Consumo de cigarrillo: riesgos para la salud y cómo dejar de fumar –para profesionales de salud (PDQ®)

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Resumen de las pruebas

Nota: también se dispone de un sumario del PDQ separado sobre Grados de comprobación científica de los estudios de investigación sobre detección y prevención del cáncer.

Los sumarios del PDQ sobre prevención tratan de la prevención del cáncer, definida como una reducción de la incidencia de esta enfermedad. El PDQ contiene sumarios que se clasifican, en general, por tipo histológico de cáncer, particularmente, cuando hay factores de riesgo conocidos para los tipos específicos de cáncer. Este sumario aborda un factor de riesgo específico: el consumo de tabaco, que se relaciona con un número alto de diferentes tipos de cáncer (y de otras enfermedades crónicas) y que, de manera inequívoca, contiene carcinógenos humanos.[1] El enfoque de este sumario son las intervenciones clínicas de los profesionales de atención de la salud que disminuyen el consumo de tabaco.

Efectos del cese de fumar

Con base en pruebas sólidas, el consumo de cigarrillo produce cáncer de pulmón, de cavidad oral y faringe, de laringe, de esófago, de vejiga, de riñón, de páncreas, de estómago, de cuello uterino y leucemia mieloide aguda.[2] Evitar fumar o dejar de hacerlo disminuye la incidencia de cáncer y la mortalidad por esta enfermedad.

Descripción de las pruebas

  • Diseño del estudio: pruebas obtenidas en un ensayo controlado aleatorizado.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Magnitud de los efectos en los resultados de salud: el riesgo relativo (RR) de varios tipos de cáncer es mucho mayor en los fumadores de cigarrillo en comparación con quienes no fuman (según el sitio anatómico del cáncer, y la intensidad y la duración del consumo, el RR puede ser entre 2 y 10 veces mayor en poblaciones de fumadores). Se observa una disminución de 15% en el RR de mortalidad por todas las causas en los fumadores consuetudinarios que se someten a intervenciones clínicas para dejar de fumar.
  • Validez externa: buena.

Orientación y cese de fumar

Con base en pruebas sólidas, la orientación de un profesional de atención de la salud aumenta las tasas de cese de fumar.

Descripción de las pruebas

  • Diseño del estudio: pruebas obtenidas en ensayos controlados aleatorizados.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Magnitud de los efectos en los resultados de salud: la orientación mejora las tasas de cese de fumar (oportunidad relativa [OR], 1,56; intervalo de confianza [IC] 95%, 1,32–1,84).[3,4]
  • Validez externa: buena.

Orientación del médico y cese de fumar

Con base en pruebas sólidas, la orientación básica por parte de un médico para dejar de fumar mejora las tasas de cese.

  • :Diseño del estudio: pruebas obtenidas en ensayos controlados aleatorizados.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Magnitud de los efectos en los resultados de salud: la orientación de un médico mejora las tasas de cese de fumar (riesgo relativo [RR], 1,66; IC 95%, 1,42–1,94).[3]
  • Validez externa: buena.

Farmacoterapias y cese de fumar

Con base en pruebas sólidas, las farmacoterapias, incluidas las terapias sustitutivas con nicotina (goma de mascar, parches, aerosoles, pastillas e inhaladores), las terapias antidepresivas seleccionadas (por ejemplo, bupropión) y la terapia con agonistas del receptor de nicotina (vareniclina), tienen mejores tasas de cese de fumar que el placebo.

Descripción de las pruebas

  • Diseño del estudio: pruebas obtenidas en ensayos controlados aleatorizados.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Magnitud de los efectos en los resultados de salud: las terapias sustitutivas con nicotina, solas o combinadas, mejoran las tasas de cese de fumar sobre el placebo después de seis meses (RR, 1,58; IC 95%, 1,50–1,66).[5] El tratamiento con bupropión mejora las tasas de cese de fumar en comparación con el placebo después de seis meses (OR, 1,94; IC 95%, 1,72–2,19).[6] El tratamiento con vareniclina mejora las tasas de cese de fumar en comparación con el placebo después de seis meses (RR, 2,33; IC 95%, 1,95–2,80).[7]
  • Validez externa: buena.
Bibliografía
  1. IARC Working Group on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans: Tobacco smoke and involuntary smoking. IARC Monogr Eval Carcinog Risks Hum 83: 1-1438, 2004. [PUBMED Abstract]
  2. U.S. Department of Health and Human Services: The Health Consequences of Smoking: A Report of the Surgeon General. Atlanta, Ga: U.S. Department of Health and Human Services, CDC, National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion, Office on Smoking and Health, 2004. Available online. Last accessed April 24, 2015.
  3. Lancaster T, Stead L: Physician advice for smoking cessation. Cochrane Database Syst Rev (4): CD000165, 2004. [PUBMED Abstract]
  4. Lemmens V, Oenema A, Knut IK, et al.: Effectiveness of smoking cessation interventions among adults: a systematic review of reviews. Eur J Cancer Prev 17 (6): 535-44, 2008. [PUBMED Abstract]
  5. Silagy C, Lancaster T, Stead L, et al.: Nicotine replacement therapy for smoking cessation. Cochrane Database Syst Rev (3): CD000146, 2004. [PUBMED Abstract]
  6. Hughes JR, Stead LF, Lancaster T: Antidepressants for smoking cessation. Cochrane Database Syst Rev (1): CD000031, 2007. [PUBMED Abstract]
  7. Cahill K, Stead LF, Lancaster T: Nicotine receptor partial agonists for smoking cessation. Cochrane Database Syst Rev (3): CD006103, 2008. [PUBMED Abstract]

Significación

En Estados Unidos, las enfermedades relacionadas con el tabaquismo representaron aproximadamente 480.000 muertes cada año entre 2000 y 2004.[1,2] (También está disponible en línea ). En promedio, estas muertes se presentaron 12 años antes de lo que se esperaría; por lo tanto, la pérdida anual agregada supera los cinco millones de años de vida.[3] Estas muertes se deben, principalmente, a la función del tabaquismo como causa principal de cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades pulmonares crónicas. Los efectos adversos a la salud conocidos también incluyen otras enfermedades y síntomas respiratorios, cataratas nucleares, fracturas de cadera, fecundidad femenina reducida y estado de salud disminuido. El consumo de cigarrillo en el embarazo se relaciona con restricción del desarrollo fetal, bajo peso al nacer y complicaciones del embarazo.[4] Se ha calculado que alrededor de 30% de las muertes por cáncer y 20% de todas las muertes prematuras en Estados Unidos se pueden atribuir al tabaquismo.[1]

Los productos del tabaco son la única causa principal de cáncer que se puede evitar y que genera más de 155.000 muertes al año en los fumadores estadounidenses por varios cánceres.[5] La mayoría de los casos de cáncer de pulmón, tráquea, bronquios, laringe, faringe, cavidad oral, cavidad nasal y esófago, se pueden atribuir a los productos del tabaco, en particular, al cigarrillo. El tabaquismo también tiene una relación causal con cánceres de páncreas, riñón, vejiga, estómago y cuello uterino, y con leucemia mieloide.[4,6]

El tabaquismo también tiene efectos notables en la salud de las personas que no fuman. El humo de tabaco en el ambiente o de segunda mano está implicado como causante de cáncer de pulmón y de enfermedad coronaria del corazón.[7] En los niños, la exposición al humo de tabaco en el ambiente tiene una relación causal con el síndrome de muerte súbita del lactante, las enfermedades del tubo respiratorio inferior, la otitis media, el derrame del oído medio, el asma exacerbada y los efectos respiratorios, como la tos, la sibilancia y la disnea.[7]

El humo de tabaco en el ambiente tiene los mismos componentes que el humo que se inhala directamente, aunque en concentraciones absolutas más bajas: entre 1 y 10%, según el componente. Entre los compuestos carcinógenos en el humo de tabaco, se incluyen los hidrocarburos aromáticos polinucleares (HAP), como el carcinógeno benzo[a]pireno (BaP) y la nicotina derivada de nitrosaminas específicas del tabaco, 4-(metilnitrosamina)-1-(3-piridil)-1-butanona (NNK).[8] En los fumadores pasivos o de humo de segunda mano, se observan biomarcadores elevados de exposición al tabaco, como la cotinina urinaria, los metabolitos carcinógenos relacionados con el tabaco y los aductos carcinógenos de proteínas.[7,9-11]

En 2013, 20,5 de los hombres adultos y 15,3% de las mujeres adultas en Estados Unidos eran fumadoras actuales.[2] (También está disponible en línea). El consumo de cigarrillo es particularmente frecuente en los indios estadounidenses y en los nativos de Alaska. La prevalencia del tabaquismo también varía de forma inversa proporciona a la educación y fue la más alta en adultos con un diploma de Desarrollo Educativo General (GED) (41,4%) y, en general, disminuyó entre más años de educación se tuvieran. De 2000 a 2011, se presentaron descensos notables en el consumo de cigarrillo en los estudiantes de los primeros años de secundaria (10,7 a 4,3%) y de los últimos años de secundaria (27,9 a 15,8%).[2] (También está disponible en línea).[12] (También está disponible en línea). La prevalencia del consumo de cigarrillo en los estudiantes de secundaria aumentó de manera considerable en los primeros años de la década de los 90 en todos los grupos étnicos, pero parece haber estado en descenso desde aproximadamente 1996.[13,14] (También está disponible en línea).

El efecto del consumo de tabaco en los resultados de salud en el ámbito de la población se ilustra en el ejemplo de las tendencias de mortalidad por cáncer de pulmón. El tabaquismo en las mujeres aumentó entre 1940 y principios de la década de los 60, lo que incrementó en más de 600% la mortalidad por cáncer de pulmón en las mujeres desde 1950. El cáncer de pulmón es, en la actualidad, la principal causa de muerte por cáncer en las mujeres.[13,15] En los últimos 30 años, la prevalencia del consumo actual de cigarrillo ha disminuido en general, pero con mayor rapidez en los hombres. La mortalidad por cáncer de pulmón en los hombres llegó a su punto más alto en los años 80 y, desde entonces, ha estado en descenso; esta disminución se ha presentado de forma notable en los carcinomas de células escamosas y de células pequeñas, los tipos histológicos que tienen una relación más estrecha con el tabaquismo.[13] Las variaciones en las tasas de mortalidad por cáncer de pulmón por estado también son más o menos paralelas al consumo de tabaco a largo plazo específico por estado. En los hombres, las tasas promedio anuales de cáncer de pulmón ajustadas por edad de 2001 a 2005 fueron las más altas en Kentucky (111,5 por 100.000), donde 29,1% de los hombres eran fumadores en 1997 y las más bajas en Utah (33,7 por 100.000), donde solo 10,4% de los hombres fumaba. En las mujeres, las tasas más altas de mortalidad por cáncer de pulmón se presentaron en Kentucky (55,9 per 100.000), donde 28,0% de mujeres eran fumadoras y las más bajas, en Utah (16,9 por 100.000), donde solo 9,3% de las mujeres fumaba.[13]

Bibliografía
  1. American Cancer Society: Cancer Facts and Figures 2015. Atlanta, Ga: American Cancer Society, 2015. Available online. Last accessed April 1, 2015.
  2. Jamal A, Agaku IT, O'Connor E, et al.: Current cigarette smoking among adults--United States, 2005-2013. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 63 (47): 1108-12, 2014. [PUBMED Abstract]
  3. Nelson DE, Kirkendall RS, Lawton RL, et al.: Surveillance for smoking-attributable mortality and years of potential life lost, by state--United States, 1990. Mor Mortal Wkly Rep CDC Surveill Summ 43 (1): 1-8, 1994. [PUBMED Abstract]
  4. U.S. Department of Health and Human Services: The Health Consequences of Smoking: A Report of the Surgeon General. Atlanta, Ga: U.S. Department of Health and Human Services, CDC, National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion, Office on Smoking and Health, 2004. Available online. Last accessed April 24, 2015.
  5. Centers for Disease Control and Prevention: Targeting Tobacco Use: The Nation's Leading Cause of Death 2005. Atlanta, Ga: CDC, 2005.
  6. Ontario Task Force on the Primary Prevention of Cancer: Recommendations for the Primary Prevention of Cancer. Toronto, Canada: Queen's Printer for Ontario, 1995.
  7. U.S. Department of Health and Human Services: The Health Consequences of Involuntary Exposure to Tobacco Smoke: A Report of the Surgeon General. Atlanta, Ga: U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention, Coordinating Center for Health Promotion, National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion, Office on Smoking and Health, 2006. Also available online. Last accessed January 30, 2015.
  8. Cinciripini PM, Hecht SS, Henningfield JE, et al.: Tobacco addiction: implications for treatment and cancer prevention. J Natl Cancer Inst 89 (24): 1852-67, 1997. [PUBMED Abstract]
  9. Finette BA, O'Neill JP, Vacek PM, et al.: Gene mutations with characteristic deletions in cord blood T lymphocytes associated with passive maternal exposure to tobacco smoke. Nat Med 4 (10): 1144-51, 1998. [PUBMED Abstract]
  10. Benowitz NL: Cotinine as a biomarker of environmental tobacco smoke exposure. Epidemiol Rev 18 (2): 188-204, 1996. [PUBMED Abstract]
  11. Hecht SS: Human urinary carcinogen metabolites: biomarkers for investigating tobacco and cancer. Carcinogenesis 23 (6): 907-22, 2002. [PUBMED Abstract]
  12. Centers for Disease Control and Prevention (CDC): Current tobacco use among middle and high school students--United States, 2011. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 61 (31): 581-5, 2012. [PUBMED Abstract]
  13. Jemal A, Thun MJ, Ries LA, et al.: Annual report to the nation on the status of cancer, 1975-2005, featuring trends in lung cancer, tobacco use, and tobacco control. J Natl Cancer Inst 100 (23): 1672-94, 2008. [PUBMED Abstract]
  14. Johnston LD, O'Malley PM, Bachman JG: Monitoring the Future: National Survey Results on Drug Use, 1975-2001. Volume I: Secondary School Students. Bethesda, Md: National Institute on Drug Abuse, 2002. NIH Pub. No. 02-5106. Also available online. Last accessed February 9, 2015.
  15. U.S. Preventive Services Task Force: Guide to Clinical Preventive Services: Report of the U.S. Preventive Services Task Force. 2nd ed. Baltimore, Md: Williams & Wilkins, 1996.

Pruebas de los beneficios

Antecedentes

Muchos de los riesgos de salud relacionados con el consumo de tabaco se pueden reducir al dejar de fumar. Las personas que dejan de fumar antes de los 50 años tienen hasta la mitad del riesgo de morir en 15 años en comparación con quienes continúan fumando; el riesgo de morir se reduce, en gran medida, incluso en las personas que dejan de fumar después de los 70 años.[1] El riesgo de cáncer de pulmón es de 30 a 50% más bajo que el de las personas que continúan fumando después de 10 años de abstinencia y el riesgo de cáncer de boca o esófago se reduce a la mitad 5 años después del cese.[1] Las personas que dejan de fumar también disminuyen el riesgo de cáncer de cuello uterino, estómago y vejiga.[1-3]

En un ensayo o estudio aleatorizado con fumadores consuetudinarios, los resultados del seguimiento a largo plazo demostraron que, en comparación con el grupo en el que no se realizó ninguna intervención (n = 1.964), quienes se asignaron al azar a una intervención para dejar de fumar (n = 3.923), presentaron una reducción de 15% de las tasas de mortalidad por todas las causas (8,83 vs. 10,38 por 1.000 años-persona; P = 0,03).[4] La intervención para dejar de fumar consistió en un mensaje firme del médico más 12 sesiones grupales y goma de mascar de nicotina, administrados en un período de 10 semanas. Las disminuciones del riesgo de cáncer de pulmón y otros cánceres, y de enfermedad coronaria del corazón, enfermedad cardiovascular y enfermedad respiratoria beneficiaron al grupo que se asignó al azar a la intervención para dejar de fumar.

Se han intentado varios abordajes en el ámbito político, legislativo y normativo para reducir ampliamente o prevenir el inicio del consumo de tabaco. Se ha dado crédito a varios esfuerzos en el ámbito comunitario, estatal y nacional para la reducción de la prevalencia del tabaquismo con el tiempo. Estos esfuerzos son la reducción del acceso de los menores de edad a los productos del tabaco, la diseminación eficaz de programas de prevención en las escuelas junto con estrategias en los medios de comunicación, el aumento del precio de los productos del tabaco, el uso de los impuestos al tabaco para financiar intervenciones comunitarias, como medios de comunicación masivos, al proporcionar estrategias probadas para dejar de fumar mediante organizaciones de salud y al adoptar leyes y políticas que prohiban fumar.[5,6] Las intervenciones en las escuelas por sí solas no han demostrado un efecto a largo plazo en la prevención del tabaquismo.[7] Uno de los estudios de más alta calidad fue un ensayo aleatorizado grande en el que los niños recibieron un programa teórico que comprendió varios abordajes de influencia social desde el tercer hasta el duodécimo grado, sin diferencias observadas en los resultados de tabaquismo en el duodécimo grado o a los 2 años después de terminar la escuela secundaria entre los distritos escolares que recibieron la intervención y los del grupo de control.[8]

El Community Intervention Trial for Smoking Cessation (COMMIT) es un estudio a gran escala, financiado por el Instituto Nacional del Cáncer para evaluar una combinación de intervenciones comunitarias, diseñadas a fin de ayudar a las personas a dejar de fumar. COMMIT incluyó 11 pares de comunidades emparejadas en América del Norte, que se asignaron al azar a una intervención activa para toda la comunidad o a un grupo de control (sin intervención activa).[9] La intervención que duró 4 años incluyó mensajes en canales existentes en los medios de comunicación, y principales organizaciones comunitarias e instituciones sociales capaces de influenciar el comportamiento de consumo de tabaco en grandes grupos de personas. Las intervenciones se pusieron en práctica en cada comunidad mediante un consejo comunitario local que supervisó y administró las actividades del COMMIT.

En el COMMIT, no hubo diferencia en la tasa promedio de cese de los fumadores consuetudinarios en las comunidades del grupo de intervención (18,0%) en comparación con aquellas del grupo de control (18,7%). Las tasas de cese de fumadores leves a moderados tuvieron una importancia estadística diferente: promedios de 30,6 y 27,5% para la comunidad en la que se realizó la intervención y el grupo de control, respectivamente (P = 0,004). Aunque no se observaron diferencias importantes en las tasas de cese entre los sexos, los fumadores ligeros a moderados con menor grado de escolaridad fueron más receptivos a la intervención que aquellos con educación superior y un hábito de fumar de ligero a moderado.[10,11]

Las intervenciones clínicas dirigidas a individuos han mostrado resultados más prometedores. En un metanálisis de ensayos controlados aleatorizados, se muestra que las tasas de cese a los seis meses mejoraron notablemente con el uso de productos para la terapia sustitutiva con nicotina (TSN), en comparación con placebo o con ninguna intervención (riesgo relativo [RR] resumido, 1,58; intervalo de confianza [IC] 95%, 1,50–1,66).[12] Los beneficios de los productos de la terapia sustitutiva con nicotina se han observado de forma constante, independientemente de su presentación (parches, goma de mascar, aerosoles nasales, inhaladores o pastillas).[12] La orientación para dejar de fumar por sí sola también es eficaz;[13] incluso una intervención corta por parte de un profesional de la salud aumenta, en gran medida, la tasa de cese de fumar.[14]

Un tema importante es si las farmacoterapias son más eficaces con la orientación. En un ensayo aleatorizado, se compararon los siguientes tres grados de intervención que combinan farmacoterapia gratuita (parche de nicotina o bupropión) con orientación o sin esta: 1) farmacoterapia sola; 2) farmacoterapia y hasta dos sesiones de orientación cada seis meses; y 3) farmacoterapia y hasta seis sesiones de orientación cada seis meses. En el trascurso de los 24 meses del estudio, a cada grupo se le ofreció una intervención asignada al azar al comienzo, a los 6, 12 y 18 meses posteriores. Para el criterio de valoración primario del estudio de prevalencia puntual a los siete días de abstinencia de fumar, después de 24 meses de seguimiento, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre las intervenciones.[15] Los resultados de este estudio indican que la combinación de farmacoterapia y orientación no es superior a la intervención sola.

La promoción del cese de fumar en los sobrevivientes de cáncer es fundamental porque los efectos nocivos para la salud que causa el consumo de cigarrillo pueden repercutir en el pronóstico tanto a corto como a largo plazo. En un ensayo controlado aleatorizado de una intervención para dejar de fumar con sobrevivientes de cáncer infantil realizada por otros sobrevivientes, se observó una tasa de cese a 12 meses significativamente más alta en el grupo de intervención (15 vs. 9%; P < 0,01).[16]

Directrices para dejar de fumar

En 1996, la antigua Agencia para la Investigación de los Cuidados de la Salud (AHCPR), actualmente la Agencia para la Investigación y la Calidad del Cuidado de la Salud publicó una serie relevante de directrices clínicas para dejar de fumar, a fin de ayudar a los pacientes nicotino-dependientes y a los profesionales de la atención de la salud. Actualmente, con el patrocinio del Servicio de Salud Pública, están disponibles en línea las directrices actualizadas en 2008, "Guía de tratamiento del tabaquismo".[17] Los siguientes son los aspectos generales de estas directrices:

  1. Los médicos deben documentar los hábitos de fumar de cada paciente.
  2. Los médicos deben evaluar la disposición para dejar de fumar de los pacientes que consumen tabaco y ayudar a aquellos que desean hacerlo al establecer una fecha para el cese.
  3. A los pacientes que fuman se les debe realizar al menos una de las intervenciones eficaces y breves para dejar de fumar que estén disponibles.
  4. En general, las intervenciones más intensivas son más eficaces que las que son menos intensivas para lograr la abstinencia al tabaco a largo plazo, lo que refleja la relación dosis-respuesta entre la intervención y su resultado.
  5. En el tratamiento para dejar de fumar, se debe incluir uno o más de los tres elementos terapéuticos identificados como particularmente eficaces:
    1. Apoyo social de los médicos mediante estímulo y ayuda.
    2. Formación de aptitudes o solución de problemas (técnicas de cese o abstinencia).
    3. Farmacoterapia, como terapia sustitutiva con nicotina (por ejemplo, parches o goma de mascar).
  6. A fin de ser eficaces, los sistemas de atención de la salud deben adoptar cambios institucionales en los que se identifiquen sistemáticamente a los fumadores y se realicen intervenciones con estos pacientes en cada visita.

Para las intervenciones individuales, las directrices [17] indican un modelo con base en resultados de seis ensayos clínicos importantes de intervenciones para dejar de fumar, realizadas por médicos a finales de los años 80:[18] el modelo ASK, ADVISE, ASSESS, ASSIST y ARRANGE (pregunte, oriente, evalúe, ayude y organice). El médico realiza una intervención corta que comprende preguntar sobre el consumo de tabaco en cada visita, aconsejar abstenerse de fumar, ayudar a determinar una fecha para el cese, proporcionar materiales de autoayuda y recomendar terapia sustitutiva con nicotina, y programar un visita de seguimiento. Consulte a continuación una descripción breve y otra detallada de la intervención. Las recomendaciones también respaldan firmemente la utilidad de derivar a orientación más intensiva.

Ask, Advise, Assess, Assist, Arrange: elementos clave

  1. Ask (pregunte)
    • Identifique la situación de consumo de tabaco en cada visita o en el momento de la admisión.
  2. Advise (oriente)
    • Recomendación mínima: "como su médico, debo aconsejarle que fumar es malo para su salud y es importante que deje de hacerlo".
    • Recomendación más firme: "dada su enfermedad (__________), es muy importante que deje de fumar. Si deja de fumar ahora, (explíquele al paciente los beneficios básicos para la salud de dejar de fumar)".
  3. Assess (evalúe)
    • Evaluación mínima: pregúntele a cada fumador si desea intentar dejar de fumar en ese momento.
    • Evaluación más intensiva: evalúe las características de los antecedentes y los patrones de tabaquismo.
      • Cantidad de tabaco que se fuma.
      • Antecedentes de cese de fumar.
      • Estado del cambio:
        • Etapa de preconsideración: no se tienen intenciones serias de dejar de fumar.
        • Etapa de consideración: se considera seriamente dejar de fumar en un período de 3 a 6 meses.
        • Preparación: se considera seriamente dejar de fumar entre la semana o el mes siguiente y ya se han hecho cambios, como disminuir la frecuencia.
        • Acción: se ha dejado de fumar recientemente (en los últimos 6 meses).
        • Recaída: se ha dejado de fumar al menos por 48 horas, pero se vuelve a fumar de nuevo.
        • Mantenimiento: se ha dejado de fumar al menos por 6 meses, pero todavía se es vulnerable a recaer hasta por 1 año.
      • Adicción a la nicotina: prueba de Fagerstrom para la dependencia a la nicotina.
      • Patrones conductuales: "Por qué fuma?" Escala.
  4. Assist (ayude u oriente)
    • Ayuda mínima: proporcione materiales de autoayuda, evalúe el interés en dejar de fumar y en usar ayudas farmacológicas, así como su pertinencia.
    • Ayuda más amplia: preste una orientación breve de 5 a 7 minutos enfocada en el paciente. Más adelante, se presenta un resumen del contenido de la orientación.
  5. Arrange (organice el apoyo de seguimiento)
    • Apoyo de seguimiento mínimo: organice un solo contacto de seguimiento mediante una visita o una llamada telefónica en aproximadamente dos semanas; derive a un profesional o grupo de orientación para dejar de fumar.
    • Apoyo de seguimiento extendido: haga un contrato para "dejar de fumar" con una fecha establecida. Organice tres o más contactos de seguimiento mediante visitas o llamadas telefónicas.

Orientación enfocada en el paciente: elementos clave

  • Motivación
    • Pregunta básica:
      • "¿Cómo se siente con respecto a fumar?"
    • Preguntas de seguimiento:
      • "¿Cómo se siente con respecto a dejar de fumar?"
      • "¿Alguna vez ha intentado dejar de fumar?" "¿Qué pasó?"
      • "¿Qué le gusta de fumar?"
      • "¿Qué no le gusta de fumar?"
  • Problemas anticipados
    • Pregunta básica:
      • "¿Qué problemas tendría si dejara de fumar?"
    • Preguntas de seguimiento:
      • "¿Algo más?"
      • "En el cuestionario ‘¿Por qué fuma?’, tuvo un puntaje alto en (_______). ¿Cómo cree que puede manejar ese tipo de situación?"
  • Recursos para hacer frente a los problemas
    • Pregunta básica:
      • ¿Cómo cree usted que puede manejarlo?"
    • Preguntas de seguimiento:
      • "¿Qué otra cosa puede hacer?"
      • "¿Cómo espera que su (familia/pareja/amigos) lo ayude(n)?"

Farmacoterapia para dejar de fumar

Se han usado fármacos con éxito para ayudar a dejar de fumar a la población general.[19] Desde que se publicaron las directrices originales de AHCPR [20] en 1996, se han aprobado varios productos sustitutivos con nicotina de venta libre y también se ha publicado más información sobre la eficacia de las terapias para dejar de fumar.[21-24] La farmacoterapia para dejar de fumar, que incluye terapias sustitutivas con nicotina (goma de mascar, parches, aerosoles, pastillas e inhaladores) y medicamentos sin nicotina (por ejemplo, bupropión y vareniclina) causan aumentos estadísticamente significativos de las tasas de cese de fumar en comparación con un placebo. Con base en una síntesis de los resultados de 110 ensayos aleatorizados, los tratamientos sustitutivos con nicotina solos o combinados mejoran las tasas de cese en comparación con los placebos a los seis meses (RR, 1,58; IC 95%, 1,50–1,66).[12]

También hay farmacoterapias sin nicotina que han sido eficaces para dejar de fumar, como el bupropión y la vareniclina. Con base en los resultados de 31 ensayos aleatorizados en los que se comparó el antidepresivo bupropión con un placebo, después de seis meses de seguimiento, el bupropión se relacionó con un aumento estadísticamente significativo de probabilidades de dejar de fumar (oportunidad relativa [OR] resumida, 1,94; IC 95%, 1,72–2,19).[25] Las pruebas no son suficientes para respaldar la idea de que combinar el bupropión con TSN aumenta las tasas de cese de fumar en comparación con TSN sola (OR resumida, 1,37; IC 95%, 0,65–2,91).[25]

La vareniclina es un agonista parcial del subtipo α-4 β2 del receptor nicotínico de acetilcolina. En dos ensayos controlados aleatorizados para dejar de fumar, se determinó el valor de la vareniclina a una dosis de 1,0 mg dos veces al día y se comparó con 150 mg de bupropión de acción prolongada (AP) dos veces al día y con un grupo al que se le administró placebo.[26,27] El tratamiento duró 12 semanas, con 40 semanas adicionales de seguimiento postratamiento. En ambos estudios, la vareniclina fue más eficaz que el bupropión y el placebo para lograr la abstinencia continua de fumar a las 9 a 12 semanas y a las 9 a 24 semanas de seguimiento. A las 9 a 52 semanas de seguimiento, la vareniclina fue más eficaz que el placebo en ambos estudios.[26,27] A las 52 semanas de seguimiento, la prevalencia en el punto de los 7 días de abstinencia de fumar fue 46% más alta en el grupo de vareniclina que en el de bupropión AP (OR, 1,46; IC 95%, 1,04–2,06).[26] En el otro estudio también se observó una abstinencia continua 46% más alta en el grupo de vareniclina (OR, 1,46; IC 95%, 0,99–2,17).[27] Aproximadamente 30% de los participantes que se asignaron al azar a recibir vareniclina notificó más del doble de náuseas que en los grupos de bupropión y el triple de lo que se observó en los grupos de placebo. En un ensayo aleatorizado en el que se comparó vareniclina con nicotina trasdérmica, la abstinencia continua fue mayor en el grupo de vareniclina que en el de nicotina trasdérmica al final del tratamiento (56 vs. 43%; P < 0,001) y en el seguimiento posterior al tratamiento (26 vs. 20%; P = 0,06).[28] La prevalencia de náuseas en el grupo de vareniclina (37%) fue más del triple que en el grupo de nicotina trasdérmica (10%).

Con base en la farmacovigilancia, el 1 de julio de 2009, la Administración de Medicamentos y Alimentos de los EE. UU. (FDA) solicitó agregar a las advertencias del envase de bupropión y vareniclina una descripción del riesgo de síntomas neuropsiquiátricos graves relacionados con estos productos. Los síntomas son: "cambios de comportamiento, hostilidad, agitación, depresión, pensamientos o comportamientos suicidas e intento de suicidio".[29] La FDA además recomienda que los importantes beneficios para la salud de dejar de fumar "se deben sopesar con el riesgo bajo, pero real, de episodios adversos graves por el uso de vareniclina o bupropión".[29] En un metanálisis doble ciego aleatorizado controlado con placebo de ensayos con vareniclina administrada durante al menos 1 semana (ensayos N = 14), se indicó que la vareniclina estuvo relacionada con un aumento importante de episodios cardiovasculares adversos (RR, 1,72; IC 95%, 1,09–2,71).[30] Esta conclusión es particularmente digna de atención porque casi todos los ensayos aleatorizados incluidos en el metanálisis tienen las siguientes características en común: los pacientes con enfermedad cardiovascular (ECV) se excluyeron al inicio; la edad promedio habitual de las poblaciones de pacientes (alrededor de 40 años) era temprana para presentar ECV; la vareniclina se administró, con frecuencia, solo por 12 semanas o menos y la vareniclina es eficaz para dejar de fumar, lo cual tendría un efecto en la disminución del riesgo de ECV.

Hay un aumento en el número de farmacoterapias que han mostrado ser eficaces en tasas significativamente crecientes de cese de fumar. La elección del tratamiento se debe personalizar con base en varios factores, como experiencias anteriores, preferencias del paciente o el médico y los posibles efectos secundarios de las sustancias. En la medida en que se conoce más sobre las variantes genéticas específicas que influyen en la respuesta de un fumador a las farmacoterapias para de dejar de fumar, como polimorfismos en los genes que codifican las enzimas involucradas en el metabolismo de la nicotina, dicha información podría, con el tiempo, integrarse a la planificación de tratamientos para dejar de fumar.[31] Actualmente, estas pruebas no son suficientes para integrarse en la práctica clínica.

Las siguientes secciones resumen las intervenciones farmacológicas disponibles para ayudar a dejar de fumar. Se puede encontrar información más detallada en los prospectos del envase de los productos.

Intervenciones farmacológicas para ayudar a dejar de fumar

Terapia sustitutiva con nicotina

Estos productos están diseñados para ayudar con los síntomas de abstinencia relacionados con la nicotina. Se deben tener varias precauciones antes de comenzar la terapia, pero se debe aclarar que estas no representan contraindicaciones absolutas. En particular, son necesarias ciertas consideraciones especiales en algunos grupos de pacientes (por ejemplo, aquellos con afecciones médicas, como arritmia, hipertensión descontrolada, esofagitis, enfermedad de úlcera péptica, diabetes tratada con insulina o asma, mujeres embarazadas o en lactancia y adolescentes fumadores).[32]

Cuadro 1. Parches de nicotina
  Marca Dosis Efectos secundarios Comentarios
d = día; MVL = venta libre; Rx = receta; s = semana.
Rx Habitrol 7–21 mg/d Erythema Usar por 6–12 s
MVL Nicoderm CQ 7–21 mg/d Prurito Usar por 6–12 s
MVL Nicotrol 5–15 mg/d Ardor en un sitio Usar por 14–20 s
Rx ProStep 11–22 mg/d Irritación local Usar por 6–12 s

Las directrices actuales recomiendan ocho semanas de terapia con nicotina trasdérmica. Las conclusiones de dos ensayos aleatorizados controlados con placebo de terapia trasdérmica divergen con respecto a si la terapia prolongada (22–24 vs. 8 semanas) mejora las tasas de cese.[33,34]

Cuadro 2. Goma de mascar polacrilex
  Marca Dosis Efectos secundarios Comentarios
d = día; MVL = venta libre.
MVL Nicorette 18–24 mg/d Estomatitis, dolor de garganta Máx. 30 piezas/d; disminuir 1 pieza cada 4–7 d
MVL Nicorette DS 36–48 mg/d Dolor de mandíbula Máx. 20 piezas/d; disminuir 1 pieza cada 4–7 d
Cuadro 3. Pastillas de nicotina
  Marca Dosis Efectos secundarios Comentarios
d = día; h = hora; MVL = venta libre; s = semana.
MVL Commit 40–80 mg/d Irritación local (calor y cosquilleo) Usar por 12 s; máx. 20 piezas/d. S 1–6: 1–2 pastillas cada 1–2 h; s 7–9: 1 pastilla cada 2–4 h; s 10–12: 1 pastilla cada 4–8 h
Cuadro 4. Inhaladores de nicotina
  Marca Dosis Efectos secundarios Comentarios
Rx = receta; s = semana.
Rx Inhalador Nicotrol Personalizado Irritación local Usar hasta por 24 s
Cuadro 5. Aerosoles nasales de nicotina
  Marca Dosis Efectos secundarios Comentarios
d = día; m = mes; Rx = receta.
Rx Nicotrol NS Máx. 40 mg/d Irritación nasal Usar por máx. 3 m
Productos sin nicotina
Bupropión HCl

También se usa como antidepresivo, el bupropión HCI es una ayuda para dejar de fumar sin nicotina. Es un inhibidor relativamente débil de la captación neuronal de norepinefrina, serotonina y dopamina, y no inhibe la monoamina oxidasa. Se desconoce el mecanismo exacto por el cual el bupropión HCI aumenta la capacidad de los pacientes de abstenerse de fumar; sin embargo, se presume que esta acción es mediada por mecanismos noradrenérgicos o dopaminérgicos.

Cuadro 6. Hidrocloruro de bupropión
  Marca Dosis Efectos secundarios Advertencias o precauciones
d = día; Rx = receta; s = semana.
Rx Zyban 150 mg/d X 3 d, luego aumentar a 300 mg/d X 7–12 s Insomnio, xerostomía, mareo, rinitis No tomar con Wellbutrin o con Wellbutrin AP
Mayor incidencia de convulsiones en pacientes tratados por bulimia o anorexia
No prescribir >300 mg/d a pacientes en tratamiento para la bulimia
Cuadro 7. Vareniclina
  Marca Dosis Efectos secundarios Advertencias o precauciones
d = día; Rx = receta; s = semana.
Rx Chantix 0,5 mg/d, d 1–3; 0,5 mg dos veces al d, d 4–7; luego, 1,0 mg dos veces al d hasta la s 12 Náuseas, insomnio Riesgo de toxicidad mayor en pacientes con alteración del funcionamiento renal
No se ha probado en niños o mujeres embarazadas
Fluoxetina

Aunque Zyban (bupropión HCI) es el único antidepresivo aprobado por la FDA para dejar de fumar, Prozac (fluoxetina HCI) ha mostrado ser eficaz.[35]

Cuadro 8. Fluoxetina
  Marca Dosis Efectos secundarios Comentarios
d = día; Rx = receta.
Rx Prozac 30–60 mg/d Insomnio, mareo, anorexia, disfunción sexual, confusión Datos limitados disponibles sobre su uso en combinación con terapia cognoscitiva-conductual
Lobelina

La lobelina (Bantron) se clasifica como una sustancia de categoría III de la FDA, segura pero sin eficacia comprobada. No se recomienda este producto para su uso en programas para dejar de fumar debido a su falta de eficacia.[36]

Otros fármacos

Se han propuesto la clonidina y la nortriptilina como farmacoterapias de segunda línea posiblemente útiles, pero la FDA no las ha aprobado para dejar de fumar. La nortriptilina es un antidepresivo sin nicotina. En un metanálisis de cinco ensayos controlados aleatorizados, se encontró que los fumadores que recibieron nortriptilina tenían 2,4 veces más probabilidades (IC 95%, 1,7–3,6) que los fumadores que recibieron placebo de permanecer en abstinencia de fumar después de seis meses.[37]

Reducción de la frecuencia de fumar

La abstinencia total es la meta principal de los fumadores dependientes. Incluso en casos en los que no se logra la abstinencia total, las farmacoterapias para dejar de fumar pueden beneficiar la salud del individuo (y, a la larga, la salud pública) si la persona reduce el número de cigarrillos que fuma. La relación entre el consumo de cigarrillo y el cáncer de pulmón, y otras neoplasias malignas relacionadas con el tabaquismo es altamente dependiente de la dosis. Por consiguiente, un fumador que no logre abstenerse o que no esté motivado a dejar de fumar se puede beneficiar de las farmacoterapias (o de otros medios) para reducir el número de cigarrillos al día. Por ende, las TSN han generado atención como medios factibles de "reducción de los perjuicios". En estudios en los que se asignó al azar a personas que no intentaban dejar de fumar a TSN o a placebo, una mayor proporción de aquellos asignados a TSN comparados con placebo redujo el número de cigarrillos al día.[38,39] Sin embargo, el efecto de las TSN en la reducción del consumo de tabaco no parece permanecer a largo plazo.[40] Hay menos pruebas disponibles para el bupropión, la vareniclina y las intervenciones psicológicas como medios para reducir los perjuicios. Un posible problema con dicha estrategia de reducción de perjuicios sería que se previniera el cese en las personas que hubieran dejado de fumar de otro modo. Las pruebas muestran que la reducción de la frecuencia de fumar, de hecho, se relaciona con mayores probabilidades de cese en el futuro.[39,41] Otro posible aspecto negativo de la reducción de daños sería si las personas redujeran el número de cigarrillos consumidos al día, pero modificaran la forma en que fuman, de tal manera que la exposición a las toxinas del tabaco, en realidad, no se redujera (por ejemplo, al inhalar de modo más profundo). Los comportamientos compensatorios, como inhalar más profundamente o fumar más de un cigarrillo, son intentos del fumador de tratar de mantener las concentraciones de nicotina, entonces presuntamente, el uso de TSN complementarias previene contra esto. En las pruebas de los estudios de reducción de la frecuencia de fumar con TSN, en las que se midieron biomarcadores del consumo de tabaco, indican compensación, pero no hasta el punto que se esperaría para contrarrestar la reducción de la exposición a un número reducido de cigarrillos al día.[38]

Mercado cambiante de productos del tabaco y dispositivos de administración de nicotina

La expansión del mercado de productos del tabaco y de dispositivos de administración de nicotina implica nuevos retos para su control.[42-46] Algunos ejemplos de productos de tabaco que no son tradicionales en el mercado estadounidense son los cigarros pequeños, las pipas de agua ("narguile") y los tipos nuevos de productos de tabaco sin humo con sabores creados a partir del snus sueco. Uno de los dispositivos más populares de administración de nicotina sin tabaco son los cigarrillos electrónicos (o cigarrillos-e), cuyo uso ha presentado un aumento significativo; actualmente las principales compañías tabacaleras estadounidenses comercializan estos dispositivos.[42,43] La vigilancia de esta expansión de productos, de la forma en que se usan (por ejemplo, cambiar de producto, usar varios productos o usarlos como remplazo de cigarrillos de tabaco para dejar de fumar), y de los perjuicios y beneficios relacionados con su uso en comparación con cigarrillos de tabaco, es fundamental para la creación de estrategias de control más eficaces.

Tan solo recientemente se ha comenzado a investigar estos nuevos productos para determinar sus posibles riesgos y beneficios. En un ensayo de tres grupos en Nueva Zelandia, se derivaron 657 adultos fumadores de cigarrillos de tabaco que deseaban dejar de fumar a una línea para cese del tabaquismo y se asignaron al azar a recibir cigarrillos-e de nicotina, parches de nicotina o cigarrillos-e de placebo.[47] Después de tres meses de intervención y otros tres meses de seguimiento, el resultado principal de seis meses de abstinencia continua fue de 7,3; 5,8 y 4,1%, respectivamente. Estas tasas de cese fueron bajas en los tres grupos del estudio y las diferencias no fueron estadísticamente significativas, pero proporcionaron datos preliminares de que los cigarrillos-e tienen tasas de cese de fumar comparables con las de los parches de nicotina, una farmacoterapia para dejar de fumar con eficacia establecida. Los resultados del ensayo también indicaron que los cigarrillos-e de nicotina podrían expandir el alcance de las intervenciones para dejar de fumar. En comparación con el grupo asignado a usar parches de nicotina, el grupo que se asignó a cigarrillos-e mostró mayor cumplimiento con el tratamiento (78 vs. 46%; P < 0,0001) y tuvo más probabilidades de notificar que recomendaría el producto asignado a un amigo que deseara dejar de fumar (88 vs. 56%; no se notificó el valor P).[47]

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Modificaciones a este sumario (03/20/2015)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

Significance

Se añadió a la American Cancer Society y a Jamal et al. como referencias 1 y 2, respectivamente.

Se revisó el texto para indicar que en 2013, 20,5% de los adultos hombres y 15,3% de las mujeres adultas en los Estados Unidos eran actualmente fumadores.

Este sumario está redactado y mantenido por el Consejo Editorial del PDQ® de Exámenes de Detección y Prevención, que es editorialmente independiente del NCI. El sumario refleja una revisión independiente de la bibliografía y no representa una declaración de políticas del NCI o de los NIH. Para mayor información sobre las políticas de los sumarios y la función de los consejos editoriales del PDQ que mantienen los sumarios del PDQ, consultar en Información sobre este sumario del PDQ y la página sobre Banco de datos de información de cáncer (PDQ®).

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Para obtener más información, las personas que residen en los Estados Unidos pueden llamar gratis al Servicio de Información del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237), de lunes a viernes de 8:00 a. m. a 8:00 p. m, hora del Este. Un especialista en información sobre el cáncer estará disponible para responder a sus preguntas.

Escríbanos

Para obtener información del NCI, sírvase escribir a la siguiente dirección:

  • NCI Public Inquiries Office
  • 9609 Medical Center Dr.
  • Room 2E532 MSC 9760
  • Bethesda, MD 20892-9760

Busque en el portal de Internet del NCI

El portal de Internet del NCI provee acceso en línea a información sobre el cáncer, ensayos clínicos, y otros portales de Internet u organizaciones que ofrecen servicios de apoyo y recursos para los pacientes con cáncer y sus familias. Para una búsqueda rápida, use la casilla de búsqueda en la esquina superior derecha de cada página Web. Los resultados de una gama amplia de términos buscados incluirán una lista de las “Mejores Opciones,” páginas web que son escogidas de forma editorial que se asemejan bastante al término que usted busca.

Hay muchos lugares donde las personas pueden obtener materiales e información sobre tratamientos para el cáncer y servicios. Los hospitales pueden tener información sobre instituciones o regionales que ofrecen información sobre ayuda financiera, transporte de ida y vuelta para recibir tratamiento, atención en el hogar y sobre cómo abordar otros problemas relacionados con el tratamiento del cáncer.

Publicaciones

El NCI tiene folletos y otros materiales para pacientes, profesionales de la salud y el público en general. Estas publicaciones describen los diferentes tipos de cáncer, los métodos para tratarlo, pautas para hacerle frente e información sobre ensayos clínicos. Algunas publicaciones proveen información sobre las diferentes pruebas de detección del cáncer, sus causas y cómo prevenirlo, además de estadísticas e información sobre actividades de investigación llevadas a cabo en el NCI. Los materiales del NCI sobre estos y otros temas, se pueden solicitar en línea al Servicio de Localización de Publicaciones del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute Publications Locator) o imprimirse directamente. Estos materiales también se pueden solicitar con una llamada gratuita al Servicio de Información sobre el Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute's Cancer Information Service) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237).

  • Actualización: 20 de marzo de 2015