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¿Prequntas sobre el cáncer?

La espiritualidad en el tratamiento del cáncer (PDQ®)

Versión Profesional De Salud
Actualizado: 3 de julio de 2014

Descripción

Las encuestas nacionales respaldan firmemente el concepto de que la religión y la espiritualidad son importantes para la mayoría de las personas en la población general. Más del 90% de los adultos afirma creer en Dios y un número levemente superior a 70% de las personas entrevistadas identificó la religión como una de las influencias más importantes en sus vidas.[1] Sin embargo, hasta las creencias ampliamente sostenidas, como la supervivencia del alma después de la muerte o la creencia en los milagros, varían de manera substancial de acuerdo al género, la educación y la etnia de la persona.[2]

Las investigaciones indican que tanto los pacientes como los miembros de la familia encargadas de su cuidado,[3,4] en general recurren a la espiritualidad y la religión como ayuda para abordar enfermedades físicas graves y expresan el deseo de que sus necesidades e inquietudes espirituales y religiosas específicas sean reconocidas o consideradas por el personal médico; estas necesidades, aunque generalizadas, pueden tomar diferentes formas entre las diversas culturas y religiones y aún dentro de una misma cultura o religión.[5-7]

Una encuesta de pacientes hospitalizados determinó que 77% de ellos informaron que los médicos deben tener en cuenta las necesidades espirituales de los pacientes y que 37% deseaba que los médicos abordaran el tópico de sus creencias religiosas con mayor frecuencia.[8] Una encuesta amplia con pacientes ambulatorios de cáncer en la ciudad de Nueva York reveló que una leve mayoría opinó que era apropiado que el médico preguntara acerca de sus creencias religiosas y necesidades espirituales, aunque solo 1% informó que esto había ocurrido. Quienes notificaron que las necesidades espirituales no estaban siendo satisfechas dieron clasificaciones inferiores a la calidad de atención médica recibida (P < 0,01) y notificaron menor satisfacción con la atención (P < 0,01).[7] Un estudio piloto con 14 varones negros con antecedentes de cáncer de próstata determinó que la mayoría había conversado sobre la espiritualidad y las creencias religiosas con sus médicos; estas personas expresaron el deseo de que sus médicos y el clero estuvieran en contacto.[9]

Sesenta y un porciento de los 57 enfermos de cáncer avanzado hospitalizados que recibieron atención en la etapa final de sus vidas en un hospital patrocinado por la arquidiócesis católica, 61% dijeron sentir aflicción espiritual cuando fueron entrevistados por capellanes del hospital. La intensidad de la aflicción espiritual se correlaciona con los autoinformes sobre la depresión, pero no con dolor físico o con la gravedad percibida de la enfermedad.[10] Otro estudio [11] en Nueva Inglaterra y Texas con pacientes de cáncer avanzado (N = 230) evaluó sus necesidades espirituales. Casi la mitad (47%) informó que sus necesidades espirituales no estaban siendo satisfechas por una comunidad religiosa y 72% informó que estas necesidades no contaban con el apoyo del sistema médico. Cuando se contaba con este apoyo, este estaba relacionado de manera positiva con una mejoría en la calidad de vida. Además, cuando los problemas espirituales fueron abordados por el equipo de atención médica, esto tuvo un mayor impacto en el aumento de la utilización de centros de cuidados paliativos y la disminución de medidas extremas al final de sus vidas que las logradas por la consejería pastoral.[12]

Este sumario analizará los siguientes temas:

  • La manera en que la religión y la espiritualidad pueden conceptualizarse de manera útil dentro del entorno médico.

  • Los datos empíricos disponibles sobre la importancia de los factores religiosos y espirituales en la adaptación a la enfermedad en general y el cáncer en particular, durante el transcurso de la enfermedad y al final de la vida, tanto de los pacientes como de los miembros de la familia encargadas de su cuidado.[3]

  • La gama de enfoques de evaluación que pueden ser útiles en un entorno clínico.

  • Varios modelos para el tratamiento y la intervención.

  • Recursos para la atención clínica.

La atención a las convicciones religiosas o espirituales de pacientes gravemente enfermos tiene una tradición de larga data en el ámbito médico de los servicios de hospitalización. El tratamiento de estos temas se ha considerado dominio de capellanes de hospitales o guías religiosos de los pacientes. En este contexto, la evaluación sistemática se ha limitado en general a identificar la preferencia religiosa de un paciente, pero la responsabilidad por el tratamiento del sufrimiento espiritual aparente se ha centrado en la derivación de los pacientes a los servicios de capellanía.[13-15] Si bien los mismos proveedores de la salud pueden abordar dichas inquietudes, en general mantienen una posición muy ambivalente al respecto;[16] además, la investigación sistemática sobre la función del médico es relativamente escasa. Sin embargo, estos temas se abordan cada vez más en la formación médica.[17] Al reconocer el papel que desempeñan todos los proveedores de la salud en los asuntos relacionados con la espiritualidad, un grupo multidisciplinario de un centro oncológico creó un modelo de cuatro etapas que permite a los profesionales de la salud proveer la atención espiritual acorde con sus conocimientos, capacidad y acción en uno de los cuatro aspectos de destreza.[18]

El interés y el reconocimiento de la función de los aspectos religiosos y espirituales en la adaptación a enfermedades serias, incluido el cáncer, ha crecido.[19-23] Se están formulando y analizando nuevas maneras de evaluar y dar respuesta a las inquietudes religiosas y espirituales como parte de la atención a la calidad general de vida. Se dispone de datos limitados que respaldan la posibilidad de que la adaptación espiritual es uno de los medios más poderosos mediante la que los pacientes utilizan sus recursos para hacer frente a una enfermedad seria como el cáncer; sin embargo, tanto los pacientes como los familiares que los cuidan pueden resistirse a abordar sus preocupaciones religiosas y espirituales con el personal profesional de atención médica,[24-26] El aumento del bienestar espiritual en una población gravemente enferma puede vincularse a menor ansiedad con respecto a la muerte,[27] pero un mayor compromiso religioso podría estar también relacionado con una mayor probabilidad de tomar medidas extremas al final de la vida.[28] Dada la importancia de la religión y la espiritualidad para los pacientes, es vital integrar la evaluación sistemática de tales necesidades en la atención médica, incluida la atención ambulatoria. Mejores herramientas para la evaluación harán más fácil discernir los aspectos de adaptación religiosa y espiritual que pueden ser importantes para el ajuste específico de un paciente a la enfermedad.

Igualmente importante es la consideración de la manera y el momento en que se aborda la religión y la espiritualidad con los pacientes y cómo hacerlo óptimamente en diferentes entornos médicos.[29-31] Si bien el tratamiento de inquietudes espirituales suele considerarse una cuestión del estadio terminal, dichas inquietudes surgen en cualquier momento después del diagnóstico.[24] El reconocimiento de la importancia de estas inquietudes y su tratamiento, incluso brevemente durante el diagnóstico, puede facilitar una mejor adaptación en el curso del tratamiento y propician un contexto para un diálogo más enriquecido más adelante durante la enfermedad. Un estudio con 118 pacientes a los que un oncólogo les daba seguimiento, indica que los pacientes y los oncólogos aceptan bien preguntas semiestructuradas sobre preocupaciones espirituales en su forma de lidiar con el cáncer y que esto está relacionado con una percepción positiva de lo que debe ser el cuidado médico y la sensación de bienestar.[32]

En este sumario, a menos que se indique lo contrario, se tratan temas relacionados con datos probatorios y prácticas referidas a los adultos. Los datos probatorios y la aplicación a la práctica referida a los niños pueden diferir significativamente de la información pertinente a los adultos. Cuando la información específica sobre la atención de los niños esté disponible, se resumirá bajo su propio encabezado.

Bibliografía
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  7. Astrow AB, Wexler A, Texeira K, et al.: Is failure to meet spiritual needs associated with cancer patients' perceptions of quality of care and their satisfaction with care? J Clin Oncol 25 (36): 5753-7, 2007.  [PUBMED Abstract]

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  12. Balboni TA, Paulk ME, Balboni MJ, et al.: Provision of spiritual care to patients with advanced cancer: associations with medical care and quality of life near death. J Clin Oncol 28 (3): 445-52, 2010.  [PUBMED Abstract]

  13. Zabora J, Blanchard CG, Smith ED, et al.: Prevalence of psychological distress among cancer patients across the disease continuum. Journal of Psychosocial Oncology 15 (2): 73-87, 1997. 

  14. Fitchett G, Meyer PM, Burton LA: Spiritual care in the hospital: who requests it? Who needs it? J Pastoral Care 54 (2): 173-86, 2000 Summer.  [PUBMED Abstract]

  15. Handzo G: Where do chaplains fit in the world of cancer care? J Health Care Chaplain 4 (1-2): 29-44, 1992.  [PUBMED Abstract]

  16. Kristeller JL, Zumbrun CS, Schilling RF: 'I would if I could': how oncologists and oncology nurses address spiritual distress in cancer patients. Psychooncology 8 (5): 451-8, 1999 Sep-Oct.  [PUBMED Abstract]

  17. Puchalski C, Romer AL: Taking a spiritual history allows clinicians to understand patients more fully. J Palliat Med 3(1): 129-137, 2000. 

  18. Gordon T, Mitchell D: A competency model for the assessment and delivery of spiritual care. Palliat Med 18 (7): 646-51, 2004.  [PUBMED Abstract]

  19. Pargament KI: The Psychology of Religion and Coping: Theory, Research, Practice. New York, NY: Guilford Press, 1997. 

  20. Koenig HG: Spirituality in Patient Care: Why, How, When, and What. Philadelphia, Pa: Templeton Foundation Press, 2002. 

  21. Koenig HG, McCullough ME, Larson DB: Handbook of Religion and Health. New York, NY: Oxford University Press, 2001. 

  22. Tarakeshwar N, Vanderwerker LC, Paulk E, et al.: Religious coping is associated with the quality of life of patients with advanced cancer. J Palliat Med 9 (3): 646-57, 2006.  [PUBMED Abstract]

  23. Yanez B, Edmondson D, Stanton AL, et al.: Facets of spirituality as predictors of adjustment to cancer: relative contributions of having faith and finding meaning. J Consult Clin Psychol 77 (4): 730-41, 2009.  [PUBMED Abstract]

  24. Murray SA, Kendall M, Boyd K, et al.: Exploring the spiritual needs of people dying of lung cancer or heart failure: a prospective qualitative interview study of patients and their carers. Palliat Med 18 (1): 39-45, 2004.  [PUBMED Abstract]

  25. McCullough ME, Hoyt WT, Larson DB, et al.: Religious involvement and mortality: a meta-analytic review. Health Psychol 19 (3): 211-22, 2000.  [PUBMED Abstract]

  26. Jenkins RA, Pargament KI: Religion and spirituality as resources for coping with cancer. Journal of Psychosocial Oncology 13 (1/2): 51-74, 1995. 

  27. Chibnall JT, Videen SD, Duckro PN, et al.: Psychosocial-spiritual correlates of death distress in patients with life-threatening medical conditions. Palliat Med 16 (4): 331-8, 2002.  [PUBMED Abstract]

  28. Phelps AC, Maciejewski PK, Nilsson M, et al.: Religious coping and use of intensive life-prolonging care near death in patients with advanced cancer. JAMA 301 (11): 1140-7, 2009.  [PUBMED Abstract]

  29. Post SG, Puchalski CM, Larson DB: Physicians and patient spirituality: professional boundaries, competency, and ethics. Ann Intern Med 132 (7): 578-83, 2000.  [PUBMED Abstract]

  30. Sloan RP, Bagiella E, VandeCreek L, et al.: Should physicians prescribe religious activities? N Engl J Med 342 (25): 1913-6, 2000.  [PUBMED Abstract]

  31. Dagi TF: Prayer, piety and professional propriety: limits on religious expression in hospitals. J Clin Ethics 6 (3): 274-9, 1995 Fall.  [PUBMED Abstract]

  32. Kristeller JL, Rhodes M, Cripe LD, et al.: Oncologist Assisted Spiritual Intervention Study (OASIS): patient acceptability and initial evidence of effects. Int J Psychiatry Med 35 (4): 329-47, 2005.  [PUBMED Abstract]

Definiciones

Las convicciones y prácticas religiosas específicas deben diferenciarse de la idea de una capacidad universal para experiencias espirituales y religiosas. Si bien esta distinción puede no ser sobresaliente o significativa en el orden individual, es importante conceptualmente para comprender varios aspectos de la evaluación y la función de diferentes convicciones, prácticas y experiencias en la superación del cáncer.

La distinción general más útil que se debe establecer en este contexto es entre religión y espiritualidad. No hay consenso general sobre la definición de cada uno de estos términos, pero se acepta la conveniencia de esta diferenciación. Un grupo de análisis cubre temas de definición.[1-3] La religión puede considerarse como un conjunto específico de convicciones y prácticas relacionadas con un credo o denominación reconocida. La espiritualidad se determina generalmente como abarcadora de aspectos experimentales, bien relacionados con la participación en prácticas religiosas o bien con el reconocimiento de una sensación general de paz y unión. El concepto de espiritualidad se incluye en todas las culturas y suele considerarse marco de una búsqueda de propósito fundamental a través de la religión u otras vías.[4] En el campo de la atención de la salud, los asuntos sobre el bienestar espiritual o religioso se han visto algunas veces como un aspecto de la medicina complementaria y alternativa (CAM), pero esta percepción puede ser más una característica de los proveedores de salud que de los pacientes. En un estudio realizado se vio que [5] casi el 20% de los proveedores de salud dijeron que solicitaron los servicios de CAM con el fin de ayudar con los asuntos espirituales o religiosos; en cambio, pero prácticamente ningún paciente lo hizo. La religión está determinada en gran medida por la cultura; la espiritualidad se establece como una capacidad humana universal, en general, pero no necesariamente relacionada y expresada en la práctica religiosa. La mayoría de las personas se consideran tanto espirituales como religiosas; algunas pueden considerarse religiosas pero no espirituales. Otras, incluidas algunas personas ateas (individuos que no creen en la existencia de Dios) o agnósticas (individuos que creen que no se puede demostrar la existencia de Dios), pueden considerarse espirituales pero no religiosas. En una muestra representativa de 369 pacientes ambulatorios de cáncer de la ciudad de Nueva York (minoría de 33%), mientras solo 6% se identificaron como agnósticos o ateos, solo 29% asistieron a los servicios religiosos semanalmente; 66% se representaron como espirituales pero no religiosos.[6]

Una iniciativa para caracterizar a las personas por tipos de experiencia espiritual y religiosa [7] identificó los tres grupos siguientes, con el uso de técnicas analíticas de conglomerados:

  1. Personas religiosas que valoran en gran medida la fe religiosa, el bienestar espiritual y el significado de la vida.

  2. Personas existenciales que valoran primordialmente el bienestar espiritual, pero no la fe religiosa.

  3. Personas no espirituales que confieren escaso valor a la religiosidad, la espiritualidad o el sentido de la vida.

Los individuos del tercer grupo estaban mucho más angustiados por su enfermedad, con peor adaptación. Aún no se ha llegado a un consenso sobre la cantidad o los tipos de dimensiones básicas de la espiritualidad o el compromiso religioso.

Desde la perspectiva, tanto de la investigación como de la literatura clínica sobre las relaciones entre religión, espiritualidad y salud, es importante considerar la manera en que los investigadores y autores definen y utilizan estos conceptos. Gran parte de la bibliografía epidemiológica que indica una relación entre religión y salud se basa en definiciones de participación religiosa como participación en un grupo religioso o asiduidad con que visita un templo. La evaluación de convicciones o prácticas religiosas específicas como creencia en Dios, frecuencia de la plegaria o lectura de material religioso es más compleja, en cierto modo. Las personas realizan dichas prácticas o creen en Dios sin asistir necesariamente a servicios religiosos. La terminología también conlleva ciertas connotaciones; el término religiosidad, por ejemplo, ha implicado históricamente fervor y quizá dedicación indebida a prácticas o convicciones religiosas específicas. La religiosidad tal vez constituya una manera más neutral de referirse a la dimensión de práctica religiosa.

La espiritualidad y el bienestar espiritual son más difíciles de definir. Algunas definiciones limitan la espiritualidad al significado de experiencias místicas profundas; sin embargo, tomando en cuenta los efectos en el bienestar de la salud y psicológico, las definiciones que más ayudan, se enfocan en los sentimientos accesibles, tales como la sensación de paz interior, significados existenciales y nuestro propósito en la vida, o el sobrecogimiento cuando se camina por la naturaleza. Para los fines de este análisis, se considera un proceso continuo de experiencias espirituales significativas, desde lo común y accesible a lo extraordinario y transformativo. Tanto el tipo como la intensidad de la experiencia pueden variar. Otros aspectos de la espiritualidad que han sido identificados por aquellos que trabajan con pacientes médicos incluyen una sensación de propósito y paz, una sensación de fe y una sensación de unión a otros o a Dios. Índices bajos de estas experiencias pueden relacionarse con adaptación más deficiente (consultar la sección Relación de la religión y la espiritualidad con la adaptación, la calidad de vida y los índices de salud).[3]

La definición de sufrimiento espiritual agudo debe considerarse de manera separada. El sufrimiento espiritual puede desprenderse de la convicción que el cáncer refleja castigo de Dios o acompañar una preocupación con la pregunta “¿Por qué a mí?” Un paciente de cáncer tal vez pierda también la fe.[8] Si bien muchos pueden tener tales pensamientos en algún momento después del diagnóstico, solo unos pocos se obsesionan con estas ideas o alcanzan un alto grado en una medición general de sufrimiento religioso y espiritual (como la subescala negativa de la Escala de Adaptación Religiosa [RCOPE–Negativa, por su nombre en inglés]).[8] Altos grados de angustia espiritual pueden contribuir a resultados sanitarios y psicosociales más deficientes.[9,10] Las herramientas para la medición de estas dimensiones se describen en la sección Detección y evaluación de inquietudes espirituales.

Bibliografía
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  5. Ben-Arye E, Bar-Sela G, Frenkel M, et al.: Is a biopsychosocial-spiritual approach relevant to cancer treatment? A study of patients and oncology staff members on issues of complementary medicine and spirituality. Support Care Cancer 14 (2): 147-52, 2006.  [PUBMED Abstract]

  6. Astrow AB, Wexler A, Texeira K, et al.: Is failure to meet spiritual needs associated with cancer patients' perceptions of quality of care and their satisfaction with care? J Clin Oncol 25 (36): 5753-7, 2007.  [PUBMED Abstract]

  7. Riley BB, Perna R, Tate DG, et al.: Types of spiritual well-being among persons with chronic illness: their relation to various forms of quality of life. Arch Phys Med Rehabil 79 (3): 258-64, 1998.  [PUBMED Abstract]

  8. Pargament KI: The Psychology of Religion and Coping: Theory, Research, Practice. New York, NY: Guilford Press, 1997. 

  9. Pargament KI, Koenig HG, Tarakeshwar N, et al.: Religious struggle as a predictor of mortality among medically ill elderly patients: a 2-year longitudinal study. Arch Intern Med 161 (15): 1881-5, 2001 Aug 13-27.  [PUBMED Abstract]

  10. Hills J, Paice JA, Cameron JR, et al.: Spirituality and distress in palliative care consultation. J Palliat Med 8 (4): 782-8, 2005.  [PUBMED Abstract]

Relación de la religión y la espiritualidad con la adaptación, la calidad de vida y los índices de salud

Se ha mostrado que la religión y la espiritualidad se relacionan significativamente con medidas de adaptación y con el tratamiento de síntomas en pacientes de cáncer. Los mecanismos religiosos y espirituales de adaptación se han relacionado con índices inferiores de incomodidad, así como menor hostilidad, ansiedad y aislamiento social de los pacientes de cáncer [1-4] y de los familiares encargados de su cuidado.[5] Características específicas de creencias religiosas sólidas, como esperanza, optimismo, falta de arrepentimiento y satisfacción por la vida se han relacionado también con mejor adaptación de las personas diagnosticadas con cáncer.[6,7]

La forma en que se manejan los asuntos religiosos puede influir en la calidad de vida. En un estudio cruzado multiinstitucional con 170 pacientes de cáncer avanzado, se relacionó la forma positiva en que se manejan los asuntos religiosos (como la apreciación benevolente de la religión) con una mejor calidad de vida y puntajes más alto en las áreas existenciales y de apoyo en la escala McGill Quality of Life Questionnaire. En contraste, cuando se utilizan métodos negativos para manejar los asuntos religiosos (como el estar enojado con Dios) se relacionó con una menor calidad de vida en sentido general y puntajes más bajos en las áreas existenciales y psicológicas.[8,9] Un estudio con 95 pacientes de cáncer que habían sido diagnosticados en los últimos cinco años, encontró que la espiritualidad estaba relacionada con una menor aflicción y una mejor calidad de vida independientemente de la percepción que se tenga de la gravedad de la enfermedad, a esto, el bienestar existencial, no el religioso, es quien más contribuye.[10]

El bienestar espiritual, especialmente la sensación de que la vida tiene sentido y la paz,[11] se relacionan de manera primordial con la capacidad de los pacientes de cáncer para continuar disfrutando de la vida a pesar de altos grados de dolor o cansancio crónico. El bienestar espiritual y la depresión están inversamente relacionados.[12,13] El aumento de la sensación de propósito interior y paz se ha relacionado también con una menor incidencia de depresión, al tiempo que el grado de religiosidad no guardó relación con la depresión.[14]

Esta relación ha quedado específicamente demostrada en el entorno oncológico. En una encuesta cruzada con 85 pacientes de oncología provenientes de centros paliativos, se vio una correlación negativa entre ansiedad y depresión (según se midió con la escala Hospital Anxiety and Depression Scale) y el bienestar espiritual en general (según se midió con la escala Spiritual Well-Being Scale) (P < 0,0001). También hubo una correlación negativa entre el puntaje de bienestar espiritual y entre el puntaje de ansiedad y depresión, pero no el puntaje de bienestar religioso (P < 0,001).[15] Estos patrones también se encontraron en un estudio numeroso con supervivientes de cáncer de próstata; los patrones fueron congruentes independientemente de la etnicidad o de si el cáncer era metastásico.[16]

En un estudio numeroso con pacientes de cáncer de mama (N = 418), un grado mayor de propósito y paz se relacionó con una disminución de la depresión por más de 12 meses, mientras que una mayor religiosidad predijo un aumento en la depresión, particularmente si el factor propósito o paz era menor.[17][Grado de comprobación: II] Un segundo estudio con una mezcla de supervivientes de cáncer de ambos géneros (N = 165) observó patrones similares. En ambos estudios, los grados más altos de religiosidad estuvieron relacionados con un aumento en la percepción de crecimiento relacionado con el cáncer.[17][Grado de comprobación: II] En una muestra fiable, se entrevistó a un total de 222 hombres de bajos ingresos con cáncer de próstata, sobre la espiritualidad y la calidad de vida relacionada con su salud. Una baja puntuación en la espiritualidad, según las medidas tomadas por la subescala llamada Propósito/Paz sobre la vida y la fe, perteneciente a la Functional Assessment of Chronic Illness Therapy—Spiritual Well-Being (FACIT-Sp), mostraron una relación significativamente más precaria con la salud física y mental, que la que se vio en los puntajes altos de espiritualidad.[18]

Una encuesta nacional en gran escala en que se aparearon supervivientes de cáncer con los encargados de su cuidado (entre los encargados del cuidado se incluyó a los cónyuges e hijos adultos) encontró que tanto para los supervivientes como para las personas encargadas del cuidado de estos, el factor de paz del FACIT-Sp estuvo fuertemente relacionado con la salud mental pero somera o absolutamente no relacionado con el bienestar físico. El factor fe ("religiosidad") no estaba relacionado con el bienestar físico o mental. Cincuenta y dos por ciento de los supervivientes en esta encuesta fueron mujeres.[19] Estos hallazgos sustentan la importancia del FACIT-Sp en separar la religiosidad de las personas de su sentido de bienestar espiritual, y que es este sentido de bienestar espiritual, el que parece estar mejor relacionado con el equilibrio sicológico.

Otro estudio de una encuesta nacional en gran escala estudio amplio de la encuesta nacional con familiares mujeres encargadas del cuidado del paciente (n = 252; 89% blancos) identificó que los grados más altos de espiritualidad, medidos por el FACIT-Sp, se relacionaron con mucho menos sufrimiento psicológico (medido por la Pearlin Stress Scale). Los participantes con grados más altos de espiritualidad en realidad habían mejorado su bienestar aún cuando aumentó la tensión de los familiares encargados de su cuidado, mientras que aquellos con índices inferiores de espiritualidad mostraron un perfil opuesto; esto indica un fuerte efecto de amortiguación del bienestar espiritual. Esta observación refuerza la necesidad de identificar el bienestar espiritual bajo cuando se evalúa la capacidad de hacer frente a los problemas de los familiares encargados de la atención del paciente, así como la de los pacientes mismos.[5]

Un autor [20] determinó que los supervivientes de cáncer que habían empleado recursos espirituales dieron cuenta de un crecimiento personal sustancial como resultado de hacer frente al trauma que representa el cáncer. Esto también fue determinado por un estudio tipo encuesta mediante el cual se entrevistaron 100 mujeres blancas, con buena educación académica, casadas o que tenían sus compañeros y que presentaban cáncer de mama en estadio inicial, las cuales fueron reclutadas para este estudio a través de un portal de Internet, en el que se vio que el mantenerse en una lucha espiritual estaba relacionado con una adaptación emocional precaria, pero no en los otros aspectos de la calidad de vida relacionada con el cáncer.[21] Mediante el uso de un análisis técnico de ruta, un estudio de mujeres con cáncer de mama observó que tanto antes del diagnóstico como a los 6 meses después de una operación, el tener una imagen negativa de Dios constituyó uno de los mayores factores pronósticos de aflicción emocional y menor bienestar social.[22] Sin embargo, los análisis longitudinales no lograron encontrar efectos sostenidos en cuanto a las actitudes negativas o positivas basales hacia Dios ya sea a los 6 o 12 meses. Una explicación posible para estas observaciones es que tales actitudes son un poco inestables durante el período de desconcierto (por ejemplo, antes del diagnóstico).[22]

Hacer uso de la oración suele citarse como un instrumento de adaptación,[23] pero la investigación cualitativa [24] determinó que para casi una tercera parte de los pacientes de cáncer entrevistados, las preocupaciones sobre la manera de orar eficazmente o las preguntas que surgieron sobre la eficacia de la oración también produjeron conflicto interno y angustia leve. En un estudio donde se informó de la sanación espiritual y la oración con una muestra de 123 pacientes hospitalizados en una unidad de cuidados paliativos, 26,8% informó haber usado sanación espiritual y oración con propósitos curativos, 35% con fines de mejorar la supervivencia, y 36,6% para mejorar los síntomas (nota: estos porcentajes se superponen). A mayores índices de fe, en el FACIT-Sp se observó una relación con un mayor uso de técnicas de medicina complementaria y alternativa en general e interés en su uso en el futuro, mientras no fue así con los índices de propósito y paz. El estudio también se fijó en el uso general de la terapia complementaria.[25] Se ha publicado un análisis útil sobre las plegarias y los pacientes de cáncer y cómo los médicos puede conceptualizar la oración.[26]

La etnia y la espiritualidad fueron investigadas en un estudio cualitativo con 161 supervivientes de cáncer de mama. En las entrevistas personales, la mayoría de las personas (83%) hablaron de ciertos aspectos de su espiritualidad. Se identificaron siete temas: "Dios como presencia reconfortante", "Cuestionamiento de la fe", "Enojo con Dios", "Autotransformación espiritual y actitud hacia los demás/reconocimiento de la propia mortalidad" "Profundización de la fe", "Aceptación" y "Orar por sí mismo". Un mayor porcentaje de los afroestadounidenses, las latinas y las personas identificadas como cristianos, fueron más propensos a sentirse reconfortados por Dios que otros grupos.[27]

La participación religiosa y espiritualidad positivas parecen relacionarse con mejor salud y expectativa de vida más prolongada, incluso después del control de otras variables como conductas de salud y apoyo social, según se muestra en un metanálisis.[28] Aunque muy poco de esta investigación está dirigida específicamente al paciente de cáncer. Un estudio con 230 pacientes con cáncer avanzado (con pronóstico de <1 de un año de vida) investigó una variedad de relaciones entre la religiosidad y el apoyo espiritual.[29] La mayoría de los participantes en el estudio (88%) consideraron la religión ya sea muy importante (68%) o un poco importante (20%); mucho más afroamericanos e hispanos que blancos, consideraron la religión como algo muy importante. El apoyo espiritual de la comunidad religiosa o el entorno médico, se relacionó con una mejor calidad de vida en el paciente. La edad no mostró relación con la religiosidad. En el momento de inscripción para participar en el estudio, el aumento en los autoinformes de aflicción se relacionó con un aumento en la religiosidad y un gran porcentaje de pacientes llevaron a cabo actividades religiosas y espirituales privadas después de su diagnóstico (61%) versus (47%) anteriormente. En cuanto al apoyo espiritual, 38% informaron que sus necesidades espirituales contaban con el apoyo de una comunidad religiosa ya sea "en gran medida o totalmente," mientras que 47% informaron que recibieron apoyo de la comunidad religiosa "en poca media o nada en lo absoluto." Finalmente, la religiosidad se relacionó con la preferencia del paciente hacia al final de la vida de "querer que se tomen todas las medidas necesarias para prolongar la vida".[30] Otro estudio determinó que recuentos de células T auxiliares y citotóxicas fueron más altos entre mujeres con cáncer de seno metastásico que asignaban mayor importancia a la espiritualidad. Otros investigadores [31] determinaron que la asistencia a servicios religiosos se vinculó con mejor funcionamiento del sistema inmunitario. Un trabajo de investigación [32,33] indica que la angustia religiosa afecta negativamente la condición de salud. No obstante, estas asociaciones se criticaron como deficientes e incongruentes.[34]

Varios ensayos aleatorios con pacientes de cáncer han indicado que las intervenciones con apoyo de grupo contribuyen a la supervivencia.[35,36] No obstante, estos estudios deben interpretarse con cautela. En primer término, los tratamientos se centraron en temas psicoterapéuticos generales y apoyo psicosocial. Si bien indudablemente surgieron temas pertinentes desde el punto de vista espiritual en estos entornos, los grupos no hicieron hincapié en estos. En segundo término, ha sido difícil duplicar estos efectos.[37]

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Detección y evaluación de inquietudes espirituales

La referencia a inquietudes espirituales con los pacientes puede lograrse mediante los siguientes enfoques:[1,2]

  • Aguardar a que el paciente mencione inquietudes espirituales.

  • Solicitar al paciente que complete una evaluación escrita.

  • Solicitar al médico que realice una consulta o evaluación espiritual indicando su apertura a una conversación.

Estos enfoques tienen valor y limitaciones potenciales diferentes. Los pacientes tal vez se rehúsen a hacer referencia a cuestiones espirituales y destaquen que prefieren esperar a que el profesional mencione el tema. Los instrumentos estandarizados para la evaluación varían, se han diseñado en general para propósitos de investigación y necesitan ser examinadas y utilizadas adecuadamente por el profesional. A menos que los médicos estén específicamente capacitados para abordar dichos temas, tal vez sientan incomodidad para mencionar cuestiones espirituales con los pacientes.[3] No obstante, una cantidad creciente de modelos se están tornando disponibles para el uso y la capacitación de médicos.[4]

Numerosos instrumentos de evaluación son pertinentes para llevar adelante una evaluación religiosa y espiritual. El Cuadro 1 resume una selección de instrumentos de evaluación. Deben tenerse en cuenta varios factores antes de seleccionar un instrumento de evaluación:

  • Núcleo de la evaluación (práctica religiosa o bienestar y sufrimiento espiritual).

  • Propósito de la evaluación (por ejemplo, examen para detectar sufrimiento en lugar de evaluación de todos los pacientes como parte de la atención).

  • Modalidad de la evaluación (entrevista o cuestionario).

  • Viabilidad de la evaluación (carga del personal y el paciente).

El límite entre evaluación e intervención no es claro y el paciente puede sentir que la consulta simplemente sobre un ámbito como adaptación religiosa o espiritual es una apertura para exploración adicional y validación de la importancia de esta experiencia. Datos probatorios indican que solo una proporción muy pequeña de pacientes sentirá que la consulta es indiscreta y angustiante. Enfoques clave a la evaluación se analizan brevemente a continuación; características pertinentes se resumen en el Cuadro 1.

Medidas estandarizadas para la evaluación

Se puede administrar a los pacientes una de las muchas medidas para completar por escrito de evaluación de necesidades religiosas y espirituales. Estas medidas tienen la ventaja de ser autoadministradas; no obstante, se diseñaron principalmente como instrumentos de investigación y no se entiende claramente su función para propósitos de la evaluación clínica. Estas medidas pueden ser útiles para abrir el área a explorar, establecer índices básicos de participación religiosa o bienestar espiritual (o sufrimiento espiritual). La mayoría presume también una creencia en Dios y, por tanto, puede parecer inapropiado para un paciente ateo o agnóstico, quien tal vez posea orientación espiritual. Todas las medidas se han sometido a varios grados de desarrollo psicométrico y la mayoría está siendo utilizada en investigaciones de la relación entre religión o espiritualidad, índices de salud y ajuste a la enfermedad.

  • Índice de Religiosidad de Duke (IRD). El IRD (o DUREL) [5][Grado de comprobación: II][6] es breve (cinco puntos) y posee propiedades psicométricas razonables [5] examinadas en pacientes de cáncer. Se utiliza mejor como indicador de participación religiosa en lugar de espiritualidad y guarda correlaciones bajas o modestas con el bienestar psicosocial.

  • Inventario de Creencias (SBI-15R). El SBI-15R [7][Grado de comprobación: II] se ha sometido al desarrollo psicométrico minucioso y mide los dos dominios siguientes:
    1. Existencia e importancia de creencias y prácticas religiosas y espirituales.

    2. Valor del apoyo de una comunidad religiosa y espiritual. Las preguntas están bien formuladas y pueden constituir un buen punto inicial para mayor tratamiento y exploración.

    Las preguntas están bien formuladas y pueden constituir un buen punto inicial para mayor tratamiento y exploración.

  • Medición Breve de la Adaptación Religiosa (RCOPE). El RCOPE breve [8][Grado de comprobación: II] tiene dos dimensiones: adaptación religiosa positiva y adaptación religiosa negativa, con cinco puntos cada una. El segundo factor parece identificar de manera exclusiva un aspecto muy importante de la adaptación espiritual, es decir, el grado en el que una persona manifiesta conflicto, culpa propia o ira hacia Dios. Un formulario más extenso de la escala, con dimensiones adicionales, sería adecuado para una evaluación más integral de inquietudes religiosas y espirituales. El desarrollo psicométrico es alto. Mientras que los puntajes altos en cuanto a lidiar negativamente con los asuntos religiosos son inusuales, estos son particularmente determinantes al predecir una adaptación precaria a la enfermedad.[9]

  • Evaluación Terapéutica Funcional para Enfermedades Crónicas—Bienestar Espiritual (FACIT-Sp).[10] FACIT-Sp forma parte de la serie sobre calidad de vida de la Evaluación Funcional de la Terapia Oncológica (FACT) utilizada de manera generalizada.[11] Se formuló con la base de una población oncológica étnicamente diversa y contiene 12 puntos y 2 factores (fe, propósito y paz), con propiedades psicométricas de buenas a excelentes; aunque algunas pruebas indican que un propósito más profundo y la paz interior se pueden identificar como dos factores separados, tales identificaciones no parecen mejorar de forma sustancial las relaciones con otros indicadores de bienestar.[12] Una característica de esta escala es que la forma en que se expresan los puntos no presume creencia en Dios. En consecuencia, tanto un ateo como un agnóstico puede completarla sin inconvenientes, pero aprovecha ambas dimensiones de la religiosidad tradicional (factor de fe) y dimensiones espirituales (factor de propósito y paz). Se ha demostrado que el factor de propósito y la paz guardan unas relaciones especialmente sólidas con la adaptación psicológica, en el sentido que las personas que alcanzan un alto grado en esta escala seguramente responderán en general que disfrutan de la vida a pesar del cansancio crónico o el dolor, son menos propensos a desear una muerte apresurada al finalizar su vida,[13][Grado de comprobación: II] y notifican una mejor adaptación psicosocial y específica de la enfermedad [14-16] y dan cuenta de grados inferiores en cuanto al sentimiento de desamparo y desesperanza.[16] Estas relaciones han mostrado ser independientes de otros indicadores de adaptación, sustentando el valor de añadir una evaluación a esta dimensión a las normas de evaluación de la calidad de vida.[10,16] Las puntuaciones totales en el FACIT-Sp tuvieron una correlación alta con el transcurso del tiempo (27 semanas) con una escala análoga lineal de 10 puntos de bienestar espiritual en una muestra de pacientes de cáncer en estadio avanzado. La escala lineal (Spiritual Well-Being Linear Analogue Self-Assessment [SWB LASA]) estaba redactada así, "¿Cómo describiría su bienestar espiritual general? Las clasificaciones fueron de 0 (tan mal como puede ser) a 10 (tan bueno como puede ser).[17]

  • Escala de transformación espiritual (STS).[18] El STS es un instrumento que consiste en 40 puntos para medir los cambios en el ejercicio espiritual luego de un diagnóstico de cáncer. Contiene dos subescalas: Crecimiento espiritual (SG) y Declive espiritual (SD). El factor SG se correlaciona en gran manera con el RCOPE Positivo r = 0,71) y el Post-traumatic Growth inventory r = 0,68), mientras que el factor SD se correlaciona con RCOPE Negativo r = 0,56) y el Center for Epidemiologic Studies Depression Scale (CES-D) r = 0,40). Los análisis muestran que las STS son responsables de las variaciones adicionales en la depresión, otras medidas de adaptación (Positive and Negative Affect Schedule [PANAS]), y el Daily Spiritual Experience Scale.[18] Los individuos en los últimos estadios de la enfermedad (estadios III o IV) presentaron puntajes más altos en cuanto al SG al igual que los individuos que presentaron recidiva en vez de un diagnóstico nuevo. Los individuos con los puntajes más altos de SD tuvieron mayores probabilidades de no haberse graduado de la escuela secundaria. Un punto fuerte de esta escala que se considera único, es que es específico en cuanto a los cambios en la espiritualidad a partir del diagnóstico; la forma en que se parafrasean los diferentes puntos resulta por lo general apropiada para individuos que se identifican como espirituales en vez de religiosos. Entre las limitaciones de esta escala es que los cambios hasta la fecha incluye casi en su totalidad a personas que observan el cristianismo, con muy pocas minorías en las muestras.

Instrumentos para la entrevista

A continuación se mencionan herramientas semiestructuradas para la entrevista, diseñadas con el propósito de facilitar una exploración de creencias religiosas y experiencias o cuestiones espirituales a cargo del médico u otro prestador de atención de la salud. Los instrumentos siguen el enfoque de la historia espiritual y tienen la ventaja de entablar un diálogo con el paciente, identificar ámbitos posibles de preocupación, e indicar la necesidad de suministrar recursos adicionales como derivación a un capellán o grupo de apoyo. Sin embargo, estos enfoques no se han investigado sistemáticamente como medidas empíricas o índices de religiosidad o de bienestar o aflicción espiritual.

  • El Enfoque ESPIRITual.[19] SPIRIT es una sigla para los seis dominios explorados por este instrumento: S, sistema de creencias espirituales; P, personalización de la espiritualidad; I, integración a una comunidad espiritual; R, rituales, restricciones y otras prácticas; I, implicaciones de la atención médica; T, término del ciclo vital y su planificación. Los 6 dominios son cubiertos por 22 elementos, los cuales llevan solo 10 a 15 minutos o se pueden integrar a una serie de entrevistas generales en el curso de varias citas. Una ventaja de este instrumento es la cantidad de preguntas sobre tratamiento de enfermedad grave y comprensión de la manera en que las creencias religiosas del paciente repercuten en las decisiones sobre atención.

  • Fe, Importancia e Influencia, Comunidad y Enfoque sobre la Vida Espiritual (FICA).[1,20] FICA es una sigla para Fe, Importancia/Influencia, Comunidad y Enfoque sobre la vida espiritual, con un conjunto de preguntas a fin de explorar cada área (por ejemplo, ¿Cuál es su fe? ¿Cuán importante es? ¿Pertenece a una comunidad religiosa? ¿Cómo le gustaría que yo, como profesional de la salud aborde estos temas en cuanto a su tratamiento?). Si bien se formuló como un instrumento para la historia espiritual utilizable en entornos de atención primaria, es aplicable a cualquier población de pacientes. La simplicidad relativa del enfoque ha llevado a su adopción por parte de muchas facultades de medicina.

Cuadro 1. Evaluación de la religión y la espiritualidad en los pacientes de cáncer
Instrumento Creador Propósito/ foco/ subescala (no.)  ¿Específica para pacientes de cáncer? Grado de desarrollo psicométrico Duración/otras características/ comentarios  
Inventario de Creencias (SBI-15R) [7]Holland et al.Dos factores: creencias/ experiencia(10); apoyo social religioso (5)AltoCuatro elementos presumen fe en Dios
IRD/DUREL [5]Sherman et al.Participación religiosa (5)Moderado
FACIT-Sp [10,15]Brady et al.; PetermanDos factores: propósito y paz (8), fe (4)Alto. Datos limitados para la validación cruzada.Parte de la serie sobre calidad de vida FACT-G [11]
RCOPE Breve [8]Pargament et al.Dos factores: adaptación positiva; adaptación negativa o sufrimientoNoMuy alto
Escala Multidimensional de Fetzer [21]FetzerSubescalas múltiplesNoAlto. En desarrollo.
FICA: Enfoque espiritual [1]Puchalski et al.Historia espiritual breveNoBajoEvaluación de la entrevista por MD
SPIRIT [19]MaugansEntrevista profunda con preguntas guiadasNoBajoEvaluación de entrevista MD
Spiritual Transformation Scale (STS) [18]Cole et al.Dos factores: Crecimiento espiritual y Declive espiritualSiModeradoCuarenta puntos. Que resultan únicos en la evaluación de los cambios de la vivencia espiritual luego de un diagnóstico de cáncer.

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Modalidades de intervención

Pueden considerarse varias modalidades de intervención o asistencia en el tratamiento de las inquietudes espirituales de los pacientes; entre ellas las siguientes:

  • Exploración por parte del médico u otro prestador de atención sanitaria dentro del contexto de la atención médica habitual.

  • Instar al paciente a buscar ayuda entre los miembros de su propio clero.

  • Derivación formal a un capellán de hospital.

  • Derivación a un terapeuta religioso o especializados en cuestiones de fe.

  • Derivación a una gama de grupos de apoyo que se sabe abordan cuestiones espirituales.

Dos estudios de encuesta [1,2] encontraron que los médicos subestiman de forma constante el grado en que los pacientes desean que se aborden sus preocupaciones espirituales. Un estudio Israelí, encontró que los pacientes expresaron el deseo de que un 18% del tiempo de una visita médica hipotética que dura 19 minutos, se dedique a una conversación sobre dichos asuntos, mientras que sus proveedores de salud estimaron que 12% del tiempo se debe emplear en esta forma.[2] Este estudio también encontró que mientras los proveedores de salud perciben que el deseo del paciente de abordar los asuntos espirituales está relacionado con un interés más amplio que cae en las modalidades de la medicina complementaria y alternativa (CAM), los pacientes vieron los asuntos relacionados con la CAM y los asuntos espirituales y religiosos muy diferentes.

Médicos

Un grupo de trabajo [3] compuesto por médicos y especialistas en los estadios terminales de la enfermedad, sugirió varias pautas para los médicos que desean responder a las inquietudes espirituales de los pacientes:

  • Respetar las opiniones del paciente y seguir el liderazgo del paciente.

  • Establecer una conexión a través de atención y reconocimiento a las inquietudes del paciente, pero evitar discusiones teológicas o participar en rituales religiosos específicos.

  • Mantener la integridad propia en relación con creencias y prácticas religiosas individuales.

  • Identificar metas comunes para decisiones de atención y médicas.

  • Movilizar otros recursos de apoyo para el paciente, como la derivación del paciente a un capellán o el contacto con miembros del propio clero del paciente.

Consultar sobre las creencias religiosas o espirituales ya sea por el médico o cualquier otro profesional de la salud, puede proporcionar un apoyo valioso y aceptable al paciente. La mayoría de los pacientes de cáncer parecen aceptar un diálogo sobre tales asuntos, independientemente del diagnóstico o pronóstico. En una encuesta grande de pacientes ambulatorios de cáncer, entre un 20% y un 35% expresaron un deseo de recursos religiosos y espirituales, ayuda para hablar acerca de encontrar significado en su vida, ayuda para encontrar esperanzas, hablar de la muerte y el morir, y encontrar tranquilidad de espíritu.[4][Grado de comprobación: II] Resulta apropiado iniciar este tipo de consulta una vez se haya discutido con el paciente los asuntos relacionados con el diagnóstico inicial y el tratamiento a seguir (aproximadamente un mes o más luego del diagnóstico). En un gran estudio multicéntrico, longitudinal, con pacientes con cáncer avanzado,[5][Grado de comprobación: II] se observó una variación considerable en cuanto a si el equipo médico había tratado las preocupaciones espirituales, con cerca de 50% que informaron haber recibido un poco de apoyo en tres lugares. Esto contrastó con el hecho de que menos del 15% indicaron algún tipo de apoyo en los otros cuatro lugares. El apoyo que se recibió del equipo médico predijo mejor calidad de vida, mejor probabilidad de recibir cuidado en un centro paliativo durante la etapa final de la vida, y para los pacientes que tienen índices altos de adaptación religiosa, se necesita menos cuidados extremos.

Un ensayo,[6][Grado de comprobación: II] con una muestra de 115 pacientes con diagnósticos mixtos (54% bajo tratamiento activo), evaluó una investigación semiestructurada entre los asuntos espirituales y religiosos. Los orígenes personales religiosos de los cuatro médicos incluyeron dos cristianos, un hindú y un sikh; 81% de los pacientes eran cristianos. A diferencia de las entrevistas orientadas a los antecedentes que se notaron anteriormente, esta investigación se informó mediante un enfoque de consejería corta centrada en el paciente la cual ve al médico como un recurso importante de empoderamiento que ayuda al paciente a identificar abordar asuntos personales (consultar el Cuadro 2 más adelante). Después de 3 semanas, el grupo de intervención tuvo reducciones más altas en las depresiones, presentaron una mayor mejoría en la calidad de vida y valoraron su relación con el médico de manera más favorable. Los efectos en cuanto a la calidad de vida se mantuvieron después de los reajustes estadísticos para cambiar otras variables. También se observó una mayor mejoría en los pacientes que tuvieron un puntaje menor en el bienestar espiritual, según se midió mediante la Functional Assessment of Chronic Illness Therapy—Spiritual Well-Being (FACIT-Sp) con relación al punto de partida. La aceptabilidad fue alta, entre los médicos que se evaluaban así mismos como "cómodos" al proveer la intervención durante 85% de los encuentros. Setenta y seis por ciento de los pacientes caracterizaron la investigación como "un poco" a "muy" útil. Los médicos tuvieron dos veces más probabilidades de subestimar la utilidad de la investigación de los pacientes en vez de sobreestimarla, con relación a las valoraciones de los pacientes.

Las indicaciones en el se pueden usar para iniciar un diálogo entre el personal médico a cargo del cuidado del paciente y el paciente.

Cuadro 2. Exploración de las preocupaciones espirituales o religiosas en los adultos con cáncera
Interrogantes del proveedor de salud Preguntas para el paciente 
aAdaptación de Kristeller et al.[6]
Presentar el tópico en forma de pregunta neutra.“Cuando se enfrentan con una enfermedad grave, muchas personas recurren a las creencias religiosas o espirituales que les ayudan a enfrentarse a la situación. Me ayudaría saber cómo se siente usted con relación a esto. ”
Investigar más a fondo, acomodando las preguntas según la respuesta inicial del paciente.Respuesta positiva activa ante la fe:“¿Qué le ha resultado más beneficioso en cuanto a sus creencias desde que se enfermó?“
Respuesta neutro receptiva: “¿Cómo recurriría a su fe o creencias religiosas para ayudarse?”
Respuesta de angustia espiritual (es decir, expresión de rabia o culpa): Muchas personas se sienten así....¿Qué le ayudaría a llegar a aceptar esto?
Respuesta de rechazo defensiva: “Parece ser que mi planteamiento lo ha hecho sentir incómodo. Lo que más me interesa es saber cómo está enfrentando esto....¿Me puede conversar sobre esto?”
Continúe averiguando más a fondo como se indicó.“Ya veo. ¿Me puedes contar más al respecto…)?”
Averigüe sobre formas para encontrar propósito en la vida y una sensación de paz.“¿Hay alguna manera de usted pueda encontrar sentido o paz en medio de todo esto?”
Averigüe sobre recursos.“¿Con quién puede hablar sobre este o estos asuntos?”
Ofrezca ayuda según lo apropiado o disponible.“Tal vez podemos hacer arreglos para que converse con alguien. Hay un grupo de apoyo que le puedo recomendar. Hay algunos materiales para leer en la sala de espera”.
Lleve la conversación a un cierre.“Le agradezco haber conversado sobre estos temas conmigo. ¿Podemos volver a conversar sobre esto?”

Una preocupación común es si se debe ofrecer o no rezar con los pacientes. Si bien un estudio [7] determinó que más de la mitad de los pacientes entrevistados manifestó el deseo de que los médicos oren con ellos, una gran parte no expresó esta preferencia. En un estudio cualitativo pacientes de cáncer [8] expresaron preocupación dado que, en su opinión, los médicos están demasiado ocupados, desinteresados o incluso se les prohíbe hablar sobre religión. Al mismo tiempo, los pacientes en general deseaban que el médico reconociera el valor de cuestiones espirituales o religiosas. Se sugirió que los médicos pueden mencionar el tema de la oración a través de la pregunta, “¿Lo reconfortaría?”

En un estudio con 70 pacientes de cáncer avanzado, 206 oncólogos, y 115 oncólogos de enfermería todos fueron entrevistados sobre su opinión de si la oración conjunta entre paciente y médico o enfermero era apropiada en el entorno de cáncer avanzado. Los resultados mostraron que 71% de los pacientes con cáncer avanzado, 83% del personal de enfermería oncológica, y 65% de los médicos informaron que ocasionalmente resulta apropiado orar con el paciente siempre que el paciente sea quien inicie la petición. De forma similar, 64% de los pacientes, 76% del personal de enfermería y 59% de los médicos informaron considerar apropiado que alguien del personal médico ore por el paciente.[9]

La pauta más importante es continuar siendo sensible a la preferencia del paciente; en consecuencia, preguntar a los pacientes sobre sus creencias o preocupaciones espirituales en el contexto de la exploración de la adaptación en general es un enfoque viable.

Capellanes de hospitales

Tradicionalmente, los servicios de capellanes de hospitales han sido los medios por los que se canaliza la asistencia a pacientes.[10,11,11] Los capellanes de hospitales pueden desempeñar una función fundamental en el tratamiento de temas espirituales y religiosos; están capacitados para trabajar con una gama amplia de temas a medida que surgen en pacientes médicos y ser sensibles a la diversidad de creencias e inquietudes propias de los pacientes.[12] Los capellanes están generalmente disponibles en grandes centros médicos, pero tal vez ellos no estén disponibles en hospitales más pequeños toda vez que se los necesite. Es inusual que los capellanes estén disponibles para los entornos ambulatorios donde se administra gran parte de la atención en la actualidad (especialmente al comienzo del curso del tratamiento oncológico, cuando estos temas pueden surgir por primera vez). En un estudio grande, longitudinal llevado a cabo en múltiples lugares de pacientes con cáncer avanzado,[5][Grado de comprobación: II] solo 46% de los pacientes informaron que recibieron visitas relacionadas con el apoyo pastoral. Si bien estas visitas no estuvieron vinculadas con el tratamiento en la etapa final de la vida (ya sea en un centro paliativo o con el uso de medidas extremas), si estuvieron relacionados con una mejor calidad de vida al acercarse la muerte.

Otro enfoque tradicional en entornos ambulatorios es la disponibilidad de recursos espirituales y religiosos en salas de espera. Esto es relativamente fácil de hacer y se cuenta con muchos recursos; no obstante, sería altamente conveniente contar con una gama de recursos en respuesta a todos los credos (consultar la sección Recursos adicionales).

Grupos de apoyo

Los grupos de apoyo pueden suministrar un entorno que les permite a los pacientes explorar inquietudes espirituales. Si estas últimas son importantes para un paciente, el prestador de asistencia sanitaria tal vez necesite identificar un grupo local que aborde estas cuestiones. Los datos publicados sobre los efectos específicos de grupos de apoyo en la asistencia con inquietudes espirituales son relativamente escasos, en parte porque este aspecto de la adaptación no se ha evaluado sistemáticamente. Un ensayo aleatorio [13][Grado de comprobación: I] comparó los efectos de un grupo sobre mente-cuerpo-espíritu con un programa de apoyo grupal estándar para mujeres con cáncer de mama. Ambos grupos revelaron mejoras en el bienestar espiritual, si bien hubo más efectos diferenciales apreciablemente para el grupo sobre mente-cuerpo-espíritu en el ámbito de la integración espiritual.

Un estudio con 97 mujeres de ingresos bajos con cáncer de mama que participaban en un grupo de apoyo por Internet, examinó la relación entre una variedad de resultados psicosociales y expresiones religiosas (según lo indica el uso de palabras religiosas como fe, Dios, oración, sagrado o espíritu). Los resultados mostraron que las mujeres que comunicaban una religiosidad más profunda en sus correos electrónicos hacia otras, mostraron una menor cantidad de emociones negativas, una mayor percepción de autosuficiencia en cuanto a su salud y un mayor bienestar funcional.[14] Se llevó a cabo un estudio exploratorio sobre un grupo de apoyo con base en la espiritualidad, este estudio se llevaba a cabo mensualmente con mujeres de raza negra con cáncer de mama e indicó grados altos de satisfacción en una muestra que ya contaba con grados altos de participación sobre los aspectos religiosos y espirituales en sus vidas.[15][Grado de comprobación: III]

Un autor [16] presenta un modelo bien elaborado de terapia psicológica adyuvante que emplea un formato de grupo amplio y aborda tanto cuestiones básicas de adaptación e inquietudes espirituales como curación, a través de una combinación de exploración grupal, meditación, oración y otros ejercicios de orientación espiritual. En un estudio cualitativo longitudinal minucioso con 22 pacientes participantes en este tipo de intervención,[17] los investigadores determinaron que los pacientes con mayor participación psicológica en los temas presentados tenían más probabilidades de tener una supervivencia prolongada. Hay otros enfoques disponibles pero que aún están pendientes de una evaluación sistemática;[18,19] no han abordado explícitamente cuestiones religiosas y espirituales o no han logrado evaluar los efectos de la intervención en el bienestar espiritual.[20]

Otras modalidades de intervención

Otros tratamientos también pueden ayudar al crecimiento espiritual y al hallazgo de beneficios postraumáticos. Por ejemplo, en una comparación no aleatorizada entre un programa de reducción de la tensión basado en la atención (n = 60) y un programa del arte de curar (n = 44) para pacientes ambulatorios de cáncer con una variedad de diagnósticos, ambos programas mejoraron significativamente la remoción de obstáculos para el crecimiento positivo de los participantes, aunque la mejora de la espiritualidad, la tensión, la depresión y la ira fue significativamente más grande para el grupo de reducción de la tensión basado en la atención.[21][Grado de comprobación: II]

Bibliografía
  1. Kristeller JL, Zumbrun CS, Schilling RF: 'I would if I could': how oncologists and oncology nurses address spiritual distress in cancer patients. Psychooncology 8 (5): 451-8, 1999 Sep-Oct.  [PUBMED Abstract]

  2. Ben-Arye E, Bar-Sela G, Frenkel M, et al.: Is a biopsychosocial-spiritual approach relevant to cancer treatment? A study of patients and oncology staff members on issues of complementary medicine and spirituality. Support Care Cancer 14 (2): 147-52, 2006.  [PUBMED Abstract]

  3. Lo B, Ruston D, Kates LW, et al.: Discussing religious and spiritual issues at the end of life: a practical guide for physicians. JAMA 287 (6): 749-54, 2002.  [PUBMED Abstract]

  4. Astrow AB, Wexler A, Texeira K, et al.: Is failure to meet spiritual needs associated with cancer patients' perceptions of quality of care and their satisfaction with care? J Clin Oncol 25 (36): 5753-7, 2007.  [PUBMED Abstract]

  5. Balboni TA, Paulk ME, Balboni MJ, et al.: Provision of spiritual care to patients with advanced cancer: associations with medical care and quality of life near death. J Clin Oncol 28 (3): 445-52, 2010.  [PUBMED Abstract]

  6. Kristeller JL, Rhodes M, Cripe LD, et al.: Oncologist Assisted Spiritual Intervention Study (OASIS): patient acceptability and initial evidence of effects. Int J Psychiatry Med 35 (4): 329-47, 2005.  [PUBMED Abstract]

  7. King DE, Bushwick B: Beliefs and attitudes of hospital inpatients about faith healing and prayer. J Fam Pract 39 (4): 349-52, 1994.  [PUBMED Abstract]

  8. Hebert RS, Jenckes MW, Ford DE, et al.: Patient perspectives on spirituality and the patient-physician relationship. J Gen Intern Med 16 (10): 685-92, 2001.  [PUBMED Abstract]

  9. Balboni MJ, Babar A, Dillinger J, et al.: "It depends": viewpoints of patients, physicians, and nurses on patient-practitioner prayer in the setting of advanced cancer. J Pain Symptom Manage 41 (5): 836-47, 2011.  [PUBMED Abstract]

  10. Fitchett G, Meyer PM, Burton LA: Spiritual care in the hospital: who requests it? Who needs it? J Pastoral Care 54 (2): 173-86, 2000 Summer.  [PUBMED Abstract]

  11. Handzo G: Where do chaplains fit in the world of cancer care? J Health Care Chaplain 4 (1-2): 29-44, 1992.  [PUBMED Abstract]

  12. Association of Professional Chaplains, Association for Clinical Pastoral Education, Canadian Association for Pastoral Practice and Education, et al.: A White Paper. Professional chaplaincy: its role and importance in healthcare. J Pastoral Care 55 (1): 81-97, 2001 Spring.  [PUBMED Abstract]

  13. Targ EF, Levine EG: The efficacy of a mind-body-spirit group for women with breast cancer: a randomized controlled trial. Gen Hosp Psychiatry 24 (4): 238-48, 2002 Jul-Aug.  [PUBMED Abstract]

  14. Shaw B, Han JY, Kim E, et al.: Effects of prayer and religious expression within computer support groups on women with breast cancer. Psychooncology 16 (7): 676-87, 2007.  [PUBMED Abstract]

  15. Antle B, Collins WL: The impact of a spirituality-based support group on self-efficacy and well-being of African American breast cancer survivors: a mixed methods design. Social Work and Christianity 36 (3): 286-300, 2009. 

  16. Cunningham AJ: Group psychological therapy: an integral part of care for cancer patients. Integrative Cancer Therapies 1(1): 67-75, 2002. 

  17. Cunningham AJ, Edmonds CV, Phillips C, et al.: A prospective, longitudinal study of the relationship of psychological work to duration of survival in patients with metastatic cancer. Psychooncology 9 (4): 323-39, 2000 Jul-Aug.  [PUBMED Abstract]

  18. Breitbart W: Spirituality and meaning in supportive care: spirituality- and meaning-centered group psychotherapy interventions in advanced cancer. Support Care Cancer 10 (4): 272-80, 2002.  [PUBMED Abstract]

  19. Cole B, Pargament K: Re-creating your life: a spiritual/psychotherapeutic intervention for people diagnosed with cancer. Psychooncology 8 (5): 395-407, 1999 Sep-Oct.  [PUBMED Abstract]

  20. Spiegel D, Bloom JR, Kraemer H, et al.: Psychological support for cancer patients. Lancet 2 (8677): 1447, 1989.  [PUBMED Abstract]

  21. Garland SN, Carlson LE, Cook S, et al.: A non-randomized comparison of mindfulness-based stress reduction and healing arts programs for facilitating post-traumatic growth and spirituality in cancer outpatients. Support Care Cancer 15 (8): 949-61, 2007.  [PUBMED Abstract]

Aumento de la concientización personal en los proveedores de atención de la salud

Muchos prestadores pueden experimentar la espiritualidad, la religión y la muerte como temas tabú. El significado de la enfermedad y la posibilidad de muerte suelen ser difíciles de abordar. Los recursos para la evaluación mencionados anteriormente pueden ser valiosos en la introducción del tema de inquietudes espirituales, la muerte y el acto de morir a un paciente de manera de apoyo. Por otra parte, la lectura de comentarios clínicos de otros prestadores de atención sanitaria puede ser muy útil. Uno de tales ejemplos lo constituye un examen cualitativo que utiliza un enfoque autoetnográfico para explorar la espiritualidad en los integrantes de un equipo interdisciplinario de cuidados paliativos. Los hallazgos de este trabajo dieron como resultado una espiritualidad colectiva que surgió de las metas comunes, valores y sensación de pertenencia al grupo compartida por los integrantes del equipo. Las reflexiones de los participantes proporcionan una visión a los demás trabajadores sanitarios sobre lo que es el cuidado del paciente.[1]

Bibliografía
  1. Sinclair S, Raffin S, Pereira J, et al.: Collective soul: the spirituality of an interdisciplinary palliative care team. Palliat Support Care 4 (1): 13-24, 2006.  [PUBMED Abstract]

Asuntos para tomar en cuenta

Si bien comentarios anecdóticos de un número considerable indican que la oración, la meditación, las imágenes u otra actividad religiosa pueden tener poder de curación, los datos de que se dispone son extremadamente limitados y, de ninguna manera, congruentes.[1] Sobre la base de los datos actuales, es cuestionable si debe instarse al paciente con cáncer a buscar dichos recursos como un medio de curación o limitación de los efectos físicos de la enfermedad. No obstante, el valor psicológico del apoyo y el bienestar espiritual está cada vez mejor documentado y crecen los datos que el sufrimiento espiritual puede tener un impacto negativo en la salud. En consecuencia, en la exploración de estas cuestiones con pacientes o la recomendación del uso de dichos recursos, los prestadores de asistencia sanitaria necesitan enmarcar estos recursos en términos de entendimiento propio, aclaración de temas de convicciones con un guía espiritual o religioso adecuado o la búsqueda de una sensación de paz o concientización interna.

Bibliografía
  1. Sloan RP, Bagiella E: Claims about religious involvement and health outcomes. Ann Behav Med 24 (1): 14-21, 2002 Winter.  [PUBMED Abstract]

Recursos adicionales

Sitios de Internet en inglés:

  • www.spiritualityandhealth.ufl.edu: Universidad de la Florida, Centro para la Espiritualidad y la Salud. Este centro lleva a cabo cursos, proyectos de investigación y programas que enfocan asuntos relacionados con las tradiciones religiosas, la espiritualidad y la salud.
  • smhs.gwu.edu/gwish: el Instituto George Washington para la Espiritualidad & la Salud (GWish). Se centra en educación médica en el ámbito de la religión, la espiritualidad y la medicina.
  • www.massgeneral.org/bhi: Instituto Médico Benson-Henry para la Mente y el Cuerpo (BHI) del Hospital General de Massachusetts. Proporciona servicios médicos para pacientes ambulatorios, capacitación para los profesionales de la salud, programas institucionales y basados en la escuela, servicios de salud para mujeres y afiliación de sistemas nacionales e internacionales de atención de salud.
  • www.spiritualityandhealth.duke.edu: Centro de la Universidad Duke para la Espiritualidad, la Teología y la Salud. Lleva a cabo investigación interdisciplinaria, otorga becas y brinda educación sobre espiritualidad, teología y salud.

Estas citas se incluyen solamente con un propósito informativo. Su inclusión no debe considerarse una forma de respaldo al contenido de estas páginas de Internet por parte del Consejo Editorial del PDQ sobre Cuidados Médicos de Apoyo o de los Institutos Nacionales de Salud.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de estudios o ensayos clínicos sobre cuidados médicos de apoyo y paliativos que se realizan en los Estados Unidos y que actualmente aceptan participantes. Para realizar la búsqueda, usar los términos en inglés spiritual concerns y spiritual therapy. La lista de ensayos se puede reducir aun más por lugar, medicamento, intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Modificaciones a este sumario (07-03-2014)

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Los miembros de este Consejo revisan mensualmente los artículos recién publicados para determinar si un artículo debería:

  • discutirse en una reunión,
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Los cambios en los sumarios se deciden por medio de un proceso de consenso durante el que los miembros del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se debe incluir el artículo en el sumario.

El revisor principal del sumario sobre La espiritualidad en el tratamiento del cáncer es:

  • Jean Kristeller, PhD (Indiana State University)

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National Cancer Institute: PDQ® La espiritualidad en el tratamiento del cáncer. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Última actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://cancer.gov/espanol/pdq/cuidados-medicos-apoyo/espiritualidad/HealthProfessional. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

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