¿Prequntas sobre el cáncer?

Exámenes de detección del neuroblastoma (PDQ®)

Versión para profesionales de salud

Significación

Incidencia y mortalidad

Alrededor de 7% de todas la neoplasias malignas en niños menores de 15 años son neuroblastomas. Alrededor de un cuarto de los cánceres en el primer año de vida son neuroblastomas, lo que hace que este cáncer sea el tipo histológico más frecuente en los lactantes.[1,2] La tasa de incidencia de enfermedad en los niños menores de 1 año es de alrededor de 35 por millón, pero disminuye rápidamente con la edad hasta alrededor de 1 millón entre los 10 y 14 años de edad.[3] Los hombres parecen verse un poco más afectados que las mujeres: se presentan alrededor de 5 casos en niños por cada 4 en niñas.

Métodos de detección y sensibilidad.

No se han establecido los factores de riesgo o las causas del neuroblastoma y, por lo tanto, no es posible proporcionar información o recomendaciones sobre la prevención primaria de esta enfermedad. Por lo general, se piensa que muchos neuroblastomas están presentes y se pueden identificar en el momento del nacimiento, lo que permite entonces la detección de tumores mediante un solo examen de por vida, como los que se usan en la detección de afecciones no cancerosas (por ejemplo, fenilcetonuria) en los neonatos. Los exámenes de detección se realizan mediante pruebas bioquímicas para identificar metabolitos de la norepinefrina y la dopamina (por ejemplo, ácido vanililmandélico [AVM], y ácido homovanílico [AHV]). En 75 a 90% de los casos, los neuroblastomas liberan estas sustancias, las cuales pueden medirse en los especímenes de orina.[4] No hay una edad óptima conocida para el examen de detección, pero la edad que más se ha considerado y estudiado para dicho examen son los seis meses. En un estudio con base en la población en Alemania, también se evaluó realizar el examen de detección a los 12 meses.[5] Aproximadamente 65% de los casos se presenta antes de los 6 meses.[6] Asimismo, la importancia clínica de los neuroblastomas identificados mediante exámenes de detección está en tela de juicio ya que, en un estudio de observación, se mostró que los tumores localizados menores de 5 cm en estadio l y ll presentaron remisión sin necesidad de tratamiento.[7]

Es posible examinar muestras líquidas de orina o muestras recolectadas en papel filtro para determinar la presencia de AVM y AHV.[8] El primer intento de realizar exámenes de detección masivos mediante análisis urinarios fue en Japón a principios de los 70.[9] Las concentraciones de AVMA y AHVA, por lo general, se miden mediante cromatografía de gas, cromatografía de lámina fina o cromatografía líquida de alto rendimiento.

No hay valores de corte estándar para determinar las concentraciones positivas y negativas de las pruebas de AVM y AHV. Una recomendación es la de usar valores de corte de AHV con concentraciones de 25 μg/mg y 32 μg/mg de creatinina. Por otro lado, los laboratorios particulares usan una concentración con dos desviaciones estándar por encima de la mediana específica a la edad de ese laboratorio para identificar especímenes a fin de reanalizarlos.[10] En el reanálisis, se usa una concentración de tres desviaciones estándar por encima de la mediana para determinar la necesidad de una evaluación diagnóstica.

La sensibilidad del procedimiento de detección que se usa en varios estudios oscila entre 40 y 80%.[10-13] Una alimentación que incluya banano y vainilla puede producir un positivo falso,[14] pero es poco frecuente con ensayos cuantitativos, como la cromatografía de gases (la especificidad se aproxima a 99.9%).[12,15] Debido a la prevalencia baja de la enfermedad, aun en el Quebec Neuroblastoma Screening Project, en el cual la especificidad de la prueba fue extremadamente alta, el valor pronóstico positivo fue de solo 52%,[11] por ejemplo, de cada dos niños identificados mediante exámenes de detección como propensos a presentar neuroblastoma, solo uno estuvo, de hecho, afectado. En el German Neuroblastoma Screening Project, se ha informado que el valor pronóstico positivo fue de 8,4%.[5] Los casos positivos falsos se siguen, por lo general, de períodos prolongados con series de pruebas no invasivas antes de que se les pueda proporcionar a los padres un diagnóstico definitivo que no sea cáncer.[16]

Bibliografía

  1. Gurney JG, Severson RK, Davis S, et al.: Incidence of cancer in children in the United States. Sex-, race-, and 1-year age-specific rates by histologic type. Cancer 75 (8): 2186-95, 1995. [PUBMED Abstract]
  2. Gao RN, Levy IG, Woods WG, et al.: Incidence and mortality of neuroblastoma in Canada compared with other childhood cancers. Cancer Causes Control 8 (5): 745-54, 1997. [PUBMED Abstract]
  3. Stiller CA, Parkin DM: International variations in the incidence of neuroblastoma. Int J Cancer 52 (4): 538-43, 1992. [PUBMED Abstract]
  4. Williams CM, Greer M: Homovanillic acid and vanilmandelic acid in diagnosis of neuroblastoma. JAMA 183: 836-40, 1963. [PUBMED Abstract]
  5. Schilling FH, Spix C, Berthold F, et al.: Children may not benefit from neuroblastoma screening at 1 year of age. Updated results of the population based controlled trial in Germany. Cancer Lett 197 (1-2): 19-28, 2003. [PUBMED Abstract]
  6. Parker L, Craft AW: Neuroblastoma screening: more questions than answers? Eur J Cancer 27 (6): 682-3, 1991. [PUBMED Abstract]
  7. Yamamoto K, Hanada R, Kikuchi A, et al.: Spontaneous regression of localized neuroblastoma detected by mass screening. J Clin Oncol 16 (4): 1265-9, 1998. [PUBMED Abstract]
  8. Tuchman M, Auray-Blais C, Ramnaraine ML, et al.: Determination of urinary homovanillic and vanillylmandelic acids from dried filter paper samples: assessment of potential methods for neuroblastoma screening. Clin Biochem 20 (3): 173-7, 1987. [PUBMED Abstract]
  9. Sawada T: Past and future of neuroblastoma screening in Japan. Am J Pediatr Hematol Oncol 14 (4): 320-6, 1992. [PUBMED Abstract]
  10. Chamberlain J: Screening for neuroblastoma: a review of the evidence. J Med Screen 1 (3): 169-75, 1994. [PUBMED Abstract]
  11. Woods WG, Tuchman M, Robison LL, et al.: A population-based study of the usefulness of screening for neuroblastoma. Lancet 348 (9043): 1682-7, 1996 Dec 21-28. [PUBMED Abstract]
  12. Nishi M, Miyake H, Takeda T, et al.: Mass screening for neuroblastoma and estimation of costs. Acta Paediatr Scand 80 (8-9): 812-7, 1991 Aug-Sep. [PUBMED Abstract]
  13. Chamberlain J: Neuroblastoma. In: Chamberlain J, Moss S, eds.: Evaluation of Cancer Screening. London: Springer, 1996, pp 145-149.
  14. Woods WG, Tuchman M: Neuroblastoma: the case for screening infants in North America. Pediatrics 79 (6): 869-73, 1987. [PUBMED Abstract]
  15. Scriver CR, Gregory D, Bernstein M, et al.: Feasibility of chemical screening of urine for neuroblastoma case finding in infancy in Quebec. CMAJ 136 (9): 952-6, 1987. [PUBMED Abstract]
  16. Bernstein ML, Woods WG: Screening for neuroblastoma. In: Miller AB, ed.: Advances in Cancer Screening. Boston, Mass: Kluwer Academic Publishers, 1996, pp 149-163.
  • Actualización: 9 de mayo de 2014