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Diarrea
Causas
Evaluación
Tratamiento
Causas
En los pacientes con cáncer, la causa más común de la diarrea es el tratamiento de cáncer (quimioterapia, radioterapia, trasplante de médula ósea o cirugía). Entre otras causas de la diarrea están la terapia con antibióticos, la tensión y la ansiedad relacionadas con el diagnóstico y el tratamiento en marcha del cáncer y con la infección. La infección puede ser causada por microorganismos virus, bacterias, hongos u otros microorganismos dañinos. La terapia con antibióticos puede producir inflamación del recubrimiento del intestino, lo cual suele impedir a menudo que la diarrea responda al tratamiento. Otras causas de diarrea en pacientes con cáncer incluyen:
- El cáncer mismo.
- Reacciones físicas al régimen de alimentación.
- Problemas médicos y enfermedades distintas al cáncer.
- El régimen de laxantes.
- La retención intestinal con escape de las heces en torno al bloqueo.
La cirugía de estómago o de los intestinos puede afectar la función intestinal normal y provocar diarrea. Algunos de los medicamentos quimioterapéuticos causan diarrea porque afectan la manera en que se descomponen y absorben los nutrientes en el intestino delgado. La radioterapia aplicada en el abdomen y la pelvis puede inflamar el intestino. Los pacientes pueden tener problemas para digerir los alimentos y pueden experimentar gases, flatulencia, cólicos y diarrea. Estos síntomas pueden durar de 8 a 12 semanas después de la administración de la terapia o pueden no presentarse durante meses o años. El tratamiento puede consistir en cambios en el régimen de alimentación, medicinas o cirugía. A menudo, los pacientes tratados con radioterapia mientras reciben quimioterapia suelen padecer de diarrea grave. Tal vez no sea necesario hospitalizar al paciente, ya que una clínica ambulatoria o cuidados de enfermería domiciliaria pueden proporcionar los cuidados y tratamientos necesarios. Cada síntoma que el paciente presente debe ser evaluado para determinar si se deben recetar líquidos intravenosos o una medicación especial.
Los pacientes que reciben un trasplante de médula ósea de un donante pueden padecer de la enfermedad de injerto contra huésped (EICH). Los síntomas estomacales e intestinales de la EICH incluyen náuseas y vómitos, dolor abdominal grave, cólicos y diarrea acuosa de color verde. Estos síntomas pueden presentarse de una semana a tres meses después del trasplante. Algunos pacientes pueden necesitar tratamiento a largo plazo y la administración de un régimen alimentario.
Evaluación
Dado que la diarrea puede poner en peligro la vida, es importante identificar la causa para iniciar el tratamiento tan pronto como sea posible. El médico puede formular las siguientes preguntas:
- ¿Con qué frecuencia ha evacuado los intestinos en las últimas 24 horas?
- ¿Cuándo fue su última evacuación intestinal? ¿Cómo fue (cantidad, consistencia dura o blanda, color)? ¿Había sangre en las heces?
- ¿Se ha sentido mareado, extremadamente somnoliento o ha tenido algún tipo de cólicos, dolor de estómago, náuseas, vómitos, fiebre o hemorragia rectal?
- ¿Qué ha comido? ¿Qué ha bebido y cuánto en las últimas 24 horas?
- ¿Ha perdido peso recientemente? ¿Cuánto?
- ¿Con qué frecuencia ha orinado en las últimas 24 horas?
- ¿Qué medicamentos está tomando? ¿En qué dosis? ¿Con qué frecuencia?
- ¿Ha viajado recientemente?
El médico también llevará a cabo un examen físico que debe incluir el control de la presión arterial, el pulso y las respiraciones; la evaluación de la piel y el tejido que recubre el interior de la boca para examinar la circulación sanguínea y la cantidad de líquidos en el tejido; examen del abdomen para determinar si presenta dolor, dolores cuando se lo palpa y ruidos intestinales, y un examen rectal en relación con la retención de las heces, y tomará muestras de las heces para determinar si hay sangre.
Se realiza un análisis de laboratorio de las heces para determinar la presencia de bacterias, infecciones micóticas o víricas. Se puede analizar la sangre y la orina con el propósito de detectar desequilibrios o infecciones en los líquidos y el estudio químico de la sangre.
En algunos casos se pueden tomar también radiografías abdominales para identificar obstrucción intestinal u otras anormalidades. En casos inusuales, se puede realizar un examen completo del recto y el colon con una sonda iluminada a través del ano y dentro del colon.
Tratamiento
El tratamiento de la diarrea comprende la identificación y el tratamiento de los problemas que la causan. Por ejemplo, la diarrea puede ser el resultado de la retención de las heces y de los medicamentos administrados para evitar el estreñimiento. El médico puede cambiar los medicamentos, el régimen alimentario y el consumo de líquidos. Las modificaciones en el régimen alimentario que contribuyen a disminuir la diarrea incluyen la ingestión de comidas pequeñas con frecuencia y evitar algunos de los siguientes alimentos:
- Leche y productos lácteos.
- Alimentos muy condimentados.
- Alcohol.
- Comidas y bebidas que contengan cafeína.
- Algunos jugos de fruta.
- Comidas y bebidas que causen gases.
- Alimentos con alto contenido de fibras.
- Alimentos con alto contenido de grasas.
En casos de diarrea moderada, un régimen alimentario que incluya bananas, arroz, manzanas y tostadas pueden disminuir la frecuencia de las deposiciones. Se debe recomendar a los pacientes que ingieran hasta tres cuartos de líquido por día, tales como agua, bebidas para actividades deportivas, caldo, té diluido y descafeinado, gaseosas sin cafeína, jugos claros y gelatina. En casos de diarrea grave, el paciente tal vez necesite la administración intravenosa de líquidos y otras formas de nutrición. (Para mayor información, consultar la sección sobre Diarrea del sumario de PDQ sobre La nutrición en el tratamiento del cáncer.)
Para el tratamiento de la diarrea ocasionada por la enfermedad de injerto contra huésped (EICH), el médico puede recomendar un régimen de alimentación especial de cinco fases. Durante la fase 1, el paciente recibe líquidos por vía intravenosa y nada por vía oral para darle un descanso al intestino hasta que disminuya la diarrea. En la fase 2, el paciente puede comenzar a beber líquidos. Si el paciente puede tomar líquidos y la diarrea mejora, entonces puede pasar a la fase 3 y comer alimentos sólidos con bajo contenido de fibras, de grasas y de ácidos, que no irriten el estómago. En la fase 4, se le permite al paciente ingerir gradualmente alimentos comunes. Si el paciente puede consumir comidas regulares sin ningún episodio de diarrea, puede entonces empezar la fase 5, siguiendo su alimentación normal. Muchos pacientes pueden continuar teniendo problemas para digerir la leche y los productos lácteos.
Según la causa de la diarrea, el médico puede modificar el régimen de tratamiento con laxantes o recetar medicamentos que disminuyen la actividad intestinal y las secreciones de líquidos intestinales, y permiten que las sustancias nutritivas sean absorbidas en el intestino.
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