Instituto Nacional del Cáncer Instituto Nacional del Cáncer
Institutos Nacionales de la Salud Instituto Nacional del Cáncer
Página principal El cáncer Tipos de cáncer Apoyo y recursos Noticias Nuestro Instituto
Cáncer de la piel: Tratamiento (PDQ®)
Versión PacienteVersión Profesional De SaludIn EnglishActualizado: 01/25/2008



Propósito de este sumario del PDQ






Información general






Clasificación celular






Información sobre los estadios






Carcinoma basocelular de la piel







Carcinoma espinocelular de la piel






Queratosis actínica






Obtenga más información del NCI






Modificaciones a este sumario (01/25/2008)






Información adicional



Opciones
Imprimir página  Imprimir página
Imprimir documento  Imprimir documento
Ver documento  Ver documento
Enviar este documento  Enviar este documento
¿Preguntas sobre el cáncer?

1-800-422-6237
(1-800-4-CANCER)


Llame de lunes a viernes de 9:00 a.m. a 4:30 p.m., hora local en Estados Unidos y sus territorios.
Deje de fumar hoy.
Enlaces directos
Diccionario de cáncer

Cánceres de la A a la Z

Índice de hojas informativas

Banco de datos de información de cáncer (PDQ)®

Lo que usted necesita saber sobre™ el cáncer

Pedido de folletos y publicaciones
Carcinoma espinocelular de la piel

Ensayos clínicos en curso

El carcinoma espinocelular localizado a la piel es una enfermedad sumamente curable.[1] Los métodos tradicionales de tratamiento incluyen el uso de criocirugía, radioterapia, electrodesecación y curetaje, y escisión simple. Cada uno de estos métodos puede ser útil en situaciones clínicas específicas.

De todos los métodos de tratamiento disponibles, la cirugía micrográfica de Mohs tiene la tasa de curación más alta a cinco años tanto para tumores primarios como para tumores recidivantes. Este método emplea control microscópico para evaluar el grado de invasión del tumor. Se indica efectuar una linfadenectomía cuando los ganglios linfáticos regionales están afectados.

Opciones de tratamiento:

  1. Cirugía micrográfica de Mohs.[2] Aunque este método es complicado y requiere entrenamiento especial, tiene la tasa más alta de curación de todos los tratamientos quirúrgicos porque el tumor se delínea microscópicamente hasta que se remueve por completo. Está indicada para el tratamiento de:
    • carcinomas espinocelulares primarios cuando ocurren en sitios que se sabe que tienen una tasa alta de fracaso siguiendo métodos tradicionales;
    • tumores primarios con bordes clínicos mal definidos, para tumores primarios con diámetros mayores de 2 cm; o
    • tumores primarios que surgen en las regiones donde se desea preservar la mayor cantidad posible de tejido no afectado, tal como la cara, cabeza, y genitales.

    Deberá emplearse cirugía micrográfica de Mohs para carcinomas espinocelulares que presentan invasión perineural ya que el tránsito tumoral a lo largo de los nervios puede extenderse muchos centímetros lejos del sitio del tumor primario o recidivante.[3] Los carcinomas espinocelulares recidivantes pueden ser tratados también con esta técnica.



  2. Escisión simple con seccionado congelado o permanente para evaluación de márgenes. Este tratamiento quirúrgico tradicional generalmente depende de márgenes quirúrgicos que varían de 3 a 10 mm, dependiendo del diámetro del tumor original.[4] La recidiva del tumor no es rara porque sólo una fracción pequeña del margen total del tumor se examina patológicamente.


  3. Electrodesecación y legrado. Este es un método rápido para la destrucción tumoral, pero no se puede evaluar de inmediato la idoneidad del tratamiento ya que el cirujano no puede detectar visualmente la profundidad de la invasión microscópica del tumor. Deberá reservarse para tumores primarios muy pequeños ya que esta enfermedad tiene potencial metastásico.


  4. Criocirugía. La criocirugía se emplea para pacientes con tumores in situ clínicamente bien definidos. Es especialmente útil para pacientes debilitados con condiciones médicas que excluyen otros tipos de cirugía.

    Las contraindicaciones absolutas para criocirugía comprenden a pacientes que tienen una tolerancia anormal al frío, crioglobulinemia, criofibrinogenemia, enfermedad de Raynaud y trastornos de deficiencia de plaquetas. Las contraindicaciones relativas para criocirugía son los tumores en el cuero cabelludo, la aleta de la nariz, pliegue nasolabial, trago, surco postauricular margen libre del párpado, borde bermellón del labio superior y piernas. También se deberá tener cuidado antes de tratar neoplasia ganglionar ulcerosa mayor de 3 cm, carcinomas fijados al hueso o cartílago, tumores situados en los márgenes laterales de los dedos y en la fosa ulnar del codo, o para carcinomas recurrentes después de la escisión quirúrgica. Hay considerable morbilidad asociada con el uso de la criocirugía.

    El edema es común después del tratamiento, especialmente alrededor de la región periorbitaria, sien y frente. Los tumores tratados generalmente exudan material necrótico, después de lo cual se forma una escara y persiste durante cerca de cuatro semanas. Es inevitable la pérdida permanente de pigmento en el sitio de tratamiento. Se ha informado de atrofia y de cicatrización hipertrófica, así como casos de neuropatía motora y sensorial.



  5. Radioterapia. La radioterapia es una elección lógica de tratamiento, particularmente para pacientes con lesiones primarias que requieran cirugía más difícil o extensiva (por ejemplo, párpados, nariz, o orejas).[5] Elimina la necesidad de injerto de piel cuando la cirugía daría como resultado un defecto extenso. Los resultados cosméticos son generalmente buenos o excelentes con una cantidad pequeña de pigmento o telangiectasia en el portal del tratamiento. La radioterapia puede también ser usada para lesiones que recurran después de un enfoque quirúrgico primario.[6]

    La radioterapia está contraindicada para pacientes con xeroderma pigmentoso, epidermodisplasia verruciforme o con síndrome del nevo basocelular ya que puede inducir el surgimiento de más tumores en el área de tratamiento.



  6. Fluorouracilo tópico (5-FU). Este método puede ser útil en el manejo de carcinomas seleccionados espinocelulares in situ (enfermedad de Bowen). Se requiere efectuar un seguimiento cuidadoso y prolongado ya que las porciones foliculares profundas del tumor pueden escapar al tratamiento y resultar en recidiva futura de tumor.[7]


  7. Rayo láser de dióxido de carbono. Este método puede ser útil en el manejo de carcinomas seleccionados espinocelulares in situ. Puede considerarse cuando una diátesis de sangrado está presente, ya que el sangrado es raro cuando se usa este láser.


  8. Interferón alfa. Actualmente se llevan a cabo algunos ensayos clínicos para tratar los carcinomas espinocelulares con interferón alfa intralesional.[8] Los resultados deberán estar disponibles en varios años. Un informe muestra que la combinación de interferón alfa y retinoides es un tratamiento efectivo para el carcinoma espinocelulares.[9]


Seguimiento:

  • Ya que los carcinomas espinocelulares tienen un potencial metastásico definitivo, los pacientes deberán ser examinados cada tres meses durante los primeros años y luego seguidos indefinidamente a intervalos de seis meses.
Ensayos clínicos en curso

Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés squamous cell carcinoma of the skin. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Bibliografía

  1. Preston DS, Stern RS: Nonmelanoma cancers of the skin. N Engl J Med 327 (23): 1649-62, 1992.  [PUBMED Abstract]

  2. Thomas RM, Amonette RA: Mohs micrographic surgery. Am Fam Physician 37 (3): 135-42, 1988.  [PUBMED Abstract]

  3. Cottel WI: Perineural invasion by squamous-cell carcinoma. J Dermatol Surg Oncol 8 (7): 589-600, 1982.  [PUBMED Abstract]

  4. Abide JM, Nahai F, Bennett RG: The meaning of surgical margins. Plast Reconstr Surg 73 (3): 492-7, 1984.  [PUBMED Abstract]

  5. Caccialanza M, Piccinno R, Moretti D, et al.: Radiotherapy of carcinomas of the skin overlying the cartilage of the nose: results in 405 lesions. Eur J Dermatol 13 (5): 462-5, 2003 Sep-Oct.  [PUBMED Abstract]

  6. Lovett RD, Perez CA, Shapiro SJ, et al.: External irradiation of epithelial skin cancer. Int J Radiat Oncol Biol Phys 19 (2): 235-42, 1990.  [PUBMED Abstract]

  7. Dabski K, Helm F: Topical chemotherapy. In: Schwartz RA: Skin Cancer: Recognition and Management. New York, NY: Springer-Verlag, 1988, pp 378-389. 

  8. Padovan I, Brodarec I, Ikić D, et al.: Effect of interferon in therapy of skin and head and neck tumors. J Cancer Res Clin Oncol 100 (3): 295-310, 1981.  [PUBMED Abstract]

  9. Lippman SM, Parkinson DR, Itri LM, et al.: 13-cis-retinoic acid and interferon alpha-2a: effective combination therapy for advanced squamous cell carcinoma of the skin. J Natl Cancer Inst 84 (4): 235-41, 1992.  [PUBMED Abstract]

Volver arribaVolver arriba

< Sección anterior  |  Siguiente sección >


Un servicio del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute, en inglés)
Departamento de Salud y Servicios Humanos Los Institutos Nacionales de la Salud GobiernoUSA.gov