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Dos fármacos muestran eficacia contra una forma común de leucemia

, por Equipo del NCI

El acalabrutinib (ACP-196) se dirige a la tirosina-cinasa de Bruton, BTK, un interruptor clave en una vía de señalización requerida para el crecimiento y la supervivencia de células de leucemia linfocítica crónica.

Fuente: Dr. Adrian Wiestner de NHLBI

Informes de dos estudios en etapa inicial de dos fármacos orales nuevos ofrecen esperanza para pacientes con leucemia linfocítica crónica (LLC) de alto riesgo que ha regresado después de tratamiento anterior. Resultados de los estudios se presentaron el mes pasado en la reunión anual de la  Sociedad Estadounidense de Hematología (ASH) y publicados en el New England Journal of Medicine (NEJM).

A algunos pacientes con LLC, el tipo más común de leucemia en los Estados Unidos, les va bien aun sin tratamiento, mientras que otros necesitan quimioterapia para controlar su enfermedad. La quimioterapia puede controlar la enfermedad durante años sin síntomas o sin necesidad de un tratamiento ulterior, pero, en realidad, todos los pacientes tienen recaída. En última instancia, para la mayoría de los pacientes, no hay una terapia que cure.

El tratamiento de la LLC se hace más difícil conforme los tumores de los pacientes adquieren varias anomalías genéticas. La falta de la parte del cromosoma 17, lo que se refiere como eliminación 17p, es común en LLC y está asociada fuertemente con resistencia a la quimioterapia. Los pacientes cuyos tumores presentan la eliminación 17p se consideran con un riesgo alto de que avance la enfermedad y tienen una expectación de vida de unos pocos años.

Inhibidor de BTK más selectivo

Resultados de un estudio clínico dirigido por el doctor John C. Byrd, de la Universidad Estatal de Ohio, mostraron que el fármaco acalabrutinib era tan seguro como efectivo. De los 61 pacientes con recaída de LLC que se inscribieron en el estudio, 95% tuvieron una respuesta completa o parcial de sus tumores, incluso pacientes con la eliminación 17p. Después de una media de 14 meses, un paciente murió de neumonía y otro paciente presentó LLC resistente a tratamiento.

El acalabrutinib bloquea la tirosina cinasa de Bruton (BTK), un interruptor clave en la  vía de señalización  requerida para el crecimiento y supervivencia de células de LLC. El acalabrutinib sigue en los pasos del ibrutinib (Imbruvica®), el primer inhibidor de BTK en ser formulado, el cual fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en 2014 para algunos pacientes con LLC. Mientras el ibrutinib inhibe la BTK y otras cinasas, el acalabrutinib es más selectivo, dirigiéndose solo a la BTK.

“Es muy confortante que haya un segundo inhibidor de BTK que muestra un grado muy alto de respuesta en pacientes con LLC, aun en quienes de otra forma se considerarían con un riesgo mayor de fracasar en su tratamiento, y además que puede tolerarse muy bien”, dijo el doctor Adrian Wiestner, un investigador del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre, que estudia la LLC pero que no formó parte del estudio.

Al considerarse junto a la extensa experiencia clínica con ibrutinib, los resultados validan que dirigirse a la BTK puede mejorar la perspectiva de pacientes con LLC, proveyendo una opción efectiva en comparación con las terapias existentes, dijo el doctor Wiestner.

“El beneficio de tener diferentes fármacos que pueden atacar al mismo blanco en una célula tumoral es que, si un fármaco produce efectos secundarios intolerables, puede usarse el otro”, continuó él. “Se puede pensar que, en algunas situaciones, uno de los fármacos pueda ser menos peligroso o más eficaz que el otro. De esta manera, poder elegir hace que una situación muy buena sea aun mejor”.

Respuestas sólidas con venetoclax

Resultados prometedores de un estudio que probó una nueva sustancia en pacientes con LLC de alto riesgo se publicaron también en el NEJM y se presentaron en la ASH. El doctor Andrew W. Roberts, de la Universidad de Melbourne en Australia, dirigió un estudio en fase II con 116 pacientes que evaluó el fármaco en investigación venetoclax, en el cual casi 80% de los pacientes respondieron al fármaco y, en casi 85% de esos pacientes, las respuestas duraron un año o más. Los efectos secundarios comunes son una diarrea leve e infecciones de las vías respiratorias altas.

El venetoclax funciona en forma diferente al ibrutinib y al acalabrutinib. El fármaco se apunta a la proteína BCL2, la cual, entre otras cosas, regula el proceso de la muerte celular, o apoptosis. Las células de la LLC tienden a producir cantidades excesivas de BCL2, lo que impide la apoptosis. Al bloquear la actividad de la BCL2, el venetoclax reactiva el proceso normal de apoptosis, lo que conduce a la muerte de las células de LLC.

“El gran paso de avance es que ahora tenemos fármacos diferentes que destruyen las células tumorales en formas únicas”, dijo el doctor Wiestner. “Esto ofrece el potencial de combinaciones que pueden producir un ataque bifurcado a las células tumorales y es de esperar que puedan ser las bases para formular tratamientos que lleven no solo a una larga supervivencia, sino también a períodos largos sin tratamiento para pacientes con LLC”.

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