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¿Prequntas sobre el cáncer?

Sofocos y sudores nocturnos (PDQ®)

Versión Paciente
Actualizado: 23 de abril de 2014

Tratamiento con medicamentos para los sofocos y los sudores nocturnos en pacientes de cáncer



Los sudores se controlan mediante el tratamiento de su causa.

Los sudores que ocasiona la fiebre se controlan mediante el tratamiento de la causa de la fiebre. Los sudores causados por un tumor se suelen controlar mediante el tratamiento del tumor.

Los sofocos se pueden controlar con terapia de remplazo de estrógenos.

Los sofocos durante la menopausia natural o relacionada con el tratamiento se pueden controlar con la terapia de remplazo de estrógenos. Sin embargo, muchas mujeres no se pueden someter al remplazo de estrógenos (por ejemplo, las mujeres que tienen o que tuvieron cáncer de mama). La terapia de remplazo hormonal, que combina estrógeno con progestina, puede aumentar el riesgo de cáncer de mama o su recidiva.

El tratamiento de los sofocos en los hombres tratados por cáncer de próstata puede incluir estrógenos, progesterona, antidepresivos y anticonvulsivos. Ciertas hormonas (como el estrógeno) pueden hacer crecer algunos cánceres.

En algunos pacientes pueden ser útiles otros medicamentos.

En los estudios de medicamentos no estrogénicos para tratar los sofocos en las mujeres con antecedentes de cáncer de mama se notificó que muchos de estos no funcionan tan bien como el remplazo de estrógenos o tienen efectos secundarios. El megestrol (progesterona similar a un medicamento), ciertos antidepresivos, anticonvulsivos y clonidina (medicamento que se usa para tratar la presión arterial alta) son medicamentos no estrogénicos que se usan para controlar los sofocos. Algunos antidepresivos pueden cambiar la manera en que otros medicamentos, como el tamoxifeno, funcionan en el cuerpo. Los efectos secundarios del tratamiento farmacológico pueden ser los siguientes:

  • Los antidepresivos que se usan para el tratamiento de los sofocos en un período corto pueden causar náuseas, somnolencia, boca seca y cambios en el apetito.

  • Los anticonvulsivos que se usan para tratar los sofocos pueden causar somnolencia, mareos y problemas de concentración.

  • La clonidina puede causar sequedad bucal, somnolencia, estreñimiento e insomnio.

Los pacientes pueden responder de maneras diferentes al tratamiento farmacológico. Es importante que los proveedores de atención de la salud del paciente estén informados sobre todas las medicinas, suplementos alimentarios y hierbas que el paciente esté tomando.

En algunos ensayos clínicos se estudian medicamentos que pueden aliviar los sofocos o los sudores nocturnos y, al mismo tiempo, mejorar el sueño.

Si un medicamento no mejora los síntomas, el cambio a otra medicina puede ayudar.