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  • Revisión: 1 de febrero de 2013

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Cánceres de cabeza y cuello

Puntos clave

  • La mayoría de los cánceres de cabeza y cuello empiezan en las células escamosas que revisten las superficies húmedas dentro de la cabeza y del cuello.
  • El uso de tabaco, el consumo de alcohol y la infección por el virus del papiloma humano (VPH) son factores importantes de riesgo de los cánceres de cabeza y cuello.
  • Los síntomas típicos de los cánceres de cabeza y cuello son un bulto o llaga (por ejemplo, en la boca) que no sana, una irritación de garganta que no desaparece, dificultad para pasar y un cambio o ronquera en la voz.
  • La rehabilitación y los cuidados regulares de seguimiento son partes importantes del tratamiento de pacientes con cánceres de cabeza y cuello.
  1. ¿Qué son los cánceres de cabeza y cuello?

    Los cánceres que se conocen en conjunto como cánceres de cabeza y cuello, generalmente, comienzan en las células escamosas que revisten las superficies húmedas y mucosas del interior de la cabeza y del cuello (por ejemplo, dentro de la boca, de la nariz y de la garganta). Los cánceres de células escamosas se llaman, con frecuencia, carcinomas de células escamosas de cabeza y cuello. Los cánceres de cabeza y cuello pueden comenzar también en las glándulas salivales, pero los cánceres de estas glándulas son relativamente poco comunes. Las glándulas salivales contienen muchos tipos diferentes de células que pueden volverse cancerosas, de manera que existen muchos tipos diferentes de cáncer de glándulas salivales.

    Los cánceres de cabeza y cuello se categorizan, a su vez, de acuerdo a la zona de la cabeza o del cuello en la que empiezan. Estas zonas se describen abajo y están rotuladas en el dibujo de las regiones de cáncer de cabeza y cuello.

    Cavidad oral. Comprende los labios, dos terceras partes del frente de la lengua, las encías, el revestimiento dentro de las mejillas y labios, la base de la boca debajo de la lengua, el paladar duro (parte superior ósea de la boca) y la zona pequeña de la encía detrás de las muelas del juicio.

    Faringe. La faringe (garganta) es un tubo hueco casi 5 pulgadas de largo que comienza detrás de la nariz y se extiende hasta el esófago. Tiene tres partes: la nasofaringe (la parte superior de la faringe, detrás de la nariz); la orofaringe (la parte central de la faringe, incluido el paladar blando (la parte de atrás de la boca), la base de la lengua y las amígdalas); la hipofaringe (la parte inferior de la faringe).

    Laringe. La laringe es un conducto corto formado por cartílago situado justo abajo de la faringe en el cuello. La laringe contiene las cuerdas vocales. Tiene también un tejido pequeño, llamado epiglotis, el cual se mueve para cubrir la laringe e impedir que los alimentos entren en las vías respiratorias.

    Senos paranasales y cavidad nasal. Los senos paranasales son pequeños espacios huecos en los huesos de la cabeza localizados alrededor de la nariz. La cavidad nasal es el espacio hueco dentro de la nariz.

    Glándulas salivales. La mayoría de las glándulas salivales se encuentran en el piso de la boca y cerca de la mandíbula. Las glándulas salivales producen saliva.

    Ilustra el sitio de los senos paranasales, de la cavidad nasal, la cavidad oral, la lengua, las glándulas salivales, la laringe y la faringe (incluidas la nasofaringe, la orofaringe y la hipofaringe).
    Regiones en el cáncer de cabeza y de cuello. Ilustra el sitio de los senos paranasales, de la cavidad nasal, la cavidad oral, la lengua, las glándulas salivales, la laringe y la faringe (incluidas la nasofaringe, la orofaringe y la hipofaringe).

    Los cánceres de cerebro, de ojo, de esófago y de glándula tiroides, así como los cánceres de cuero cabelludo, de piel, músculos y huesos de la cabeza y del cuello no se clasifican generalmente como cánceres de cabeza y cuello.

    En ocasiones, es posible encontrar células escamosas cancerosas en los ganglios linfáticos de la parte superior del cuello cuando no hay evidencia de cáncer en otras partes de la cabeza y del cuello (1). Cuando esto sucede, el cáncer se llama cáncer escamoso metastático de cuello con tumor primario desconocido (oculto). Hay más información acerca de este tipo de cáncer en Cáncer metastático escamoso de cuello con tumor primario oculto (PDQ®).

  2. ¿Qué causa los cánceres de cabeza y cuello?

    El uso de alcohol y de tabaco (incluso el tabaco sin humo, llamado algunas veces "tabaco de mascar" o "rapé") son los dos factores de riesgo más importantes de los cánceres de cabeza y cuello, especialmente los cánceres de la cavidad oral, de orofaringe, hipofaringe y de laringe (25). Por lo menos, 75% de los cánceres de cabeza y cuello son causados por el uso de tabaco y consumo de alcohol (6). Las personas que usan tanto tabaco como alcohol tienen un riesgo mayor de presentar estos cánceres que las personas que usan solo tabaco o solo alcohol (68). El consumo de tabaco y alcohol no es factor de riesgo para cánceres de glándulas salivales.

    La infección con los tipos de virus del papiloma humano, VPH, que causan cáncer, especialmente el VPH 16, es un factor de riesgo para algunos tipos de los cánceres de cabeza y cuello, en particular los cánceres de orofaringe que implican las amígdalas o la base de la lengua (911). En Estados Unidos, la incidencia de cánceres de orofaringe causados por infección por VPH está aumentando, mientras que la incidencia de cánceres de orofaringe relacionados con otras causas está bajando (9). Más información está disponible en la hoja informativa Los virus del papiloma humano y el cáncer.

    Otros factores de riesgo de los cánceres de cabeza y cuello son:

    Paan (betel quid). Los inmigrantes del Sudeste Asiático que usan paan (betel quid) en la boca deberán saber que este hábito ha sido asociado vigorosamente con un riesgo mayor de cáncer de boca (12, 13).

    Mate. El consumo de mate, una bebida como te que se consume habitualmente en Sudamérica, ha sido asociado con un riesgo mayor de cánceres de boca, garganta, esófago y laringe (13, 14).

    Alimentos salados o preservados. El consumo de ciertos alimentos salados o preservados durante la niñez es un factor de riesgo de cáncer de nasofaringe (15, 16).

    Salud bucal. La higiene bucal pobre y la falta de dientes pueden ser factores de riesgo leves de cánceres de la cavidad oral (17, 18). El uso de enjuague bucal con un contenido alto de alcohol es un posible factor de riesgo de cánceres de cavidad oral, aunque no es comprobado (17, 18).

    Exposición ocupacional. La exposición ocupacional al polvo de madera es un factor de riesgo de cáncer de nasofaringe (15, 16). Exponerse a ciertos productos industriales, como al asbesto y a fibras sintéticas, ha sido asociado con cáncer de laringe, pero el aumento del riesgo es debatido aún (19). Las personas que trabajan en ciertos oficios en las industrias de construcción, metalurgia, textil, cerámica, maderera y alimentaria pueden presentar mayor riesgo de cáncer de laringe (20). La exposición industrial al polvo de madera o de níquel o de formaldehído es un factor de riesgo de cánceres de los senos paranasales y de cavidad nasal (2123).

    Exposición a radiación. La radiación a la cabeza y al cuello, por padecimientos no cancerosos o por cáncer, es un factor de riesgo de cáncer de glándulas salivales (17, 24, 25).

    Infección por el virus de Epstein-Barr. La infección por el virus de Epstein-Barr es un factor de riesgo de cáncer de nasofaringe (26) y de cáncer de glándulas salivales (27, 28).

    Ascendencia. La ascendencia asiática, en particular la ascendencia china, es un factor de riesgo de cáncer de nasofaringe (15, 16).

  3. ¿Cuáles son los síntomas de los cánceres de cabeza y cuello?

    Los síntomas de los cánceres de cabeza y cuello pueden ser: un bulto o una llaga que no sana, irritación de garganta que no desaparece, dificultad para pasar y cambio o ronquera en la voz. Estos síntomas pueden ser causados también por otras afecciones menos graves. Es importante consultar con su médico o con su dentista sobre cualquiera de estos síntomas. Los síntomas que pueden afectar zonas específicas de la cabeza o cuello son las siguientes:

    Cavidad oral. Un parche blanco o rojo en la encía, en la lengua o en el revestimiento de la boca; inflamación de la mandíbula que causa que la prótesis dental no esté ajustada o que se sienta incómoda; y sangrado o dolor poco común en la boca.

    Faringe. Dificultad para respirar o para hablar; dolor al pasar; dolor en el cuello o en la garganta que no desaparece; dolores de cabeza frecuentes, dolor o zumbido en los oídos; dificultad para oír.

    Laringe. Dolor al pasar o dolor de oído.

    Senos paranasales y cavidad nasal. Senos nasales congestionados que no se despejan; sinusitis que no reacciona al tratamiento con antibióticos; sangrado por la nariz; dolores frecuentes de cabeza, inflamación u otros problemas de ojos; dolor en los dientes superiores; o problemas con las prótesis dentales.

    Glándulas salivales. Hinchazón debajo del mentón o alrededor de la mandíbula, adormecimiento o parálisis de los músculos en la cara, o dolor en la cara, en el mentón o en el cuello que no desaparece.

  4. ¿Qué tan comunes son los cánceres de cabeza y cuello?

    Los cánceres de cabeza y cuello representan cerca de 3% de todos los cánceres en Estados Unidos (29). Esos cánceres son casi dos veces más comunes en los hombres que en las mujeres (30). Los cánceres de cabeza y cuello son también diagnosticados con más frecuencia entre personas que tienen más de 50 años de edad que entre personas más jóvenes.

    Los investigadores calcularon que más de 52 000 hombres y mujeres en este país serían diagnosticados con cánceres de cabeza y cuello en 2012 (30).

  5. ¿Cómo puedo hacer que disminuya mi riesgo de presentar cánceres de cabeza y cuello?

    Las personas que tienen el riesgo de padecer cánceres de cabeza y cuello, en especial quienes usan tabaco, deberán consultar con su médico acerca de la forma de reducir su riesgo. Deberán también hablar con sus médicos de la frecuencia de los exámenes de seguimiento. Además, estudios clínicos en curso están evaluando la efectividad de varios medicamentos para prevenir los cánceres de cabeza y cuello en personas que tienen un riesgo alto de presentar esas enfermedades. Una lista de estos estudios clínicos se encuentra disponible en inglés en el enlace siguiente.

    Especialistas en información del Servicio de Información sobre el Cáncer (CIS) del NCI pueden también ayudar a personas a localizar estudios clínicos para la prevención de los cánceres de cabeza y cuello. Usted puede comunicarse con el CIS en el teléfono 1–800–422–6237 (1–800–4–CANCER).

    Al evitar la infección oral por VPH se puede reducir el riesgo de los cánceres de cabeza y cuello asociados con los VPH. Sin embargo, todavía no se sabe si las vacunas contra los VPH, Gardasil® y Cervarix®, aprobadas por la Administración de Alimentos y Drogas impiden la infección por VPH de la cavidad oral, y ninguna de las dos vacunas ha sido aprobada todavía para la prevención del cáncer de orofaringe. Más información sobre estas vacunas se encuentra en la hoja informativa del NCI Vacunas contra los virus del papiloma humano.

  6. ¿Cómo se hace el diagnóstico de los cánceres de cabeza y cuello?

    Para encontrar la causa de los signos o síntomas de un problema en la zona de la cabeza y del cuello, el médico evalúa los antecedentes médicos de la persona, lleva a cabo un examen físico y ordena pruebas de diagnóstico. Los exámenes y las pruebas pueden variar dependiendo de los síntomas. Siempre es necesario examinar una muestra de tejido al microscopio para confirmar un diagnóstico de cáncer.

    Más información sobre las pruebas y los procedimientos específicos que se usan para diagnosticar cáncer está disponible en Lo que usted necesita saber™ sobre el cáncer: Diagnóstico.

    Si el diagnóstico es de cáncer, el médico querrá saber el estadio (etapa o extensión) de la enfermedad. La estadificación es un intento cuidadoso de descubrir si el cáncer se ha diseminado y, si es así, a qué partes del cuerpo. La estadificación quizás requiera exámenes con anestesia (en un quirófano), radiografías y otros procedimientos de exploración con imágenes y análisis de laboratorio. Al saber cuál es el estadio de la enfermedad, el médico podrá planificar un tratamiento.

  7. ¿Cómo se tratan los cánceres de cabeza y cuello?

    El plan de tratamiento para cada paciente depende de un número de factores, tales como la ubicación exacta del tumor, la estadificación del cáncer, la edad y la salud general de la persona. El tratamiento para el cáncer de cabeza y cuello puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida o una combinación de tratamientos. Información general sobre opciones de tratamiento para cáncer está disponible en Lo que usted necesita saber sobre™ el cáncer: Tratamiento.

    Las personas que son diagnosticadas con cáncer de orofaringe causado por VPH reciben un tratamiento diferente de las personas con cáncer de orofaringe que no es causado por VPH. La investigación reciente ha mostrado que pacientes con tumores de orofaringe causados por VPH tienen un pronóstico mejor y pueden ponerse bien con un tratamiento menos intenso. Un estudio clínico en curso está investigando esta cuestión.

    Usted encontrará más información sobre el tratamiento para tipos específicos de cánceres de cabeza y cuello en los siguientes resúmenes de tratamiento de cáncer de PDQ®, los cuales están disponibles en versiones para pacientes y para profesionales de salud, en español y en inglés (los enlaces a continuación son de versiones en español para pacientes):

    El paciente y su médico deberán considerar las opciones de tratamiento cuidadosamente. Deberán hablar de cada tipo de tratamiento y de la forma como el tratamiento podría cambiar el aspecto del paciente, su forma de hablar, de comer o de respirar.

  8. ¿Cuáles son los efectos secundarios del tratamiento?

    La cirugía para los cánceres de cabeza y cuello altera, con frecuencia, la facultad del paciente para masticar, para pasar o para hablar. Quizás el aspecto del paciente sea diferente después de la cirugía, y su cara y su cuello pueden estar hinchados. Generalmente, la hinchazón desaparece en unas pocas semanas. Sin embargo, si se extirpan los ganglios linfáticos, el flujo de la linfa puede ser más lento en donde se extirparon, y la linfa se puede acumular en los tejidos. Esto puede causar más hinchazón que dure más tiempo.

    Después de una laringectomía (cirugía para extirpar la laringe) o de otras cirugías del cuello, quizás el paciente sienta entumecimiento en algunas regiones del cuello y de la garganta debido a que se cortaron algunos nervios. Si se extirparon los ganglios linfáticos en el cuello, los hombros y el cuello pueden volverse débiles y tiesos.

    Los pacientes que reciben radiación a la cabeza y al cuello pueden presentar enrojecimiento, irritación y llagas en la boca; sequedad de la boca o saliva espesa; dificultad para pasar; cambios en el sabor; o náuseas. Otros problemas que quizás ocurran durante el tratamiento son la falta del sentido del gusto, lo cual puede hacer que no haya apetito y afectar la nutrición, y dolor de oído (causado por cerumen endurecido). Los pacientes pueden notar también algo de hinchazón o flacidez de la piel debajo del mentón, y cambios en la textura de la piel. La mandíbula se puede sentir rígida, y es posible que los pacientes no puedan abrir la boca tanto como lo hacían antes del tratamiento.

    Los pacientes deberán reportar cualquier efecto secundario a sus médicos o enfermeras y preguntar cómo manejarlo. Información sobre la rehabilitación después de la cirugía para el cáncer de cabeza y cuello se encuentra en la respuesta a la pregunta 10.

  9. ¿En dónde puedo encontrar más información sobre estudios clínicos para pacientes con cánceres de cabeza o cuello?

    Los estudios clínicos son estudios de investigación que se llevan a cabo con personas que participan voluntariamente. La participación en estudios clínicos es una opción para muchos pacientes con cánceres de cabeza y cuello. Una lista de estudios clínicos para tratar los cánceres de cabeza y cuello se puede encontrar en el enlace de abajo.

    Las personas interesadas en participar en un estudio clínico deberán hablar con su médico. Información sobre estudios clínicos está disponible en la hoja informativa del NCI Estudios clínicos de cáncer en la lista de recursos al final. Esta hoja informativa explica cómo se llevan a cabo los estudios de investigación y sus posibles beneficios y riesgos.

    El NCI ofrece información sobre estudios clínicos específicos para personas con cánceres de cabeza y cuello. El Servicio de Información sobre el Cáncer puede responder preguntas sobre estos estudios clínicos en el teléfono 1–800–422–6237 (1–800–4–CANCER).

  10. ¿Qué opciones de rehabilitación o de apoyo están disponibles para pacientes con cánceres de cabeza y cuello?

    El objetivo del tratamiento de cánceres de cabeza y cuello es controlar la enfermedad, pero los médicos se preocupan también de preservar, tanto como sea posible, la función de las zonas afectadas y de ayudar a que el paciente regrese a sus actividades normales lo más pronto posible después del tratamiento. La rehabilitación es una parte muy importante de este proceso. Las metas de la rehabilitación dependen de la extensión de la enfermedad y del tratamiento recibido por el paciente.

    De acuerdo a la ubicación del cáncer y al tipo de tratamiento, la rehabilitación puede incluir fisioterapia, asesoría de alimentación, terapia del habla o aprendizaje para cuidar un estoma. Un estoma es una abertura en la tráquea por la que respira el paciente después de una laringectomía, la cual es la cirugía para extirpar la laringe. La Biblioteca Nacional de Medicina tiene más información sobre la laringectomía en MedlinePlus.

    En ocasiones, especialmente en cáncer de la cavidad oral, el paciente puede necesitar cirugía reconstructiva y cirugía plástica para reconstruir huesos o tejidos. Sin embargo, la cirugía reconstructiva no siempre se puede realizar debido a daños al tejido restante por la cirugía original o por la radioterapia. Si no hay posibilidad de cirugía reconstructiva, quizás un especialista en prótesis dentales pueda crear una prótesis (parte artificial dental o facial) para restaurar con satisfacción la facultad de pasar alimentos, de hablar y la apariencia. Los pacientes recibirán entrenamiento especial para usar dicho dispositivo.

    Es posible que los pacientes con problemas del habla después del tratamiento necesiten terapia para hablar. Por lo general, un patólogo del habla y lenguaje visita al paciente en el hospital para planificar la terapia y enseñarle ejercicios para el habla o métodos alternativos de hablar. Dicha terapia usualmente continúa después de que el paciente regresa a casa.

    Quizás se dificulte comer después del tratamiento para cánceres de cabeza y cuello. Algunos pacientes reciben nutrientes directamente en una vena después de cirugía o necesitan una sonda de gastrostomía hasta que puedan comer por sí mismos. Una sonda es un tubo flexible de plástico que se pasa hasta el interior del estómago por la nariz o por una incisión en el abdomen. Una enfermera o un patólogo del habla y lenguaje puede ayudar a los pacientes a aprender de nuevo cómo ingerir después de la cirugía. El folleto del NCI, Consejos de alimentación, contiene varias sugerencias y recetas útiles.

  11. ¿Es necesario un tratamiento de seguimiento? ¿Qué es lo que implica?

    Los cuidados de seguimiento con regularidad, después del tratamiento de cáncer de cabeza y cuello, son muy importantes para asegurarse de que el cáncer no regrese o de que un segundo cáncer primario (nuevo) no se haya formado. De acuerdo al tipo de cáncer, los cuidados médicos de seguimiento pueden consistir en exámenes del estoma, si se creó uno, y de la boca, del cuello y de la garganta. Se pueden necesitar exámenes dentales con regularidad.

    De vez en cuando, el médico puede llevar a cabo un examen físico completo, análisis de sangre, radiografías y tomografía computarizada (TC), tomografía por emisión de positrones (TEP) o exploraciones con resonancia magnética. El médico puede vigilar la función de la tiroides y de la hipófisis, en especial si la cabeza o el cuello fueron tratados con radiación. Además, el médico puede brindar asesoramiento a los pacientes para que dejen de fumar. Algunas investigaciones han mostrado que continuar el uso de tabaco por un paciente con cáncer de cabeza y cuello puede reducir la efectividad del tratamiento y aumentar la posibilidad de un segundo cáncer primario (vea la pregunta 12).

    Puede encontrar información adicional en la hoja informativa del NCI Cuidados de seguimiento después del tratamiento del cáncer.

  12. ¿Cómo pueden las personas que tuvieron cánceres de cabeza y cuello reducir su riesgo de un segundo cáncer primario (nuevo)?

    Las personas que recibieron tratamiento para cánceres de cabeza y cuello tienen una posibilidad mayor de presentar un nuevo cáncer, usualmente en la cabeza, en el cuello, en el esófago o en los pulmones (3133). La posibilidad de un segundo cáncer primario varía y depende del sitio del cáncer original, pero es mayor para las personas que consumen tabaco y alcohol (31).

    Debido específicamente a que los pacientes que fuman tienen un riesgo mayor de un segundo cáncer primario, los médicos recomiendan que los pacientes que fuman dejen de hacerlo. La información para dejar de fumar está disponible por medio del Servicio de Información sobre el Cáncer en el teléfono 1–800–422–6237 (1–800–4–CANCER) y en la hoja informativa del NCI En dónde obtener ayuda si usted decide dejar de fumar. El recurso principal del gobierno federal para ayudar a la gente a dejar de usar tabaco es BeTobaccoFree.gov. El gobierno patrocina también Smokefree Women, un sitio web para ayudar a las mujeres a dejar el tabaco, y Smokefree Teen, el cual está diseñado para ayudar a los adolescentes a que entiendan las decisiones que toman y cómo esas decisiones afectan sus vidas. El número gratuito 1–800–784–8669 (1–800–QUIT–NOW) sirve también como punto único de acceso a líneas telefónicas estatales para ayudar a dejar de fumar.

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