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Histiocitosis de células de Langerhans: Tratamiento (PDQ®)

  • Actualizado: 3 de julio de 2014

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Enfermedad tardía y efectos del tratamiento de la histiocitosis de células de Langerhans en la niñez

La frecuencia general conocida hasta ahora sobre las consecuencias a largo plazo de la histiocitosis de células de Langerhans (HCL) ha oscilado entre 20 a 70%. La razón de esta amplia variación se debe a la definición de casos, el tamaño de la muestra, el tratamiento administrado, el método de recopilación de datos y la duración del seguimiento. Cabe destacar que, en un estudio de la calidad de vida de los sobrevivientes a largo plazo de HCL esquelética, los puntajes de calidad de vida no fueron significativamente diferentes a los de los niños de control sanos y los adultos.[1] Además, los puntajes de calidad de vida fueron muy similares entre aquellos con secuelas permanentes y sin estas. En otro estudio de 40 pacientes a quienes se examinó de forma cuidadosa por efectos tardíos, se encontraron puntajes adversos de la calidad de vida en más de 50% de los pacientes.[2] Setenta y cinco por ciento de los pacientes presentaron secuelas a largo plazo que se podían detectar; las más comunes fueron disfunción hipotalámica/pituitaria (50%), disfunción cognitiva (20%) y compromiso del cerebelo (17,5%).

Los niños con compromiso de un órgano de riesgo bajo (piel, huesos, ganglios linfáticos o hipófisis) tienen probabilidades aproximadas de 20% de presentar secuelas a largo plazo.[3] Los pacientes con diabetes insípida corren el riesgo de panhipopituitarismo y se deben vigilar cuidadosamente que tengan crecimiento y desarrollo adecuados. En un examen retrospectivo de 141 pacientes de HCL y diabetes insípida, 43% presentaron deficiencia de la hormona del crecimiento (HC).[4-6] El riesgo de padecer deficiencia de HC entre niños con HCL y diabetes insípida fue de 35 y 54%, respectivamente, en un lapso de 5 y 10 años. No hubo aumento en la reactivación de HCL en los pacientes que recibieron HC en comparación con los que no la recibieron.[4]

Los problemas de crecimiento y desarrollo son más frecuentes debido a la edad temprana en el momento de presentación y los efectos más tóxicos en niños muy pequeños del tratamiento a largo plazo con prednisona. Los pacientes con compromiso multisistémico tienen una incidencia de 71% de problemas a largo plazo.[3-6]

Se encontró pérdida de audición en 38% de los niños tratados por HCL.[6] Setenta por ciento de los pacientes de HCL de este estudio tenían afectado el oído que incluía descarga aural, tumefacción de la apófisis mastoides e hipoacusia. De aquellos con anomalías en la apófisis mastoides en la tomografía computarizada o las imágenes por resonancia magnética (IRM), 59% tuvo pérdida de audición.[7][Grado de comprobación: 3iiiC]

Se informó sobre síntomas neurológicos secundarios a la compresión vertebral por lesiones cervicales en 3 de 26 pacientes de HCL y lesiones de la columna vertebral.[6] La HCL de sistema nervioso central (SNC) se presenta con mayor frecuencia en niños con HCL de la hipófisis o riesgo del SNC por el compromiso de los huesos del cráneo (mastoides, orbitarios o temporales). Algunos sobrevivientes a largo plazo con lesiones craneales de riesgo del SNC y lesiones craneales pueden adquirir defectos cognoscitivos significativos y presentar anomalías en las IRM.[8] Algunos pacientes tienen anomalías marcadas de las funciones cerebelares y de comportamiento, mientras que otros tienen déficits sutiles en la memoria a corto plazo y potenciales evocados por el pedúnculo cerebral.[9]

Se pueden ver problemas ortopédicos por lesiones de la columna vertebral, fémur, tibia o húmero en 20% de pacientes. Estos problemas incluyen el colapso vertebral o la inestabilidad de la columna vertebral que puede conducir a escoliosis y asimetría facial o de los miembros.

La enfermedad pulmonar difusa puede dar lugar a una función pulmonar precaria con un mayor riesgo de infecciones y tolerancia reducida al ejercicio. Estos pacientes se deben controlar con pruebas de la función pulmonar, incluso la capacidad de difusión del monóxido de carbono y la razón del volumen residual para la capacidad total del pulmón.[10]

La hepatopatía puede conducir a una colangitis esclerosante, que responde rara vez a cualquier tratamiento que no sea un trasplante de hígado.[11]

Los problemas dentales caracterizados por la pérdida de los dientes han sido considerables para algunos pacientes; por lo general, se relacionan con una cirugía dental excesivamente enérgica.[12]

La insuficiencia de médula ósea secundaria a la HCL o al tratamiento es poco frecuente y se relaciona con un riesgo mayor de padecer una neoplasia maligna. Los pacientes con HCL tienen un riesgo más alto que el normal de padecer de cánceres secundarios.[13,14] Se indicó que la leucemia (generalmente la mieloide aguda), al igual que el linfoma linfoblástico, se presentan después del tratamiento. Se dio cuenta de HCL con neoplasia maligna simultánea en pocos pacientes; algunos pacientes padecieron primero de una neoplasia maligna, seguida de la presentación de una HCL. Se informó sobre tres pacientes con leucemia linfoblástica aguda de células T (LLA-T) y HCL dinámico y, como con todos los trastornos histiocíticos relacionados con las neoplasias malignas o que se presentan después de estas, se encontraron los mismos cambios genéticos en ambas enfermedades, lo que indica un origen clonal compartido.[15-17] En otro estudio, se dio cuenta de dos casos con clonalidad con los mismos receptores de células T con genotipo γ.[16] Los autores de este estudio recalcaron la plasticidad de los linfocitos para convertirse en células de Langerhans. En el segundo estudio, se describió el caso de un paciente de HCL posterior a una LLA-T que presentó los mismos reordenamientos de genes receptores de células T y activación de las mutaciones del gen NOTCH1.[17]

También se indicó una relación entre tumores sólidos y la HCL. Los tumores sólidos relacionados con la HCL incluyen retinoblastoma, tumores cerebrales, carcinoma hepatocelular y sarcoma de Ewing.

Bibliografía
  1. Lau LM, Stuurman K, Weitzman S: Skeletal Langerhans cell histiocytosis in children: permanent consequences and health-related quality of life in long-term survivors. Pediatr Blood Cancer 50 (3): 607-12, 2008.  [PUBMED Abstract]

  2. Nanduri VR, Pritchard J, Levitt G, et al.: Long term morbidity and health related quality of life after multi-system Langerhans cell histiocytosis. Eur J Cancer 42 (15): 2563-9, 2006.  [PUBMED Abstract]

  3. Haupt R, Nanduri V, Calevo MG, et al.: Permanent consequences in Langerhans cell histiocytosis patients: a pilot study from the Histiocyte Society-Late Effects Study Group. Pediatr Blood Cancer 42 (5): 438-44, 2004.  [PUBMED Abstract]

  4. Donadieu J, Rolon MA, Pion I, et al.: Incidence of growth hormone deficiency in pediatric-onset Langerhans cell histiocytosis: efficacy and safety of growth hormone treatment. J Clin Endocrinol Metab 89 (2): 604-9, 2004.  [PUBMED Abstract]

  5. Komp DM: Long-term sequelae of histiocytosis X. Am J Pediatr Hematol Oncol 3 (2): 163-8, 1981.  [PUBMED Abstract]

  6. Willis B, Ablin A, Weinberg V, et al.: Disease course and late sequelae of Langerhans' cell histiocytosis: 25-year experience at the University of California, San Francisco. J Clin Oncol 14 (7): 2073-82, 1996.  [PUBMED Abstract]

  7. Nanduri V, Tatevossian R, Sirimanna T: High incidence of hearing loss in long-term survivors of multisystem Langerhans cell histiocytosis. Pediatr Blood Cancer 54 (3): 449-53, 2010.  [PUBMED Abstract]

  8. Nanduri VR, Lillywhite L, Chapman C, et al.: Cognitive outcome of long-term survivors of multisystem langerhans cell histiocytosis: a single-institution, cross-sectional study. J Clin Oncol 21 (15): 2961-7, 2003.  [PUBMED Abstract]

  9. Mittheisz E, Seidl R, Prayer D, et al.: Central nervous system-related permanent consequences in patients with Langerhans cell histiocytosis. Pediatr Blood Cancer 48 (1): 50-6, 2007.  [PUBMED Abstract]

  10. Bernstrand C, Cederlund K, Henter JI: Pulmonary function testing and pulmonary Langerhans cell histiocytosis. Pediatr Blood Cancer 49 (3): 323-8, 2007.  [PUBMED Abstract]

  11. Braier J, Ciocca M, Latella A, et al.: Cholestasis, sclerosing cholangitis, and liver transplantation in Langerhans cell Histiocytosis. Med Pediatr Oncol 38 (3): 178-82, 2002.  [PUBMED Abstract]

  12. Guimarães LF, Dias PF, Janini ME, et al.: Langerhans cell histiocytosis: impact on the permanent dentition after an 8-year follow-up. J Dent Child (Chic) 75 (1): 64-8, 2008 Jan-Apr.  [PUBMED Abstract]

  13. Egeler RM, Neglia JP, Puccetti DM, et al.: Association of Langerhans cell histiocytosis with malignant neoplasms. Cancer 71 (3): 865-73, 1993.  [PUBMED Abstract]

  14. Egeler RM, Neglia JP, Aricò M, et al.: The relation of Langerhans cell histiocytosis to acute leukemia, lymphomas, and other solid tumors. The LCH-Malignancy Study Group of the Histiocyte Society. Hematol Oncol Clin North Am 12 (2): 369-78, 1998.  [PUBMED Abstract]

  15. Castro EC, Blazquez C, Boyd J, et al.: Clinicopathologic features of histiocytic lesions following ALL, with a review of the literature. Pediatr Dev Pathol 13 (3): 225-37, 2010 May-Jun.  [PUBMED Abstract]

  16. Feldman AL, Berthold F, Arceci RJ, et al.: Clonal relationship between precursor T-lymphoblastic leukaemia/lymphoma and Langerhans-cell histiocytosis. Lancet Oncol 6 (6): 435-7, 2005.  [PUBMED Abstract]

  17. Rodig SJ, Payne EG, Degar BA, et al.: Aggressive Langerhans cell histiocytosis following T-ALL: clonally related neoplasms with persistent expression of constitutively active NOTCH1. Am J Hematol 83 (2): 116-21, 2008.  [PUBMED Abstract]