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Melanoma ocular uveal: Tratamiento (PDQ®)

  • Actualizado: 19 de octubre de 2012

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Melanoma del iris

Ensayos clínicos en curso

Las proliferaciones estromales melanocíticas y nevos del iris son los tumores más comunes del iris, pero el melanoma es poco frecuente.[1,2] La diferenciación clínica entre un nevo del iris y un melanoma podría ser difícil algunas veces y, por momentos, imposible. Los melanomas del iris son habitualmente lesiones pequeñas diferenciadas, aunque en ocasiones pueden ser difusos, infiltrantes o múltiples, y pueden producir heterocromia, uveítis crónica o hemorragia espontánea en el interior de la cámara ocular (hipema). Los melanomas del iris que afectan más de 66% de la circunferencia del ángulo se relacionan con glaucoma secundario.[3]

La evaluación periódica de los melanomas del iris incluye gonioscopía, transiluminación del globo y oftalmoscopía indirecta con 360° de depresión esclerótica. Las pruebas fotográficas son esenciales para documentar la evolución en tamaño o el crecimiento del tumor.[4] La arteriografía con fluoresceína del segmento anterior puede ser útil para demostrar la vascularidad de la lesión, pero no es diagnóstica. La biomicroscopía ecográfica de alta resolución se puede utilizar para medir lesiones pequeñas (dimensiones y densidad basales) y evaluar el compromiso tumoral del cuerpo ciliar anterior, el ángulo y la esclerótica suprayacente.[5] La desventaja principal de esta tecnología es su penetración limitada para lesiones grandes. En estos casos, la ecografía convencional es más precisa.

En general, los melanomas del iris tienen desenlaces relativamente buenos. Solo cerca de 3% de estos melanomas hacen metástasis en el término de cinco años.[1] Los melanomas del iris son predominantemente del tipo de células fusiformes y su tamaño es, por lo general, más pequeño en comparación con los melanomas posteriores. Las características clínicas, incluso la vascularidad prominente del tumor, el crecimiento rápido y la pigmentación heterogénea se relacionan con un componente de células epitelioides.[6] El compromiso de los ángulos iridocorneales se relaciona con frecuencia con la invasión del cuerpo ciliar.[6]

Dada su poca frecuencia y buen pronóstico, son prácticos los ensayos con suficiente poder. Por consiguiente, la experiencia de tratamiento se basa principalmente en series e informes de casos. Generalmente se promueve el tratamiento conservador siempre que sea posible, pero la intervención quirúrgica se puede justificar con el crecimiento inequívoco del tumor y con la enfermedad diseminada en el momento del examen inicial.

Opciones de tratamiento estándar:

  1. Observación con seguimiento cuidadoso: en pacientes asintomáticos con lesiones estables, el seguimiento incluye fotografías seriadas.[3]
  2. Resección local: cuando se documenta crecimiento evolutivo y pronunciado.[2]
  3. Enucleación: si el tumor no es tratable con resección local (compromiso difuso del iris, compromiso de más de 50% del iris y el ángulo de la cámara anterior, glaucoma intratable y diseminación extraocular).[7]
  4. Radioterapia con placas: se ofrece como una alternativa para lesiones del iris que son grandes, difusas, y quirúrgicamente irresecables.[8]
Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés iris melanoma. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Bibliografía
  1. Albert DM, Kulkarni AD: Intraocular melanoma. In: DeVita VT Jr, Lawrence TS, Rosenberg SA: Cancer: Principles and Practice of Oncology. 9th ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins, 2011, pp 2090-8. 

  2. Starr OD, Patel DV, Allen JP, et al.: Iris melanoma: pathology, prognosis and surgical intervention. Clin Experiment Ophthalmol 32 (3): 294-6, 2004.  [PUBMED Abstract]

  3. Marcus DM, Sahel JA, Jakobiec FA, et al.: Pigmented tumors of the iris. In: Albert DM, Jakobiec FA, eds.: Principles and Practice of Ophthalmology. Philadelphia, Pa: WB Saunders Co., 1994, pp 3198-3208. 

  4. Yap-Veloso MI, Simmons RB, Simmons RJ: Iris melanomas: diagnosis and management. Int Ophthalmol Clin 37 (4): 87-100, 1997 Fall.  [PUBMED Abstract]

  5. Pavlin CJ, McWhae JA, McGowan HD, et al.: Ultrasound biomicroscopy of anterior segment tumors. Ophthalmology 99 (8): 1220-8, 1992.  [PUBMED Abstract]

  6. Conway RM, Chua WC, Qureshi C, et al.: Primary iris melanoma: diagnostic features and outcome of conservative surgical treatment. Br J Ophthalmol 85 (7): 848-54, 2001.  [PUBMED Abstract]

  7. Melanocytic tumors of the iris stroma. In: Shields JA: Diagnosis and Management of Intraocular Tumors. Saint Louis, Mo: C.V. Mosby Company, 1983, pp 83-121. 

  8. Shields CL, Shields JA, De Potter P, et al.: Treatment of non-resectable malignant iris tumours with custom designed plaque radiotherapy. Br J Ophthalmol 79 (4): 306-12, 1995.  [PUBMED Abstract]