¿Prequntas sobre el cáncer?

Cáncer escamoso metastásico de cuello con tumor primario oculto: Tratamiento (PDQ®)

Versión para profesionales de salud

Clasificación celular del cáncer escamoso metastásico de cuello con tumor primario oculto

Esta sección ayudará a conducir al médico y el patólogo a obtener un diagnóstico diferencial de un tumor primario oculto que se presenta con metástasis en los ganglios cervicales. Sin embargo, la sección terapéutica solo se relaciona con el carcinoma escamoso y asume que el médico de cabecera trabaja con el patólogo, como se describe a continuación, para eliminar otras posibilidades que requerirían otros tratamientos.

El patólogo desempeña una función central en la evaluación de un tumor primario oculto. Una evaluación minuciosa de un espécimen adecuado mediante técnicas histológicas o inmunohistoquímicas y, cuando corresponda, una evaluación con microscopia electrónica (ME) proporcionan orientación para la evaluación clínica que resulta. Debe existir una interacción fundamental entre el patólogo, el oncólogo y el médico clínico.

La complejidad de la evaluación patológica tiende a estar inversamente relacionada con el grado de diferenciación tumoral. En el caso de tumores bien o moderadamente diferenciados, el diagnóstico patológico de un cáncer epitelial resulta a menudo evidente, en contraste con el linfoma, el sarcoma, el melanoma o un tumor de células germinales. Las tinciones que se usan de forma común como la musicarmina o el ácido periódico de Schiff (PAS) sensible a la diastasa pueden ser importantes para confirmar el diagnóstico de ciertos tumores de origen gastrointestinal o renal.

Si el médico se encuentra con un paciente varón de menos de 50 años de edad con un tumor pobremente diferenciado, debe obtener las concentraciones séricas de la GCh-β y la alfafetoproteína (AFP); los especímenes se deben evaluar con tinciones inmunohistoquímicas para la GCh-β y la AFP. Algunos de estos tumores responden a quimioterapia combinada con base en platino de manera similar a las neoplasias malignas extragonadales de células germinales; este grupo de pacientes se debe tratar, a menos que se obtengan otros diagnósticos alternativos.[1]

Hay estudios especiales que pueden ayudar a diferenciar los tumores más pobremente diferenciados. A menudo, es importante hacer una distinción genérica entre un tumor pobremente de origen epitelial, hematopoyético, neuroendocrino o neuroectodérmico (es decir, melanoma).

  • Inmunohistoquímica:

    Los estudios inmunohistoquímicos pueden ser importantes para hacer distinciones generales; en particular, los estudios que evalúan tinciones para queratinas, antígeno común leucocitario (ACL) y S-100, un antígeno neuroectodérmico que se expresa en melanomas.[2]

  • Reacción en cadena de la polimerasa:

    En pacientes en los que se sospecha un carcinoma nasofaríngeo, se puede usar la amplificación del DNA de genomas del virus de Epstein-Barr (VEB) para realizar un diagnóstico con el tejido obtenido mediante una biopsia por aspiración con aguja fina. La presencia del VEB en una metástasis de un tumor primario oculto indica la presencia de un carcinoma nasofaríngeo evidente.[3]

    Se observan espacios acinares y microacinares con adenocarcinomas. Se ven gránulos de secreción electrodensos en tumores de origen neuroectodérmicos. Se pueden encontrar premelanosomas en la mayoría de los melanomas amelanóticos. Pero en general, estas características se relacionan con diferenciación a lo largo de una línea particular. A menudo, los tumores pobremente diferenciados no exhiben dichas características y la evaluación con ME será de poco valor. El uso de ME puede ayudar a determinar un diagnóstico primario que no se obtiene por microscopía óptica en aproximadamente 10% de las veces.[4-6]

Bibliografía

  1. Hainsworth JD, Wright EP, Gray GF Jr, et al.: Poorly differentiated carcinoma of unknown primary site: correlation of light microscopic findings with response to cisplatin-based combination chemotherapy. J Clin Oncol 5 (8): 1275-80, 1987. [PUBMED Abstract]
  2. Battifora H: Recent progress in the immunohistochemistry of solid tumors. Semin Diagn Pathol 1 (4): 251-71, 1984. [PUBMED Abstract]
  3. Feinmesser R, Miyazaki I, Cheung R, et al.: Diagnosis of nasopharyngeal carcinoma by DNA amplification of tissue obtained by fine-needle aspiration. N Engl J Med 326 (1): 17-21, 1992. [PUBMED Abstract]
  4. Hanna W, Kahn HJ: The ultrastructure of metastatic adenocarcinoma in serous fluids. An aid in identification of the primary site of the neoplasm. Acta Cytol 29 (3): 202-10, 1985 May-Jun. [PUBMED Abstract]
  5. Herrera GA, Reimann BE: Electron microscopy in determining origin of metastatic adenocarcinomas. South Med J 77 (12): 1557-66, 1984. [PUBMED Abstract]
  6. Mackay B, Ordonez NG: The role of the pathologist in the evaluation of poorly differentiated tumors. Semin Oncol 9 (4): 396-415, 1982. [PUBMED Abstract]
  • Actualización: 14 de marzo de 2014