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Las clases virtuales de acondicionamiento físico-mental muestran beneficios inesperados en las personas con cáncer

, por Edward Winstead

Mujer calva de mediana edad, sentada con las piernas cruzadas sobre una alfombra de yoga frente a una computadora portátil.

Las personas en tratamiento de cáncer que participaron en clases virtuales de acondicionamiento físico-mental informaron que tuvieron menos fatiga, menos depresión y menos síntomas físicos relacionados con el tratamiento que quienes no participaron.

Fuente: iStock

Según los resultados de un estudio clínico, es posible que las personas en tratamiento de cáncer obtengan beneficios importantes al participar en clases virtuales de acondicionamiento físico-mental, como un menor riesgo de hospitalización por problemas relacionados con el tratamiento.

En el estudio, las personas asignadas al azar para participar en las clases tuvieron menos probabilidades de ser hospitalizadas y las estadías fueron más cortas cuando fueron hospitalizadas, en comparación con quienes no participaron.

En algunas clases, les enseñaron actividades de movimiento, como el yoga, el taichí y la terapia con danza; en otras clases, prácticas basadas en la meditación, como la musicoterapia y la atención plena.

En estudios anteriores, los resultados parecían indicar que las prácticas de acondicionamiento físico-mental disminuyen los efectos secundarios comunes del tratamiento del cáncer, como la fatiga, la ansiedad y la depresión, señaló el investigador principal del estudio, el doctor Jun Mao, jefe de medicina integral del Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering (MSKCC).

En este estudio, el doctor Mao y sus colegas probaron un programa que crearon, llamado Medicina Integrativa en el Hogar (IM@Home). En el programa se ofrecen más de 20 clases en vivo a través de Zoom. Los 200 participantes del estudio recibían quimioterapiainmunoterapiaradioterapia en el MSKCC.

Los participantes del grupo IM@Home indicaron que tuvieron menos fatiga, menos depresión y menos síntomas físicos relacionados con el tratamiento, según informó el doctor Mao el 28 de octubre en el Simposio sobre la Atención de Calidad de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) en Boston.

Los investigadores también notaron algunas diferencias inesperadas en la utilización de los hospitales y servicios médicos. Además de menos hospitalizaciones no programadas y estadías hospitalarias más breves, los participantes de IM@Home acudieron menos a los centros de atención de urgencia, en comparación con quienes no participaron en el programa.

“Nos sorprendió que participar en el programa disminuyera el número de hospitalizaciones y también la probabilidad de necesitar hospitalización”, dijo el doctor Mao. Y aunque el programa no eliminó la probabilidad de acudir a Urgencias al menos una vez, quizás permitió disminuir la mediana de este tipo de consultas que tienen los pacientes, añadió.

“Estos resultados son prometedores”, comentó la doctora Farah Zia, de la División de Tratamiento y Diagnóstico Oncológico del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), que codirige un comité de medicina integral de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) y no participó en el estudio.

“Este estudio demuestra que es posible ofrecer un programa virtual de acondicionamiento físico-mental con éxito en el entorno oncológico”, señaló la doctora Zia, y agregó que hay muy pocas investigaciones sobre las formas de hacer que estos programas sean accesibles para las personas con cáncer.

La doctora Zia destacó que se necesita un estudio más grande con un seguimiento más prolongado para confirmar los resultados, que aún no se publicaron en una revista científica. El doctor Mao indicó que su equipo planea llevar a cabo un estudio de este tipo.

“Quiero advertir que este estudio se diseñó como estudio de fase temprana; por lo tanto, nos gustaría hacer un estudio más grande con un seguimiento por más tiempo para confirmar nuestros resultados antes de tener confianza plena en los hallazgos”, aclaró.

Ofrecer a las personas con cáncer un programa de clases virtuales de acondicionamiento físico-mental

En las últimas décadas, se ampliaron las investigaciones sobre las prácticas físico-mentales (también llamadas "prácticas de la mente y el cuerpo") para las personas con cáncer y las personas que reciben tratamiento para la enfermedad. Por ejemplo, en un estudio reciente se encontró que el yoga ayudó a mejorar los síntomas y la calidad de vida de los hombres con cáncer de próstata. En otro estudio, se observó que la meditación con atención plena disminuyó los síntomas depresivos en las mujeres más jóvenes con cáncer de mama (seno).

Estos hallazgos llevaron a los grupos de oncología a recomendar el uso de algunas de estas prácticas para ayudar a tratar la ansiedad y la depresión en las personas con cáncer.

Algunos centros oncológicos grandes ya incorporan prácticas físico-mentales en la atención del cáncer. “Las técnicas a menudo son parte de la atención al paciente que se llama ‘enfoque de salud integral de la persona’, que reconoce que el bienestar social y emocional es tan importante como el bienestar físico”, comentó la doctora Zia.

Como no se conocían las maneras óptimas de ofrecer estas técnicas a las personas con cáncer, en el estudio IM@Home se abordó una brecha importante en la investigación sobre las prácticas físico-mentales en la atención del cáncer, señaló la doctora Zia. El estudio surgió durante la pandemia de la COVID-19, cuando el doctor Mao y sus colegas convirtieron al formato virtual la mayoría de los programas de acondicionamiento físico-mental para las personas con cáncer.

“A pesar de los retos que presentó la pandemia, nos permitió buscar la forma de llegar a más pacientes en la comodidad de su hogar”, explicó el doctor Mao. Su equipo ya había demostrado antes que era posible ofrecer un programa virtual de acondicionamiento físico-mental.

Dar a los pacientes la capacidad de mantener el cuerpo y la mente activos

Para evaluar Im@Home en un estudio clínico, el doctor Mao y sus colegas seleccionaron a personas con varios tipos de cáncer que informaron tener fatiga moderada a intensa. Se asignó al azar a cada persona para que participara en IM@Home o recibiera atención estándar optimizada, que consistía en la atención estándar que ofrecía el médico y el acceso a recursos de meditación en línea pregrabados. 

Pidieron a los participantes que calificaran su grado de fatiga durante el estudio, lo que permitió a los investigadores establecer puntajes de fatiga y compararlos. Los investigadores consultaron las historias clínicas electrónicas para vigilar el uso de los servicios hospitalarios por parte de los participantes durante el período de estudio de 3 meses.

Las personas del grupo IM@Home podían elegir entre una variedad de ejercicios y prácticas. El doctor Mao destacó que esa flexibilidad fue esencial, porque hubo días, como después de recibir quimioterapia, en los que las personas no tenían la energía para actividades que harían en otros días.
 
“Pensamos que dar a los pacientes la oportunidad de elegir entre varias opciones les permitía mantenerse activos en la medida posible”, subrayó. “Algunas personas tal vez quieran hacer más entrenamiento aeróbico, mientras que otras quizás prefieran algo más sedentario, como la meditación con atención plena”.

El programa IM@Home permite a los participantes chatear por video durante las clases. “Los pacientes pueden crear un sentido de comunidad con otras personas que pasan por experiencias similares”, explicó el doctor Mao. “El mundo pos-COVID de hoy quizás aísle mucho a algunos pacientes, y es posible que estas conexiones sociales tengan algunos efectos beneficiosos”.
 
La mediana de edad de los participantes fue de casi 60 años, y la mayoría de los participantes eran de sexo femenino (91 %) y raza blanca (78 %).

Las diferencias entre las tasas de hospitalización de los dos grupos fueron considerables. Por ejemplo, entre los participantes del grupo de clases virtuales de acondicionamiento físico-mental, solo el 5 % se hospitalizaron durante el período del estudio, en comparación con el 14 % de los participantes en el grupo de atención estándar optimizada.

Y, cuando acabaron hospitalizadas, se quedaron menos tiempo en el hospital (medianas de 5 días frente a 9 días). En el grupo con clases virtuales de acondicionamiento físico-mental, la hospitalización fue de 17 días, en comparación con 130 días en el grupo de atención estándar optimizada.

Además, las personas del grupo con clases virtuales de acondicionamiento físico-mental acudieron menos a los centros de atención de urgencias: 11 veces frente a 30.

Ampliar los conocimientos sobre el acondicionamiento físico-mental para las personas con cáncer

Los investigadores señalaron que no queda en claro por qué disminuyó el número de hospitalizaciones y viajes al servicio de urgencias. 

En estudios anteriores, se indicó que las personas con cáncer que tienen ciertos niveles de fatiga y síntomas relacionados tal vez no les vaya tan bien como a las que no presentan estos síntomas, señaló el doctor Mao. En el futuro, planea examinar en el estudio cómo estos tipos de síntomas conducen a más hospitalizaciones.

La doctora Zia elogió el diseño del estudio y señaló que la asignación al azar de los pacientes aumenta la confianza en los resultados.

Estos resultados plantean la posibilidad de que algún día todos los pacientes accedan a “tratamientos no farmacológicos eficaces y seguros [que disminuyen las complicaciones de los tratamientos del cáncer] desde la comodidad de su hogar”, comentó.

El doctor Mao y sus colegas también planean investigar en estudios futuros si este programa ayuda a los pacientes a permanecer en el tratamiento de cáncer. Si la respuesta es afirmativa, los investigadores querrían saber si estos pacientes viven más tiempo de esta manera.

“Este estudio es solo el comienzo de lo que esperamos aprender”, agregó.

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