In English | En español
¿Preguntas sobre el cáncer? 1-800-422-6237

Complicaciones gastrointestinales (PDQ®)

  • Actualizado: 25 de septiembre de 2013

Opciones

  • Imprimir página
  • Imprimir documento
  • Ver documento
  • Enviar este documento

Retención fecal

Etiología de la retención fecal
Signos y síntomas de retención fecal
Evaluación de la retención fecal
Tratamiento de la retención fecal
Ensayos clínicos en curso



Etiología de la retención fecal

Los siguientes son los cinco factores principales que precipitan la retención fecal:

  • Analgésicos opioides.
  • Inactividad prolongada.
  • Alteraciones en el régimen alimentario.
  • Enfermedad psiquiátrica.
  • Uso crónico de fármacos para el estreñimiento.[1]

Los laxantes que se emplean para reducir el estreñimiento son los fármacos que más contribuyen al desarrollo del estreñimiento y la retención fecal. Las dosis de laxantes repetidas y en aumento disminuyen la sensibilidad del colon a sus reflejos intrínsecos que son estimulados por la distensión. (Consultar la sección sobre Etiología del estreñimiento de este sumario, con respecto a las causas que pueden provocar la retención fecal en casos de estreñimiento.)

Signos y síntomas de retención fecal

El paciente puede presentar síntomas similares al estreñimiento o síntomas que no están relacionados con el sistema gastrointestinal. Si la retención fecal ejerce presión sobre los nervios sacros, el paciente puede experimenta dolor de espalda. Cuando la retención fecal ejerce presión sobre los uréteres, la vejiga o la uretra, se pueden presentar síntomas urinarios. Estos síntomas incluyen el aumento o la disminución de la frecuencia o urgencia de orinar, o la retención de orina.

Cuando hay distensión abdominal, se afecta el movimiento del diafragma, lo que lleva a una aeración insuficiente con hipoxia y disfunción del ventricular izquierdo subsiguiente. La hipoxia puede, a su vez, precipitar angina o taquicardia. Si la presión de la retención fecal estimula la respuesta vasovagal, el paciente puede padecer mareos e hipotensión.

El movimiento de las heces alrededor de la retención fecal puede ocasionar diarrea, a veces explosiva. La tos o las actividades que aumentan la presión intraabdominal pueden causar fuga de heces. Esta fuga fecal puede ir acompañada de náusea, vómitos, dolor abdominal y deshidratación y prácticamente diagnostica esta condición. De esta manera, el paciente con una retención fecal puede presentar un estado agudo de confusión y desorientación, con signos de taquicardia, diaforesis, fiebre, presión sanguínea elevada o baja y llenura o rigidez abdominal.

Evaluación de la retención fecal

La evaluación incluye los cuestionamientos que se trataron previamente para el paciente con estreñimiento. (Consultar la sección sobre Evaluación del estreñimiento en este sumario, para obtener un listado de estas preguntas.) También se auscultan los ruidos intestinales para determinar si están presentes, ausentes, si son hiperactivos o hipoactivos. Se inspecciona el abdomen para determinar la presencia de distensión y palparse suavemente para buscar masas, rigidez o sensibilidad. El examen rectal determinará la presencia de heces en el recto o en el colon sigmoideo. La radiografía abdominal (en decúbito y de pie) mostrará la pérdida de marcas de haustros, características gaseosas que reflejan la cantidad total de heces y dilatación proximal a la retención fecal.[2]

Si el diagnóstico de retención fecal es dudoso, una serie de análisis de laboratorio puede descartar otros problemas. Se puede efectuar un recuento celular sanguíneo completo, análisis químicos sanguíneos apropiados, radiografías del tórax y un electrocardiograma. Si el paciente está deshidratado, el nitrógeno ureico de la sangre, la creatinina y la osmolalidad sérica serán elevados. Puede presentarse elevación de la hemoglobina y los hematocritos lo cual indica hemoconcentración. Ante la existencia de fiebre, el recuento de leucocitos puede estar ligeramente elevado. Si el número de leucocitos es extremadamente alto y el paciente presenta fiebre alta y dolor abdominal, se debe descartar la obstrucción, la perforación, la infección o el proceso inflamatorio. Cuando hay distensión marcada del ciego (diámetro ≥12 cm), existe riesgo de perforación intestinal.

Tratamiento de la retención fecal

El tratamiento principal para la retención fecal es hidratar y ablandar las heces de manera que puedan eliminarse o evacuarse. Los enemas (la retención de aceite, el agua de la llave o el fosfato hipertónico) lubrican el intestino y ablandan las heces. Se debe tener precaución; la retención fecal puede irritar la pared intestinal y los enemas utilizados de manera excesiva pueden perforar el intestino. Podría ser necesario realizar una desimpacción dactilar si las heces están al alcance. La mejor forma de realizarlo es al cabo de la administración de un enema para lubricar el intestino.

Los ablandadores intestinales no estimulantes, como el docusato, pueden emplearse para ayudar a ablandar las heces en la parte superior del colon. Se puede administrar aceite de oliva o mineral para aflojar las heces. Hay que tener cuidado sí se administra docusato sódico con aceite mineral porque se puede intensificar la absorción sistémica del aceite mineral y producir granulomas lípidos sistémicos.[3] También se pueden utilizar supositorios de glicerina. se evita cualquier laxante que pueda estimular el intestino o causar cólicos a fin de no producir mayor daño al intestino.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de estudios o ensayos clínicos sobre cuidados médicos de apoyo y paliativos que se realizan en los Estados Unidos y que actualmente aceptan participantes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés constipation, impaction, and bowel obstruction. La lista de ensayos se puede reducir aun más por lugar, medicamento, intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Bibliografía
  1. Cefalu CA, McKnight GT, Pike JI: Treating impaction: a practical approach to an unpleasant problem. Geriatrics 36 (5): 143-6, 1981.  [PUBMED Abstract]

  2. Bruera E, Suarez-Almazor M, Velasco A, et al.: The assessment of constipation in terminal cancer patients admitted to a palliative care unit: a retrospective review. J Pain Symptom Manage 9 (8): 515-9, 1994.  [PUBMED Abstract]

  3. Brandt LJ: Gastrointestinal Disorders of the Elderly. New York, NY: Raven Press, 1984.