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¿Prequntas sobre el cáncer?

Descripción del tratamiento de tumores de cerebro y de médula espinal infantiles (PDQ®)

Versión Profesional De Salud
Actualizado: 22 de agosto de 2014

Abordaje general para la atención de niños con tumores de cerebro y de médula espinal

Entre los conceptos generales importantes que deberán entender quienes tratan y atienden a un niño con un tumor de cerebro o de médula espinal, se encuentran los siguientes:

  1. Todavía no se conoce la causa de la mayoría de los tumores cerebrales infantiles.[1]

  2. Solo se puede seleccionar la terapia apropiada si se hace un diagnóstico correcto y se determina con precisión el estadio de la enfermedad.

  3. Los niños con tumores primarios de cerebro o de médula espinal constituyen un reto terapéutico importante. Por lo tanto, para obtener resultados terapéuticos óptimos son necesarios los esfuerzos coordinados de especialistas en tales áreas de la pediatría como neurocirugía, neuropatología, radioncología, oncología pediátrica, neuroncología, neurología, rehabilitación, neurorradiología, endocrinología y psicología, que tengan pericia especial sobre el cuidado de pacientes con estas enfermedades.[2,3] Por ejemplo, la radioterapia de los tumores cerebrales pediátricos tiene grandes exigencias técnicas y se debe administrar en centros con experiencia en esta área.

  4. Todavía no se determinó el régimen de tratamiento óptimo para la mayoría de los tumores de cerebro y de médula espinal en niños. Los niños que tienen tumores de cerebro y de médula espinal se deben considerar para participar en un ensayo clínico cuando esté disponible un estudio apropiado. Tales ensayos clínicos se están llevando a cabo por instituciones y grupos cooperativos. La supervivencia del cáncer infantil ha avanzado como resultado de los ensayos clínicos que intentaron superar el mejor tratamiento disponible que se acepta actualmente como estándar. Los ensayos clínicos se diseñan para comparar un tratamiento nuevo con un tratamiento que actualmente se acepta como estándar. Esta comparación se debe realizar mediante un estudio aleatorizado con dos grupos de tratamiento o mediante la evaluación de un solo tratamiento nuevo y, luego, comparar resultados con los que se obtuvieron previamente con el tratamiento existente. Para obtener información en sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.

  5. Si bien más de 70% de los niños a quienes se les diagnostican tumores cerebrales sobrevivirán más de 5 años después del diagnóstico, las tasas de supervivencia varían ampliamente según el tipo y estadio del tumor. Son comunes las secuelas a largo plazo relacionadas con la presencia inicial del tumor y el tratamiento posterior.[4-6] Frecuentemente, se observan efectos debilitantes sobre el crecimiento y el desarrollo neurológico después de la radioterapia, especialmente en los niños más pequeños. Se han diagnosticado cada vez más tumores secundarios en sobrevivientes a largo plazo.[7] Por esta razón, está en estudio el papel de la quimioterapia para permitir una demora o reducción de la administración de la radioterapia; los resultados preliminares indican que se puede usar la quimioterapia para demorar, limitar y, en algunos casos, obviar la necesidad de administrar radioterapia a niños con lesiones benignas o malignas.[8-10] El tratamiento a largo plazo de estos pacientes es complejo y exige un abordaje multidisciplinario.

    Para obtener mayor información sobre los posible efectos a largo plazo o tardíos, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.

  6. La American Academy of Pediatrics formuló pautas para los centros de cáncer pediátrico y su papel en el tratamiento de los pacientes pediátricos con cáncer.[11]

Bibliografía
  1. Fisher JL, Schwartzbaum JA, Wrensch M, et al.: Epidemiology of brain tumors. Neurol Clin 25 (4): 867-90, vii, 2007.  [PUBMED Abstract]

  2. Blaney SM, Haas-Kogan D, Young Poussaint T, et al.: Gliomas, ependymomas, and other nonembryonal tumors of the central nervous system. In: Pizzo PA, Poplack DG, eds.: Principles and Practice of Pediatric Oncology. 6th ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams and Wilkins, 2011, pp 717-771. 

  3. Pollack IF: Brain tumors in children. N Engl J Med 331 (22): 1500-7, 1994.  [PUBMED Abstract]

  4. Smith MA, Seibel NL, Altekruse SF, et al.: Outcomes for children and adolescents with cancer: challenges for the twenty-first century. J Clin Oncol 28 (15): 2625-34, 2010.  [PUBMED Abstract]

  5. Reimers TS, Mortensen EL, Nysom K, et al.: Health-related quality of life in long-term survivors of childhood brain tumors. Pediatr Blood Cancer 53 (6): 1086-91, 2009.  [PUBMED Abstract]

  6. Iuvone L, Peruzzi L, Colosimo C, et al.: Pretreatment neuropsychological deficits in children with brain tumors. Neuro Oncol 13 (5): 517-24, 2011.  [PUBMED Abstract]

  7. Armstrong GT: Long-term survivors of childhood central nervous system malignancies: the experience of the Childhood Cancer Survivor Study. Eur J Paediatr Neurol 14 (4): 298-303, 2010.  [PUBMED Abstract]

  8. Duffner PK, Horowitz ME, Krischer JP, et al.: Postoperative chemotherapy and delayed radiation in children less than three years of age with malignant brain tumors. N Engl J Med 328 (24): 1725-31, 1993.  [PUBMED Abstract]

  9. Packer RJ, Lange B, Ater J, et al.: Carboplatin and vincristine for recurrent and newly diagnosed low-grade gliomas of childhood. J Clin Oncol 11 (5): 850-6, 1993.  [PUBMED Abstract]

  10. Mason WP, Grovas A, Halpern S, et al.: Intensive chemotherapy and bone marrow rescue for young children with newly diagnosed malignant brain tumors. J Clin Oncol 16 (1): 210-21, 1998.  [PUBMED Abstract]

  11. Guidelines for the pediatric cancer center and role of such centers in diagnosis and treatment. American Academy of Pediatrics Section Statement Section on Hematology/Oncology. Pediatrics 99 (1): 139-41, 1997.  [PUBMED Abstract]