Cáncer de vías biliares: Tratamiento (PDQ®)–Versión para profesionales de salud

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Información general sobre el cáncer de vías biliares

El cáncer de vías biliares es extremadamente poco frecuente; sin embargo, la verdadera incidencia de este cáncer no se conoce porque el establecimiento de un diagnóstico exacto es difícil. Tradicionalmente, los tumores de los conductos biliares localizados en el interior del hígado (colangiocarcinomas intrahepáticos) se han clasificado, junto con el carcinoma hepatocelular, como tumores primarios de hígado.[1] En contraste, los tumores de los conductos biliares localizados fuera del hígado (colangiocarcinomas extrahepáticos) se han clasificado, junto con el cáncer de vesícula biliar, como tumores extrahepáticos de las vías biliares.[1] La clasificación de los tumores de las vías biliares ha cambiado y el término ahora incluye los tumores de las vías biliares intrahepáticas, perihiliares y extrahepáticas distales.

El cáncer de vías biliares se puede presentar con más frecuencia en pacientes con antecedentes de colangitis esclerosante primaria, colitis ulcerosa crónica, quistes coledocianos o infestaciones por una duela hepática, Clonorchis sinensis.[2] Los síntomas más comunes del cáncer de vías biliares son los siguientes:

  • Ictericia.
  • Dolor.
  • Fiebre.
  • Prurito.

En la mayoría de los pacientes, el tumor no se puede extirpar completamente mediante cirugía y es incurable. El cáncer de vías biliares es habitualmente multifocal. Las medidas paliativas, como la resección, la radioterapia (por ejemplo, braquiterapia o radioterapia de haz externo) o los procedimientos de colocación de endoprótesis, pueden mantener un drenaje biliar adecuado y permitir una mejor calidad de vida.

Características anatómicas

El sistema biliar se compone de una serie de redes de conductos que conducen la bilis desde el hígado al intestino delgado (Figura 1). El hígado produce la bilis que es importante para la digestión de las grasas. El sistema biliar se clasifica por su localización anatómica.

Ampliar Anatomía de las vías biliares extrahepáticas; el dibujo muestra el hígado, los conductos hepáticos derecho e izquierdo, la vesícula biliar, el conducto cístico, el conducto hepático común (región hiliar), el conducto colédoco (región distal), las vías biliares extrahepáticas, el páncreas y el intestino delgado. El recuadro muestra el hígado, las vías biliares y  la vesícula biliar.
Figura 1. Anatomía de las vías biliares extrahepáticas.
Ampliar Anatomía de las vías biliares intrahepáticas; el dibujo muestra el hígado, las vías biliares intrahepáticas, los conductos hepáticos derecho e izquierdo, la vesícula biliar, el páncreas y el intestino delgado. El recuadro muestra un corte transversal de un lóbulo del hígado con una red de conductillos biliares que desembocan en un conducto  biliar.
Figura 2. Anatomía de las vías biliares intrahepáticas.

Los conductos biliares localizados dentro del hígado se llaman vías biliares intrahepáticas. Los tumores de las vías biliares intrahepáticas, que también se conocen como colangiocarcinomas intrahepáticos, se originan en conductillos intrahepáticos pequeños o en conductos intrahepáticos grandes que son proximales a la bifurcación de los conductos hepáticos derecho e izquierdo.

Las vías biliares ubicadas fuera del hígado se llaman vías biliares extrahepáticas. Incluyen parte de los conductos hepáticos derecho e izquierdo que están fuera del hígado, el conducto hepático común y el conducto colédoco. Las vías biliares extrahepáticas se pueden subdividir en región perihiliar y vías biliares distales.

Vías biliares perihiliares (hilio)

El hilio es la región donde los conductos hepáticos derecho e izquierdo salen del hígado y se unen para formar el conducto hepático común que es proximal al origen del conducto cístico. Los tumores localizados en esta región también se conocen como colangiocarcinomas perihiliares, o tumores de Klatskin (Figura 3).

Ampliar Tumor de Klatskin; el dibujo muestra cáncer en el conducto hepático común, el área donde el conducto hepático derecho e izquierdo se unen. También se muestran el hígado y la vesícula biliar.
Figura 3. Características anatómicas del tumor de Klatskin

Vías biliares extrahepáticas distales

Esta región incluye el colédoco que desemboca en el intestino delgado. Los tumores de esta región también se conocen como colangiocarcinomas extrahepáticos.

Aproximadamente 50% de los colangiocarcinomas surgen en la región perihiliar, 40% surgen en la región extrahepática distal y 10% surgen en la región intrahepática.

Factores de riesgo y presentación clínica

El cáncer de vías biliares se puede presentar con más frecuencia en pacientes con antecedentes de colangitis esclerosante primaria, colitis ulcerosa crónica, quistes coledocianos o infestaciones por una duela hepática, Clonorchis sinensis.[2] Los cánceres de las vías biliares extrahepáticas y perihiliares causan con frecuencia obstrucciones que conducen a síntomas de ictericia, pérdida de peso, dolor abdominal, fiebre y prurito. El cáncer de las vías biliares intrahepáticas puede ser de crecimiento relativamente lento y difícil de diferenciar clínicamente de los depósitos de un adenocarcinoma metastásico en el hígado.

Evaluación clínica y estadificación

La estadificación clínica depende de las imágenes radiográficas, que incluyen tomografía computarizada, imágenes por resonancia magnética y colangiopancreatografía por resonancia magnética, que demuestran el alcance del tumor primario y evalúan la presencia o ausencia de metástasis a distancia. Si un paciente es médicamente apto para una cirugía y el tumor es susceptible de resección quirúrgica, se realiza una exploración quirúrgica. Para establecer la estadificación patológica definitiva, se realiza un examen patológico del espécimen resecado.

Pronóstico

La resección quirúrgica completa con márgenes quirúrgicos negativos ofrece la única probabilidad de curación ante un diagnóstico de cáncer de vías biliares. El pronóstico depende en parte de la ubicación anatómica del tumor, lo que afecta su resecabilidad. Debido a su estrecha proximidad a los principales vasos sanguíneos y una diseminación difusa dentro del hígado, los tumores de vías biliares pueden ser difíciles de resecar. La resección total es posible en 25 a 30% de las lesiones que se originan en las vías biliares distales, que es mejor que la tasa de resecabilidad de las lesiones que se presentan en sitios más proximales.[3]

El logro de un margen quirúrgico negativo en el momento de la resección puede ser difícil, pero se relaciona con mejores desenlaces para los pacientes. Para los tumores locales resecables, un margen quirúrgico negativo, la presencia de ganglios linfáticos comprometidos y la invasión perineural son factores pronósticos importantes.[4-6]

Además, un factor de riesgo subyacente de colangitis esclerosante primaria, una concentración alta de CA 19-9, un modelo de crecimiento tumoral periductal infiltrante y la presencia de invasión venosa hepática se han relacionado con desenlaces más precarios en pacientes de colangiocarcinomas intrahepáticos.[7-9]

Bibliografía
  1. Siegel R, Ma J, Zou Z, et al.: Cancer statistics, 2014. CA Cancer J Clin 64 (1): 9-29, 2014 Jan-Feb. [PUBMED Abstract]
  2. de Groen PC, Gores GJ, LaRusso NF, et al.: Biliary tract cancers. N Engl J Med 341 (18): 1368-78, 1999. [PUBMED Abstract]
  3. Stain SC, Baer HU, Dennison AR, et al.: Current management of hilar cholangiocarcinoma. Surg Gynecol Obstet 175 (6): 579-88, 1992. [PUBMED Abstract]
  4. Wakai T, Shirai Y, Moroda T, et al.: Impact of ductal resection margin status on long-term survival in patients undergoing resection for extrahepatic cholangiocarcinoma. Cancer 103 (6): 1210-6, 2005. [PUBMED Abstract]
  5. Klempnauer J, Ridder GJ, von Wasielewski R, et al.: Resectional surgery of hilar cholangiocarcinoma: a multivariate analysis of prognostic factors. J Clin Oncol 15 (3): 947-54, 1997. [PUBMED Abstract]
  6. Bhuiya MR, Nimura Y, Kamiya J, et al.: Clinicopathologic studies on perineural invasion of bile duct carcinoma. Ann Surg 215 (4): 344-9, 1992. [PUBMED Abstract]
  7. Rosen CB, Nagorney DM, Wiesner RH, et al.: Cholangiocarcinoma complicating primary sclerosing cholangitis. Ann Surg 213 (1): 21-5, 1991. [PUBMED Abstract]
  8. Shirabe K, Mano Y, Taketomi A, et al.: Clinicopathological prognostic factors after hepatectomy for patients with mass-forming type intrahepatic cholangiocarcinoma: relevance of the lymphatic invasion index. Ann Surg Oncol 17 (7): 1816-22, 2010. [PUBMED Abstract]
  9. Isa T, Kusano T, Shimoji H, et al.: Predictive factors for long-term survival in patients with intrahepatic cholangiocarcinoma. Am J Surg 181 (6): 507-11, 2001. [PUBMED Abstract]

Clasificación celular del cáncer de vías biliares

Cáncer de vías biliares extrahepáticas

Los adenocarcinomas son el tipo más común de tumores de vías biliares extrahepáticas. Los tipos histológicos son los siguientes:[1]

  • Carcinoma in situ.
  • Adenocarcinoma, sin especificar (NOS).
  • Adenocarcinoma, tipo intestinal.
  • Adenocarcinoma mucinoso.
  • Adenocarcinoma de células claras.
  • Carcinoma de células en anillo de sello.
  • Carcinoma adenoescamoso.
  • Carcinoma de células escamosas.
  • Carcinoma de células pequeñas (en grano de avena).
  • Carcinoma indiferenciado.
    • Tipos de células fusiformes y gigantes.
    • Tipos de células pequeñas.
  • Papilomatosis.
  • Carcinoma papilar, no invasivo.
  • Carcinoma papilar, invasivo.
  • Carcinoma, sin especificar.

Cáncer de vías biliares perihiliares

Los adenocarcinomas son el tipo más común de tumores de vías biliares perihiliares. Los tipos histológicos son los siguientes:[2]

  • Carcinoma in situ.
  • Adenocarcinoma, sin especificar (NOS).
  • Adenocarcinoma, tipo intestinal.
  • Adenocarcinoma mucinoso.
  • Adenocarcinoma de células claras.
  • Carcinoma de células en anillo de sello.
  • Carcinoma adenoescamoso.
  • Carcinoma de células escamosas.
  • Carcinoma de células pequeñas (en grano de avena).
  • Carcinoma indiferenciado.
    • Tipos de células fusiformes y gigantes.
    • Tipos de células pequeñas.
  • Papilomatosis.
  • Carcinoma papilar, no invasivo.
  • Carcinoma papilar, invasivo.
  • Carcinoma, sin especificar.

Cáncer de vías biliares intrahepáticas

Los tipos histológicos más comunes de los tumores de las vías biliares intrahepáticas son los siguientes:[3]

  • Colangiocarcinoma intrahepático.
    • Modelo de crecimiento formador de masas.
    • Modelo de crecimiento periductal infiltrante.
    • Modelo de crecimiento mixto: formador de masas y periductal infiltrante.
  • Hepatocelular mixto.
Bibliografía
  1. Distal bile duct. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 227-33.
  2. Perihilar bile ducts. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 219-22.
  3. Intrahepatic bile ducts. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 201-9.

Información sobre los estadios del cáncer de vías biliares

Estadificación del cáncer de vías biliares

El cáncer de vías biliares extrahepáticas es localizado (resecable) o irresecable, lo que tiene importancia pronóstica evidente. El sistema de estadificación TNM se utiliza para la estadificación del cáncer de vías biliares, generalmente después de la cirugía y el examen patológico del espécimen resecado. La evaluación del alcance de la enfermedad mediante laparotomía es de mucha importancia para la estadificación.

Cáncer de vías biliares localizado

El cáncer de vías biliares localizado se puede extirpar completamente mediante cirugía. Estos tumores representan una minoría muy pequeña de casos y, por lo general, son lesiones en el conducto colédoco distal. Los pacientes sometidos a cirugía para este tipo de cáncer tienen una tasa de supervivencia a 5 años de 25%. Se pueden realizar resecciones extensas de tumores localizados en la bifurcación del conducto hepático (tumores de Klatskin, también conocidos como tumores hiliares) que incluyan el hígado adyacente, ya sea mediante lobectomía o extirpación de porciones de los segmentos 4 y 5 del hígado. Si fuera necesaria una resección hepática mayor para lograr que la extirpación tumoral sea completa, se deberá evaluar la reserva hepática posoperatoria. En los pacientes con cirrosis subyacente, se deberá determinar la clase Child-Pugh y el puntaje del Model for End-Stage Liver Disease.

Cáncer de vías biliares irresecable

El cáncer de vías biliares irresecable representa la mayoría de los tumores de conducto biliar. A menudo, el cáncer se disemina directamente a la vena porta, el hígado adyacente, a lo largo del colédoco y los ganglios linfáticos adyacentes. La diseminación a partes distantes del cuerpo es poco común, pero se presentan metástasis intrabdominales, en particular metástasis peritoneales. En los pacientes de cáncer de vías biliares irresecable, la atención se dirige a la paliación.

Definiciones TNM para el cáncer de vías biliares

Definiciones TNM para el cáncer de vías biliares extrahepáticas

El American Joint Committee on Cancer (AJCC) designó la estadificación según la clasificación TNM para definir el cáncer de vías biliares extrahepáticas.[1] Los estadios definidos por la clasificación TNM se aplican a todos los carcinomas primarios que surgen en las vías biliares extrahepáticas distales o en el conducto cístico; estos estadios no se aplican a los colangiocarcinomas perihiliares o intrahepáticos, ni a los sarcomas o tumores carcinoides.

Los cuadros 1, 2, 3 y 4 se refieren al grupo de vías biliares distales.

Cuadro 1. Tumor primario (T)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Distal bile duct. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 227-33.
TX No se puede evaluar el tumor primario.
T0 No hay prueba de tumor primario.
Tis Carcinoma in situ.
T1 Tumor confinado histológicamente al conducto biliar.
T2 El tumor invade más allá de la pared del conducto biliar.
T3 El tumor invade la vesícula biliar, el páncreas, el duodeno u otros órganos adyacentes, sin compromiso del tronco celíaco o la arteria mesentérica superior.
T4 El tumor compromete el tronco celíaco o la arteria mesentérica superior.
Cuadro 2. Ganglios linfáticos regionales (N)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Distal bile duct. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 227-33.
NX No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.
N0 No hay metástasis en los ganglios linfáticos regionales.
N1 Metástasis en los ganglios linfáticos regionales.
Cuadro 3. Metástasis a distancia (M)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Distal bile duct. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 227-33.
M0 No hay metástasis a distancia.
M1 Metástasis a distancia.
Cuadro 4. Estadio anatómico/grupos pronósticosa
Estadio T N M
aReimpreso con permiso de AJCC: Distal bile duct. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 227-33.
0 Tis N0 M0
IA T1 N0 M0
IB T2 N0 M0
IIA T3 N0 M0
IIB T1 N1 M0
T2 N1 M0
T3 N1 M0
III T4 Cualquier N M0
IV Cualquier T Cualquier N M1

Definiciones TNM del cáncer de vías biliares perihiliares

El American Joint Committee on Cancer (AJCC) designó la estadificación según la clasificación TNM para definir el cáncer de vías biliares perihiliares.[2]

Los cuadros 5, 6, 7 y 8 pertenecen al grupo de vías biliares perihiliares.

Cuadro 5. Tumor primario (T)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Perihilar bile ducts. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 219-25.
TX No se puede evaluar el tumor primario.
T0 No hay prueba de tumor primario.
Tis Carcinoma in situ.
T1 Tumor confinado en el conducto biliar con extensión hasta la capa muscular o el tejido fibroso.
T2a El tumor invade más allá de la pared del conducto biliar al tejido adiposo circundante.
T2b El tumor invade el parénquima hepático adyacente.
T3 El tumor invade las ramas unilaterales de la vena porta o la arteria hepática.
T4 El tumor invade la vena porta principal o sus ramas a nivel bilateral, o la arteria hepática común, o las ramificaciones biliares de segundo orden a nivel bilateral, o las ramificaciones biliares de segundo orden a nivel unilateral con compromiso contralateral de la vena porta o de la arteria hepática.
Cuadro 6. Ganglios linfáticos regionales (N)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Perihilar bile ducts. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 219-25.
NX No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.
N0 No hay metástasis en los ganglios linfáticos regionales.
N1 Metástasis en los ganglios linfáticos regionales (incluso los ganglios ubicados a lo largo del conducto cístico, el colédoco, la arteria hepática y la vena porta).
N2 Metástasis en los ganglios linfáticos que se extienden a lo largo de la aorta (periaórticos), la vena cava (pericavales), la arteria mesentérica superior y la arteria celíaca.
Cuadro 7. Metástasis a distancia (M)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Perihilar bile ducts. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 219-25.
M0 No hay metástasis a distancia.
M1 Metástasis a distancia.
Cuadro 8. Estadio anatómico/grupos pronósticosa
Estadio T N M
aReimpreso con permiso de AJCC: Perihilar bile ducts. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 219-25.
0 Tis N0 M0
I T1 N0 M0
II T2a-b N0 M0
IIIA T3 N0 M0
IIIB T1–3 N1 M0
IVA T4 N0–1 M0
IVB Cualquier T N2 M0
Cualquier T Cualquier N M1

Definiciones TNM del cáncer de vías biliares intrahepáticas

El AJCC designó la estadificación según la clasificación TNM para definir el cáncer de vías biliares intrahepáticas.[3]

Los cuadros 9, 10, 11 y 12 pertenecen al cáncer de vías biliares intrahepáticas.

Cuadro 9. Tumor primario (T)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Intrahepatic bile ducts. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 201-9.
TX No se puede evaluar el tumor primario.
T0 No hay prueba de tumor primario.
Tis Carcinoma in situ (tumor intraductal).
T1 Tumor solitario sin invasión vascular.
T2a Tumor solitario con invasión vascular.
T2b Tumores múltiples, con invasión vascular o sin esta.
T3 Tumor que perfora el peritoneo visceral o compromete las estructuras extrahepáticas locales por invasión directa.
T4 Tumor con invasión periductal.
Cuadro 10. Ganglios linfáticos regionales (N)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Intrahepatic bile ducts. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 201-9.
NX No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.
N0 No hay metástasis en los ganglios linfáticos regionales.
N1 Presencia de metástasis en los ganglios linfáticos regionales.
Cuadro 11. Metástasis a distancia (M)a
aReimpreso con permiso de AJCC: Intrahepatic bile ducts. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 201-9.
M0 No hay metástasis a distancia.
M1 Presencia de metástasis a distancia
Cuadro 12. Estadio anatómico/grupos pronósticosa
Estadio T N M
aReimpreso con permiso de AJCC: Intrahepatic bile ducts. En: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 201-9.
0 Tis N0 M0
I T1 N0 M0
II T2 N0 M0
III T3 N0 M0
IVA T4 N0 M0
Cualquier T N1 M0
IVB Cualquier T Cualquier N M1
Bibliografía
  1. Distal bile duct. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 227-33.
  2. Perihilar bile ducts. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 219-22.
  3. Intrahepatic bile ducts. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 201-9.

Cáncer de vías biliares localizado

Cáncer de vías biliares extrahepáticas localizado

La resección quirúrgica completa con márgenes quirúrgicos negativos ofrece la única probabilidad de curación de un cáncer de vías biliares extrahepáticas. Debido a su estrecha proximidad a los principales vasos sanguíneos y una infiltración difusa de las vías biliares adyacentes, los tumores de las vías biliares pueden ser difíciles de resecar. La resección total es posible en 25 a 30% de las lesiones que se originan en las vías biliares distales, que es mejor que la tasa de resecabilidad de las lesiones que se presentan en sitios más proximales.[1]

Por el momento, no se dispone de datos de ensayos clínicos aleatorizados de terapia adyuvante para pacientes con enfermedad localizada. Sin embargo, se notificó que la radioterapia (radioterapia de haz externo [RHE]) con braquiterapia o sin esta) mejora el control local.[2,3][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Opciones de tratamiento estándar:

  1. Cirugía. El procedimiento quirúrgico óptimo para el carcinoma de vías biliares extrahepáticas variará según la localización a lo largo del árbol biliar, el alcance del compromiso del parénquima hepático y la proximidad del tumor a los vasos sanguíneos principales de esta región. Se evalúa el estado de los ganglios linfáticos regionales en el momento de la cirugía porque ello tiene importancia pronóstica. Por lo general, la cirugía para el cáncer de las vías biliares es extensa y produce una mortalidad operatoria alta (5–10%) y baja probabilidad de curación. Los casos de cáncer en el extremo inferior del conducto y el compromiso de los ganglios linfáticos regionales pueden justificar una resección extensa (procedimiento de Whipple), pero los procedimientos quirúrgicos de derivación o las prótesis endoluminales son alternativas si se encuentra que el tumor es irresecable durante la cirugía.

    En pacientes ictéricos, se considera el drenaje percutáneo con catéter transhepático o colocación endoscópica de una endoprótesis para aliviar la obstrucción biliar antes de la cirugía; en particular, si la ictericia es grave o si hay algún elemento de hiperazoemia.

    Opciones de terapia adyuvante:

    1. Radioterapia de haz externo. En numerosos estudios retrospectivos se indicó un beneficio de la adición de radioterapia de haz externo (RHE) después de la resección quirúrgica completa.[2,3][Grado de comprobación: 1iiA] Sin embargo, en ningún ensayo prospectivo aleatorizado se demostró un beneficio para la supervivencia general (SG).

      En un pequeño ensayo aleatorizado con 207 pacientes de cánceres pancreáticos y periampollares, no se demostró un beneficio de supervivencia con la administración de quimiorradiación después de la cirugía. Sin embargo, este estudio es limitado porque solo pocos pacientes tenían un diagnóstico de cáncer de vías biliares y 20% de los pacientes asignados al azar para recibir quimiorradiación no recibieron tratamiento.[4][Grado de comprobación: 3iiiDiv]

      Un ensayo cooperativo del Southwest Oncology Group (SWOG) en fase II (S0809 [NCT00789958]) evaluó la capecitabina adyuvante y la gemcitabina seguida de quimiorradiación para pacientes con colangiocarcinoma extrahepático y cáncer de vejiga resecados.[5] En total, participaron 79 pacientes idóneos con pT2 a pT4 o positivos a una enfermedad ganglionar, o resecados con márgenes positivos (n = 54 con cáncer extrahepático de los conductos biliares, n = 25 con cáncer de vejiga). La tasa de supervivencia a dos años de 65% fue significativamente más alta que lo esperado según los controles tradicionales. En 52%, se observó una toxicidad de Grado 3 y, en 11% de los pacientes se observaron toxicidades de grado 4.[5][Level of evidence: 3iiiDiv]

    2. Quimioterapia. En numerosas series retrospectivas se indicó también un beneficio de la adición de quimioterapia después de una resección quirúrgica completa.[6,7][Grado de comprobación: 3iiiDiii] No obstante, en ningún ensayo prospectivo aleatorizado se demostró un beneficio para la SG. En dos ensayos aleatorizados de tumores pancreatobiliares, que incluyeron cáncer de vías biliares distales, se intentó abordar el posible beneficio de la adición de quimioterapia.

      En un ensayo clínico japonés multinstitucional, se comparó la cirugía sola con mitomicina C e infusión de 5-fluorouracilo (5-FU) seguidos de 5-FU hasta el avance de la enfermedad.[8] En el subconjunto de pacientes de cáncer de vías biliares (n = 139), no se observó un beneficio para la supervivencia.

      En el ensayo clínico European Study Group for Pancreatic Cancer (ESPAC-3 [NCT00058201]), se asignó al azar a 428 pacientes de cáncer periampollar, entre estos, 96 pacientes de cáncer de vías biliares, a uno de tres grupos: observación, 6 meses de 5-FU/leucovorina o 6 meses de gemcitabina.[9][Grado de comprobación: 1iiA] En un análisis preplanificado del subgrupo de 96 pacientes de cáncer de vías biliares, no se observó un beneficio en los pacientes tratados con quimioterapia. La mediana de supervivencia fue de 27 meses en el grupo de observación sola, de 18 meses en el grupo de 5-FU/leucovorina y de 20 meses en el grupo de gemcitabina sola.

    3. Ensayos clínicos. Se alienta la participación de todos los pacientes en ensayos clínicos de terapias adyuvantes.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista de estudios o ensayos clínicos sobre el cáncer auspiciados por el NCI que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés localized extrahepatic bile duct cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo están en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Cáncer de vías biliares perihiliares localizado

Para los colangiocarcinomas perihiliares, la resección del conducto biliar sola conduce a tasas altas de recidiva local producida por la confluencia proximal de los conductos hepáticos y el lóbulo caudado. La adición de una hepatectomía parcial de rutina que incluye el lóbulo caudado ha mejorado los desenlaces a largo plazo, pero también se puede relacionar con un aumento de las complicaciones posoperatorias.[10] Con este abordaje quirúrgico radical, se notificaron tasas de supervivencia a 5 años de 20 a 50%.[11] El conocimiento de las características anatómicas vasculares y canaliculares del hilio hepático normales, así como de sus variaciones anatómicas ha aumentado el número de tumores de la bifurcación de los conductos hepáticos (tumores de Klatskin) que se pueden resecar.

El sitio primario de recaída después de la resección quirúrgica es local; sin embargo, también se ha notificado con frecuencia la recidiva a distancia.[12] No se ha conducido ningún ensayo aleatorizado de terapia adyuvante para pacientes con enfermedad localizada. No obstante, se notificó que la radioterapia (RHE con braquiterapia o sin esta) mejora el control local.[2,3][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Opciones de tratamiento estándar:

  1. Cirugía. El procedimiento quirúrgico óptimo para el carcinoma de vías biliares perihiliares variará según la localización a lo largo del árbol biliar, el alcance del compromiso del parénquima hepático y la proximidad del tumor a los vasos sanguíneos principales de esta región. Se deberá evaluar el estado de los ganglios linfáticos regionales en el momento de la cirugía porque ello tiene importancia pronóstica. Las operaciones para el cáncer de las vías biliares habitualmente son extensas y producen una tasa de mortalidad operatoria alta (5–10%) y baja probabilidad de curación.

    En pacientes ictéricos, se deberá considerar el drenaje percutáneo con catéter transhepático o colocación endoscópica de una endoprótesis para aliviar la obstrucción biliar antes de la cirugía; en particular, si la ictericia es grave o si hay algún elemento de hiperazoemia.

Opciones de terapia adyuvante:

  1. Radioterapia de haz externo. En numerosos estudios retrospectivos se indicó un beneficio de la adición de radioterapia de haz externo (RHE) después de la resección quirúrgica completa.[2,3][Grado de comprobación: 1iiA] Sin embargo, en ningún ensayo prospectivo aleatorizado se demostró un beneficio para la SG.

    En un pequeño ensayo aleatorizado con 207 pacientes de cánceres pancreáticos y periampollares no se demostró un beneficio de supervivencia de la adición de quimiorradiación después de la cirugía. Este estudio es limitado porque solo pocos pacientes tenían un diagnóstico de cáncer de vías biliares y 20% de los pacientes asignados al azar para recibir quimiorradiación no recibieron tratamiento.[4][Grado de comprobación: 3iiiDiv]

    Un ensayo clínico cooperativo del Southwest Oncology Group (SWOG) (S0809 [NCT00789958]) evaluó la capecitabina adyuvante y la gemcitabina seguida de quimiorradiación para pacientes con colangiocarcinoma extrahepático y cáncer de vejiga resecados.[5] En total, participaron 79 pacientes idóneos con pT2 a pT4 o positivos a una enfermedad ganglionar, o resecados con márgenes positivos (n = 54 con cáncer extrahepático de los conductos biliares, n = 25 con cáncer de vejiga). La tasa de supervivencia a dos años de 65% fue significativamente más alta que lo esperado según los controles tradicionales. En 52%, se observó una toxicidad de Grado 3 y, en 11% de los pacientes se observaron toxicidades de grado 4.[5][Grado de comprobación: 3iiiDiv]

  2. Quimioterapia. En numerosas series retrospectivas se indicó también un beneficio de la adición de quimioterapia después de una resección quirúrgica completa.[6,7][Grado de comprobación: 3iiiDiii] No obstante, en ningún ensayo prospectivo aleatorizado se demostró un beneficio para la SG.

    En un ensayo aleatorizado de tumores pancreatobiliares, entre ellos cáncer de vías biliares distales, se intentó abordar el posible beneficio de la adición de quimioterapia. En un estudio japonés multinstitucional en el que se comparó la cirugía sola con mitomicina C e infusión de 5-fluorouracilo (5-FU) seguidos de 5-FU hasta el avance, no hubo un beneficio para la supervivencia en el subconjunto de pacientes de cáncer de vías biliares (n = 139).[8][Grado de comprobación: 1iiA]

  3. Ensayos clínicos. Se alienta la participación de todos los pacientes en ensayos clínicos de terapia adyuvante.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista de estudios o ensayos clínicos sobre el cáncer auspiciados por el NCI que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar los términos en inglés stage I perihilar bile duct cancer y stage II perihilar bile duct cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo están en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Cáncer de vías biliares intrahepáticas localizado

Para el cáncer de vías biliares intrahepáticas, la resección hepática para lograr márgenes negativos es el procedimiento curativo. Si fuera necesaria una resección importante del hígado para lograr márgenes quirúrgicos negativos, se puede considerar una embolización de la vena porta antes de la operación a fin de aumentar el volumen del hígado remanente.

Opciones de tratamiento estándar:

  1. Cirugía. La resección parcial del hígado o la hepatectomía parcial para lograr márgenes de resección negativos es fundamental para la curación de pacientes de colangiocarcinoma intrahepático. El grado necesario de la resección hepática depende de la amplitud del compromiso del parénquima hepático y la proximidad del tumor a los principales vasos sanguíneos en esta región. La función de la linfadenectomía portal de rutina no se ha establecido bien debido al riesgo de desvascularización del colédoco.

Opciones de terapia adyuvante:

  1. Radioterapia de haz externo. Se cuenta con escasa bibliografía publicada en la que se evalúe la función de la radioterapia de haz externo (RHE) después de la resección del colangiocarcinoma intrahepático.
  2. Quimioterapia. De manera similar, en numerosas series retrospectivas se indicó un beneficio de la adición de quimioterapia después de una resección quirúrgica completa.[6,7][Grado de comprobación: 3iiiDiii] Sin embargo, en ningún ensayo prospectivo aleatorizado se demostró un beneficio para la SG.

    En un ensayo aleatorizado de tumores pancreático biliares, que incluyó cánceres de vías biliares, se intentó abordar el posible beneficio de la adición de quimioterapia. En un estudio japonés multinstitucional, se comparó la cirugía sola con mitomicina C e infusión de 5-FU, seguidos de 5-FU hasta el avance; entre el subconjunto de pacientes de cáncer de vías biliares (n = 139), no se observó un beneficio para la supervivencia.[8][Grado de comprobación: 1iiA]

  3. Ensayos clínicos. Se alienta la participación de todos los pacientes en ensayos clínicos de terapias adyuvantes.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista de estudios o ensayos clínicos sobre el cáncer auspiciados por el NCI que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés intrahepatic bile duct cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo están en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Bibliografía
  1. Stain SC, Baer HU, Dennison AR, et al.: Current management of hilar cholangiocarcinoma. Surg Gynecol Obstet 175 (6): 579-88, 1992. [PUBMED Abstract]
  2. Kim TH, Han SS, Park SJ, et al.: Role of adjuvant chemoradiotherapy for resected extrahepatic biliary tract cancer. Int J Radiat Oncol Biol Phys 81 (5): e853-9, 2011. [PUBMED Abstract]
  3. Hughes MA, Frassica DA, Yeo CJ, et al.: Adjuvant concurrent chemoradiation for adenocarcinoma of the distal common bile duct. Int J Radiat Oncol Biol Phys 68 (1): 178-82, 2007. [PUBMED Abstract]
  4. Klinkenbijl JH, Jeekel J, Sahmoud T, et al.: Adjuvant radiotherapy and 5-fluorouracil after curative resection of cancer of the pancreas and periampullary region: phase III trial of the EORTC gastrointestinal tract cancer cooperative group. Ann Surg 230 (6): 776-82; discussion 782-4, 1999. [PUBMED Abstract]
  5. Ben-Josef E, Guthrie KA, El-Khoueiry AB, et al.: SWOG S0809: A Phase II Intergroup Trial of Adjuvant Capecitabine and Gemcitabine Followed by Radiotherapy and Concurrent Capecitabine in Extrahepatic Cholangiocarcinoma and Gallbladder Carcinoma. J Clin Oncol 33 (24): 2617-22, 2015. [PUBMED Abstract]
  6. Todoroki T: Chemotherapy for bile duct carcinoma in the light of adjuvant chemotherapy to surgery. Hepatogastroenterology 47 (33): 644-9, 2000 May-Jun. [PUBMED Abstract]
  7. Murakami Y, Uemura K, Sudo T, et al.: Adjuvant gemcitabine plus S-1 chemotherapy improves survival after aggressive surgical resection for advanced biliary carcinoma. Ann Surg 250 (6): 950-6, 2009. [PUBMED Abstract]
  8. Takada T, Amano H, Yasuda H, et al.: Is postoperative adjuvant chemotherapy useful for gallbladder carcinoma? A phase III multicenter prospective randomized controlled trial in patients with resected pancreaticobiliary carcinoma. Cancer 95 (8): 1685-95, 2002. [PUBMED Abstract]
  9. Neoptolemos JP, Moore MJ, Cox TF, et al.: Effect of adjuvant chemotherapy with fluorouracil plus folinic acid or gemcitabine vs observation on survival in patients with resected periampullary adenocarcinoma: the ESPAC-3 periampullary cancer randomized trial. JAMA 308 (2): 147-56, 2012. [PUBMED Abstract]
  10. Burke EC, Jarnagin WR, Hochwald SN, et al.: Hilar Cholangiocarcinoma: patterns of spread, the importance of hepatic resection for curative operation, and a presurgical clinical staging system. Ann Surg 228 (3): 385-94, 1998. [PUBMED Abstract]
  11. Nakeeb A, Tran KQ, Black MJ, et al.: Improved survival in resected biliary malignancies. Surgery 132 (4): 555-63; discussion 563-4, 2002. [PUBMED Abstract]
  12. Hasegawa S, Ikai I, Fujii H, et al.: Surgical resection of hilar cholangiocarcinoma: analysis of survival and postoperative complications. World J Surg 31 (6): 1256-63, 2007. [PUBMED Abstract]

Cáncer de vías biliares irresecable, recidivante o metastásico

Los pacientes de cáncer de vías biliares irresecable presentan un cáncer que no se puede extirpar completamente mediante cirugía. Estos pacientes representan la mayoría de los casos de cáncer de vías biliares. Con frecuencia, un cáncer de vías biliares proximal invade directamente el hígado adyacente, la arteria hepática o la vena porta. Como consecuencia, se puede presentar hipertensión portal. La diseminación a partes distantes del cuerpo es poco común, aunque sí se presentan metástasis hepáticas transperitoneales y hematógenas por cáncer de vías biliares de todos los sitios. La invasión a lo largo del árbol biliar y hacia el hígado es común. Por otra parte, la mayoría de los pacientes que se someten a resección presentarán enfermedad recidivante en el sistema hepatobiliar o, con menos frecuencia, en sitios distantes.

Los pacientes de cáncer de vías biliares irresecable, recidivante o metastásico se deben considerar para participar en ensayos clínicos siempre que sea posible. Se dispone de información sobre los ensayos clínicos en curso en el portal de Internet del NCI.

Cáncer de vías biliares extrahepáticas irresecable, recidivante o metastásico

Opciones de tratamiento estándar:

  1. Terapia paliativa. Se justifica el alivio de la obstrucción biliar cuando los síntomas como el prurito y la disfunción hepática sobrepasan otros síntomas del cáncer. Cuando sea posible, tal paliación se puede lograr mediante anastomosis de las vías biliares al intestino o por medio de la colocación de endoprótesis en la vía biliar con el uso de técnicas quirúrgicas, endoscópicas o percutáneas.[1,2]

    La radioterapia paliativa después de una derivación biliar o intubación puede ser beneficiosa, y los pacientes pueden ser aptos para participar en ensayos clínicos en los que se exploren formas de mejorar los efectos de la radioterapia con diversos radiosensibilizadores, tales como hipertermia, fármacos radiosensibilizadores o sustancias quimioterapéuticas citotóxicas. Si se colocó un catéter percutáneo, este se puede utilizar como un canal para colocar fuentes de braquiterapia.[3,4] Se dispone de información sobre los ensayos clínicos en curso en el portal de Internet del NCI.

  2. Quimioterapia sistémica. La quimioterapia sistémica es apropiada para pacientes seleccionados con estado funcional adecuado y funcionamiento orgánico intacto. Se notificó que las fluoropirimidinas, la gemcitabina, las sustancias con platino y el docetaxel producen remisiones parciales transitorias en una minoría de pacientes.

    En un estudio aleatorizado de fase III (NCT00262769) de hasta 6 meses de gemcitabina versus gemcitabina y cisplatino en 410 pacientes de carcinoma de vías biliares irresecable, recidivante o metastásico, se demostró una mejora en la mediana de supervivencia general (OS) en los pacientes tratados con terapia combinada (11,7 vs. 8,1 meses; coeficiente de riesgos instantáneos [CRI], 0,64; intervalo de confianza de 95% [IC], 0,52–0,80); P <0,001).[5][Grado de comprobación: 1iiA] Se demostró un beneficio similar en la mediana de SG en todos los subgrupos, incluso en 73 pacientes de cáncer de vías biliares extrahepáticas y 57 pacientes con tumores hiliares. Se presentaron efectos tóxicos de grados 3 y 4 con una frecuencia similar en ambos grupos del estudio, con la excepción del aumento de la toxicidad hematológica en pacientes asignados al azar al grupo de gemcitabina-cisplatino y un aumento de la toxicidad hepática en los pacientes asignados al azar al grupo de gemcitabina como fármaco único.

Se aguarda la evaluación de otros fármacos y combinaciones de fármacos en ensayos aleatorizados.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista de estudios o ensayos clínicos sobre el cáncer auspiciados por el NCI que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar los términos en inglés unresectable extrahepatic bile duct cancer, recurrent extrahepatic bile duct cancer y metastatic extrahepatic bile duct cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo están en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Cáncer de vías biliares perihiliares irresecable, recidivante o metastásico

Opciones de tratamiento estándar:

  1. Terapia paliativa. Se justifica el alivio de la obstrucción biliar cuando síntomas como el prurito y la disfunción hepática sobrepasan otros síntomas del cáncer. Cuando sea posible, tal paliación se puede lograr mediante anastomosis de las vías biliares al intestino o por medio de la colocación de endoprótesis en la vía biliar con el uso de técnicas quirúrgicas, endoscópicas o percutáneas.[1,2]

    La radioterapia paliativa después de una derivación biliar o intubación puede ser beneficiosa, y los pacientes pueden ser aptos para participar en ensayos clínicos en los que se exploren formas de mejorar los efectos de la radioterapia con diversos radiosensibilizadores, tales como hipertermia, fármacos radiosensibilizadores o sustancias quimioterapéuticas citotóxicas. Si se colocó un catéter percutáneo, este se puede utilizar como canal para colocar fuentes de braquiterapia.[3,4]

  2. Quimioterapia sistémica. La quimioterapia sistémica es apropiada para pacientes seleccionados con estado funcional adecuado y funcionamiento orgánico intacto. Se notificó que las fluoropirimidinas, la gemcitabina, las sustancias con platino y el docetaxel producen remisiones parciales transitorias en una minoría de pacientes.

    En un estudio aleatorizado de fase III (NCT00262769) de hasta 6 meses de gemcitabina versus gemcitabina y cisplatino en 410 pacientes de carcinoma de vías biliares irresecable, recidivante o metastásico, se demostró una mejora en la mediana de OS en los pacientes tratados con terapia combinada (11,7 vs. 8,1 meses; CRI, 0,64; IC 95%, 0,52–0,80); P <0,001).[5][Grado de comprobación: 1iiA] Se demostró un beneficio similar en la mediana de SG en todos los subgrupos, incluso en 73 pacientes de cáncer de vías biliares extrahepáticas y 57 pacientes con tumores hiliares. Se presentaron efectos tóxicos de grados 3 y 4 con una frecuencia similar en ambos grupos del estudio, con la excepción del aumento de la toxicidad hematológica en pacientes asignados al azar al grupo de gemcitabina-cisplatino y un aumento de la toxicidad hepática en los pacientes asignados al azar al grupo de gemcitabina como fármaco único.

  3. Quimiorradiación prequirúrgica y trasplante ortotópico de hígado. La quimiorradiación prequirúrgica y el transplante ortotópico de hígado se evaluaron en pacientes de cáncer de vías biliares perihiliares localmente irresecable cuidadosamente seleccionados.[6][Grado de comprobación: 3iiiD] Este enfoque no se considera como tratamiento habitual y solo se debe administrar en el contexto de un ensayo clínico en centros de trasplante especializados.

Se aguarda la evaluación de otros fármacos y combinaciones de fármacos en ensayos aleatorizados.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista de estudios o ensayos clínicos sobre el cáncer auspiciados por el NCI que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar los términos en inglés stage III perihilar bile duct cancer y stage IV perihilar bile duct cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo están en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Cáncer de vías biliares intrahepáticas irresecable, recidivante o metastásico

Opciones de tratamiento estándar:

  1. Terapia paliativa. Se justifica el alivio de la obstrucción biliar cuando síntomas como prurito y la disfunción hepática sobrepasan otros síntomas del cáncer. Cuando sea posible, tal paliación se puede lograr mediante la colocación de endoprótesis en la vía biliar con el uso de técnicas quirúrgicas, endoscópicas o percutáneas.[1,2]

    La radioterapia paliativa puede ser beneficiosa, y los pacientes pueden ser aptos para participar en ensayos clínicos en los que se exploren formas de mejorar los efectos de la radioterapia con diversos radiosensibilizadores, tales como hipertermia, radiosensibilizadores o sustancias quimioterapéuticas citotóxicas. Si se colocó un catéter percutáneo, este se puede utilizar como canal para colocar fuentes de braquiterapia.[3,4] Se dispone de datos limitados pero emergentes, sobre la posible función de terapias alternativas dirigidas al hígado, incluso la radioterapia corporal estereotáctica [7] y la embolización intrarterial.[8]

  2. Quimioterapia sistémica. La quimioterapia sistémica es apropiada para pacientes seleccionados con estado funcional adecuado y funcionamiento orgánico intacto. Se notificó que las fluoropirimidinas, la gemcitabina, las sustancias con platino y el docetaxel producen remisiones parciales transitorias en una minoría de pacientes.

    En un estudio aleatorizado de fase III (NCT00262769) de hasta 6 meses de gemcitabina versus gemcitabina y cisplatino en 410 pacientes de carcinoma de vías biliares irresecable, recidivante o metastásico, se demostró una mejora en la mediana de OS en los pacientes tratados con terapia combinada (11,7 vs. 8,1 meses; CRI, 0,64; IC 95%, 0,52–0,80); P <0,001).[5][Grado de comprobación: 3iii] Se demostró un beneficio similar en la mediana de SG en todos los subgrupos, incluso en 73 pacientes de cáncer de vías biliares extrahepáticas y 57 pacientes con tumores hiliares. Se presentaron efectos tóxicos de grados 3 y 4 con una frecuencia similar en ambos grupos del estudio, con la excepción del aumento de la toxicidad hematológica en pacientes asignados al azar al grupo de gemcitabina-cisplatino y un aumento de la toxicidad hepática en los pacientes asignados al azar al grupo de gemcitabina como fármaco único.

Se aguarda la evaluación de otros fármacos y combinaciones de fármacos en ensayos aleatorizados.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista de estudios o ensayos clínicos sobre el cáncer auspiciados por el NCI que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar los términos en inglés stage III intrahepatic bile duct cancer, stage IV intrahepatic bile duct cancer y recurrent intrahepatic bile duct cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo están en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Bibliografía
  1. Nordback IH, Pitt HA, Coleman J, et al.: Unresectable hilar cholangiocarcinoma: percutaneous versus operative palliation. Surgery 115 (5): 597-603, 1994. [PUBMED Abstract]
  2. Levy MJ, Baron TH, Gostout CJ, et al.: Palliation of malignant extrahepatic biliary obstruction with plastic versus expandable metal stents: An evidence-based approach. Clin Gastroenterol Hepatol 2 (4): 273-85, 2004. [PUBMED Abstract]
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  7. Barney BM, Olivier KR, Miller RC, et al.: Clinical outcomes and toxicity using stereotactic body radiotherapy (SBRT) for advanced cholangiocarcinoma. Radiat Oncol 7: 67, 2012. [PUBMED Abstract]
  8. Hyder O, Marsh JW, Salem R, et al.: Intra-arterial therapy for advanced intrahepatic cholangiocarcinoma: a multi-institutional analysis. Ann Surg Oncol 20 (12): 3779-86, 2013. [PUBMED Abstract]

Modificaciones a este sumario (12/18/2015)

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El formato preferido para una referencia bibliográfica de este sumario del PDQ es el siguiente:

PDQ® . PDQ Cáncer de vías biliares. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://www.cancer.gov/espanol/tipos/higado/pro/tratamiento-vias-biliares-pdq. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

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  • Actualización: 18 de diciembre de 2015

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