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Prevención del cáncer de próstata (PDQ®)

Significación

Incidencia y mortalidad

El carcinoma de próstata es el tumor más común en los hombres estadounidenses, con un cáculo de 233.000 casos nuevos y se 29.480 defunciones en 2014.[1] Es notable la amplitud en el rango de los cálculos del efecto de la enfermedad. La enfermedad es histológicamente obvia hasta en 34% de los hombres en su quinta década y hasta en 70% de los hombres de 80 años o más.[2,3] Se diagnosticará cáncer de próstata a casi un quinto de los hombres estadounidenses, en comparación con casi 3% de los hombres que se prevé que mueran a causa de la enfermedad.[4] El cálculo de la reducción de la esperanza de vida de los hombres que mueren por cáncer de próstata es de aproximadamente 9 años.[5]

La tasa extraordinariamente alta de cáncer de próstata oculto desde el punto de vista clínico en la población general, comparada con una probabilidad 20 veces menor de muerte por la enfermedad indica que muchos de estos cánceres presentan un riesgo biológico bajo. Muchas series de pacientes con menor riesgo (es decir, tumores con puntaje de Gleason 6 y un volumen algo menor de tumores Gleason 7) de cáncer de próstata, controlados mediante vigilancia sola, con tasas de supervivencia altas a los 5 y 10 años de seguimiento se ajustan a estas observaciones.[6] Los datos muestran, sin embargo, que con un seguimiento más largo, los cánceres de grado alto se relacionan con un mayor riesgo de muerte por cáncer de próstata.[7,8]

Dada la alta variabilidad en la diferenciación tumoral de un campo microscópico a otro, muchos patólogos darán cuenta de la gama de diferenciación entre las células malignas presentes en la biopsia con el uso del sistema de gradación de Gleason. Este sistema de gradación incluye cinco patrones histológicos que se distinguen por la arquitectura glandular del cáncer. Se identifican los patrones arquitectónicos y se les asigna un grado de 1 a 5; 1 es el grado más diferenciado y 5 el menos diferenciado. La suma de los grados del predominante y del próximo más prevalente oscilará entre 2 (tumores bien diferenciados) y 10 (tumores indiferenciados).[9,10] En los Estados Unidos, durante la época de la detección del antígeno prostático específico (APE) (cerca de 1985), se presentaron cambios sistemáticos en la interpretación histológica de los especímenes de biopsia, realizada por patólogos anatomistas.[11] Este fenómeno, al que algunas veces se llama "inflación de grado", es el presunto aumento de la distribución de tumores de grado alto en la población durante un período, pero en ausencia de un cambio clínico o biológico verdadero. Es posiblemente el resultado de un aumento en la tendencia entre los patólogos a leer el grado tumoral como más dinámico, lo que da lugar a una preponderancia mayor para tratar estos cánceres de forma intensiva.[12]

Entre las opciones de tratamiento disponibles para el cáncer de próstata, está la prostatectomía radical, la radioterapia de haz externo, la braquiterapia, la crioterapia, la ablación focal, la privación de andrógeno con análogos de la hormona liberadora de hormona luteinizante o antiandrógenos, la privación intermitente de andrógenos, los fármacos citotóxicos y la vigilancia activa. De todos los medios de control, solo se ha probado la prostatectomía radical en un ensayo clínico aleatorizado, a fin de evaluar sus beneficios en cuanto a la supervivencia. En este estudio, se encontró que la prostatectomía fue superior a la vigilancia en hombres con cáncer de próstata localizado, en términos de tasas reducidas de metástasis (riesgo relativo [RR] = 0,63; intervalo de confianza [IC] 95%, 0,41–0,96) y específico a la enfermedad (RR = 0,5; IC 95%, 0,27–0,91) y mortalidad en general.[13] No se ha abordado de forma adecuada la eficacia relativa de la prostatectomía radical, en comparación con otras formas de tratamiento.[14] En el tratamiento del cáncer de próstata hay asuntos confusos, como los efectos secundarios del tratamiento, la incapacidad de pronosticar la evolución natural de un cáncer dado, la comorbilidad de un paciente que podría incidir en la probabilidad individual de sobrevivir lo suficiente como para estar en riesgo de presentar morbilidad o mortalidad a causa de la enfermedad, y un volumen creciente de datos probatorios que indican que con un control específico cuidadoso del APE tras el tratamiento, una fracción sustancial de pacientes podría presentar una recidiva de la enfermedad.[15]

Debido a la incertidumbre considerable relacionada con la eficacia del tratamiento y la dificultad en la selección de pacientes que tienen riesgo de evolución progresiva de la enfermedad, la opinión de la comunidad médica se encuentra dividida en lo que respecta a los exámenes de detección del carcinoma de próstata. Mientras que, tanto el examen digital del recto como el de detección del APE han mostrado características razonables de eficacia (sensibilidad, especificidad y un valor predictivo positivo) para la detección temprana del cáncer de próstata, los resultados contradictorios de ensayos aleatorizados sobre el efecto de los exámenes de detección en la mortalidad han llevado a que algunas organizaciones estén a favor y otras en contra de los exámenes de detección.[16,17]

El enorme efecto del cáncer de próstata en la población estadounidense, así como la carga económica que representa esta enfermedad tanto para los pacientes como para la sociedad, han despertado un interés marcado en la prevención primaria de la enfermedad.

Bibliografía

  1. American Cancer Society: Cancer Facts and Figures 2014. Atlanta, Ga: American Cancer Society, 2014. Available online. Last accessed November 24, 2014.
  2. Sakr WA, Haas GP, Cassin BF, et al.: The frequency of carcinoma and intraepithelial neoplasia of the prostate in young male patients. J Urol 150 (2 Pt 1): 379-85, 1993. [PUBMED Abstract]
  3. Hølund B: Latent prostatic cancer in a consecutive autopsy series. Scand J Urol Nephrol 14 (1): 29-35, 1980. [PUBMED Abstract]
  4. Altekruse SF, Kosary CL, Krapcho M, et al.: SEER Cancer Statistics Review, 1975-2007. Bethesda, Md: National Cancer Institute, 2010. Also available online. Last accessed October 3, 2014.
  5. Horm JW, Sondik EJ: Person-years of life lost due to cancer in the United States, 1970 and 1984. Am J Public Health 79 (11): 1490-3, 1989. [PUBMED Abstract]
  6. Cooperberg MR, Carroll PR, Klotz L: Active surveillance for prostate cancer: progress and promise. J Clin Oncol 29 (27): 3669-76, 2011. [PUBMED Abstract]
  7. Lu-Yao GL, Albertsen PC, Moore DF, et al.: Outcomes of localized prostate cancer following conservative management. JAMA 302 (11): 1202-9, 2009. [PUBMED Abstract]
  8. Jones CU, Hunt D, McGowan DG, et al.: Radiotherapy and short-term androgen deprivation for localized prostate cancer. N Engl J Med 365 (2): 107-18, 2011. [PUBMED Abstract]
  9. Gleason DF, Mellinger GT: Prediction of prognosis for prostatic adenocarcinoma by combined histological grading and clinical staging. J Urol 111 (1): 58-64, 1974. [PUBMED Abstract]
  10. Gleason DF: Histologic grading and clinical staging of prostatic carcinoma. In: Tannenbaum M: Urologic Pathology: The Prostate. Philadelphia, Pa: Lea and Febiger, 1977, pp 171-197.
  11. Albertsen PC, Hanley JA, Barrows GH, et al.: Prostate cancer and the Will Rogers phenomenon. J Natl Cancer Inst 97 (17): 1248-53, 2005. [PUBMED Abstract]
  12. Thompson IM, Canby-Hagino E, Lucia MS: Stage migration and grade inflation in prostate cancer: Will Rogers meets Garrison Keillor. J Natl Cancer Inst 97 (17): 1236-7, 2005. [PUBMED Abstract]
  13. Holmberg L, Bill-Axelson A, Helgesen F, et al.: A randomized trial comparing radical prostatectomy with watchful waiting in early prostate cancer. N Engl J Med 347 (11): 781-9, 2002. [PUBMED Abstract]
  14. Middleton RG, Thompson IM, Austenfeld MS, et al.: Prostate Cancer Clinical Guidelines Panel Summary report on the management of clinically localized prostate cancer. The American Urological Association. J Urol 154 (6): 2144-8, 1995. [PUBMED Abstract]
  15. Moul JW: Prostate specific antigen only progression of prostate cancer. J Urol 163 (6): 1632-42, 2000. [PUBMED Abstract]
  16. Thompson I, Thrasher JB, Aus G, et al.: Guideline for the management of clinically localized prostate cancer: 2007 update. J Urol 177 (6): 2106-31, 2007. [PUBMED Abstract]
  17. Screening for Prostate Cancer. Rockville, Md: U.S. Preventive Services Task Force, 2011. Available online. Last accessed January 29, 2014.
  • Actualización: 11 de marzo de 2014