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Sarcoma uterino: Tratamiento (PDQ®)

  • Actualizado: 30 de enero de 2014

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Información general sobre el sarcoma uterino

Factores de riesgo
Pronóstico
Sumarios relacionados

Los sarcomas uterinos comprenden menos del 1% de los cánceres ginecológicos y del 2 a 5% de todos los cánceres uterinos.[1] Los siguientes tumores surgen principalmente de tres tejidos principales:

  1. Carcinosarcomas que surgen principalmente del endometrio, en otros órganos de origen mulleriano y que comprenden de 40 a 50% de todos los sarcomas uterinos.
  2. Leiomiosarcomas que surgen del músculo del miometrio, con una incidencia máxima que se presenta a los 50 años de edad y que comprende el 30% de todos los sarcomas uterinos.
  3. Los sarcomas que surgen en el estroma del endometrio, con una incidencia pico que se presenta antes de la menopausia con tumores de grado bajo y después de la menopausia con tumores de grado alto y que comprende el 15% de todos los sarcomas uterinos.

Estas tres diferentes entidades con frecuencia se ven agrupadas bajo los sarcomas uterinos; sin embargo, cada tipo de tumor está siendo actualmente estudiado en ensayos clínicos separados.

Los carcinosarcomas (la designación preferida de la Organización Mundial de la Salud [OMS]) también se les conoce como sarcomas mesodérmicos mixtos o tumores de Muller. Los siguientes puntos resultan polémicos:

  • Si en realidad son verdaderos sarcomas.
  • Si en realidad los elementos sarcomatosos se derivan actualmente de un precursor de célula epitelial común que también hace que surjan los generalmente más abundantes elementos adenocarcinomatosos.

Los componentes estromales de los carcinosarcomas se caracterizan más aún por el hecho de si contienen elementos homólogos (como tejido mesenquimal maligno que se considera como posiblemente nativo del útero) o elementos heterogéneos (como los músculos estriados, cartílago, o hueso que son extraños al útero). Los carcinosarcomas resultan paralelos al cáncer del endometrio en lo que respecta a su predominio posmenopáusico y en otras de sus características epidemiológicas; con mayor frecuencia, el tratamiento de los carcinosarcomas se está tornando similar al enfoque de modalidad combinada para los adenocarcinomas del endometrio.

Otras formas poco comunes de sarcomas uterinos también caen bajo la clasificación de la OMS de tumores mesenquimales y mixtos del útero. Estos incluyen:[2,3]

  • Los tumores estromales del endometrio mixtos y de músculo liso.
  • Los adenosarcomas, donde los elementos epiteliales parecen benignos en un entorno mesenquimal maligno.
  • Los botroides embrionarios o rabdomiosarcomas, que se encuentran casi exclusivamente en lactantes.
  • El PEComa, un tumor de células epiteliales perivascular que podría comportarse como maligno y es el último en añadirse.

Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre el Rabdomiosarcoma infantil).

Factores de riesgo

El único factor etiológico documentado en 10 a 25% de estos cánceres es previo a la radioterapia pélvica, la cual se administra con frecuencia en los casos de sangrado uterino benigno que comenzaron entre 5 y 25 años de anterioridad. El aumento de los sarcomas uterinos ha estado relacionado con el uso de tamoxifeno en el tratamiento del cáncer de mama. Posteriormente, los aumentos también se han notado cuando se administró tamoxifeno para prevenir el cáncer de mama en mujeres con un aumento en el riesgo de este tipo de cáncer, lo cual posiblemente sea un resultado de los efectos estrogénicos del tamoxifeno en el útero. Debido a este aumento, las pacientes bajo tamoxifeno deben hacerse exámenes de seguimiento pélvicos y deben someterse a una biopsia del endometrio si se presenta cualquier sangrado uterino anormal.[4-6]

Pronóstico

El pronóstico para mujeres con sarcoma uterino depende principalmente del grado de la enfermedad al momento del diagnóstico.[7] En las mujeres con carcinosarcomas dentro de los predictores importantes de enfermedad metastásica al momento de la cirugía inicial se incluyen:[7]

  • Ubicación ístmica o cervical.
  • Invasión del espacio linfovascular.
  • Histología de células serosas y claras.
  • Carcinomas de grados 2 o 3.

Los factores anteriores, junto con los siguientes, se correlacionan con intervalos sin evolución.[7]

  • Diseminación aneja.
  • Metástasis a los ganglios linfáticos.
  • Tamaño del tumor.
  • Hallazgos citológicos peritoneales.
  • Extensión de la invasión del miometrio.

Los factores que no tienen relación con la presencia o ausencia de metástasis durante la exploración quirúrgica son los siguientes:

  • La presencia o ausencia de elementos heterógenos estromáticos.
  • Los tipos de dichos elementos.
  • El estado de los componentes estromáticos.
  • La actividad mitótica de los componentes estromáticos.

En un estudio, las mujeres con un componente sarcomatoso bien diferenciado o carcinosarcomas tuvieron intervalos sin evolución significativamente más prolongados que aquellas con sarcomas que oscilaban entre moderados y precariamente diferenciados, tanto para los tipos homólogos como para los heterógenos. La tasa de recidiva fue de 44% para los tumores homólogos y de 63% para los tumores heterógenos. El tipo de sarcoma heterógeno no tuvo ningún efecto en el intervalo sin evolución.

En las mujeres con leiomiosarcomas, algunos investigadores consideran el tamaño del tumor, como el factor pronóstico más importante; las mujeres con tumores mayores de 5,0 cm en su mayor diámetro, cuentan con un diagnóstico precario.[8] Sin embargo, en un estudio del Gynecologic Oncology Group el índice mitótico fue el único factor que estuvo significativamente relacionado con un intervalo sin evolución.[7] Los leiomiosarcomas apareados con cualquier otro factor pronóstico conocido podrían crecer más rápidamente que sus contrapartes los carcinosarcomas.[9] La tasa de supervivencia a 5 años en las mujeres con enfermedad en estadio I, la cual está confinada al corpus, es de aproximadamente 50% versus 0 a 20% para los estadios restantes.

La cirugía sola puede ser curativa si la malignidad está contenida dentro del útero. El valor de la radioterapia pelviana no ha sido establecido. Los estudios actuales constan principalmente de pruebas quimioterapéuticas en fase II para las pacientes con enfermedad avanzada. En un ensayo aleatorio, no se estableció la eficacia de la quimioterapia adyuvante después de resección completa en pacientes con enfermedad en estadio I o II.[10] No obstante, otros ensayos no aleatorios han notificado mejoría en la supervivencia después de quimioterapia adyuvante con radioterapia o sin esta.[11-13]

Sumarios relacionados

Otros sumarios del PDQ que contienen información sobre el sarcoma uterino son los siguientes:

Bibliografía
  1. Forney JP, Buschbaum HJ: Classifying, staging, and treating uterine sarcomas. Contemp Ob Gyn 18(3):47, 50, 55-56, 61-62, 64, 69, 1981. 

  2. Gershenson D, McGuire W, Gore Martin, et al.: Gynecologic Cancer: Controversies in Management. 3rd ed. New York, NY: Churchill Livingstone, 2004. 

  3. Tavassoéli F, Devilee P, et al.: Pathology and Genetics of Tumours of the Breast and Female Genital Organs. Lyon, France: International Agency for Research on Cancer, 2004. 

  4. Bergman L, Beelen ML, Gallee MP, et al.: Risk and prognosis of endometrial cancer after tamoxifen for breast cancer. Comprehensive Cancer Centres' ALERT Group. Assessment of Liver and Endometrial cancer Risk following Tamoxifen. Lancet 356 (9233): 881-7, 2000.  [PUBMED Abstract]

  5. Cohen I: Endometrial pathologies associated with postmenopausal tamoxifen treatment. Gynecol Oncol 94 (2): 256-66, 2004.  [PUBMED Abstract]

  6. Wickerham DL, Fisher B, Wolmark N, et al.: Association of tamoxifen and uterine sarcoma. J Clin Oncol 20 (11): 2758-60, 2002.  [PUBMED Abstract]

  7. Major FJ, Blessing JA, Silverberg SG, et al.: Prognostic factors in early-stage uterine sarcoma. A Gynecologic Oncology Group study. Cancer 71 (4 Suppl): 1702-9, 1993.  [PUBMED Abstract]

  8. Evans HL, Chawla SP, Simpson C, et al.: Smooth muscle neoplasms of the uterus other than ordinary leiomyoma. A study of 46 cases, with emphasis on diagnostic criteria and prognostic factors. Cancer 62 (10): 2239-47, 1988.  [PUBMED Abstract]

  9. Oláh KS, Dunn JA, Gee H: Leiomyosarcomas have a poorer prognosis than mixed mesodermal tumours when adjusting for known prognostic factors: the result of a retrospective study of 423 cases of uterine sarcoma. Br J Obstet Gynaecol 99 (7): 590-4, 1992.  [PUBMED Abstract]

  10. Omura GA, Blessing JA, Major F, et al.: A randomized clinical trial of adjuvant adriamycin in uterine sarcomas: a Gynecologic Oncology Group Study. J Clin Oncol 3 (9): 1240-5, 1985.  [PUBMED Abstract]

  11. Piver MS, Lele SB, Marchetti DL, et al.: Effect of adjuvant chemotherapy on time to recurrence and survival of stage I uterine sarcomas. J Surg Oncol 38 (4): 233-9, 1988.  [PUBMED Abstract]

  12. van Nagell JR Jr, Hanson MB, Donaldson ES, et al.: Adjuvant vincristine, dactinomycin, and cyclophosphamide therapy in stage I uterine sarcomas. A pilot study. Cancer 57 (8): 1451-4, 1986.  [PUBMED Abstract]

  13. Peters WA 3rd, Rivkin SE, Smith MR, et al.: Cisplatin and adriamycin combination chemotherapy for uterine stromal sarcomas and mixed mesodermal tumors. Gynecol Oncol 34 (3): 323-7, 1989.  [PUBMED Abstract]