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Prevención del cáncer de esófago (PDQ®)

  • Actualizado: 28 de febrero de 2014

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Pruebas de los beneficios

Tabaco, alcohol y factores alimentarios
Quimioprofilaxis
        Aspirina y fármacos antinflamatorios no esteroides
Ablación por radiofrecuencia para el esófago de Barrett displásico



Tabaco, alcohol y factores alimentarios

En Estados Unidos, el carcinoma de esófago de células escamosas tiene una relación estrecha con el tabaquismo y el abuso del alcohol. El riesgo disminuye al dejar de fumar. En China, el cáncer de esófago se relaciona con la deficiencia de nutrientes, como retinol, riboflavina, alfacaroteno y betacaroteno, alfatocoferol, ascorbato y zinc, y con la exposición a carcinógenos específicos (por ejemplo, compuestos con N-nitroso).[1]

Quimioprofilaxis

En un estudio prospectivo controlado con placebo de quimioprofilaxis de esófago, se asignó al azar a 610 sujetos chinos con riesgo alto.[2] La edad de los sujetos osciló entre 35 y 64 años, y estos recibieron placebo o una combinación de retinol de dosis bajas (15 mg o 50.000 UI) más riboflavina (200 mg) y gluconato de zinc (50 mg) por 13,5 meses. Se realizaron evaluaciones histológicas estándar (incluidas dos biopsias endoscópicas) en 93% de los sujetos. Se obtuvieron micronúcleos de células esofágicas antes del inicio de la terapia y después de 13,5 meses de tratamiento. Se obtuvieron concentraciones séricas de vitamina A, betacaroteno, riboflavina y zinc a los 0,2 y 13,5 meses.

En el segundo informe de este estudio, se presentaron resultados de frecuencia de los micronúcleos.[3] Se produjo una reducción estadísticamente significativa del porcentaje medio de células esofágicas micronucleadas en el grupo de tratamiento activo en comparación con el grupo de placebo. También mejoró la distribución de proliferación celular, otro posible marcador de criterio de valoración intermedio.[4]

Se notificó de dos ensayos de fase III patrocinados por el Instituto Nacional del Cáncer de combinaciones de múltiples vitaminas y minerales. Ambos se realizaron en un área de riesgo alto en China (Linxian). En uno, se usó un diseño factorial modificado complejo para estudiar cuatro combinaciones diferentes de vitaminas o minerales que se administraron a 29.584 sujetos por 5 años en dosis 1 a 2 veces más altas que los requerimientos diarios aconsejados (RDA).[5] La combinación de betacaroteno, alfatocoferol y selenio se relacionó con una reducción sin significación estadística de 4% de la tasa de mortalidad por cáncer de esófago. En el otro ensayo, solo se incluyeron sujetos de riesgo alto con displasia esofágica [6] y se adoptó un diseño de dos grupos (26 vitaminas y minerales, como betacaroteno, alfatocoferol y selenio, en dosis 2 a 3 veces más altas que los RDA de EE.UU. en un grupo y placebo en el otro). La intervención de 6 años se relacionó con un cambio insignificante: 16% de reducción de la tasa de mortalidad por cáncer de esófago. No se han llevado a cabo estudios similares en Estados Unidos.

Aspirina y fármacos antinflamatorios no esteroides

En una revisión sistemática de un metanálisis sobre la relación de la Aspirina y los fármacos antinflamatorios no esteroides (AINE) con el cáncer de esófago, se identificaron 2 cohortes y 7 estudios de casos y controles publicados entre 1980 y 2001.[7] Los resultados agrupados muestran una relación protectora entre el uso de Aspirina o AINE y el cáncer de esófago (oportunidad relativa [OR] = 0,57; intervalo de confianza [IC] 95%, 0,47–0,71). La relación con el uso de Aspirina fue estadísticamente significativa (OR = 0,50; IC 95%, 0,38–0,66); la relación con los AINE estuvo en el límite de la significación estadística (OR = 0,75; IC 95%, 0,54–1,0). El uso de Aspirina o AINE se relacionó con una disminución de riesgo, tanto de adenocarcinoma (OR = 0,67; IC 95%, 0,51–0,87) como de carcinoma de células escamosas (OR = 0,58; IC 95%, 0,43–0,78).

Ablación por radiofrecuencia para el esófago de Barrett displásico

En un ensayo controlado aleatorizado,[8] se evaluó si entre las personas con esófago de Barrett y displasia, la ablación por radiofrecuencia (vs. ablación simulada) podría erradicar el esófago de Barrett displásico y disminuir la tasa de evolución neoplásica. En las personas con displasia de grado bajo, se produjo la erradicación de la displasia en 90,5% del grupo de tratamiento en comparación con 22,7% del grupo de control; en el grupo de displasia de grado alto, las tasas fueron de 81,0% comparadas con 19%. Asimismo, 77,4% de las personas del grupo de ablación presentaron erradicación total de la metaplasia intestinal en comparación con 2,3% del grupo de control. Las personas del grupo de ablación presentaron menor evolución de la enfermedad y, aunque el cáncer no era un resultado primario debido a que los números previstos eran pequeños, hubo menos cánceres en el grupo de ablación (1,2 vs. 9,3%; P = 0,045). La tasa de complicaciones fue relativamente baja; en 84 personas tratadas, se presentaron una hemorragia gastrointestinal y cinco estenosis que se trataron con facilidad.[8]

En este estudio se indicó que el tratamiento de Barrett con displasia puede extirpar el esófago de Barrett y prevenir la evolución de la enfermedad, pero el estudio solo proporciona pruebas débiles (de hecho, no se diseñó para contestar si el tratamiento reduce el resultado del cáncer de esófago). Las pruebas de un estudio indican que la ablación no solo coagula y oculta células peligrosas bajo la superficie del esófago (estas células podrían evolucionar a cáncer). Una pregunta totalmente independiente de este estudio es si los pacientes se deben someter o no a exámenes de detección del esófago de Barrett (este estudio se enfocaría en el tratamiento de las personas con Barrett a quienes se les ha identificado displasia). Más aún, en el estudio no se tratan los beneficios y perjuicios netos de un programa general de exámenes de detección (por ejemplo, para las personas con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) o ciertos síntomas de esta) y de la vigilancia de las personas con Barrett. El potencial de sobrediagnóstico y sobretratamiento podría ser considerable si los médicos usaran los resultados de este estudio para tratar a las personas con esófago de Barrett y sin displasia.

Bibliografía
  1. Oesophagus. In: World Cancer Research Fund, American Institute for Cancer Research: Food, Nutrition and the Prevention of Cancer: A Global Perspective. Washington, DC: The Institute, 1997, pp 118-129. 

  2. Muñoz N, Wahrendorf J, Bang LJ, et al.: No effect of riboflavine, retinol, and zinc on prevalence of precancerous lesions of oesophagus. Randomised double-blind intervention study in high-risk population of China. Lancet 2 (8447): 111-4, 1985.  [PUBMED Abstract]

  3. Muñoz N, Hayashi M, Bang LJ, et al.: Effect of riboflavin, retinol, and zinc on micronuclei of buccal mucosa and of esophagus: a randomized double-blind intervention study in China. J Natl Cancer Inst 79 (4): 687-91, 1987.  [PUBMED Abstract]

  4. Yang GC, Lipkin M, Yang K, et al.: Proliferation of esophageal epithelial cells among residents of Linxian, People's Republic of China. J Natl Cancer Inst 79 (6): 1241-6, 1987.  [PUBMED Abstract]

  5. Blot WJ, Li JY, Taylor PR, et al.: Nutrition intervention trials in Linxian, China: supplementation with specific vitamin/mineral combinations, cancer incidence, and disease-specific mortality in the general population. J Natl Cancer Inst 85 (18): 1483-92, 1993.  [PUBMED Abstract]

  6. Li JY, Taylor PR, Li B, et al.: Nutrition intervention trials in Linxian, China: multiple vitamin/mineral supplementation, cancer incidence, and disease-specific mortality among adults with esophageal dysplasia. J Natl Cancer Inst 85 (18): 1492-8, 1993.  [PUBMED Abstract]

  7. Corley DA, Kerlikowske K, Verma R, et al.: Protective association of aspirin/NSAIDs and esophageal cancer: a systematic review and meta-analysis. Gastroenterology 124 (1): 47-56, 2003.  [PUBMED Abstract]

  8. Shaheen NJ, Sharma P, Overholt BF, et al.: Radiofrequency ablation in Barrett's esophagus with dysplasia. N Engl J Med 360 (22): 2277-88, 2009.  [PUBMED Abstract]