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¿Preguntas sobre el cáncer? 1-800-422-6237
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Exámenes de detección del cáncer de esófago (PDQ®)

Pruebas de los beneficios

Cáncer de células escamosas

El carcinoma de células escamosas de esófago no tiene una afección predisponente de prevalencia alta, aunque la incidencia aumenta en personas expuestas por tiempo prolongado al tabaco o el alcohol, la [1] acalasia, [2] el cáncer de células escamosas de cabeza y cuello atribuible, muy probablemente, a la exposición al tabaco o el alcohol,[3], la queratosis,[4] los [5] los antecedentes de ingestión de lejía, la [6] celiaquía [7] y, en América del Sur y China, la ingestión de líquidos calientes.[8] Está en estudio la función etiológica de la infección por el virus del papiloma humano en el cáncer de células escamosas.[9,10]

Los esfuerzos para la detección temprana del cáncer de esófago de células escamosas se han concentrado en los exámenes de detección citológicos y endoscópicos en las poblaciones de países con una incidencia alta. Aunque estos programas han demostrado que es posible detectar cánceres de células escamosas en un estadio asintomático temprano, no se han publicado datos sobre la eficacia (por ejemplo, la reducción de la mortalidad). Se notificaron estudios de exámenes de detección citológica esofágica en China,[11,12] Irán,[13] Sudáfrica,[14,15] Italia [16] y Japón.[17] En Estados Unidos, tales esfuerzos se han concentrado en las personas a las que se considera con riesgo más alto.[18,19] Se notificaron estudios de detección endoscópica primaria en Francia [20] y Japón.[21]

Las comparaciones de los diagnósticos citológicos realizados en China y Estados Unidos con los hallazgos histológicos simultáneos mostraron sensibilidades bajas (14 a 36%) de la detección citológica de cánceres confirmados mediante biopsia. La especificidad osciló entre 90 y 99% con un valor pronóstico positivo de 23 a 94%.[22] Para establecer criterios citológicos uniformes y precisos, se necesitarán estudios formales de correlación citológicos e histológicos de las lesiones esofágicas. Tales estudios serán más factibles con la creciente disponibilidad de la endoscopia para las poblaciones de riesgo alto.

No se conoce la eficacia de la citología o la endoscopia de vigilancia en los pacientes de riesgo alto con queratosis o acalasia de larga data.

Adenocarcinoma de esófago

Se ha presentado un debate considerable sobre el riesgo de cáncer en pacientes de esófago de Barrett. En los estudios prospectivos se notificaron tasas de incidencia anuales de cáncer de esófago que oscilan entre 0,2 y 1,9%.[23] La preocupación por el sesgo de publicación condujo a algunos autores a indicar que el riesgo puede ser menor de lo que indica la bibliografía.[24] Actualmente, se piensa que un riesgo anual de 0,5% de adenocarcinoma es una estimación razonable para el esófago de Barrett.[25]

El esófago de Barrett tiene una relación estrecha con la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE); los cambios producidos por el esófago de Barrett se pueden encontrar en aproximadamente 10% de los pacientes de ERGE. Sin embargo, la ERGE es muy común; en las encuestas se ha encontrado que cerca de 20% de los estadounidenses adultos presentan síntomas de ERGE, como pirosis, al menos una vez por semana.[26] La probabilidad de encontrar esófago de Barrett mediante la endoscopia se relaciona con la duración de los síntomas de reflujo gastroesofágico. En una serie de 701 personas, 4% de aquellas con síntomas durante menos de 1 año presentó esófago de Barrett en la endoscopia, mientras que este se encontró en 21% de las personas con más de 10 años de síntomas de ERGE. Se ha estimado que los médicos identifican solo aproximadamente 5% de la población con esófago de Barrett.[27] No hay suficientes pruebas de que los exámenes de detección de la población para identificar el esófago de Barrett reduzcan la mortalidad por cáncer.[28,29]

La vigilancia del esófago de Barrett implica el uso de pruebas para identificar cambios preneoplásicos o tumores curables en pacientes que se sabe que tienen esta enfermedad. Ciertos factores son fundamentales para establecer un protocolo de vigilancia eficaz que incluya un riesgo bajo del método de vigilancia, un diagnóstico histológico correcto de la displasia, una prueba de que la resección quirúrgica de la displasia de grado alto disminuya el riesgo de cáncer y una resección exitosa del cáncer. Por lo general, el intervalo entre las evaluaciones endoscópicas se determina por los hallazgos histológicos, de conformidad con las directrices publicadas por los comités de gastroenterología.[30] La ERGE se debe tratar antes de la endoscopia de vigilancia para reducir al mínimo la confusión que causa la inflamación en la interpretación de las muestras de biopsia. Algunos médicos han recomendado la técnica de biopsias de cuatro cuadrantes tomadas al azar cada 2 cm en el esófago revestido de células cilíndricas para realizar la evaluación histológica estándar. Para los pacientes sin displasia, se recomienda la endoscopia de vigilancia en intervalos de 2 a 3 años.[30] Para los pacientes con displasia de grado bajo, se recomienda la vigilancia cada 6 meses durante el primer año, seguida de endoscopia anual si la displasia no se agrava. Para los pacientes con displasia de grado alto, se recomiendan dos opciones: resección quirúrgica o evaluación endoscópica repetida hasta que se realice el diagnóstico de carcinoma intramucoso. Aunque se adoptaron ampliamente en la práctica clínica, estas prácticas se basan en series no controladas, y en la opinión de gastroenterólogos endoscopistas y patólogos especializados.

Otras técnicas para la posible identificación de epitelio displásico que luego se podría muestrear de modo extenso son la cromoendoscopia [31] y la espectroscopia de fluorescencia inducida por láser.[29,32]

Pruebas de los perjuicios

La detección del cáncer de esófago mediante el muestreo citológico ciego no endoscópico dirigido por globo para identificar el carcinoma de células escamosas es mínimamente molesta e incómoda. La detección endoscópica del adenocarcinoma de esófago es costosa, incómoda y, habitualmente, requiere sedación.

Se pueden presentar complicaciones, como perforación y hemorragia. Se calcula que la incidencia de complicaciones, como perforación, paro respiratorio e infarto del miocardio, es de 0 a 13 por cada 10.000 procedimientos, con una mortalidad relacionada de 0 a 0,8 por cada 10.000 procedimientos.[33,34]

Las personas que saben que tienen esófago de Barrett se pueden considerar enfermas, a pesar de que el riesgo de cáncer sea muy bajo.

Bibliografía

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  • Actualización: 28 de febrero de 2014