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Trastornos del sueño (PDQ®)     
Actualizado: 01/30/2008
Versión Profesional De Salud
Alteraciones del sueño en pacientes con cáncer

Los pacientes con cáncer tienen gran riesgo de desarrollar insomnio y trastornos del ciclo sueño-vigilia. El insomnio es el trastorno del sueño más común en esta población y con mayor frecuencia suele ser secundario a los factores físicos y psicológicos relacionados con el cáncer y con el tratamiento de cáncer.[1] La ansiedad y la depresión, respuestas psicológicas comunes al diagnóstico de cáncer, al tratamiento de cáncer y a la hospitalización, están sumamente correlacionadas con el insomnio.[2-6]

Las perturbaciones del sueño se pueden agudizar debido a síndromes paraneoplásicos asociados con la producción de esteroides y por síntomas asociados con la invasión tumoral, tales como drenaje de lesiones, alteraciones gastrointestinales (GI) y genitourinarias (GU), dolor, fiebre, tos, disnea, prurito y fatiga. Los medicamentos, incluso vitaminas, corticosteroides, neurolépticos para la náusea y el vómito, y los simpaticomiméticos para el tratamiento de la disnea —así como otros factores de tratamiento— pueden tener un efecto negativo en los patrones de sueño.

Entre los efectos secundarios de tratamiento que pueden afectar el ciclo de sueño-vigilia se encuentran los siguientes:[7]

  • Dolor.
  • Ansiedad.
  • Sudoración nocturna/calores fogosos.
  • Trastornos GI (por ejemplo, incontinencia, diarrea, estreñimiento o náusea).
  • Trastornos GU (por ejemplo, incontinencia, retención o irritación GU).
  • Trastornos respiratorios.

Los fármacos que se utilizan con frecuencia en el tratamiento del cáncer pueden también causar insomnio. El uso continuo de estimulantes del sistema nervioso central (SNC) (por ejemplo, anfetaminas, cafeína y pastillas para adelgazar que incluyen suplementos dietéticos para estimular la pérdida de peso y la supresión del apetito), sedantes e hipnóticos (por ejemplo, glutetimida, benzodiacepinas, pentobarbital, hidrato de cloral, secobarbital sódico y amobarbital sódico), algunos fármacos quimioterapéuticos contra el cáncer (especialmente antimetabolitos), anticonvulsivos (por ejemplo, fenitoína), adrenocorticotropina, anticonceptivos orales, inhibidores de monoaminooxidasa, metildopa, propanolol, atenolol, alcohol y preparaciones de tiroides pueden causar insomnio. Además, la supresión de los depresivos del SNC (por ejemplo, barbitúricos, opioides, glutetimida, hidrato de cloral, metacualona, etoclorovinol, alcohol, sedantes antihistamínicos con receta y sin ella), benzodiacepinas, principales tranquilizantes, antidepresivos tricíclicos e inhibidores de monoaminooxidasa y drogas ilícitas (por ejemplo, marihuana, cocaína, fenciclidina y opioides) pueden causar insomnio. Los hipnóticos más comúnmente recetados pueden interferir con el sueño de movimientos oculares rápidos (sueño MOR) dando así lugar a mayor irritabilidad, apatía y disminución de la agilidad mental. La supresión abrupta de los hipnóticos y sedantes puede generar varios síntomas, incluso nerviosismo, intranquilidad, convulsiones y rebote del sueño MOR. El rebote del sueño MOR se ha definido como un "aumento marcado del sueño MOR con mayor frecuencia e intensidad del soñar, inclusive pesadillas".[8] El aumento de la vigilia fisiológica que ocurre durante el rebote del sueño MOR puede ser peligroso para los pacientes con úlceras pépticas o antecedentes de problemas cardiovasculares.

Es posible que el sueño de los pacientes hospitalizados sea frecuentemente interrumpido por regímenes de tratamiento, rutinas hospitalarias y compañeros de habitación que, individualmente o en conjunto, alteran el ciclo sueño-vigilia. Otros factores que influyen en los ciclos de sueño-vigilia en el entorno del hospital son la edad del paciente, la comodidad, el dolor y la ansiedad, así como el ruido y la temperatura ambiental. [9]

Las consecuencias de las perturbaciones del sueño pueden influir en los resultados terapéuticos y en las medidas de atención médica complementaria. Los pacientes con perturbaciones leves a moderadas del sueño pueden sentir irritabilidad e inhabilidad de concentrarse, lo que puede a su vez afectar el cumplimiento por parte del paciente de los protocolos de tratamiento, la capacidad para tomar decisiones y las relaciones con otras personas allegadas al paciente. La depresión y la ansiedad también pueden ser causadas por los trastornos del sueño. Las medidas de atención médica complementaria deben enfocarse hacia el fomento de la calidad de vida y del descanso adecuado.

Bibliografía

  1. Savard J, Simard S, Hervouet S, et al.: Insomnia in men treated with radical prostatectomy for prostate cancer. Psychooncology 14 (2): 147-56, 2005.  [PUBMED Abstract]

  2. Coursey RD: Personality measures and evoked responses in chronic insomniacs. J Abnorm Psychol 84 (3): 239-49, 1975.  [PUBMED Abstract]

  3. Freemon FR: Sleep Research: A Critical Review. Springfield, Ill: Thomas Publishing, 1972. 

  4. Johns MW, Bruce DW, Masterton JP: Psychological correlates of sleep habits reported by healthy young adults. Br J Med Psychol 47 (2): 181-7, 1974.  [PUBMED Abstract]

  5. Engstrom CA, Strohl RA, Rose L, et al.: Sleep alterations in cancer patients. Cancer Nurs 22 (2): 143-8, 1999.  [PUBMED Abstract]

  6. Berger AM, Farr L: The influence of daytime inactivity and nighttime restlessness on cancer-related fatigue. Oncol Nurs Forum 26 (10): 1663-71, 1999 Nov-Dec.  [PUBMED Abstract]

  7. Page M: Sleep pattern disturbance. In: McNally JC, Stair JC, Somerville ET, eds.: Guidelines for Cancer Nursing Practice. Orlando, Fla: Grune and Stratton, Inc., 1985, pp 89-95. 

  8. Berlin RM: Management of insomnia in hospitalized patients. Ann Intern Med 100 (3): 398-404, 1984.  [PUBMED Abstract]

  9. Webster RA, Thompson DR: Sleep in hospital. J Adv Nurs 11 (4): 447-57, 1986.  [PUBMED Abstract]