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Por un futuro sin cáncer de cuello uterino

Cerca de 300 000 personas mueren cada año en el mundo por cáncer de cuello uterino. Pero ahora es posible prevenir esta enfermedad o detectarla temprano para curarla. La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) y los nuevos métodos de detección más convenientes y de bajo costo (como la recolección de muestras en casa) son algunos de los recursos para acabar con esta enfermedad. Además, al colaborar con otros países, se obtienen datos de estudios clínicos que aportan a los esfuerzos de prevención mundial.

Les presentamos a la doctora que atraviesa fronteras para salvar vidas

El equipo dirigido por la doctora Aimée Kreimer obtuvo indicios de que una sola dosis de la vacuna contra el VPH ofrece protección a largo plazo contra el cáncer de cuello uterino. Ahora trabaja con investigadores en Costa Rica para confirmar estos datos.

Crédito: Instituto Nacional del Cáncer

Los tablones del viejo puente se sacudían con cada paso mientras Aimée Kreimer y el promotor de salud que la acompañaba cruzaban el río. Este era el único modo de llegar hasta donde vivía la participante del estudio clínico en Costa Rica. "Me aferré con toda mi fuerza a mi acompañante", cuenta la doctora Kreimer, una epidemióloga del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). “Agradezco a los promotores de salud que hacen lo necesario cada día para que la gente participe en los estudios”.

La labor de la doctora Kreimer en el estudio de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) en Costa Rica dio las primeras pistas de que una sola dosis era tan eficaz como tres dosis para prevenir el cáncer de cuello uterino, una enfermedad por la que mueren cerca de 300 000 mujeres en el mundo cada año. Esto se confirmó luego al analizar los datos: ¡las participantes que habían recibido una sola dosis seguían protegidas 10 años después!

“Salté de alegría cuando vi los resultados del estudio”, dijo la doctora Kreimer, y destacó que este descubrimiento podría mejorar muchísimo la salud pública. Usar una dosis cuesta menos, no requiere una segunda cita y mejora la posibilidad de vacunar a más personas alrededor del mundo. Además, entendemos mejor el funcionamiento de las vacunas, porque es poco común que una dosis de este tipo de vacuna sea suficiente.

La doctora Kreimer continúa trabajando con los investigadores de Costa Rica en nuevos estudios para confirmar la observación inicial. Los descubrimientos sobre la eficacia de una sola dosis también demuestran la importancia de la recopilación de datos y el seguimiento minucioso en los estudios comunitarios. La Ley Nacional del Cáncer posibilita la colaboración internacional y ayuda a reconocer que el cáncer afecta al mundo entero.

El año pasado, el cáncer de cuello uterino fue noticia cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una estrategia mundial para que en el año 2030, todas las niñas menores de 15 años reciban los exámenes de detección, el tratamiento y las vacunas que permitan erradicar la enfermedad en el próximo siglo. Para la doctora Kreimer, esto debe ocurrir más rápido. “Tenemos las herramientas: las vacunas y las pruebas de detección. Podemos hacer más para prevenir la enfermedad ahora".

Una colaboración de 30 años para ayudar a eliminar el cáncer de cuello uterino

Los doctores Lowy y Schiller dirigieron el desarrollo inicial de las vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH) que ahora se usan para prevenir las infecciones por VPH que causan el cáncer de cuello uterino y otras enfermedades.

Crédito: Instituto Nacional del Cáncer

Trabajar juntos por más de 30 años a veces es un reto, pero los doctores Doug Lowy y John Schiller no piensan que fue difícil. “Llegué al laboratorio de Doug como investigador posdoctoral y no me fui nunca”, comentó John, jefe de sección en el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) e investigador distinguido por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH). “Trabajamos muy bien juntos, y entre nosotros nos poníamos desafíos de forma constructiva", dijo Doug. Así colaboraron durante los 15 años que les llevó el desarrollo por el que son más reconocidos: la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH). 
 
Nuestra decisión de trabajar en la vacuna “no tuvo nada que ver con un plan para salvar el mundo", cuenta Doug, el subdirector principal del NCI. “Claro que nos dimos cuenta del posible efecto en la salud, pero al comienzo lo vimos como un problema científico importante que podía ofrecer un beneficio directo al público”. Y el beneficio fue increíble. Con la vacuna, es posible prevenir el 90 % de los cánceres relacionados con el VPH (incluso el cáncer de cuello uterino) y se disminuyó en un 86 % las tasas de infección por el VPH de los adolescentes en los Estados Unidos.
 
El NCI abrió el camino para la prevención del cáncer de cuello uterino, pero ambos científicos recalcan que la labor continúa. Cada año mueren 300 000 mujeres por cáncer de cuello uterino. Si no hay cambios en las prácticas de salud mundial, este número de muertes por la enfermedad aumentará al menos el 25 % cada década. La vacuna junto con las pruebas del VPH podrían disminuir el número de casos y de muertes en el mundo entero. Esto es posible porque las pruebas del VPH comenzaron a reemplazar las pruebas de Papanicolaou, ya que son métodos de detección que se necesitan con menos frecuencia y son más accesibles. 
 
Lamentablemente, menciona John, hacer que ambos métodos de prevención lleguen a más personas es una lucha. Para solucionar este problema, el NCI busca formas de disminuir el costo de la prevención e investiga métodos de detección del VPH más convenientes, como la recolección de una muestra vaginal en casa que luego se envía por correo. Además, el uso de la vacuna está evolucionando porque los datos de un estudio clínico del NCI demuestran que quizás solo sea necesaria una dosis (en vez de tres).
 
“Nuestra labor aún no acaba”, explicó Doug, y recalca que es urgente controlar más rápido el cáncer de cuello uterino para salvar la mayor cantidad posible de vidas.