ, Carter J, Nelson CJ: Sexuality after cancer. In: Holland JC, Breitbart WS, Jacobsen PB, et al., eds.: Psycho-oncology. 2nd ed. New York, NY: Oxford University Press, Inc., 2010, pp 245-50. 

  12. Lamb MA: Sexuality and Sexual Functioning. In: McCorkle R, Grant M, Frank-Stromborg M, et al., eds.: Cancer Nursing: A Comprehensive Textbook. 2nd ed. Philadelphia, Pa: WB Saunders Co, 1996, pp 1105-1127. 

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  14. Havenga K, Maas CP, DeRuiter MC, et al.: Avoiding long-term disturbance to bladder and sexual function in pelvic surgery, particularly with rectal cancer. Semin Surg Oncol 18 (3): 235-43, 2000 Apr-May.  [PUBMED Abstract]

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  19. Broeckel JA, Thors CL, Jacobsen PB, et al.: Sexual functioning in long-term breast cancer survivors treated with adjuvant chemotherapy. Breast Cancer Res Treat 75 (3): 241-8, 2002.  [PUBMED Abstract]

  20. Bokhour BG, Clark JA, Inui TS, et al.: Sexuality after treatment for early prostate cancer: exploring the meanings of "erectile dysfunction". J Gen Intern Med 16 (10): 649-55, 2001.  [PUBMED Abstract]

  21. Steineck G, Helgesen F, Adolfsson J, et al.: Quality of life after radical prostatectomy or watchful waiting. N Engl J Med 347 (11): 790-6, 2002.  [PUBMED Abstract]

  22. Kiserud CE, Schover LR, Dahl AA, et al.: Do male lymphoma survivors have impaired sexual function? J Clin Oncol 27 (35): 6019-26, 2009.  [PUBMED Abstract]