¿Prequntas sobre el cáncer?

La espiritualidad en el tratamiento del cáncer (PDQ®)

Versión para profesionales de salud

Descripción

Las encuestas nacionales respaldan firmemente el concepto de que la religión y la espiritualidad son importantes para la mayoría de las personas en la población general. Más del 90% de los adultos afirma creer en Dios y un número levemente superior a 70% de las personas entrevistadas identificó la religión como una de las influencias más importantes en sus vidas.[1] Sin embargo, hasta las creencias ampliamente sostenidas, como la supervivencia del alma después de la muerte o la creencia en los milagros, varían de manera substancial de acuerdo al género, la educación y la etnia de la persona.[2]

Las investigaciones indican que tanto los pacientes como los miembros de la familia encargadas de su cuidado,[3,4] en general recurren a la espiritualidad y la religión como ayuda para abordar enfermedades físicas graves y expresan el deseo de que sus necesidades e inquietudes espirituales y religiosas específicas sean reconocidas o consideradas por el personal médico; estas necesidades, aunque generalizadas, pueden tomar diferentes formas entre las diversas culturas y religiones y aún dentro de una misma cultura o religión.[5-7]

En una encuesta de pacientes hospitalizados, 77% de ellos informaron que los médicos deben tener en cuenta las necesidades espirituales de los pacientes y que 37% deseaba que los médicos abordaran el tópico de sus creencias religiosas con mayor frecuencia.[8] Una encuesta amplia con pacientes ambulatorios de cáncer en la ciudad de Nueva York reveló que una leve mayoría opinó que era apropiado que el médico preguntara acerca de sus creencias religiosas y necesidades espirituales, aunque solo 1% informó que esto había ocurrido. Quienes notificaron que las necesidades espirituales no estaban siendo satisfechas dieron clasificaciones inferiores a la calidad de atención médica recibida (P < 0,01) y notificaron menor satisfacción con la atención (P < 0,01).[7] Un estudio piloto con 14 varones negros con antecedentes de cáncer de próstata determinó que la mayoría había conversado sobre la espiritualidad y las creencias religiosas con sus médicos; estas personas expresaron el deseo de que sus médicos y el clero estuvieran en contacto.[9]

Sesenta y un porciento de los 57 enfermos de cáncer avanzado hospitalizados que recibieron atención en la etapa final de sus vidas en un hospital patrocinado por la arquidiócesis católica, 61% dijeron sentir aflicción espiritual cuando fueron entrevistados por capellanes del hospital. La intensidad de la aflicción espiritual se correlaciona con los autoinformes sobre la depresión, pero no con dolor físico o con la gravedad percibida de la enfermedad.[10] Otro estudio [11] en Nueva Inglaterra y Texas con pacientes de cáncer avanzado (N = 230) evaluó sus necesidades espirituales. Casi la mitad (47%) informó que sus necesidades espirituales no estaban siendo satisfechas por una comunidad religiosa y 72% informó que estas necesidades no contaban con el apoyo del sistema médico. Cuando se contaba con este apoyo, este estaba relacionado de manera positiva con una mejoría en la calidad de vida. Además, cuando los problemas espirituales fueron abordados por el equipo de atención médica, esto tuvo un mayor impacto en el aumento de la utilización de centros de cuidados paliativos y la disminución de medidas extremas al final de sus vidas que las logradas por la consejería pastoral.[12]

Este sumario analizará los siguientes temas:

  • La manera en que la religión y la espiritualidad pueden conceptualizarse de manera útil dentro del entorno médico.
  • Los datos empíricos disponibles sobre la importancia de los factores religiosos y espirituales en la adaptación a la enfermedad en general y el cáncer en particular, durante el transcurso de la enfermedad y al final de la vida, tanto de los pacientes como de los miembros de la familia encargadas de su cuidado.[3]
  • La gama de enfoques de evaluación que pueden ser útiles en un entorno clínico.
  • Varios modelos para el tratamiento y la intervención.
  • Recursos para la atención clínica.

La atención a las convicciones religiosas o espirituales de pacientes gravemente enfermos tiene una tradición de larga data en el ámbito médico de los servicios de hospitalización. El tratamiento de estos temas se ha considerado dominio de capellanes de hospitales o guías religiosos de los pacientes. En este contexto, la evaluación sistemática se ha limitado en general a identificar la preferencia religiosa de un paciente, pero la responsabilidad por el tratamiento del sufrimiento espiritual aparente se ha centrado en la derivación de los pacientes a los servicios de capellanía.[13-15] Si bien los mismos proveedores de la salud pueden abordar dichas inquietudes, en general mantienen una posición muy ambivalente al respecto;[16] además, la investigación sistemática sobre la función del médico es relativamente escasa. Sin embargo, estos temas se abordan cada vez más en la formación médica.[17] Al reconocer el papel que desempeñan todos los proveedores de la salud en los asuntos relacionados con la espiritualidad, un grupo multidisciplinario de un centro oncológico creó un modelo de cuatro etapas que permite a los profesionales de la salud proveer la atención espiritual acorde con sus conocimientos, capacidad y acción en uno de los cuatro aspectos de destreza.[18]

El interés y el reconocimiento de la función de los aspectos religiosos y espirituales en la adaptación a enfermedades serias, incluido el cáncer, ha crecido.[19-23] Se están formulando y analizando nuevas maneras de evaluar y dar respuesta a las inquietudes religiosas y espirituales como parte de la atención a la calidad general de vida. Se dispone de datos limitados que respaldan la posibilidad de que la adaptación espiritual es uno de los medios más poderosos mediante la que los pacientes utilizan sus recursos para hacer frente a una enfermedad seria como el cáncer; sin embargo, tanto los pacientes como los familiares que los cuidan pueden resistirse a abordar sus preocupaciones religiosas y espirituales con el personal profesional de atención médica,[24-26] El aumento del bienestar espiritual en una población gravemente enferma puede vincularse a menor ansiedad con respecto a la muerte,[27] pero un mayor compromiso religioso podría estar también relacionado con una mayor probabilidad de tomar medidas extremas al final de la vida.[28] Dada la importancia de la religión y la espiritualidad para los pacientes, es vital integrar la evaluación sistemática de tales necesidades en la atención médica, incluida la atención ambulatoria. Mejores herramientas para la evaluación harán más fácil discernir los aspectos de adaptación religiosa y espiritual que pueden ser importantes para el ajuste específico de un paciente a la enfermedad.

Igualmente importante es la consideración de la manera y el momento en que se aborda la religión y la espiritualidad con los pacientes y cómo hacerlo óptimamente en diferentes entornos médicos.[29-31] Si bien el tratamiento de inquietudes espirituales suele considerarse una cuestión del estadio terminal, dichas inquietudes surgen en cualquier momento después del diagnóstico.[24] El reconocimiento de la importancia de estas inquietudes y su tratamiento, incluso brevemente durante el diagnóstico, puede facilitar una mejor adaptación en el curso del tratamiento y propician un contexto para un diálogo más enriquecido más adelante durante la enfermedad. Un estudio con 118 pacientes a los que un oncólogo les daba seguimiento, indica que los pacientes y los oncólogos aceptan bien preguntas semiestructuradas sobre preocupaciones espirituales en su forma de lidiar con el cáncer y que esto está relacionado con una percepción positiva de lo que debe ser el cuidado médico y la sensación de bienestar.[32]

En este sumario, a menos que se indique lo contrario, se tratan temas relacionados con datos probatorios y prácticas referidas a los adultos. Los datos probatorios y la aplicación a la práctica referida a los niños pueden diferir significativamente de la información pertinente a los adultos. Cuando la información específica sobre la atención de los niños esté disponible, se resumirá bajo su propio encabezado.

Bibliografía

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  • Actualización: 23 de julio de 2014