Estudio de Salud Agrícola

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¿En qué consiste el Estudio de Salud Agrícola?

En 1993, los científicos del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental (National Institute of Environmental Health Sciences) y de la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA) iniciaron un proyecto de investigación, conocido como Estudio de Salud Agrícola (AHS), para evaluar el papel que tienen las exposiciones asociadas con actividades agrícolas en la formación del cáncer y de otras enfermedades en los miembros de la comunidad agrícola. El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (National Institute for Occupational Safety and Health) se unió al estudio en el año 2000.

El estudio AHS proporciona también la oportunidad de evaluar los efectos de la dieta, de los métodos de cocinar y de otros factores genéticos y de estilo de vida en los riesgos de cáncer y de otras enfermedades. Los resultados proporcionarán información que se pueda usar para crear un ambiente de trabajo sin peligros y un estilo de vida saludable para los agricultores y para sus familias.

Se puede encontrar más información sobre el estudio en Internet. 

¿Quiénes son los participantes?

La gran mayoría de los 90 000 participantes en el Estudio de Salud Agrícola son agricultores o esposas de agricultores; alrededor de 52 000 son agricultores y 32 000 son esposas de agricultores. Todos los participantes se inscribieron en Carolina del Norte o en Iowa.

Los participantes clasificados como “aplicadores independientes de pesticidas” son agricultores u horticultores. El estudio incluye también un pequeño porcentaje de “aplicadores comerciales de pesticidas” de Iowa quienes trabajan para compañías de control de plagas o para empresas, como depósitos o molinos de grano, que usan pesticidas con regularidad; cerca de 5000 participantes son aplicadores comerciales.

¿Cuáles son algunas de las tendencias de cáncer entre los agricultores?

Los agricultores de muchos países, entre ellos, los Estados Unidos, tienen índices generales de mortalidad e índices de cáncer más bajos que la población general. Los índices más bajos de mortalidad entre los agricultores por enfermedades cardiacas y cánceres de pulmón, de esófago, vejiga y colon, en particular, se deben, al menos en parte, a índices más bajos de tabaquismo, así como a estilos de vida más activos físicamente y a factores de la dieta..

Sin embargo, en comparación con la población general, los índices para determinadas enfermedades, incluso algunos tipos de cáncer, parecen ser más altos entre los trabajadores agrícolas, lo cual podría estar relacionado con exposiciones que son comunes en sus ambientes de trabajo. Por ejemplo, las comunidades agrícolas tienen índices más altos de leucemia, de linfoma no Hodgkin, de mieloma múltiple y de sarcoma de tejido blando, así como de cánceres de piel, labio, estómago, cerebro y próstata.

Aunque no hay un conjunto de factores de riesgo que explique estos índices más altos de cáncer, la diversidad de exposiciones ambientales en la comunidad agrícola es un tema preocupante. Los agricultores, los trabajadores agrícolas y los familiares de agricultores pueden estar expuestos a sustancias tales como pesticidas, gases de escape de motores, solventes, polvo, virus animales, fertilizantes, combustibles y microbios específicos que pueden explicar estos índices altos de cáncer. Sin embargo, estudios realizados en seres humanos hasta la fecha no han permitido a los investigadores dilucidar cuáles de estos factores podrían estar asociados a qué tipos de cáncer.

¿Qué tipo de información proporcionan los participantes del AHS durante el estudio?

De 1993 a 1997, cuando se estaban  inscribiendo los participantes para el estudio, ellos completaron un cuestionario sobre sus cultivos y ganado, los pesticidas y el equipo de protección personal que usaban, cómo aplicaban los pesticidas y otras cosas a las que podrían haber estado expuestos en la granja, como solventes, polvos del grano y humo de soldadura. También se les preguntó sobre actividades no agrícolas y exposición que pudiera afectar los riesgos de enfermedades, tales como la dieta, el ejercicio, consumo de alcohol, afecciones médicas, antecedentes familiares de cáncer, otras ocupaciones y antecedentes de tabaquismo.

A partir de entonces, los investigadores han estado usando los siguientes métodos para recopilar información adicional:

  • Entrevistas telefónicas asistidas por computadora para recabar información sobre el uso de pesticidas desde la inscripción en el estudio, cambios en el estado de salud e información detallada sobre prácticas agrícolas y del trabajo..
  • Cuestionarios de salud alimentaria enviados por correo para recoger información detallada sobre prácticas de cocina y de dieta.
  • Obtención de células bucales (del interior de la mejilla) para determinar si alteraciones específicas encontradas en el ADN están relacionadas con susceptibilidad de enfermedades asociadas a exposiciones agrícolas.
  • Registros de cáncer en cada estado para determinar qué participantes presentaron cáncer.
  • Registros del Índice Nacional de Defunciones de EE. UU. (U.S. National Death Index), una base de datos computarizada de actas de defunción recopiladas de todas las oficinas de estadísticas vitales y que está disponible para los científicos con fines de investigación médica y de salud.

Además de eso, se está concentrando una serie de análisis más pequeños en factores de riesgo de enfermedades específicas. Estos análisis pueden abarcar cuestionarios adicionales y la obtención de muestras de sangre, de tumores, orina y polvo.

¿Qué han aprendido los investigadores hasta el momento sobre los agricultores y el riesgo de cáncer?

La mayor parte de la investigación del cáncer en el estudio AHS se ha centrado en los pesticidas, los cuales son sustancias químicas que se usan para eliminar insectos invasores, malezas y animales pequeños. En algunos casos, las relaciones entre estos pesticidas y el cáncer humano se examinaron por primera vez en el estudio AHS.

Hasta el momento, los investigadores han evaluado más de 20 pesticidas para determinar si los agricultores que los usan tienen un riesgo mayor de presentar cáncer. Algunos de estos análisis han mostrado que las personas expuestas a determinados pesticidas tienen un riesgo mayor de presentar ciertos tipos de cáncer, pero es necesario llevar a cabo más investigaciones para confirmar estos resultados y para evaluar los posibles mecanismos por los cuales los pesticidas podrían influir en el riesgo de cáncer.

Por ejemplo, un estudio del AHS reportó en 2009 que las personas que usan el herbicida imazetapir tienen un riesgo mayor de presentar cáncer de vejiga y cáncer de colon. El imazetapir se encuentra dentro de una clase de sustancias químicas conocidas como aminas aromáticas. Este herbicida se usó por primera vez en Estados Unidos en 1989 y, desde entonces, ha sido uno de los herbicida más usados para eliminar malezas en la soja, las legumbres secas, la alfalfa y otros campos de cosechas.

Estudios realizados en ratas y ratones llevaron a que la EPA clasificara al imazetapir como herbicida con poca probabilidad de ser un carcinógeno humano. Sin embargo, en el estudio AHS, las personas con un exposición acumulativa de por vida más alta tuvieron más del doble de riesgo (un aumento de 137 por ciento) de presentar cáncer de vejiga en comparación con quienes no tenían exposición a dicha sustancia química. En forma similar, el riesgo de presentar cáncer de colon (principalmente tumores en el colon proximal, donde entran los alimentos durante la digestión) fue casi dos veces más elevado que lo normal (un aumento de 78 por ciento) entre los agricultores que tenían grados de exposición más altos en comparación con quienes no tenían exposición a la sustancia química.

Además, una afección llamada gammapatía monoclonal de significación indeterminada, (MGUS), que normalmente precede al mieloma múltiple, se encontró en muestras de sangre de hombres del estudio AHS con un índice dos veces mayor del detectado en las muestras de sangre de hombres en Minnesota que no formaban parte de la cohorte del AHS. Este aumento en el riesgo de MGUS se observó en los hombres que usaron el insecticida clorado dieldrina, la mezcla para fumigar de tetracloruro de carbono y disulfuro de carbono, el fungicida clorotalonil y posiblemente otros pesticidas. Actualmente, un estudio más grande dentro del AHS está examinando más a fondo el riesgo de gammapatía monoclonal de significación indeterminada con el uso de pesticidas específicos.

En 2011, los investigadores del AHS dieron a conocer un análisis realizado en agricultores que usan el herbicida atrazina, el cual es un tipo de sustancia química conocida como triazina. En este análisis, los agricultores que usaron atrazina con mayor frecuencia tuvieron un riesgo similar, en general, de cáncer a quienes usaron atrazina con menos frecuencia, pero quienes tenían la exposición mayor tuvieron un riesgo ligeramente mayor de cáncer de tiroides. Sin embargo, el número de casos de cáncer fue demasiado pequeño como para que el resultado se considerara concluyente.

La atrazina causa tumores mamarios en ratas, pero no está clasificada como carcinógeno en seres humanos. La atrazina es un disruptor endocrino—lo que significa que interfiere con las señales hormonales normales en el cuerpo—como se ha demostrado en anfibios, en aves y roedores que fueron expuestos a dicha sustancia en altas concentraciones.

La lista de publicaciones del AHS contiene más información sobre lo que los investigadores han aprendido acerca del cáncer, sobre otros problemas de salud y los factores de riesgo entre los agricultores.

Bibliografía selecta
  1. Koutros S, Alavanja MC, Lubin JH, et al. An update of cancer incidence in the Agricultural Health Study. Journal of Occupational and Environmental Medicine 2010; 52(11):1098–1105. [PubMed Abstract]
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  • Revisión: 16 de junio de 2011

La mayor parte del texto que se encuentra en el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer puede copiarse o usarse con toda libertad. Se deberá dar crédito al Instituto Nacional del Cáncer como fuente de esta información e incluir un enlace a esta página, p. ej., “Estudio de Salud Agrícola fue publicado originalmente por el Instituto Nacional del Cáncer”.

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