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Cáncer de labio y de cavidad oral: Tratamiento (PDQ®)

  • Actualizado: 22 de mayo de 2014

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Aspectos generales de las opciones de tratamiento

De acuerdo con el sitio y el grado del tumor primario, y el estado de los ganglios linfáticos, algunas consideraciones generales para el tratamiento del cáncer de labio y de cavidad oral incluyen los siguientes procedimientos:[1-5]

  • Cirugía sola.
  • Radioterapia sola.
  • Una combinación de lo anterior.

En el caso de lesiones de la cavidad oral, la cirugía debe abarcar adecuadamente toda la diseminación macroscópica, así como la presunta diseminación microscópica de la enfermedad. Si los ganglios regionales son positivos, habitualmente se realiza una disección de los ganglios cervicales en continuidad. Con los enfoques modernos, el cirujano puede extirpar exitosamente los tumores posteriores grandes de la cavidad oral y con los métodos reconstructivos puede lograr resultados funcionales satisfactorios. La rehabilitación prostodóntica es importante, particularmente para cánceres de estadios iniciales, para asegurar la mejor calidad de vida.

La radioterapia para cánceres de labio y de cavidad oral se puede administrar mediante radioterapia de haz externo (RHE) o implantación intersticial sola pero, para muchos sitios, el uso de ambas modalidades produce mejores resultados de control y función. Los cánceres superficiales pequeños se pueden tratar muy exitosamente mediante implantación local usando cualquiera de las diversas fuentes radiactivas, radioterapia intraoral de cono o electrones. Las lesiones más grandes frecuentemente se tratan mediante RHE para incluir el sitio primario y los ganglios linfáticos regionales aunque ellos no estén clínicamente comprometidos. Puede ser necesario complementar con fuentes de radiación intersticial para lograr dosis adecuadas para tumores primarios grandes o metástasis ganglionares voluminosas. Una revisión de resultados clínicos publicados sobre radioterapia radical para cáncer de la cabeza y cuello indica una pérdida significativa de control local cuando se prolongó la administración de radioterapia; por lo tanto, se deberá evitar prolongar los regímenes estándar de tratamiento siempre que sea posible.[6,7]

Los cánceres de labio , el piso de la boca y el trígono retromolar se consideran sumamente curables mediante cirugía o radioterapia. Los resultados funcionales y cosméticos esperados dictan la elección del tratamiento. También es un factor en la elección del tratamiento la disponibilidad de la pericia que se exige del cirujano o el oncólogo de radioterapia para cada paciente individual.

Los cánceres avanzados (estadios III y IV) de labio, el piso de la boca y el trígono retromolar componen un espectro amplio de retos para los cirujanos y los oncólogos de radioterapia. La mayoría de los pacientes con tumores en estadio III o IV son aptos para someterse a una combinación de cirugía y radioterapia. Son una excepción los pacientes con lesiones T3 pequeñas, sin compromiso de los ganglios linfáticos regionales o sin metástasis a distancia, o los pacientes cuyos ganglios linfáticos no son mayores de 2 cm de diámetro; para estos pacientes, el tratamiento con radioterapia sola o cirugía sola puede ser apropiado. Debido a que la recidiva local o las metástasis a distancia son comunes en este grupo de pacientes, se deberá considerar su participación en los ensayos clínicos que evalúen los siguientes aspectos:

  • La posible función de los modificadores de radiación para mejorar el control local o reducir la morbilidad.
  • La función de combinaciones de quimioterapia con cirugía o radioterapia, tanto para mejorar el control local como para reducir la frecuencia de metástasis a distancia.

Los cánceres tempranos de la mucosa bucal son igualmente curables con radioterapia o una escisión adecuada. Las circunstancias individuales de cada paciente y la pericia de los profesionales locales influyen en la selección del tratamiento. Los cánceres más grandes exigen una resección compuesta, con reconstrucción del defecto mediante colgajos del pedículo.

Las lesiones tempranas (T1 y T2) de la lengua anterior se pueden controlar mediante cirugía o radioterapia sola. Ambas modalidades producen tasas de curación de 70 a 85% para lesiones tempranas. Las escisiones moderadas de la lengua, incluso la hemiglosectomía, a menudo pueden dar lugar a una discapacidad pequeña del habla, siempre que el cierre de la herida no provoque que la lengua quede unida hacia abajo. Sin embargo, si la resección es más extensa, los problemas pueden incluir la aspiración de líquidos y sólidos, y dificultad para tragar, además de dificultades del habla. Ocasionalmente, algunos pacientes con tumor de la lengua necesitan una glosectomía casi total. Las lesiones grandes generalmente exigen un tratamiento combinado de cirugía y radiación. Las tasas de control para lesiones más grandes son del orden de 30 a 40%. De acuerdo con las pruebas clínicas y radiológicas del compromiso, los cánceres de la encía inferior que son exofíticos y susceptibles de una escisión local adecuada se pueden extirpar para incluir porciones de hueso. Según el grado de la lesión y su ubicación, las lesiones más avanzadas exigen resección ósea segmentaria, hemimandibulectomía o maxilectomía.

Las lesiones tempranas de la encía superior o el paladar duro sin compromiso óseo se pueden tratar con la misma eficacia con cirugía sola o radioterapia sola. Las lesiones avanzadas infiltrantes y ulcerantes se deberán tratar mediante una combinación de radioterapia y cirugía. La mayoría de los cánceres primarios del paladar duro se originan en las glándulas salivales menores. El carcinoma de células escamosas primario del paladar duro es poco común; estos tumores generalmente reflejan una invasión de un carcinoma de células escamosas que surge en la encía superior, que es mucho más común. El manejo de carcinomas de células escamosas de la encía superior y el paladar duro habitualmente se consideran juntos. El tratamiento quirúrgico de cáncer del paladar duro generalmente exige una escisión del hueso subyacente que produce una abertura hacia el antro. Este defecto se puede llenar y cubrir con una prótesis dental, que es una maniobra que restaura la ingestión y el habla en forma satisfactoria.

Los pacientes que fuman durante la radioterapia parecen tener tasas más bajas de respuesta y períodos de supervivencia más cortos que los que no fuman;[8] por lo tanto, se debe aconsejar a los pacientes que dejen de fumar antes de iniciar la radioterapia. Se debe llevar a cabo una evaluación del estado dental del paciente antes del tratamiento para evitar secuelas tardías.

Bibliografía
  1. Harrison LB, Sessions RB, Hong WK, eds.: Head and Neck Cancer: A Multidisciplinary Approach. 3rd ed. Philadelphia, PA: Lippincott, William & Wilkins, 2009. 

  2. Wang CC, ed.: Radiation Therapy for Head and Neck Neoplasms. 3rd ed. New York: Wiley-Liss, 1997. 

  3. Myers EN, Suen MD, Myers J, eds.: Cancer of the Head and Neck. 4th ed. Philadelphia, Pa: Saunders, 2003. 

  4. Freund HR: Principles of Head and Neck Surgery. 2nd ed. New York, NY: Appleton-Century-Crofts, 1979. 

  5. Lore JM: An Atlas of Head and Neck Surgery. 3rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders, 1988. 

  6. Fowler JF, Lindstrom MJ: Loss of local control with prolongation in radiotherapy. Int J Radiat Oncol Biol Phys 23 (2): 457-67, 1992.  [PUBMED Abstract]

  7. Langendijk JA, de Jong MA, Leemans ChR, et al.: Postoperative radiotherapy in squamous cell carcinoma of the oral cavity: the importance of the overall treatment time. Int J Radiat Oncol Biol Phys 57 (3): 693-700, 2003.  [PUBMED Abstract]

  8. Browman GP, Wong G, Hodson I, et al.: Influence of cigarette smoking on the efficacy of radiation therapy in head and neck cancer. N Engl J Med 328 (3): 159-63, 1993.  [PUBMED Abstract]