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¿Prequntas sobre el cáncer?

Lo que usted necesita saber sobre™

la leucemia

  • Publicación: 13 de enero de 2010

Tratamiento

Espera vigilante
Quimioterapia
Terapia dirigida
Terapia biológica
Radioterapia
Trasplante de células madre

Las personas con leucemia tienen muchas opciones de tratamiento. Las opciones son espera vigilante, quimioterapia, terapia dirigida, terapia biológica, radioterapia y trasplante de células madre. Si su bazo está agrandado, es posible que su médico aconseje una cirugía para extraerlo. A veces se usa una combinación de estos tratamientos.

La selección de tratamiento depende principalmente de los siguientes factores:

  • El tipo de leucemia (aguda o crónica)
  • Su edad
  • Si se encontraron células leucémicas en su líquido cefalorraquídeo

Esto puede también depender de ciertas características de las células leucémicas. Su médico toma también en consideración sus síntomas y su estado general de salud.

Las personas con leucemia aguda necesitan ser tratadas de inmediato. La meta del tratamiento es destruir los signos de leucemia en el cuerpo y hacer que desaparezcan los síntomas. Esto se llama remisión. Después que las personas entran en remisión, se les puede administrar más terapia para evitar una recaída. Este tipo de terapia se llama terapia de consolidación o terapia de mantenimiento. Muchas personas con leucemia aguda pueden curarse.

Si usted tiene leucemia crónica sin síntomas, es posible que no necesite el tratamiento de cáncer inmediatamente. Su médico observará su salud de cerca para comenzar el tratamiento cuando empiece a tener síntomas. El no administrar tratamiento del cáncer en forma inmediata se llama espera vigilante.

Cuando se necesita tratamiento para la leucemia crónica, éste puede, por lo general, controlar la enfermedad y sus síntomas. Las personas pueden recibir una terapia de mantenimiento para ayudar a mantener el cáncer en remisión, pero la leucemia crónica puede rara vez curarse con quimioterapia. Sin embargo, los trasplantes de células madre ofrecen la posibilidad de curación para algunas personas con leucemia crónica.

Su médico puede describirle sus opciones de tratamiento, los resultados previstos y los efectos secundarios posibles. Usted y su médico pueden trabajar juntos para elaborar un plan de tratamiento que satisfaga sus necesidades médicas y personales.

Posiblemente usted querrá hablar con su médico acerca de participar en un estudio clínico, un estudio de investigación de nuevos métodos de tratamiento. Vea la sección sobre participación en la investigación del cáncer.

Su médico puede recomendarle a un especialista, o usted puede pedir una recomendación. Los especialistas que tratan la leucemia son los hematólogos, médicos oncólogos y oncólogos radiólogos. Los oncólogos pediatras y hematólogos tratan la leucemia infantil. Su equipo de atención médica puede también incluir a una enfermera oncóloga y a un dietista titulado.

Siempre que sea posible, las personas deberán recibir tratamiento en un centro médico que tenga médicos con experiencia en el tratamiento de la leucemia. Si esto no es posible, su médico puede conversar sobre su plan de tratamiento con un especialista de uno de estos centros.

Antes de comenzar el tratamiento, pida a su equipo de atención médica que le expliquen los efectos secundarios posibles y cómo el tratamiento puede cambiar sus actividades normales. Dado que los tratamientos del cáncer suelen dañar las células y los tejidos sanos, es común que haya efectos secundarios. Los efectos secundarios pueden no ser los mismos para cada persona y pueden cambiar de una sesión de tratamiento a la siguiente.

Antes de comenzar su tratamiento usted querrá hacer las siguientes preguntas a su médico.

  • ¿Qué tipo de leucemia tengo? ¿Cómo puedo obtener una copia del informe del patólogo?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento? ¿Cuál me recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Recibiré más de un tipo de tratamiento? ¿Cómo cambiará mi tratamiento con el tiempo?
  • ¿Cuáles son los beneficios que se esperan de cada tipo de tratamiento?
  • ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios posibles de cada tratamiento? ¿Qué podemos hacer para controlar los efectos secundarios?
  • ¿Qué puedo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Necesitaré quedarme en el hospital? Si es así, ¿por cuánto tiempo?
  • ¿Cuánto costará el tratamiento aproximadamente? ¿Cubrirá mi seguro médico el costo?
  • ¿Cómo afectará el tratamiento mis actividades normales?
  • ¿Sería apropiado para mí un estudio clínico? ¿Puede ayudarme a encontrar uno?
  • ¿Con qué frecuencia deberé hacerme exámenes?

Espera vigilante

Las personas con leucemia linfocítica crónica que no tienen síntomas tal vez pueden posponer el tratamiento del cáncer. Al atrasar el tratamiento, se evitan los efectos secundarios del tratamiento hasta que se presenten síntomas.

Si usted y su médico están de acuerdo en que la espera vigilante es una buena idea, usted tendrá exámenes regulares (como cada 3 meses). Puede empezar el tratamiento si se presentan síntomas.

Si bien la espera vigilante evita o atrasa los efectos secundarios del tratamiento del cáncer, esta elección tiene riesgos. Puede reducir la posibilidad de controlar la leucemia antes que empeore.

Usted puede decidir en contra de la espera vigilante si no quiere vivir con una leucemia sin tratar. Algunas personas elijen tratar el cáncer de inmediato.

Si usted opta por la espera vigilante, pero empieza a preocuparse, deberá hablar con su médico sobre sus sentimientos. Casi siempre hay un enfoque diferente a disposición.

Usted querrá hacer las siguientes preguntas a su médico antes de elegir la espera vigilante.

  • Si elijo la espera vigilante, ¿puedo cambiar de opinión después?
  • ¿Será más difícil de tratar la leucemia después?
  • ¿Con qué frecuencia tendré exámenes?
  • Entre exámenes, ¿qué problemas debo comunicarle?

Quimioterapia

Muchas personas con leucemia son tratadas con quimioterapia. La quimioterapia usa fármacos para destruir las células leucémicas.

Dependiendo del tipo de leucemia, usted puede recibir un solo fármaco o una combinación de dos o más fármacos.

Puede recibir la quimioterapia en varias formas diferentes.

  • Por la boca. Algunos fármacos son píldoras que usted puede tomar.
  • En una vena. El fármaco se administra por medio de una aguja o tubo que se inserta en la vena.
  • Por un catéter (un tubo delgado y flexible). El tubo se coloca en una vena grande, por lo general en la parte superior del tórax. Un tubo que permanece en su lugar es útil para pacientes que necesitan muchos tratamientos intravenosos (IV). El profesional médico inyecta los fármacos en el catéter, en vez de inyectarlo directamente en la vena. Este método evita la necesidad de muchas inyecciones, que pueden causar molestias y dañar las venas y la piel.
  • En el líquido cefalorraquídeo. Si el patólogo encuentra células leucémicas en el líquido cefalorraquídeo que llena los espacios en el cerebro y en la médula espinal y a su derredor, el médico puede pedir quimioterapia intratecal. El médico inyecta fármacos directamente en el líquido cefalorraquídeo. La quimioterapia intratecal se administra de dos maneras:
    • En el líquido cefalorraquídeo. El médico inyecta los fármacos en el líquido que rodea la médula espinal.
    • Debajo del cuero cabelludo. Los niños y algunos pacientes adultos reciben quimioterapia por medio de un catéter especial llamado reservorio de Ommaya. El médico coloca el catéter debajo del cuero cabelludo. El médico inyecta los fármacos en el catéter. Este método evita el dolor de las inyecciones en el líquido espinal.

La quimioterapia intratecal se usa porque muchos fármacos que se administran por vía intravenosa o por la boca no pueden pasar por las paredes sumamente estrechas de vasos sanguíneos del cerebro y de la columna vertebral. Esta red de vasos sanguíneos se llama barrera hematoencefálica.

La quimioterapia suele administrarse en ciclos. Cada ciclo consiste de un período de descanso después de cada período de tratamiento.

Usted puede recibir el tratamiento en una clínica, en el consultorio médico o en su casa. Algunas personas pueden necesitar permanecer en el hospital para el tratamiento.

Los efectos secundarios dependen principalmente de los fármacos que se usen y de la dosis. La quimioterapia destruye las células leucémicas de crecimiento rápido, pero el fármaco puede también dañar las células normales que se dividen con rapidez.

  • Glóbulos de la sangre. Cuando la quimioterapia hace bajar sus concentraciones de glóbulos de la sangre sanos, usted tiene más probabilidad de contraer infecciones, de magullarse o sangrar con facilidad y puede sentir mucha debilidad y cansancio. Se le realizarán análisis de sangre para revisar las concentraciones bajas de glóbulos de la sangre. Si sus concentraciones están bajas, su equipo de atención médica puede suspender la quimioterapia por un tiempo o reducir la dosis del fármaco. También existen medicamentos que pueden ayudar a que su cuerpo produzca glóbulos nuevos. O, usted puede necesitar una transfusión de sangre.
  • Células en las raíces del pelo. La quimioterapia puede causar la pérdida del pelo. Su pelo volverá a crecer al finalizar el tratamiento, pero es posible que sea diferente en color y textura.
  • Células que revisten el tubo digestivo. La quimioterapia puede causar falta de apetito, náuseas y vómitos, diarrea o llagas en la boca y en los labios. Pregunte a su equipo de atención médica sobre medicamentos y otras formas para poder sobrellevar estos problemas.
  • Espermatozoides y óvulos. Algunos tipos de quimioterapia pueden causar infertilidad.
    • Niños. La mayoría de los niños que reciben tratamiento para la leucemia parecen tener una fertilidad normal cuando crecen. Sin embargo, dependiendo de los fármacos, de las dosis usadas y de la edad del paciente, algunos niños y niñas pueden ser estériles ya de adultos.
    • Hombres adultos. La quimioterapia puede dañar los espermatozoides. Los hombres pueden dejar de producir espermatozoides. Dado que estos cambios en los espermatozoides pueden ser permanentes, algunos hombres hacen congelar y almacenar sus espermatozoides antes del tratamiento (banco de esperma).
    • Mujeres adultas. La quimioterapia puede dañar los ovarios. Las mujeres pueden tener períodos menstruales irregulares o los períodos pueden desaparecer por completo. Las mujeres pueden padecer síntomas de menopausia, como sofocos o bochornos y sequedad vaginal. Las mujeres que quieren quedar embarazadas en el futuro deberán consultar a su equipo de atención médica sobre las formas de conservar sus óvulos antes de que empiece el tratamiento.

Tal vez le sea útil leer el folleto del NCI La quimioterapia y usted.

Terapia dirigida

Las personas con leucemia mieloide crónica y algunas con leucemia linfoblástica aguda pueden recibir fármacos administrados como terapia dirigida. Las tabletas de Imatinib (Gleevec) fueron el primer fármaco aprobado como terapia dirigida para la leucemia mieloide crónica. Ahora también se usan otros fármacos como terapia dirigida.

Las terapias dirigidas usan fármacos que bloquean el crecimiento de las células leucémicas. Por ejemplo, una terapia dirigida puede bloquear la acción de una proteína anormal que estimula el crecimiento de las células de leucemia.

Los efectos secundarios incluyen hinchazón, meteorismo y aumento repentino de peso. La terapia dirigida puede causar también anemia, náuseas, vómitos, diarreas, calambres musculares o sarpullido. Su equipo de atención médica le observará para ver si hay indicios de problemas.

Tal vez le sea útil leer la hoja informativa del NCI Terapias dirigidas del cáncer.

Terapia biológica

Algunas personas con leucemia reciben fármacos a modo de terapia biológica. La terapia biológica para la leucemia es el tratamiento que mejora las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad.

Un tipo de terapia biológica es una sustancia llamada anticuerpo monoclonal. Este se administra por infusión intravenosa (IV). Esta sustancia se une a las células leucémicas. Una clase de anticuerpo monoclonal transporta una toxina que destruye las células leucémicas. Otra clase ayuda al sistema inmunitario a destruir las células leucémicas.

Para algunas personas con leucemia mieloide crónica, la terapia biológica consiste en un fármaco llamado interferón, el cual se inyecta debajo de la piel o en el músculo. El interferón puede hacer que el crecimiento de células leucémicas sea lento.

Usted puede recibir su tratamiento en una clínica, en el consultorio médico o en el hospital. Otros medicamentos pueden administrarse al mismo tiempo para evitar los efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la terapia biológica difieren de acuerdo al tipo de sustancias que se usa y de una persona a otra. Por lo general, las terapias biológicas causan sarpullido o hinchazón en el lugar donde se inyecta el fármaco. Estas terapias pueden también causar dolor de cabeza, dolores musculares, fiebre o debilidad. Su equipo de atención médica puede hacerle análisis de sangre para ver si hay signos de anemia y otros problemas.

Tal vez le sea útil leer la hoja informativa del NCI Terapias biológicas del cáncer.

Usted querrá hacer las siguientes preguntas a su médico antes de recibir quimioterapia, terapia dirigida o terapia biológica.

  • ¿Cuáles fármacos tomaré? ¿Cómo funciona el tratamiento?
  • ¿Deberé ver a mi dentista antes de comenzar el tratamiento?
  • ¿Cuándo empezará el tratamiento? ¿Cuándo terminará? ¿Con qué frecuencia recibiré los tratamientos?
  • ¿A dónde iré para recibir el tratamiento? ¿Necesitaré quedarme en el hospital?
  • ¿Cómo puedo hacer para cuidarme durante el tratamiento?
  • ¿Cómo sabremos que el tratamiento funciona?
  • ¿Tendré efectos secundarios durante el tratamiento? ¿Cuáles efectos secundarios deberé reportarle? ¿Puedo evitar o tratar algunos de esos efectos secundarios?
  • ¿Pueden estos fármacos causar efectos secundarios en el futuro?
  • ¿Con qué frecuencia necesitaré hacerme exámenes?

Radioterapia

La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir las células leucémicas. Las personas reciben radioterapia en el hospital o clínica.

Algunas personas reciben la radiación de una máquina grande apuntada al bazo, al cerebro o a otras partes del cuerpo en donde se han acumulado las células leucémicas. Este tipo de terapia tiene lugar 5 días a la semana durante varias semanas. Otras personas pueden recibir radiación que está dirigida a todo el cuerpo. Para esto, los tratamientos de radiación se administran una o dos veces al día durante algunos días, por lo general antes de un trasplante de células madre.

Los efectos secundarios de la radioterapia dependen principalmente de la cantidad de radiación que se administra y de la parte del cuerpo que está siendo tratada. Por ejemplo, la radiación al abdomen puede causar náuseas, vómitos y diarrea. Además, la piel del área que está siendo tratada puede enrojecerse, resecarse y hacerse sensible. Es posible que se caiga el pelo de la zona tratada.

Es posible que usted sienta mucho cansancio durante la radioterapia, especialmente después de varias semanas de tratamiento. El descanso es importante, pero los médicos generalmente aconsejan a sus pacientes que traten de ser tan activos como les sea posible.

Aunque los efectos secundarios de la radioterapia pueden ser angustiosos, generalmente pueden tratarse o controlarse. Usted puede hablar con su médico sobre las formas de aliviar estos problemas.

Tal vez podrá ayudarle saber que, en la mayoría de los casos, los efectos secundarios no son permanentes. Sin embargo, querrá hablar con su médico acerca de los posibles efectos a largo plazo de la radioterapia.

La Radioterapia y usted, un folleto del Instituto Nacional del Cáncer, puede serle útil.

Usted querrá hacer las siguientes preguntas a su médico antes de recibir radioterapia.

  • ¿Por qué necesito este tratamiento?
  • ¿Cuándo empezarán las sesiones? ¿Con qué frecuencia recibiré los tratamientos? ¿Cuándo terminarán?
  • ¿Cómo me sentiré durante el tratamiento? ¿Podré continuar mis actividades normales durante el tratamiento?
  • ¿Tendré efectos secundarios? ¿Cuánto tiempo durarán?
  • ¿Puede la radioterapia causar efectos secundarios en el futuro?
  • ¿Qué puedo hacer para cuidarme durante el tratamiento?
  • ¿Cómo sabremos si la radioterapia está funcionando?
  • ¿Con qué frecuencia deberé hacerme exámenes?

Trasplante de células madre

Algunas personas con leucemia reciben un trasplante de células madre. El trasplante de células madre permite que usted reciba tratamiento con altas dosis de fármacos, de radiación o ambas. Las altas dosis destruyen tanto las células leucémicas como los glóbulos de la sangre normales en la médula ósea. Después que usted reciba quimioterapia de alta dosis, radioterapia o ambas, usted recibe células madre sanas por una vena grande. (Es como recibir una transfusión de sangre). Nuevos glóbulos de la sangre se forman a partir de las células madre trasplantadas. Los glóbulos de la sangre nuevos reemplazan a los que fueron destruidos por el tratamiento.

Los trasplantes de células madre tienen lugar en un hospital. Las células madre pueden ser suyas o de otra persona que le dona sus células madre.

  • Células madre de usted. Un trasplante autólogo de células madre usa sus propias células madre. Antes de recibir quimioterapia de alta dosis o radioterapia, se extraen sus células madre. Las células pueden ser tratadas para destruir cualquier célula de leucemia presente. Sus células madre son congeladas y guardadas. Después de que haya recibido la quimioterapia de alta dosis o radioterapia, las células madre almacenadas son descongeladas y se regresan a su cuerpo.
  • Células madre de un familiar o de otro donante. Un trasplante alogénico de células madre usa las células madre sanas de un donante. Su hermano, hermana o uno de los padres pueden ser donantes. A veces, las células madre provienen de un donante sin parentesco. Los médicos usan análisis de sangre para saber el grado de compatibilidad entre las células del donante y las suyas.
  • Células de su gemelo idéntico. Si usted tiene un gemelo idéntico, un trasplante isogeneico de células madre usa las células madre de su gemelo sano.

Las células madre provienen de unas pocas fuentes. Las células madre por lo general provienen de la sangre (trasplante de células madre periféricas). O pueden provenir de la médula ósea (trasplante de médula ósea). Otra fuente de células madre es la sangre de cordón umbilical. La sangre del cordón se toma de un recién nacido y se guarda en un congelador. Cuando una persona recibe la sangre del cordón umbilical, se llama trasplante de sangre de cordón umbilical.

Después de un trasplante de células madre, es posible que tenga que permanecer en el hospital durante varias semanas o meses. Usted tendrá riesgo de infecciones y hemorragias debido a las grandes dosis de quimioterapia o de radiación que recibió. Con el tiempo, las células madre trasplantadas comenzarán a producir glóbulos sanguíneos sanos.

Otro problema es que la enfermedad de injerto contra huésped puede ocurrir en personas que reciben células madre donadas. En esta enfermedad, los glóbulos blancos donados en el injerto de células madre reaccionan contra los tejidos normales del paciente. Con más frecuencia, se afectan el hígado, la piel, o el tubo digestivo. La enfermedad de injerto contra huésped puede ser leve o muy grave. Puede ocurrir en cualquier momento después del trasplante, aun años después. Los esteroides u otros medicamentos pueden ayudar.

Tal vez será útil que lea la hoja informativa del NCI El trasplante de médula ósea y el trasplante de células madre de sangre periférica.

Usted querrá hacer las siguientes preguntas a su médico antes de recibir un trasplante de células madre.

  • ¿Qué tipo de trasplante de células madre recibiré? Si necesito un donante, ¿cómo encontraremos uno?
  • ¿Cuánto tiempo permaneceré en el hospital? ¿Necesitaré cuidados especiales? ¿Cómo estaré protegido de los gérmenes? ¿Tendrán que usar una máscara las personas que me visiten? ¿Y yo?
  • ¿Qué cuidados necesitaré cuando salga del hospital?
  • ¿Cómo sabremos que el tratamiento está funcionando?
  • ¿Cuáles son los riesgos y los efectos secundarios? ¿Qué podemos hacer al respecto?
  • ¿Qué cambios serán necesarios en mis actividades normales?
  • ¿Cuál es la posibilidad de una recuperación completa? ¿Cuánto tiempo se llevará?
  • ¿Con qué frecuencia deberé hacerme exámenes?