Exposición al asbesto y el riesgo de cáncer

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¿Qué es el asbesto?

Asbesto es el nombre que se da a seis minerales de origen natural que existen en el medio ambiente como manojos de fibras que pueden separarse en hilos delgados y duraderos para usarse con fines comerciales e industriales. Estas fibras son resistentes al calor, al fuego y a las sustancias químicas y no conducen electricidad. Por estas razones, el asbesto se ha usado extensamente en muchas industrias. Otros minerales como el asbesto se encuentran en el ambiente natural, incluso la erionita.

Químicamente, los minerales del asbesto son compuestos de silicato, lo que significa que contienen átomos de silicio y de oxígeno en su estructura molecular.

Los minerales de asbesto se dividen en dos grupos principales: asbesto serpentina y asbesto anfibólico. El asbesto serpentina incluye el mineral crisótilo, el cual tiene fibras largas, rizadas, que se pueden entrelazar. El asbesto crisótilo es el que se ha usado mucho en aplicaciones comerciales. El asbesto anfibólico incluye la actinolita, tremolita, antofilita, crocidolita y amosita. El asbesto anfibólico tiene fibras rectas como agujas que son más quebradizas que las fibras del asbesto serpentina y tienen más limitación para poderse trabajar (1, 2).

¿Cómo se usa el asbesto?

El asbesto se comenzó a minar y a usar comercialmente en América del Norte a finales del siglo XIX. Su uso aumentó considerablemente durante la Segunda Guerra Mundial (3, 4). Desde ese entonces, el asbesto se ha usado en muchas industrias. Por ejemplo, se ha usado en la industria de la construcción y edificación para reforzar el cemento y los plásticos, así como aislante, en material para techos, material incombustible y para absorber el sonido. La industria de la construcción naval ha usado el asbesto para aislar calderas, tuberías de vapor y tuberías de agua caliente. La industria automotriz usa el asbesto en las zapatas de los frenos y en los discos de embrague de vehículos. El asbesto se ha usado también en las losetas de techos y de pisos; en pinturas, revestimientos y adhesivos, y en los plásticos. Además, el asbesto se ha encontrado en productos de jardinería que contienen vermiculita y en algunos lápices de colores que contienen talco.

A fines de los años setenta, la Comisión de Seguridad de los Productos para el Consumidor de EE. UU. (U.S. Consumer Product Safety Commission, CPSC) prohibió el uso del asbesto en los compuestos para la reparación de tablaroca o cartón-yeso y en chimeneas de gas porque las fibras de estos productos podían escaparse al ambiente durante el uso. Además, en 1979, los fabricantes de secadoras de pelo eléctricas dejaron voluntariamente de usar el asbesto en sus productos. En 1989, la Oficina de Protección Ambiental de los Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA), prohibió todo uso nuevo del asbesto; sin embargo, los usos establecidos antes de 1989 aún se permiten. La EPA estableció también normas que requieren que las escuelas inspeccionen los edificios para la presencia de asbesto dañado y para eliminar o reducir la exposición de los ocupantes mediante el retiro o el sellado del asbesto (2).

En junio de 2000, la CPSC concluyó que el riesgo de la exposición de los niños a las fibras de asbesto en los lápices de colores era sumamente bajo. Los fabricantes estadounidenses de estos lápices acordaron eliminar el talco de sus productos.

En agosto de 2000, la EPA llevó a cabo una serie de pruebas para evaluar el riesgo de los consumidores con relación a los efectos perjudiciales para la salud asociados con la exposición a la vermiculita contaminada con asbesto. La EPA concluyó que la exposición al asbesto que se encuentra en algunos productos de vermiculita representa solo un riesgo mínimo para la salud. La EPA recomendó que los consumidores reduzcan el riesgo bajo asociado con el uso ocasional de vermiculita durante actividades de jardinería al limitar la cantidad de polvo producido durante su uso. Específicamente, la EPA sugirió que los consumidores usen vermiculita en el exterior o en un lugar bien ventilado; que mantengan la vermiculita húmeda cuando la usen; que eviten que el polvo de vermiculita se lleve a casa en la ropa; y que usen tierra ya mezclada para plantar, la cual es menos probable que produzca polvo (2).

Las normas descritas arriba y otras acciones, junto con la preocupación generalizada sobre los peligros que representa el asbesto para la salud han llevado a una reducción importante en el uso anual del asbesto en los Estados Unidos. El consumo nacional de asbesto llegó a 803 000 toneladas métricas en 1973, pero ha bajado a cerca de 360 toneladas métricas para el año 2015 (3, 5).

¿Qué riesgos para la salud representa la exposición al asbesto?

Es posible que la gente esté expuesta al asbesto en su trabajo, en su localidad o en sus hogares. Si los productos que contienen asbesto se sacuden, fibras pequeñas de asbesto se desprenden en el aire. Cuando se inhalan las fibras de asbesto, es posible que se alojen en los pulmones y que permanezcan ahí por mucho tiempo. Con el tiempo, las fibras pueden acumularse y causar cicatrices e inflamación, lo cual puede dificultar la respiración y llevar a serios problemas de salud (6).

El asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano reconocido (sustancia que causa cáncer) por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), por la Oficina de Protección Ambiental (EPA) y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) (2, 3, 7, 8). Según la IARC, hay suficiente evidencia de que el asbesto causa mesotelioma (un cáncer relativamente poco común de las membranas delgadas que revisten el pecho y el abdomen), y cánceres de pulmón, de laringe y de ovario (8). Aunque es un cáncer poco común, el mesotelioma es la forma más común de cáncer asociada con la exposición al asbesto. Hay limitada evidencia de que la exposición al asbesto esté relacionada con riesgos mayores de cánceres de estómago, de faringe y de colon y recto (8).

La exposición al asbesto puede también aumentar el riesgo de asbestosis (enfermedad inflamatoria que afecta los pulmones y causa dificultad para respirar, tos y daño permanente al pulmón) y otros trastornos no cancerosos de la pleura y de los pulmones, incluso las placas pleurales (cambios en las membranas que rodean el pulmón), el engrosamiento de la pleura y los derrames pleurales benignos (acumulación anormal de líquido entre las capas delgadas de tejido que revisten el pulmón y la pared de la caja torácica). Aunque las placas pleurales no preceden al cáncer de pulmón, existen pruebas que sugieren que las personas con enfermedad de la pleura causada por la exposición al asbesto pueden tener un riesgo mayor de cáncer de pulmón (2, 9).

La erionita ha sido clasificada también como cancerígeno humano reconocido por la IARC (8) y por la HHS (3). En la actualidad, la EPA no regula la erionita.

¿Quién tiene riesgo de padecer una enfermedad relacionada con el asbesto?

Todo el mundo se ve expuesto al asbesto alguna vez en su vida. Se pueden encontrar concentraciones bajas de asbesto en el aire, en el agua y en la tierra. Sin embargo, la mayoría de la gente no se enferma después de estar expuesta. Las personas que sí se enferman casi siempre han estado expuestas en forma regular al asbesto, por lo general en su lugar de trabajo en contacto directo con el material o por exposición considerable en el ambiente.

Desde principios de los años cuarenta, millones de trabajadores estadounidenses han estado expuestos al asbesto. Se ha reconocido el peligro para la salud de las fibras de asbesto a las que han estado expuestos los trabajadores de la construcción naval, para minar y moler el asbesto, para la fabricación de textiles de asbesto y otros productos fabricados con este mineral, para trabajos de aislamiento en la industria de la construcción y de edificación, y para muchos otros oficios. Los trabajadores de demolición de edificios, quienes demuelen tablaroca o cartón-yeso o quienes remueven asbesto; y los bomberos y trabajadores de la industria automotriz, pueden también estar expuestos a las fibras de asbesto. No son muchos los estudios que evalúan los riesgos de los mecánicos automotrices expuestos al asbesto porque reparan frenos; sin embargo, las pruebas en general sugieren que no existe un grado seguro de exposición al asbesto (3, 8). Gracias a las normas gubernamentales y a mejores prácticas laborales, los trabajadores hoy en día (sin exposición previa al asbesto) tienen menores riesgos que quienes estuvieron expuestos en el pasado.

Las personas que participaron en el rescate, recuperación y limpieza del lugar de los ataques terroristas el 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC) en la ciudad de Nueva York son otro grupo con riesgo de contraer enfermedades relacionadas con el asbesto. Ya que se usó el asbesto en la construcción de la Torre Norte del WTC, cuando sucedió el ataque al edificio, centenares de toneladas de asbesto se esparcieron en la atmosfera. Quienes tienen el riesgo mayor son los bomberos, los policías, paramédicos, trabajadores de la construcción y voluntarios que trabajaron en los escombros en Ground Zero, o Zona Cero. Otras personas con riesgo son los residentes vecinos de las torres del WTC y quienes asistían a las escuelas cercanas. Estos individuos necesitarán seguimiento para determinar las consecuencias a largo plazo para la salud debidas a su exposición (10). Sin embargo, es importante que se indique que cualquier síntoma que experimenten estos individuos pueden estar relacionados con la exposición a otros materiales de la composición de escombros que no sean asbesto.  

Aunque es claro que los riesgos para la salud por la exposición al asbesto son mayores si la exposición es mayor y el tiempo de exposición es mayor también, los investigadores han descubierto enfermedades relacionadas con el asbesto en personas que estuvieron expuestas solo brevemente. Por lo general, las personas que presentan enfermedades relacionadas con el asbesto no muestran signos de la enfermedad por mucho tiempo después de la exposición. Puede llevarse de 10 a 40 años o más para que aparezcan los síntomas de un padecimiento relacionado con el asbesto (2).

Existen pruebas de que familiares de trabajadores con mucha exposición al asbesto tienen un riesgo mayor de presentar mesotelioma (11). Se piensa que este riesgo es el resultado de la exposición a las fibras de asbesto que llegaron a casa en los zapatos, en la ropa, la piel y el cabello de los trabajadores. A fin de reducir esta exposición, las leyes federales regulan las prácticas laborales para limitar la posibilidad de que entre al hogar el asbesto en esa forma. Es posible que se requiera a algunos empleados que se bañen y cambien de ropa antes de dejar el lugar de trabajo; que guarden su ropa de vestir en un sitio separado de la zona de trabajo o que laven la ropa de trabajo en casa aparte de toda la otra ropa (2).

También se han visto casos de mesotelioma en personas que no han estado expuestas al asbesto en el trabajo pero que viven cerca de las minas de asbesto (11).

¿Qué factores afectan el riesgo de presentar una enfermedad relacionada con el asbesto?

Varios factores pueden ayudar a determinar cómo afecta a un individuo la exposición al asbesto:

  • Dosis (volumen de asbesto al que ha estado expuesta la persona).
  • Duración (por cuánto tiempo ha estado expuesta la persona).
  • Tamaño, forma y composición química de las fibras de asbesto
  • Fuente de la exposición
  • Factores personales de riesgo, como tabaquismo y enfermedad pulmonar pre-existente.
  • Factores genéticos, como tener una mutación de estirpe germinal en el gen BAP1 (12).

Aunque todas las clases de asbesto se consideran peligrosas, los distintos tipos de fibras de asbesto pueden estar asociados con distintos riesgos para la salud. Por ejemplo, los resultados de varios estudios sugieren que el asbesto anfibólico puede ser más peligroso que el crisótilo, especialmente en relación con el riesgo de mesotelioma, porque suele permanecer en el pulmón por más tiempo (1, 2).

¿Qué efecto tiene el tabaquismo en el riesgo?

Muchas investigaciones han demostrado que la combinación de fumar y la exposición al asbesto es particularmente peligrosa. Los fumadores que están también expuestos al asbesto tienen un riesgo mayor de presentar cáncer de pulmón que si se sumaran los riesgos individuales de la exposición al asbesto a los riesgos de fumar (3, 6). Existen pruebas de que dejar de fumar reduce el riesgo de cáncer de pulmón entre los trabajadores expuestos al asbesto (4). Fumar, en combinación con la exposición al asbesto, no parece incrementar el riesgo de mesotelioma (9). Sin embargo, las personas que estuvieron expuestas alguna vez al asbesto en el trabajo o que piensan que pueden haber estado expuestas al asbesto no deben fumar.

¿Cómo se detectan las enfermedades relacionadas con el asbesto?

Las personas que han estado expuestas (o que sospechan haber estado expuestas) a las fibras de asbesto en su trabajo, por el ambiente o en su casa por algún familiar, deben informar a su médico sobre sus antecedentes de exposición y si experimentan algún síntoma o no. Los síntomas de las enfermedades relacionadas con el asbesto pueden presentarse muchas décadas después de la exposición. Es especialmente importante que consulten con un médico si tienen cualquiera de los síntomas siguientes:

  • Adelgazamiento
  • Dificultad para pasar alimentos
  • Dolor o tensión en el pecho
  • Falta de aire, silbidos o ronquera
  • Falta de apetito
  • Fatiga o anemia
  • Hinchazón del cuello o de la cara
  • Sangre en la flema que sale de los pulmones al toser
  • Tos persistente que empeora con el tiempo

Se puede recomendar un examen físico completo que incluya una radiografía de pecho y pruebas de funcionamiento de los pulmones. La radiografía de pecho es actualmente la herramienta más común que se usa para detectar las enfermedades relacionadas con el asbesto. Aunque las radiografías de pecho no pueden detectar las fibras de asbesto en los pulmones, pueden ayudar a identificar cualquier signo inicial de una enfermedad pulmonar causada por la exposición al asbesto (2).

Una biopsia de pulmón que detecta fibras microscópicas del asbesto en muestras de tejido pulmonar extraído quirúrgicamente es la prueba más confiable para confirmar la exposición al asbesto. Una broncoscopia es una prueba menos invasiva que la biopsia y detecta las fibras de asbesto en el material que se enjuaga después de extraerse del pulmón (2). Es importante enfatizar que estos procedimientos no pueden determinar cuánta haya sido la exposición de una persona al asbesto o si se presentará una enfermedad. Las fibras de asbesto pueden detectarse también en la orina, en la mucosidad o en las heces, pero estas pruebas no son confiables para determinar la cantidad de asbesto que se encuentra en los pulmones de la persona (2). 

¿Cómo pueden protegerse a sí mismos los trabajadores de la exposición al asbesto?

La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional, (Occupational Safety and Health Administration, OSHA), forma parte del Departamento de Trabajo de EE. UU. y es la dependencia federal responsable de las normas de salud y de seguridad en los lugares de trabajo marítimo, de la construcción, manufactura y servicios. OSHA estableció normas relativas a la exposición al asbesto en el trabajo; especialmente, en la construcción, en astilleros y en la industria general que las empresas están obligadas a obedecer. Además, la Administración de Seguridad y Salubridad en la Minería, (Mine Safety and Health Administration, MSHA), otro componente del Departamento de Trabajo, hace cumplir las normas relativas a la seguridad en las minas. Los trabajadores deberán usar todo el equipo de protección proporcionado por sus empresas y seguir las prácticas laborales y los procedimientos de seguridad recomendados. Por ejemplo, los trabajadores deberán usar respiradores aprobados por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacionales (NIOSH) que tengan un ajuste apropiado cuando se requieran.

Los trabajadores preocupados por la exposición al asbesto en el lugar de trabajo deberán hablar de su situación con otros empleados, con el representante de salud y de seguridad de los trabajadores y con sus empresas. Si es necesario, la OSHA puede proporcionar más información o realizar una inspección del lugar de trabajo. La información acerca de las oficinas regionales se puede encontrar también en el sitio web de la OSHA en https://www.osha.gov/html/RAmap.html.

Más información acerca del asbesto puede encontrarse en la página web de la OSHA sobre el asbesto, la cual tiene enlaces a información sobre el asbesto en el lugar de trabajo, incluso las normas aplicables de la OSHA, los peligros del asbesto, la evaluación de la exposición a este mineral y los controles usados para proteger a los trabajadores. Se puede contactar la oficina nacional de la OSHA en:

Office of Public Affairs
Occupational Safety and Health Administration
U.S.
Department of Labor
202-693-1999
1–800–321–6742 (1–800–321–OSHA)
1-877-889-5627 (TTY)
https://www.osha.gov/workers/index.html (página para trabajadores)

Los mineros pueden ponerse en contacto con la MSHA en:

Office of Public Affairs
Mine Safety and Health Administration
U.S. Department of Labor

202–693–9400
1–800–746–1553
https://www.msha.gov
https://www.msha.gov/support-resources/forms-online-filing/2015/10/15/hazardous-condition-complaint (Quejas de situaciones de peligro)

El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), que forma parte de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, es otra dependencia federal a la que concierne la exposición al asbesto en el lugar de trabajo. NIOSH lleva a cabo investigaciones relacionadas con el asbesto, evalúa sitios de trabajo para identificar posibles peligros para la salud y hace recomendaciones para el control de la exposición. Además, el NIOSH distribuye publicaciones sobre los efectos para la salud de la exposición al asbesto y puede sugerir recursos adicionales de información. La información de contacto del NIOSH es la siguiente:

Education and Information Division
Information Resources Branch
National Institute for Occupational Safety and Health
1–800–232–4636 (1–800–CDC–INFO)
https://www.cdc.gov/niosh

¿Qué programas hay disponibles para ayudar a las personas con enfermedades relacionadas con el asbesto?

Algunas personas con enfermedades relacionadas con el asbesto pueden cumplir con los requisitos para recibir cobertura de Medicare. La información sobre los beneficios de Medicare está disponible en sus oficinas regionales, ubicadas en 10 ciudades principales de los Estados Unidos y sirven a zonas geográficas específicas. Las oficinas regionales sirven como punto de contacto inicial de la dependencia para sus beneficiarios, para proveedores de cuidados médicos, gobiernos estatales y locales y para el público en general. La información general sobre Medicare se puede obtener al llamar sin costo al 1–800–633–4227 (1–800–MEDICARE) o al visitar el sitio web de Medicare.

Las personas con enfermedades relacionadas con el asbesto ocupacional pueden también cumplir con los requisitos para recibir ayuda financiera, incluso pagos médicos, bajo las leyes estatales de indemnización a trabajadores. Ya que los requisitos de elegibilidad varían de un estado a otro, los trabajadores de compañías privadas o de dependencias gubernamentales estatales o locales deben comunicarse con la junta de indemnización de trabajadores de su estado. La información de contacto de los funcionarios de indemnización estatal de trabajadores puede encontrarse en el sitio web del Departamento de Trabajo de EE. UU.

Si la exposición ocurrió al estar trabajando en una dependencia federal, los gastos médicos y otra indemnización pueden estar cubiertos por el Programa de Indemnización de Empleados Federales, el cual es administrado por la Oficina de Programas de Indemnización de Trabajadores de la Administración de Normas de Empleo del Departamento de Trabajo. Este programa proporciona beneficios de indemnización de trabajadores a empleados federales (civiles) que sufren una lesión o enfermedad relacionada con su trabajo. Los beneficios incluyen reposición del sueldo, pago de atención médica y, cuando sea necesario, ayuda para rehabilitación vocacional y médica para regresar al trabajo. Los beneficios pueden darse también a los dependientes si la lesión o enfermedad causa la muerte del empleado.

Además, el Programa de Indemnización de Trabajadores Portuarios y Estibadores proporciona beneficios a los estibadores, a los trabajadores portuarios y a otros trabajadores marítimos y de la industria privada que sufren una lesión ocupacional o una enfermedad causada o agravada por las condiciones laborales. La información sobre la elegibilidad y para presentar una reclamación de beneficios bajo cualquiera de estos programas se puede obtener en:

Office of Workers’ Compensation Programs
Employment Standards Administration
U.S.
Department of Labor
1–866–692–7487 (1–866–OWCPIVR)
202–693–0040 (Programa de Indemnización a Empleados Federales)
202–693–0038 (Programa de Indemnización a Trabajadores Portuarios y Estibadores)
https://www.dol.gov/owcp/

Los veteranos que reúnen los requisitos pueden recibir atención médica en un Centro Médico del Departamento de Asuntos de Veteranos (Department of Veterans Affairs, VA) para una enfermedad relacionada con el asbesto. Los veteranos pueden recibir tratamiento para padecimientos médicos relacionados o no con el servicio. La información sobre elegibilidad y beneficios está disponible en el Centro de Servicio de Beneficios de Salud de Asuntos de Veteranos en el 1–877–222–8387 (1–877–222–VETS) o en el sitio web de Asuntos de Veteranos.

¿Qué otras organizaciones ofrecen información relacionada con la exposición al asbesto?

Las organizaciones que se indican abajo pueden brindar más información sobre la exposición al asbesto.

La Oficina para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades (Agency for Toxic Substances and Disease Registry, ATSDR) es la principal dependencia federal responsable de evaluar los efectos para la salud humana de la exposición a sustancias peligrosas. La dependencia trabaja en estrecha colaboración con otras dependencias locales, estatales y federales, con gobiernos tribales y con proveedores de cuidado médico en la localidad y comunidad para ayudar a prevenir o reducir los efectos perjudiciales para la salud de la exposición a sustancias peligrosas. La ATSDR ofrece información sobre el asbesto y sobre clínicas de salud ambiental y ocupacional. La información de contacto de la ATSDR es la siguiente:

Agency for Toxic Substances and Disease Registry
1–800–232–4636 (1–800–CDC–INFO)
1-888-232-6348 (TTY)
https://www.atsdr.cdc.gov/

La Oficina de Protección Ambiental de los Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) regula la exposición del público al asbesto en edificios, en agua potable y en el ambiente. La EPA ofrece una línea telefónica para el control de sustancias tóxicas bajo la Ley de Control de Sustancias Tóxicas (TSCA) y un mediador. La línea telefónica de la TSCA proporciona ayuda técnica e información sobre los programas de asbesto establecidos bajo la TSCA, los que incluyen la Ley para Reducir el Peligro de Asbesto en Escuelas y la Ley para Respuesta ante Emergencia de los Peligros del Asbesto. El mediador se enfoca en el asbesto en las escuelas y responde a preguntas y quejas. Tanto la línea telefónica de la TSCA como el mediador pueden ofrecer publicaciones sobre varios temas, particularmente sobre el control de la exposición al asbesto en las escuelas y en otros edificios. El mediador tiene una línea telefónica gratuita para las pequeñas empresas, asociaciones de comercio y otras organizaciones en busca de ayuda gratuita y confidencial.

El sitio web de la EPA incluye una lista de contactos estatales. Además, la página de la EPA sobre el asbesto ofrece enlaces a información sobre el asbesto y sus efectos para la salud que incluye sugerencias para propietarios que sospechan tener asbesto en su casa, y leyes y normas relativas al asbesto. Puede dirigir sus preguntas a:

U.S. Environmental Protection Agency
202–554–1404 (Línea telefónica TSCA)
1–800–368–5888 (Mediador)
https://www.epa.gov/asbestos/

Otro recurso de la EPA que puede ser de interés es el folleto titulado Current Best Practices for Preventing Asbestos Exposure Among Brake and Clutch Repair Workers (Las mejores prácticas para prevenir la exposición al asbesto entre los trabajadores que reparan frenos y embragues). Publicado en abril de 2007, este folleto incluye prácticas laborales tanto para técnicos profesionales automotrices como para mecánicos caseros que pueden usarse para evitar la exposición al asbesto. Resume también los requisitos reglamentarios existentes de la OSHA para los mecánicos automotrices profesionales.

La Comisión de los Estados Unidos para la Seguridad de los Productos para el Consumidor (U.S. Consumer Product Safety Commission, CPSC) es responsable de proteger al público de los riesgos excesivos de sufrir lesiones graves o hasta morir a causa de más de 15 000 tipos de productos para el consumidor bajo la jurisdicción de la dependencia, incluso el asbesto. La CPSC tiene una línea telefónica gratuita las 24 horas del día a la que se puede llamar para obtener información sobre la seguridad de un producto o sobre la dependencia y para reportar productos que encierran algún peligro. Además, las publicaciones de la CPSC ofrecen directrices para reparar y remover el asbesto e información general sobre el asbesto en el hogar. La información para contacto de la CPSC es la siguiente:

Office of Information and Public Affairs
U.S. Consumer Product Safety Commission

1–800–638–2772
301-595-7054
https://www.cpsc.gov/

Es posible comunicarse también con el departamento de salud estatal o local para hacer preguntas o expresar sus inquietudes relacionadas con el asbesto.

Bibliografía selecta
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  • Revisión: 7 de junio de 2017

La mayor parte del texto que se encuentra en el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer puede copiarse o usarse con toda libertad. Se deberá dar crédito al Instituto Nacional del Cáncer como fuente de esta información e incluir un enlace a esta página, p. ej., “Exposición al asbesto y el riesgo de cáncer fue publicado originalmente por el Instituto Nacional del Cáncer”.

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