In English | En español
¿Preguntas sobre el cáncer? 1-800-422-6237

Cáncer de vagina: Tratamiento (PDQ®)

  • Actualizado: 21 de marzo de 2014

Opciones

  • Imprimir página
  • Imprimir documento
  • Ver documento
  • Enviar este documento

Aspectos generales de las opciones de tratamiento

Funciones de la radiación, la cirugía y la quimioterapia
Vigilancia postratamiento



Funciones de la radiación, la cirugía y la quimioterapia

A la luz del carácter poco frecuente del carcinoma de vagina, los estudios se limitan a series de casos retrospectivas que pueden abarcar algunos años, por lo general de instituciones de derivación simple.[Grado de comprobación: 3iiiD] La comparación de distintos enfoques de tratamiento se complica aún más dado que con frecuencia, los investigadores no suministran criterios de estadificación precisos (en especial para la enfermedad en estadio I a diferencia del estadio II) o criterios para la elección de la modalidad de tratamiento. Esto llevó a la notificación de una gama amplia de tasas de control de la enfermedad y supervivencia para un estadio y modalidad de tratamiento dados.[1] Por otra parte, como consecuencia del período prolongado cubierto por estas series de casos, suele haber cambios dentro de una serie determinada de casos en las pruebas de estadificación y las técnicas de radiación disponibles, como el cambio a aceleradores de alta energía y radiación conformal y de intensidad modulada.[2,3]

Los factores que se deben considerar en la planificación de la terapia para el tratamiento del cáncer de vagina son:

  • Estadio y tamaño de la lesión.
  • Proximidad a órganos radiosensibles u órganos que evitan la resección radical sin deficiencia funcional inaceptable (por ejemplo, vejiga, recto, uretra).
  • Capacidad de mantener una vagina funcional.
  • Presencia o ausencia del útero.
  • Si se administró radioterapia pélvica previa.

En una serie con 100 mujeres a la que se estudió de forma retrospectiva durante más de 30 años, 50% se sometieron a histerectomía antes del diagnóstico de cáncer de vagina.[4] En este grupo de poshisterectomía, 31 de 50 mujeres (62%) presentaron cánceres limitados al tercio superior de la vagina. En mujeres que no se sometieron anteriormente a histerectomía, se encontraron lesiones vaginales superiores en solo 17 de 50 (34%).

Los vasos linfáticos pueden drenar en los ganglios pélvicos o inguinales o ambos, dependiendo de la ubicación del tumor, y estas áreas se deberán tomar en cuenta al planificar el tratamiento.

El daño inducido por la radiación a los órganos cercanos puede comprender:[2,3]

  • Fístulas rectovaginales.
  • Fístulas vesicovaginales.
  • Estrechez rectal o vaginal.
  • Cistitis.
  • Proctitis.
  • Menopausia prematura a raíz de daño ovárico.
  • Tejido blando o necrosis ósea.

La proximidad de la vagina a la vejiga o al recto limita también las opciones de tratamiento y aumenta las complicaciones quirúrgicas a corto y largo plazo así como las deficiencias funcionales en estos órganos.

En el caso de pacientes con carcinoma de vagina en sus estadios iniciales, la radiación o cirugía o una combinación de estas es el tratamiento estándar. Faltan datos de ensayos aleatorizados y la elección del tratamiento está determinada, por lo general, por la experiencia institucional y los factores antes mencionados. En el caso de pacientes con enfermedad en estadios III y IVA, la radioterapia es estándar e incluye radiación de haz externo, sola o con braquiterapia. Los ganglios linfáticos regionales se incluyen en el portal de radiación. Cuando se usa sola, la radiación de haz externo comprende una dosis al tumor de 60 a 70 Gy, usando campos de reducción administrados en 6 a 7 semanas. La braquiterapia intracavitaria ofrece una penetración insuficiente de la dosis para los tumores avanzados a nivel local, de manera que se emplea la braquiterapia intersticial (75 a 85 Gy) toda vez que se usa la braquiterapia.[1,5]

El control local es un problema con los tumores voluminosos. En los últimos años, algunos investigadores utilizaron también quimioterapia simultáneamente con fármacos como cisplatino, bleomicina, mitomicina C, floxuridina y vincristina; pero no se probó que esta práctica mejore el desenlace.[2] En el cáncer de cuello uterino se utiliza una extrapolación de enfoques de tratamiento, según la etiología compartida y los factores de riesgo.

Para pacientes con enfermedad en estadio IVB o recidivante que no se puede manejar con tratamientos locales, la terapia actual es inadecuada. No se puede considerar ningún fármaco anticanceroso establecido de beneficio clínico comprobado, si bien las pacientes se suelen tratar con regímenes empleados en el tratamiento del cáncer de cuello uterino. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del cáncer del cuello uterino).

Algunas veces se suele recomendar la quimioterapia concurrente, con 5-fluorouracilo o cisplatino y radiación, una vez más con base únicamente en la extrapolación de las estrategias de tratamiento del cáncer de cuello uterino.[6-8] La experiencia se limita a series pequeñas de casos y la repercusión incrementada en la supervivencia y el control local no está bien definida.[Grado de comprobación: 3iiiDiv] Habida cuenta del carácter poco frecuente de estas pacientes, se deben considerar aptas para ensayos clínicos de fármacos anticancerosos o radiosensibilizadores, en un intento por mejorar la supervivencia o el control local.

El tratamiento del carcinoma de vagina de células claras sumamente poco frecuente es similar, en términos generales, al tratamiento del carcinoma de células escamosas, si bien las técnicas que preservan la función vaginal y ovárica se consideran seriamente en la planificación del tratamiento, a raíz de la edad joven promedio en el momento del diagnóstico.[9]

A la luz de las muchas incertidumbres sobre la eficacia relativa de los enfoques de tratamiento, los ensayos clínicos en curso se deben analizar con las pacientes, si estas reúnen las condiciones. Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.

Vigilancia postratamiento

Conforme ocurre con otras neoplasias malignas ginecológicas, la base de datos probatorios para la vigilancia después del tratamiento inicial del cáncer de vagina es insuficiente debido a una falta de estudios clínicos aleatorizados o incluso prospectivos.[10] No se cuenta con datos probatorios confiables que demuestren que los procedimientos citológicos o de imaginología sistemáticos en las pacientes mejoren el desenlace para la salud más allá de lo que se logra con el examen físico cuidadoso y la evaluación de síntomas nuevos. En consecuencia, más allá del entorno investigativo, los procedimientos de imaginología se pueden reservar para pacientes en quienes el examen físico o los síntomas dan lugar a sospecha clínica de una recidiva o evolución.

Bibliografía
  1. Eifel PJ, Berek JS, Markman MA: Cancer of the cervix, vagina, and vulva. In: DeVita VT Jr, Lawrence TS, Rosenberg SA: Cancer: Principles and Practice of Oncology. 9th ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins, 2011, pp 1311-44. 

  2. Frank SJ, Jhingran A, Levenback C, et al.: Definitive radiation therapy for squamous cell carcinoma of the vagina. Int J Radiat Oncol Biol Phys 62 (1): 138-47, 2005.  [PUBMED Abstract]

  3. Tran PT, Su Z, Lee P, et al.: Prognostic factors for outcomes and complications for primary squamous cell carcinoma of the vagina treated with radiation. Gynecol Oncol 105 (3): 641-9, 2007.  [PUBMED Abstract]

  4. Stock RG, Chen AS, Seski J: A 30-year experience in the management of primary carcinoma of the vagina: analysis of prognostic factors and treatment modalities. Gynecol Oncol 56 (1): 45-52, 1995.  [PUBMED Abstract]

  5. Chyle V, Zagars GK, Wheeler JA, et al.: Definitive radiotherapy for carcinoma of the vagina: outcome and prognostic factors. Int J Radiat Oncol Biol Phys 35 (5): 891-905, 1996.  [PUBMED Abstract]

  6. Grigsby PW: Vaginal cancer. Curr Treat Options Oncol 3 (2): 125-30, 2002.  [PUBMED Abstract]

  7. Dalrymple JL, Russell AH, Lee SW, et al.: Chemoradiation for primary invasive squamous carcinoma of the vagina. Int J Gynecol Cancer 14 (1): 110-7, 2004 Jan-Feb.  [PUBMED Abstract]

  8. Samant R, Lau B, E C, et al.: Primary vaginal cancer treated with concurrent chemoradiation using Cis-platinum. Int J Radiat Oncol Biol Phys 69 (3): 746-50, 2007.  [PUBMED Abstract]

  9. Senekjian EK, Frey KW, Anderson D, et al.: Local therapy in stage I clear cell adenocarcinoma of the vagina. Cancer 60 (6): 1319-24, 1987.  [PUBMED Abstract]

  10. Salani R, Backes FJ, Fung MF, et al.: Posttreatment surveillance and diagnosis of recurrence in women with gynecologic malignancies: Society of Gynecologic Oncologists recommendations. Am J Obstet Gynecol 204 (6): 466-78, 2011.  [PUBMED Abstract]