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Cáncer de cuello uterino: Tratamiento (PDQ®)

Versión para profesionales de salud

Cáncer de cuello uterino en el embarazo

En el embarazo, no se justifica el tratamiento de lesiones preinvasivas del cuello uterino, incluido el carcinoma in situ, aunque se recomienda una colposcopia realizada con pericia para excluir la posibilidad de cáncer invasivo.

Diagnóstico

El tratamiento de cáncer de cuello uterino invasivo en el embarazo depende de la extensión de la enfermedad y de la edad gestacional en el momento del diagnóstico. Según sea necesario, las pacientes se deberán someter a una biopsia y a pruebas de imaginología para establecer la extensión de la enfermedad y poder tomar decisiones más fundadas. Cuando se indique, las imágenes por resonancia magnética son la modalidad de imaginología más adecuada en el embarazo.

Tratamiento de la enfermedad en estadio I

El embarazo no altera la evolución del cáncer de cuello uterino. En consecuencia, en ciertos casos, las pacientes pueden optar por posponer el tratamiento hasta que se reduzcan al mínimo sus efectos sobre en el embarazo. Esto se puede considerar en las pacientes con los subtipos histológicos más comunes y menos dinámicos: escamoso, adenocarcinomatoso y adenoescamoso. Dado el riesgo de avance de la enfermedad, las pacientes con subtipos de riesgo alto, como los tumores de células pequeñas o los tumores neuroendocrinos, se deben asesorar sobre el tratamiento inmediato a pesar de los efectos sobre el feto.

Las pacientes con enfermedad en estadio temprano (IA) se pueden someter sin peligro a tratamientos que preserven la fecundidad, como la conización del cuello uterino o la cervicectomía radical, cuando se indiquen. El momento óptimo para este procedimiento es en el segundo trimestre, antes de la viabilidad. Algunos autores han indicado esperar hasta la terminación de un embarazo para iniciar el tratamiento.[1] Para los pacientes con enfermedad IA2 y IB, tal atraso también puede ser seguro pero, debido al riesgo de diseminación linfática, se debe comprobar primero la evaluación del estado de los ganglios linfáticos. La mejor manera de determinar el estado es mediante cirugía con disección laparoscópica o abierta de ganglios linfáticos, que se puede realizar de forma segura hasta aproximadamente 20 semanas de embarazo.[2,3] En las pacientes sin diseminación linfática, una opción es esperar la viabilidad fetal para iniciar el tratamiento. Se debe aconsejar a las pacientes con ganglios linfáticos positivos que inicien un tratamiento inmediato.

Tratamiento de la enfermedad en estadios II, III y IV

Por lo general, no es aceptable que las pacientes con enfermedad en estadio II o más alto aguarden por la viabilidad fetal.[4] El estándar de atención para las pacientes con ganglios linfáticos positivos es la quimioterapia y la radioterapia. Este tratamiento es tóxico para el feto y, sin una transposición ovárica, los ovarios no funcionarán después del tratamiento. Se debe realizar la evacuación del feto antes de iniciar la radiación. Cuando esto no es posible, por lo general, la radiación causa un aborto espontáneo entre 3 y 5 semanas después del inicio del tratamiento.

Quimioterapia neoadyuvante

Se ha ofrecido quimioterapia neoadyuvante a las pacientes con enfermedad localmente avanzada, como forma de iniciar el tratamiento mientras se mantiene el embarazo.[1] Se puede empezar a administrar de modo seguro la mayoría de las sustancias quimioterapéuticas en el segundo trimestre del embarazo y más tarde; el efecto secundario más común es una restricción leve del crecimiento fetal. Se notificó la restricción del crecimiento en un número relativamente pequeño de pacientes y se carece de datos sobre los desenlaces a largo plazo para estas mujeres; en consecuencia, se debe considerar con cautela esta estrategia. La mayoría de los pacientes en los informes se sometieron al tratamiento estándar (cirugía o radiación) después de la finalización del embarazo.

Bibliografía

  1. Morice P, Uzan C, Gouy S, et al.: Gynaecological cancers in pregnancy. Lancet 379 (9815): 558-69, 2012. [PUBMED Abstract]
  2. Alouini S, Rida K, Mathevet P: Cervical cancer complicating pregnancy: implications of laparoscopic lymphadenectomy. Gynecol Oncol 108 (3): 472-7, 2008. [PUBMED Abstract]
  3. Favero G, Chiantera V, Oleszczuk A, et al.: Invasive cervical cancer during pregnancy: laparoscopic nodal evaluation before oncologic treatment delay. Gynecol Oncol 118 (2): 123-7, 2010. [PUBMED Abstract]
  4. Hunter MI, Tewari K, Monk BJ: Cervical neoplasia in pregnancy. Part 2: current treatment of invasive disease. Am J Obstet Gynecol 199 (1): 10-8, 2008. [PUBMED Abstract]
  • Actualización: 3 de diciembre de 2014