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¿Prequntas sobre el cáncer?

Cáncer primario de hígado en adultos: Tratamiento (PDQ®)

Versión Profesional De Salud
Actualizado: 21 de marzo de 2014

Cancer primario de hígado en adultos en estadios 0, A y B.

Trasplante de hígado
Resección quirúrgica
Técnicas de ablación
Ensayos clínicos en curso

Los carcinomas hepatocelulares (CHC) localizados que se presentan como una masa solitaria en una porción del hígado o como un número limitado de tumores (tres nódulos, cada uno <3 cm de diámetro) sin invasión vascular importante constituyen aproximadamente 30% de los casos de CHC. Los tres tratamientos potencialmente curativos (es decir, el trasplante de hígado, la resección quirúrgica, y las técnicas de ablación) son opciones de tratamiento aceptables para CHC pequeños de un solo nódulo en pacientes con funcionamiento hepático bien preservado. La cirugía es el tratamiento principal para el CHC. La resección y el trasplante logran los mejores resultados en solicitantes aptos bien seleccionados y, por lo general, se considera la primera opción con intención curativa.

Trasplante de hígado

El trasplante de hígado es una terapia potencialmente curativa del CHC y tiene el beneficio de tratar la cirrosis subyacente; pero la escasez de donantes de órganos limita la disponibilidad de esta modalidad de tratamiento.[1]

El trasplante de hígado se determina por el criterio de Milán, que se define como una lesión única de CHC menor de 5 cm, o con 2 a 3 nódulos menores de 3 cm. La expansión del trasplante aceptada para el CHC no está respaldada por datos congruentes. Se considera un trasplante de hígado si la resección queda excluida como consecuencia de múltiples nódulos tumorales pequeños (≤ 3 nódulos <3 cm cada uno) o si la función hepática está deteriorada (Child-Pugh clase B y C). En aquellos pacientes, el trasplante se relaciona con una tasa de supervivencia general (SG) a 5 años de aproximadamente 70%.[2][Grado de comprobación: 3iii]

Resección quirúrgica

Se puede considerar la resección quirúrgica para pacientes que presentan las siguientes características:

  • Una masa solitaria.
  • Buen estado funcional.
  • Pruebas de la función hepática normales o mínimamente anormales.
  • Sin pruebas de hipertensión portal.
  • Sin pruebas de cirrosis más allá de la clase A de Child-Pugh.

Los principios de la resección quirúrgica implican obtener un margen libre alrededor de un tumor, para lo que pueden ser necesarios cualquiera de los siguientes procedimientos:

  • Resección segmentaria.
  • Lobectomía hormono-linfática.
  • Lobectomía ampliada.

La resección hepática es polémica en pacientes con enfermedad multifocal limitada.

La evaluación preoperatoria incluye tomografía computarizada helicoidal de tres fase o imaginología por resonancia magnética para determinar la presencia de una diseminación de un tumor a través de planos interlobulares y el posible compromiso del hilio hepático, las venas hepáticas y la vena cava inferior. Los tumores solo se pueden resecar si hay una cantidad suficiente de parénquima hepático que se pueda salvar con un flujo adecuado de entrada y salida vascular y biliar. En general, los pacientes con cirrosis bien compensada pueden tolerar la resección de hasta 50% de su parénquima hepático. Después de considerar la ubicación y el número de tumores, y la función hepática del paciente, solo 5 a 10% de los pacientes de cáncer de hígado probarán tener una enfermedad localizada susceptible de resección. Las tasas de SG a 5 años después de la resección curativa oscilan entre 27 y 70%, y dependen del estadio del tumor y la función hepática subyacente.[1,3-6]

Técnicas de ablación

Cuando la escisión del tumor, ya sea por trasplante o resección, no es posible o conveniente, las técnicas de ablación se pueden utilizar si se puede acceder al tumor por vía percutánea o, de ser necesario, mediante una cirugía mínimamente invasiva o abierta. La ablación se puede lograr de las siguientes maneras:

  • Mediante la exposición a una sustancia química (por ejemplo, etanol).
  • Mediante cambios de temperatura (por ejemplo, la ablación por radiofrecuencia [ARF], microondas o crioablación).
  • Mediante daño directo de la membrana celular (electropermeabilización definitiva).

La ablación puede ser particularmente útil para los pacientes de CHC en estadio temprano con localización central en el hígado y que no se pueden extirpar quirúrgicamente sin un sacrificio excesivo de parénquima funcional.

La ablación debe incluir un margen de hígado normal alrededor del tumor. La ablación está relativamente contraindicada para lesiones muy próximas a las vías biliares, el diafragma y otros órganos intrabdominales que se podrían lesionar durante el procedimiento. Por otra parte, cuando los tumores se encuentran cerca de los vasos principales, el flujo sanguíneo en los vasos puede disminuir la temperatura alcanzada cuando se utilizan técnicas de ablación térmica como ARF. Esto se conoce como efecto de disipación del calor, el cual puede impedir una necrosis tumoral completa.

Con la inyección percutánea de etanol (IPE) se obtienen buenos resultados en pacientes con cirrosis de clase A de Child-Pugh y un solo tumor de menos de 3 cm de diámetro. En esos casos, se espera que la tasa de SG a 5 años sea tan alta como de 40 a 59%.[7,8][Grado de comprobación: 3iiiD]

Del mismo modo, con la ARF se obtienen los mejores resultados cuando el tumor mide menos de 3 cm. En esta subpoblación de pacientes, las tasas de SG a 5 años pueden ser tan altas como de 59% y las tasas de supervivencia sin recidiva pueden no diferir significativamente de las obtenidas con el tratamiento con resección hepática.[9,10] El éxito del control local disminuye progresivamente a medida que el tamaño del tumor aumenta más allá de 3 cm.

En los pocos estudios aleatorizados controlados que incluyeron a pacientes con Childs-Pugh A, la ARF demostró ser superior a la IPE en términos de tasas de respuesta completa y recidivas locales; en algunos de estos estudios también se observó una mejora de la SG con la ARF. Por otra parte, para la ARF se necesitan menos sesiones de tratamiento que para la IPE para lograr efectos similares.[11-14]

Es de destacar que la ARF puede tener tasas más altas de complicaciones que la IPE, [12] pero ambas técnicas se relacionan con tasas de complicaciones más bajas que los procedimientos de escisión.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés adult primary liver cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Bibliografía
  1. Llovet JM, Fuster J, Bruix J: Intention-to-treat analysis of surgical treatment for early hepatocellular carcinoma: resection versus transplantation. Hepatology 30 (6): 1434-40, 1999.  [PUBMED Abstract]

  2. Hemming AW, Cattral MS, Reed AI, et al.: Liver transplantation for hepatocellular carcinoma. Ann Surg 233 (5): 652-9, 2001.  [PUBMED Abstract]

  3. Chok KS, Ng KK, Poon RT, et al.: Impact of postoperative complications on long-term outcome of curative resection for hepatocellular carcinoma. Br J Surg 96 (1): 81-7, 2009.  [PUBMED Abstract]

  4. Kianmanesh R, Regimbeau JM, Belghiti J: Selective approach to major hepatic resection for hepatocellular carcinoma in chronic liver disease. Surg Oncol Clin N Am 12 (1): 51-63, 2003.  [PUBMED Abstract]

  5. Poon RT, Fan ST, Lo CM, et al.: Long-term survival and pattern of recurrence after resection of small hepatocellular carcinoma in patients with preserved liver function: implications for a strategy of salvage transplantation. Ann Surg 235 (3): 373-82, 2002.  [PUBMED Abstract]

  6. Dhir M, Lyden ER, Smith LM, et al.: Comparison of outcomes of transplantation and resection in patients with early hepatocellular carcinoma: a meta-analysis. HPB (Oxford) 14 (9): 635-45, 2012.  [PUBMED Abstract]

  7. Huang GT, Lee PH, Tsang YM, et al.: Percutaneous ethanol injection versus surgical resection for the treatment of small hepatocellular carcinoma: a prospective study. Ann Surg 242 (1): 36-42, 2005.  [PUBMED Abstract]

  8. Yamamoto J, Okada S, Shimada K, et al.: Treatment strategy for small hepatocellular carcinoma: comparison of long-term results after percutaneous ethanol injection therapy and surgical resection. Hepatology 34 (4 Pt 1): 707-13, 2001.  [PUBMED Abstract]

  9. Huang J, Hernandez-Alejandro R, Croome KP, et al.: Radiofrequency ablation versus surgical resection for hepatocellular carcinoma in Childs A cirrhotics-a retrospective study of 1,061 cases. J Gastrointest Surg 15 (2): 311-20, 2011.  [PUBMED Abstract]

  10. Zhou YM, Shao WY, Zhao YF, et al.: Meta-analysis of laparoscopic versus open resection for hepatocellular carcinoma. Dig Dis Sci 56 (7): 1937-43, 2011.  [PUBMED Abstract]

  11. Lencioni RA, Allgaier HP, Cioni D, et al.: Small hepatocellular carcinoma in cirrhosis: randomized comparison of radio-frequency thermal ablation versus percutaneous ethanol injection. Radiology 228 (1): 235-40, 2003.  [PUBMED Abstract]

  12. Lin SM, Lin CJ, Lin CC, et al.: Randomised controlled trial comparing percutaneous radiofrequency thermal ablation, percutaneous ethanol injection, and percutaneous acetic acid injection to treat hepatocellular carcinoma of 3 cm or less. Gut 54 (8): 1151-6, 2005.  [PUBMED Abstract]

  13. Brunello F, Veltri A, Carucci P, et al.: Radiofrequency ablation versus ethanol injection for early hepatocellular carcinoma: A randomized controlled trial. Scand J Gastroenterol 43 (6): 727-35, 2008.  [PUBMED Abstract]

  14. Shiina S, Teratani T, Obi S, et al.: A randomized controlled trial of radiofrequency ablation with ethanol injection for small hepatocellular carcinoma. Gastroenterology 129 (1): 122-30, 2005.  [PUBMED Abstract]