Ajo y la prevención del cáncer

  • Control de tamaño de fuente
  • Imprimir
  • Enviar por correo electrónico
  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • Pinterest

¿Qué es el ajo?  

El ajo es un vegetal (Allium sativum) que pertenece a la clase Allium de plantas bulbosas, las cuales también incluyen a las cebollas, los cebollinos, los ajos puerros y las cebolletas (cebollín, cebollinas o cebollas de verdeo). El ajo se usa como condimento al cocinar y se caracteriza por su alto contenido de azufre. Además del azufre, el ajo también contiene arginina, oligosacáridos, flavonoides y selenio, los cuales pueden ser beneficiosos para la salud (1).

El olor y el sabor característico del ajo proviene de los compuestos de azufre formados a partir de la alicina, el principal precursor de los compuestos bioactivos del ajo, los cuales se forman cuando las cabezas de ajo se cortan, se pican o se echan a perder (2). Los compuestos bioactivos se definen como sustancias en los alimentos o en los complementos alimenticios, aparte de las que son necesarias para cumplir con las necesidades nutritivas básicas, que son responsables de los cambios en el estado de salud.

¿Cuáles son los tipos de preparaciones con ajo?  

Los complementos de ajo se pueden clasificar en cuatro grupos: Aceite esencial de ajo, ajo macerado en aceite, ajo en polvo y extracto de ajo.

¿Ofrecen los resultados de los estudios demográficos evidencias científicas que indiquen que el ajo puede prevenir el cáncer?

Varios estudios demográficos muestran que existe una relación entre el aumento del consumo de ajo y una reducción en el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como los cánceres de estómago, colon, esófago, páncreas y de seno (mama). Los estudios demográficos son estudios multidisciplinarios realizados en grupos de la población que investigan la causa, la incidencia o la propagación de una enfermedad o que examinan el efecto de intervenciones de salud, consumos alimenticios y nutricionales, o exposiciones ambientales. Un análisis de los datos de siete estudios demográficos mostró que entre más alta fue la cantidad de ajo crudo o cocido consumido, menor fue el riesgo de presentar cáncer de estómago y cáncer colorrectal (5).

El Estudio de Investigación Prospectiva Europea sobre el Cáncer y la Nutrición (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition, EPIC) es una investigación multinacional en curso que comprende a hombres y mujeres de 10 países diferentes. Este estudio investiga los efectos de la nutrición en el cáncer. En el estudio, se asoció un mayor consumo de cebolla y ajo con un menor riesgo de cáncer intestinal (6).

El Estudio de Mujeres de Iowa (Iowa Women’s Study) es un estudio prospectivo de gran tamaño que investiga si la dieta, la distribución de la grasa corporal y otros factores de riesgo están relacionados con la incidencia de cáncer entre mujeres mayores. Los resultados del estudio mostraron que existe una sólida relación entre el consumo de ajo y el riesgo de cáncer de colon. Las mujeres que consumieron mayores cantidades de ajo tuvieron un riesgo 50% menor de cáncer de colon distal en comparación con las mujeres que registraron los niveles más bajos de consumo de ajo (7).

Varios estudios demográficos que se llevaron a cabo en China se centraron en el consumo de ajo y el riesgo de cáncer. En un estudio, los investigadores encontraron que el consumo frecuente de ajo y de varios tipos de cebollas y de cebollinos estaba asociado con un menor riesgo de cánceres de esófago y de estómago, observándose mayores reducciones de riesgo a niveles mayores de consumo (8). Del mismo modo, en otro estudio, se relacionó el consumo de vegetales de allium, especialmente el ajo y las cebollas, con una reducción en el riesgo de cáncer de estómago (9). En un tercer estudio, un mayor consumo de vegetales de allium (más de 10 g por día frente a menos de 2.2 g por día), particularmente de ajo y cebolletas, se asoció con una reducción de aproximadamente 50% en el riesgo de cáncer de próstata (10).

Los indicios científicos también parecen indicar que un aumento en el consumo de ajo puede reducir el riesgo de cáncer pancreático. Un estudio llevado a cabo en el área de la Bahía de San Francisco encontró que el riesgo de cáncer de páncreas fue 54% menor en personas que consumieron mayores cantidades de ajo en comparación con quienes comieron menores cantidades (11).

Además, un estudio en Francia encontró que el aumento en el consumo de ajo estaba relacionado con una reducción estadísticamente significativa del riesgo de cáncer de seno. Tras considerar el consumo total de calorías y otros factores de riesgo establecidos, el riesgo de cáncer de seno se redujo en quienes consumían mayores cantidades de fibra, ajo y cebollas (12).

¿Ofrecen los resultados de los estudios clínicos indicios científicos que indiquen que el ajo puede prevenir el cáncer?

Se han llevado a cabo pocos estudios clínicos (estudios de investigación con personas) para examinar los posibles efectos anticancerígenos del ajo.

Tres estudios clínicos con distribución al azar han evaluado el efecto del consumo de ajo en el riesgo de cáncer gástrico. En un estudio, que involucró a más de 5000 hombres y mujeres en China con alto riesgo de cáncer de estómago, los investigadores compararon los efectos de tomar una combinación de 200 mg de allitridum sintético (un extracto de ajo que se ha usado como medicamento en China desde hace más de 3000 años) al día y 100 microgramos de selenio cada dos días frente al consumo de un placebo (una sustancia o tratamiento inactivo que tiene el mismo aspecto y se administra de la misma forma que el medicamento o tratamiento activo que está siendo puesto a prueba) durante 5 años. En el grupo que recibió allitridum y selenio, el riesgo para todos los tumores combinados se redujo en un 33% y el riesgo de cáncer de estómago se redujo en un 52% en comparación con el grupo que recibió solo el placebo (13).

Por el contrario, los resultados de otro estudio con distribución al azar que comprendió a personas con lesiones estomacales precancerosas encontró que el uso de complementos de ajo (800 mg de extracto de ajo más 4 mg de aceite de ajo destilado al vapor por día) no mejoró la prevalencia (número de casos existentes) de lesiones gástricas precancerosas ni redujo la incidencia (número de casos nuevos) de cáncer gástrico (14).

Un tercer estudio con distribución al azar en Japón comparó los efectos del consumo diario de una dosis alta (2,4 mL) y de una dosis baja (0,16 mL) de extracto de ajo envejecido después de 6 a 12 meses de uso en personas con adenomas colorrectales (tumores no cancerosos). Al final de los 12 meses, 67% del grupo de consumo bajo presentó nuevos adenomas en comparación con 47% en el grupo de consumo alto (15).

Los resultados de un estudio pequeño, no aleatorio indican que la aplicación de extractos de ajo en algunos tumores de la piel puede ser beneficiosa. En el estudio, que comprendió a 21 personas con carcinoma de células basales, la aplicación de ajoeno (una sustancia química sulfúrea que se encuentra en el ajo) en la piel durante 1 mes redujo notablemente el tamaño de 17 tumores, aumentó el tamaño del tumor en 3 pacientes, y no produjo ningún cambio en otro paciente (16). Los cambios en el tamaño del tumor variaron de una reducción de 88% a un aumento de 69%, con una mediana general de reducción de 47%.

¿Cuáles son las consideraciones y las controversias actuales en torno al uso del ajo en la prevención del cáncer?

Las limitaciones de los estudios, tales como la exactitud de los informes sobre las cantidades y la frecuencia del consumo de ajo, así como la imposibilidad de comparar los datos de estudios que usaron diferentes productos y cantidades de ajo hacen que resulte extremadamente difícil sacar una conclusión general sobre el ajo y la prevención del cáncer. Debido a que muchos de los estudios que examinan el uso del ajo y la prevención del cáncer han utilizado productos con muchos ingredientes, no está claro si el ajo solo o en combinación con otros componentes alimenticios puede tener el mayor efecto.

Se necesitan estudios alimenticios en seres humanos bien diseñados que usen cantidades predeterminadas de ajo (estudios de intervención) para determinar los niveles de consumo que sean potencialmente eficaces. Asimismo se necesitan estudios que comparen directamente varias preparaciones con ajo.

¿Cómo podría el ajo desempeñar una función en la prevención del cáncer?

Los efectos protectores del ajo pueden derivar de sus propiedades antibacterianas (17) o de su capacidad para bloquear la formación de sustancias que causan cáncer (18), detener la activación de sustancias causantes de cáncer (19), mejorar la reparación del ADN (20), reducir la proliferación celular, o provocar la muerte célular (10).

¿Cuánto ajo puede ser útil para para la prevención del cáncer?

El Instituto Nacional del Cáncer, que forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud, no recomienda algún complemento alimenticio para la prevención del cáncer, sin embargo reconoce que el ajo es uno de varios vegetales con posibles propiedades anticancerígenas. Debido a que no todas las preparaciones con ajo son iguales, es difícil determinar la cantidad exacta de ajo que puede ser necesaria para reducir el riesgo de cáncer. Además, los compuestos activos que se encuentran en el ajo pueden perder su eficacia con el tiempo, la manipulación y el procesamiento. Las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la promoción de la salud en los adultos son una dosis diaria de 2 a 5 g de ajo fresco (aproximadamente un diente de ajo), 0,4 a 1,2 g de ajo en polvo seco, 2 a 5 mg de aceite de ajo, 300 a 1 000 mg de extracto de ajo, u otras formulaciones equivalentes a 2 a 5 mg de alicina.

¿Cuáles son las consideraciones de seguridad?

Si bien el ajo se ha usado de manera segura en la cocina, el consumo excesivo puede causar algunos efectos secundarios, además de aliento fuerte y olores corporales (4, 21). El ajo a veces causa alergias que pueden ir de una irritación leve a problemas potencialmente mortales. La ingestión de dientes de ajo fresco, extractos o aceite con el estómago vacío puede en ocasiones causar acidez estomacal, náuseas, vómitos y diarrea. Algunos estudios en animales y en seres humanos indican que el ajo puede bajar los niveles de azúcar en la sangre (glucosa) y aumentar la producción de insulina.

Se ha demostrado que el ajo interfiere con varios medicamentos recetados, especialmente con el medicamento saquinavir utilizado para el tratamiento del VIH (nombres comerciales Invirase® y Fortovase®). El ajo puede reducir las concentraciones de saquinavir en suero hasta en un 50% (22). El ajo actúa también como un anticoagulante natural y, por consiguiente, lo deben evitar las mujeres embarazadas, personas que están por someterse a una cirugía y personas que toman anticoagulantes, como warfarina (nombre comercial Coumadin®).

Los dientes de ajo a veces están contaminados con la bacteria Clostridium botulinum. El C. botulinum puede crecer y producir toxina botulínica en los productos de ajo en aceite que no son refrigerados y que no contienen sustancias antibacterianas.

Además, cuando el ajo se aplica en la piel puede haber quemaduras químicas, dermatitis por contacto y asma bronquial. Las personas que son susceptibles de padecer afecciones estomacales, como úlceras, también deben evitar el ajo, dado que este puede agravar la situación o causar nuevos problemas (4).

Bibliografía selecta
  1. Milner JA. Garlic: Its anticarcinogenic and antitumorigenic properties. Nutrition Reviews 1996; 54:S82–S86.
  2. Ross SA, Finley JW, Milner JA. Allyl sulfur compounds from garlic modulate aberrant crypt formation. Journal of Nutrition 2006; 136(3 Suppl):852S–854S.
  3. Amagase H, Petesch BL, Matsuura H, Kasuga S, Itakura Y. Intake of garlic and its bioactive components. Journal of Nutrition 2001; 131(3s):955S–962S.
  4. Amagase H. Clarifying the real bioactive constituents of garlic. Journal of Nutrition 2006; 136(3 Suppl):716S–725S.
  5. Fleischauer AT, Arab L. Garlic and cancer: A critical review of the epidemiologic literature. Journal of Nutrition 2001; 131(3s):1032S–1040S.
  6. Gonzalez CA, Pera G, Agudo A, et al. Fruit and vegetable intake and the risk of stomach and oesophagus adenocarcinoma in the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC-EURGAST). International Journal of Cancer 2006; 118(10): 2559–2566.
  7. Steinmetz KA, Kushi LH, Bostick RM, Folsom AR, Potter JD. Vegetables, fruit, and colon cancer in the Iowa Women’s Health Study. American Journal of Epidemiology 1994; 139(1):1–15.
  8. Gao CM, Takezaki T, Ding JH, Li MS, Tajima K. Protective effect of allium vegetables against both esophageal and stomach cancer: A simultaneous case-referent study of a high-epidemic area in Jiangsu Province, China. Japanese Journal of Cancer Research 1999; 90(6):614–621.
  9. Setiawan VW, Yu GP, Lu QY, et al. Allium vegetables and stomach cancer risk in China. Asian Pacific Journal of Cancer Prevention 2005; 6(3):387–395.
  10. Hsing AW, Chokkalingam AP, Gao YT, et al. Allium vegetables and risk of prostate cancer: A population-based study. Journal of the National Cancer Institute 2002; 94(21):1648–1651.
  11. Chan JM, Wang F, Holly EA. Vegetable and fruit intake and pancreatic cancer in a population-based case-control study in the San Francisco bay area. Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention 2005; 14(9):2093–2097.
  12. Challier B, Perarnau JM, Viel JF. Garlic, onion and cereal fibre as protective factors for breast cancer: A French case-control study. European Journal of Epidemiology 1998; 14(8):737–747.
  13. Li H, Li HQ, Wang Y, et al. An intervention study to prevent gastric cancer by micro-selenium and large dose of allitridum. Chinese Medical Journal (English) 2004; 117(8):1155–1160.
  14. You WC, Brown LM, Zhang L, et al. Randomized double-blind factorial trial of three treatments to reduce the prevalence of precancerous gastric lesions. Journal of the National Cancer Institute 2006; 98(14):974–983.
  15. Tanaka S, Haruma K, Kunihiro M, et al. Effects of aged garlic extract (AGE) on colorectal adenomas: A double-blinded study. Hiroshima Journal of Medical Sciences 2004; 53(3–4):39–45.
  16. Tilli CM, Stavast-Kooy AJ, Vuerstaek JD, et al. The garlic-derived organosulfur component ajoene decreases basal cell carcinoma tumor size by inducing apoptosis. Archives of Dermatological Research 2003; 295(3):117–123.
  17. Ruddock PS, Liao M, Foster BC, et al. Garlic natural health products exhibit variable constituent levels and antimicrobial activity against Neisseria gonorrhoeae, Staphylococcus aureus and Enterococcus faecalis. Phytotherapy Research 2005; 19(4):327–334.
  18. Shenoy NR, Choughuley AS. Inhibitory effect of diet related sulphydryl compounds on the formation of carcinogenic nitrosamines. Cancer Letters 1992; 65(3):227–232.
  19. Milner JA. Mechanisms by which garlic and allyl sulfur compounds suppress carcinogen bioactivation. Garlic and carcinogenesis. Advances in Experimental Medicine and Biology 2001; 492:69–81.
  20. L'vova GN, Zasukhina GD. Modification of repair DNA synthesis in mutagen-treated human fibroblasts during adaptive response and the antimutagenic effect of garlic extract. Genetika 2002; 38(3):306–309.
  21. Boon H, Wong J. Botanical medicine and cancer: A review of the safety and efficacy. Expert Opinion on Pharmacotherapy 2004; 5(12):2485–2501.
  22. Piscitelli SC, Burstein AH, Welden N, Gallicano KD, Falloon J. The effect of garlic supplements on the pharmacokinetics of saquinavir. Clinical Infectious Diseases 2002; 34(2):234–238.
  • Revisión: 22 de enero de 2008

La mayor parte del texto que se encuentra en el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer puede copiarse o usarse con toda libertad. Se deberá dar crédito al Instituto Nacional del Cáncer como fuente de esta información e incluir un enlace a esta página, p. ej., “Ajo y la prevención del cáncer fue publicado originalmente por el Instituto Nacional del Cáncer”.

Por favor, tenga en cuenta que los artículos del blog que están escritos por individuos fuera del gobierno pueden pertenecer al escritor, y el material gráfico puede pertenecer a su creador. En tales casos, es necesario ponerse en contacto con el escritor, con los artistas o con el editor para obtener su autorización para poder usarlo.

Agradecemos sus comentarios sobre este artículo. Todos los comentarios deberán satisfacer nuestra política de comentarios.