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¿Prequntas sobre el cáncer?

Cáncer de próstata: Tratamiento (PDQ®)

Versión Profesional De Salud
Actualizado: 10 de abril de 2014

Aspectos generales de las opciones de tratamiento del cáncer de próstata

Conducta expectante o vigilancia activa
Prostatectomía radical
        Prostatectomía radical comparada con otras opciones de tratamiento
        Complicaciones de la prostatectomía radical
Radioterapia
        Radioterapia de haz externo
        Braquiterapia
        Radiación emisora de rayos α
        Complicaciones de la radioterapia
        Reducción de las complicaciones
        Comparación de las complicaciones de la radioterapia y de la prostatectomía radical
El tratamiento hormonal y sus complicaciones
        Orquiectomía bilateral
        Tratamiento con estrógenos
        Tratamiento con agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante
        Tratamiento antiandrogénico
        Tratamiento antisuprarrenal
Opciones de tratamiento en evaluación clínica
        Criocirugía
        Tratamiento con haz de protón
        Tratamiento hormonal neoadyuvante
        Bicalutamida
Ensayos clínicos en curso

Las modalidades de tratamiento local se relacionan con una supervivencia sin enfermedad prolongada para muchos pacientes de cáncer de próstata localizado pero, a menudo, no son curativos para pacientes con tumores localmente extensos. Debido a la subestadificación clínica mediante las técnicas de diagnóstico actuales, aun cuando el cáncer parezca clínicamente localizado en la glándula prostática, algunos pacientes presentan tumores diseminados después del tratamiento local con cirugía o radiación. En la actualidad, el cáncer de próstata metastásico no es curable.

Las opciones de tratamiento para cada estadio del cáncer de próstata se presentan en el Cuadro 9.

Cuadro 9. Opciones de tratamiento del cáncer de próstata por estadio
Estadio (criterios de estadificación TNM)  Opciones de tratamiento estándar 
RTUP = resección transuretral de la próstata.
Cáncer de próstata en estadio IConducta expectante o vigilancia activa
Prostatectomía radical
Radioterapia de haz externo
Implante intersticial de radioisótopos
Cáncer de próstata en estadio IIConducta expectante o vigilancia activa
Prostatectomía radical
Radioterapia de haz externo con tratamiento hormonal o sin este
Implante intersticial de radioisótopos
Cáncer de próstata en estadio IIIRadioterapia de haz externo con tratamiento hormonal o sin esta
Manipulaciones hormonales (orquiectomía o un agonista de la hormona liberadora de hormona luteinizante
Prostatectomía radical con radioterapia de haz externo o sin esta
Conducta expectante o vigilancia activa
Cáncer de próstata en estadio IVManipulaciones hormonales
Bisfosfonatos
Radioterapia de haz externo con tratamiento hormonal o sin esta
Radioterapia paliativa
Cirugía paliativa con resección transuretral de la próstata (RTUP)
Conducta expectante o vigilancia activa
Cáncer de próstata recidivanteQuimioterapia para el manejo hormonal del cáncer de próstata
Inmunoterapia

Conducta expectante o vigilancia activa

Se puede justificar la consideración de la observación cuidadosa sin tratamiento activo inmediato para pacientes asintomáticos de edad avanzada o con enfermedad simultánea.[1,2]Observación y espera, observación, manejo expectante y vigilancia activa son términos que indican una estrategia para la que no se emplea un tratamiento inmediato con intención curativa.

Conducta expectante o vigilancia activa son los términos que se usan más comúnmente y la bibliografía no siempre los distingue con claridad; ello dificulta la interpretación de resultados. El concepto general de conducta expectante y vigilancia activa es el seguimiento del paciente con la administración de atención paliativa cuando es necesaria para aliviar los síntomas del avance tumoral. No hay un intento planificado de administrar un tratamiento curativo en ningún momento del seguimiento. Por ejemplo, la resección transuretral de la próstata (RTUP) o el tratamiento hormonal se pueden usar para aliviar una obstrucción uretral relacionada con el tumor si hubiera crecimiento tumoral; el tratamiento hormonal o la radiación ósea se podrían usar para aliviar el dolor producido por la metástasis. La prostatectomía radical se comparó con la conducta expectante o la vigilancia activa en hombres con enfermedad en estadio temprano (es decir, estadio clínicos T1b, T1c o T2).[3](Consultar la subsección Prostatectomía radical en la sección de este sumario sobre Aspectos generales de las opciones de tratamiento del cáncer de próstata).

En contraste, la estrategia detrás de la vigilancia activa es diferir el tratamiento de la enfermedad clínicamente localizada, pero hacer un seguimiento periódico del paciente e iniciar el tratamiento local con intención curativa si se presenta cualquier signo de avance tumoral.[4-6] La idea es evitar la morbilidad que causa el tratamiento en los hombres que presentan enfermedad de crecimiento lento o que no avanza, pero preservar la capacidad de curarlos si el tumor evoluciona. Con frecuencia, la vigilancia activa incluye lo siguiente:

  • Visitas periódicas del paciente.
  • Exámenes digitales del recto.
  • Pruebas del antígeno prostático específico (APE).
  • Ecografía transrectal.
  • Biopsias transrectales con aguja.

La selección de los pacientes, los intervalos entre las pruebas y las pruebas específicas, así como los criterios de intervención, son arbitrarios y no se han establecido en ensayos controlados.

En los Estados Unidos, como en otros entornos donde se usan ampliamente los exámenes de detección con la prueba del APE, los resultados del tratamiento conservador del cáncer de próstata localizado son particularmente favorables. Muchos hombres con cáncer de próstata identificado mediante exámenes de detección son aptos para someterse a vigilancia activa; el tratamiento definitivo se reserva para cuando se presentan signos de avance tumoral.

Datos probatorios (conducta expectante o vigilancia activa):

  1. En un estudio de población con 15 años de seguimiento (media del tiempo de observación = 12,5 años), se observó una supervivencia excelente sin ningún tratamiento en pacientes con tumores bien diferenciados o moderadamente bien diferenciados confinados clínicamente en la próstata, independientemente de la edad.[7]
    • No se detectó un tumor en ninguno de estos hombres mediante exámenes de detección con la prueba del APE dado que no estaba disponible en ese momento.

    • La cohorte de pacientes se sometió a vigilancia durante una media de 21 años desde el momento del diagnóstico inicial.[8] El riesgo de evolución del cáncer de próstata y de muerte por este cáncer se mantuvo durante todo el período de seguimiento.

    • Al final del seguimiento, 91% de los hombres de la cohorte habían muerto; 16% murieron por cáncer de próstata.

  2. En un segundo estudio más pequeño de población de 94 pacientes de cáncer de próstata clínicamente localizado, se utilizó una estrategia de observación y espera, y se obtuvieron resultados similares a los 4 y 9 años de seguimiento. [9]

  3. En una serie seleccionada de 50 pacientes de cáncer en estadio C de Jewet, 48 de los cuales tenían tumores bien diferenciados o moderadamente bien diferenciados, la tasa de supervivencia específica para cáncer de próstata a 5 años fue de 88% y de 70% a los 9 años.[10]

  4. En una base de datos de población del Surveillance, Epidemiology and End Results (SEER) ligada a Medicare, se realizó un seguimiento con manejo conservador de 14.516 hombres con cáncer de próstata localizado (T1 o T2) diagnosticados entre 1992 y 2002 (sin cirugía ni radiación durante por lo menos seis meses), durante una mediana de 8,3 años. La mediana de edad en el momento del diagnóstico fue de 78 años.[11][Grados de comprobación: 3iA, 3iB]
    • A los 10 años, las tasas de mortalidad específicas por cáncer de próstata fueron de 8,3% para los hombres con tumores bien diferenciados, 9,1% para los hombres con tumores moderadamente bien diferenciados y 25,6% para los hombres con tumores pobremente diferenciados.

    • Los riesgos correspondientes de muerte por otras causas fueron de 59,8; 57,2 y 56,6%, respectivamente.

  5. También se notificó otro estudio de observación de una población de hombres con cáncer de próstata clínicamente localizado diagnosticados en la época de exámenes de detección con APE, con una mediana de seguimiento de 8,2 años.[12] Después de una estrategia inicial de vigilancia (n = 2.021), prostatectomía radical (n = 3.399) o radioterapia (n = 1.429), se realizó el seguimiento de una cohorte nacional sueca de 6.849 hombres de 70 años o menos con cáncer de próstata T1 o T2, puntajes de Gleason de 7 o menos y concentraciones séricas de APE menores de 20 ng/ml.[12][Grados de comprobación: 3iA, 3iB]
    • El riesgo acumulado de muerte específica por cáncer de próstata a los 10 años fue de 3,6% en el grupo de vigilancia inicial y de 2,7% en los grupos de intención curativa (es decir, 2,4% en el grupo de prostatectomía y 3,3% en el grupo de radioterapia).

    • El riesgo de muerte a 10 años por causas diferentes al cáncer de próstata fue de 19,2% en el grupo de vigilancia versus 10,2% en el grupo de intento de curar; esto mostró pruebas de selección de pacientes que, en promedio, no eran tan sanos como para someterse a vigilancia.

    • Se compararon las características patológicas de los tumores de 222 hombres de esa cohorte que siguió la estrategia inicial de vigilancia, pero que se sometieron a una prostatectomía diferida en el momento de una mediana de seguimiento de 19,2 meses (10–90o percentiles, 9,2–45,5 meses) con aquellos sometidos a una prostatectomía inmediata.[13] No hubo diferencias entre los grupos en términos de diseminación extraprostática o positividad de los márgenes tumorales. Aunque los puntajes de Gleason en el momento de la prostatectomía radical fueron más altos en el grupo de vigilancia que en el grupo de prostatectomía inmediata, esto coincidió con un esfuerzo nacional de capacitación en la evaluación de la patología de los tumores de próstata que condujo a la sobregradación de los especímenes tumorales. En consecuencia, los investigadores concluyeron que el retraso de la prostatectomía para el grupo de vigilancia condujo de manera artificial a la asignación de grados tumorales más altos.

  6. En un análisis retrospectivo de desenlaces de hombres con cáncer de próstata, se observó una tasa de supervivencia específica por la enfermedad a 10 años de 94% para el tratamiento expectante de tumores con puntaje de Gleason de 2 a 4 y de 75% para tumores con puntaje de Gleason de 5 a 7;[14] esto es similar a un estudio previo de la base de datos SEER con tasas de supervivencia de 93 y 77%, respectivamente.[15]

  7. En un análisis retrospectivo del European Randomized Study of Screening for Prostate Cancer (ERSPC), 616 hombres (media de edad de 66,3 años) diagnosticados con cáncer de próstata en el grupo de detección satisficieron los criterios para vigilancia activa que incluyeron APE (≤10 ng/ml). Densidad de APE (<0,2 ng/ml), estadio tumoral T1c/T2, puntaje de Gleason (≤3 + 3 = 6), o dos o más especímenes de biopsia positivos.[16][Grado de comprobación: 3iiB]
    • Con una mediana de seguimiento de 3,91 años, la tasa de supervivencia específica por cáncer de próstata a 10 años fue de 100%. A los 7,75 años, 50% de los hombres se sometieron a tratamiento activo (pero 55,8% de estos hombres se trataron a pesar de un continuo APE favorable y APE con duplicación de tiempo). La tasa de supervivencia general (SG) a los 10 años fue de 77%.

(Para mayor información, consultar la sección de este sumario sobre Tratamiento del cáncer de próstata en estadio II).

Prostatectomía radical

Por lo habitual, la prostatectomía radical se reserva para los pacientes que cumplen las siguientes condiciones:[17-19]

  • Tienen buena salud y eligen una intervención quirúrgica.
  • Tienen un tumor limitado a la próstata (estadio I y estadio II).

La prostatectomía se puede realizar con un abordaje perineal o retropúbico. El abordaje perineal exige una incisión separada para la disección de ganglios linfáticos. La linfadenectomía laparoscópica es técnicamente posible y se logra con mucha menos morbilidad para el paciente.[20] Para ganglios pequeños, bien diferenciados, la incidencia de ganglios pélvicos positivos es menor de 20% y se puede omitir su disección.[21] Para tumores más grandes, menos diferenciados, la disección de ganglios linfáticos pélvicos es más importante. La utilidad de la disección de ganglios pélvicos (es decir, cirugía abierta o laparoscópica) en estos casos no es terapéutica, pero libra a los pacientes con ganglios positivos de la morbilidad que causa una prostatectomía. Habitualmente, no se lleva a cabo una prostatectomía radical si la evaluación de los cortes congelados de ganglios pélvicos revela metástasis; tales pacientes se deben tener en cuenta para participar en ensayos clínicos en curso o recibir radioterapia para el control local de los síntomas.

No está establecida la función de el tratamiento hormonal preoperatoria (neoadyuvante).[22,23]

Después de una prostatectomía radical, la evaluación patológica estratifica la extensión del tumor en las clases siguientes:

  • Enfermedad con márgenes positivos: la incidencia de recidiva de la enfermedad aumenta cuando los márgenes tumorales son positivos.[7,10,24]No se han notificado sistemáticamente los resultados del desenlace en pacientes con márgenes quirúrgicos positivos.

  • Enfermedad confinada en el espécimen: la incidencia de recidiva de la enfermedad aumenta cuando el tumor no está confinado en el espécimen (extracapsular).[7,10]

  • Enfermedad confinada en el órgano: los pacientes con enfermedad extraprostática (no confinada en el órgano) son aptos para participar en ensayos clínicos como, por ejemplo, el RTOG-9601 [NCT00002874}) del Radiation Therapy Oncology Group (RTOG) que ya se completó. En estos ensayos se incluyó la evaluación de la administración de radiación posoperatoria, los agentes citotóxicos y el tratamiento hormonal con agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante (HLHL) o antiandrógenos.

Prostatectomía radical comparada con otras opciones de tratamiento

En 1993, se realizó una revisión estructurada de la bibliografía de 144 artículos en un intento por comparar las siguientes tres estrategias principales de tratamiento para el cáncer de próstata clínicamente localizado:[25]

  1. Prostatectomía radical.
  2. Radioterapia definitiva.
  3. Observación (conducta expectante o vigilancia activa).

Los autores concluyeron que una notificación deficiente y factores de selección dentro de las series obstaculizaron una comparación válida de la eficacia de las tres estrategias de tratamiento.

En una revisión de la bibliografía de series de casos de pacientes con enfermedad palpable, clínicamente localizada, los autores encontraron que las tasas de supervivencia específicas para cáncer de próstata a 10 años fueron mejores en las series de prostatectomía radical (cerca de 93%), peores en las series de radioterapia (cerca de 75%) e intermedias con tratamiento diferido (cerca de 85%).[26] Puesto que es muy poco probable que la radioterapia empeore la supervivencia específica por la enfermedad, la explicación más probable es que los factores de selección afectan la elección del tratamiento. Tales factores de selección hacen imprecisas las comparaciones de estrategias terapéuticas.[27]

En ensayos clínicos aleatorizados, se comparó la prostatectomía radical con la conducta expectante o la vigilancia activa en hombres con enfermedad en estadio temprano (es decir, estadios clínicos T1b, T1c o T2), con resultados contradictorios. Es posible que la diferencia en los resultados se deba al modo en que los hombres se diagnosticaron con cáncer de próstata.

Datos probatorios (prostatectomía radical vs. conducta expectante o vigilancia activa):

  1. En un ensayo aleatorizado realizado en Suecia en la época anterior a los exámenes de detección con la prueba del APE, solo cerca de 5% de los hombres que participaron en el ensayo se diagnosticaron a partir de un examen de detección con la prueba del APE. En consecuencia, los hombres presentaban una enfermedad local más extensa, que es el caso característico de los hombres diagnosticados con cáncer de próstata en los Estados Unidos.[28,29]
    • La mortalidad general acumulada a los 15 años en los grupos de estudio de prostatectomía radical y conducta expectante fue de 46,1 y 52,7%, respectivamente (diferencia absoluta, 6,6%; intervalo de confianza [IC] 95%, -1,3–14,5; riesgo relativo [RR] de muerte de 0,75; IC 95%, 0,61–0,92).[29]; [3]Grado de comprobación: 1iiA

    • La incidencia acumulada de muertes por cáncer de próstata a los 15 años fue de 14,6 versus 20,7% (diferencia absoluta, 6,1%; IC 95%, 0,2–12,0; RR de muerte por cáncer de próstata, 0,62; IC 95%, 0,44–0,87).[29]

    • En un análisis posterior de subconjunto, la mejora en la mortalidad general y la específica por cáncer de próstata relacionada con una prostatectomía radical se restringió a hombres menores de 65 años.

  2. El Prostate Intervention Versus Observation Trial (PIVOT-1 o VA-CSP-407 [NCT00002606]) es el único ensayo aleatorizado publicado que se condujo en la era de los exámenes de detección con la prueba del APE en el que se comparó directamente la prostatectomía radical con la conducta expectante. De noviembre de 1994 hasta enero de 2002, se asignó al azar a 731 hombres de 75 años o menos, con cáncer de próstata localizado (estadio T1–2, NX, M0, con APE sanguíneo <50 ng/ml) y una esperanza de vida mínima de 10 años, a someterse a una prostatectomía radical o a conducta expectante.[30][Grados de comprobación: 1iiA, 1iiB]
    • Aproximadamente 50% de los hombres tenía una enfermedad no palpable, identificada mediante exámenes de detección.

    • Después de una mediana de seguimiento de 10 años (intervalo hasta un máximo de 15 años), la mortalidad por todas las causas fue de 47,0 versus 49,9% en los grupos de prostatectomía y conducta expectante, respectivamente; una diferencia que no fue estadísticamente significativa (coeficiente de riesgo instantáneo [CRI], 0,88; IC 95%, 0,71–1,08; P = 0,22). La mortalidad específica por cáncer de próstata fue de 5,8 versus 8,4%, y tampoco fue estadísticamente significativa (CRI, 0,63; IC 95%, 0,36–1,09; P = 0,09].

    • Los análisis de subgrupos mostraron una reducción estadísticamente significativa de la mortalidad general en el grupo de hombres con un valor inicial de APE mayor de 10 ng/ml (61 de 126 hombres vs. 77 de 125 hombres; CRI, 0,67) pero no una diferencia en los hombres con APE de 10 ng/ml o menos (110 de 238 hombres vs. 101 de 241 hombres; CRI, 1,03; valor P de interacción = 0,04). Debido a que la prueba para la interacción no se ajustó por la comparación de subgrupos numerosos, esto se deberá interpretar con cautela.

    • Aunque hubo una tendencia que favoreció la prostatectomía con respecto a la mortalidad específica por cáncer de próstata, los números fueron muy pequeños en los hombres con un APE mayor de 10 ng/ml (7 de 126 hombres vs. 16 de 125 hombres para un APE >10 ng/ml; 14 de 238 hombres vs. 15 de 241 hombres con concentraciones más bajas de APE) y la interacción con la concentración de APE no fue estadísticamente significativa (P = 0,11). No hubo diferencias estadísticamente significativas en cuanto a la eficacia relacionadas con la prostatectomía por edad (<65 vs. ≥65 años), puntaje de Gleason, estado de comorbilidad de Charlson, raza o puntaje de desempeño.

Complicaciones de la prostatectomía radical

Las complicaciones de la prostatectomía radical son las siguientes:

Morbilidad y mortalidad relacionadas con la prostatectomía radical

En un análisis de los archivos de Medicare sobre 101.604 prostatectomías radicales realizadas entre 1991 y 1994, se observó lo siguiente:[31]

  • Tasa de mortalidad operatoria a 30 días de 0,5%.
  • Tasa de rehospitalización de 4,5%.
  • Tasa de complicaciones importantes de 28,6%.

Durante el período del estudio, estas tasas disminuyeron en 30, 8 y 12%, respectivamente.[31]

Las prostatectomías realizadas en hospitales donde se realizaron menos procedimientos que en aquellos donde se llevaron a cabo más procedimientos se relacionaron con lo siguiente:[32,33]

  • Tasas más altas de mortalidad posoperatoria a los 30 días.
  • Complicaciones quirúrgicas importantes más graves.
  • Estadías hospitalarias más prolongadas.
  • Tasas más altas de rehospitalización.

Las tasas de morbilidad y mortalidad operatorias aumentan con la edad. La comorbilidad, especialmente la enfermedad cardiovascular subyacente y los antecedentes de derrame cerebral representan una parte del aumento de mortalidad relacionada con la edad a los 30 días.

En una cohorte de todos los hombres con cáncer de próstata sometidos a prostatectomía radical entre 1990 y 1999 en Ontario, los hombres de 75 años sin comorbilidades tuvieron una mortalidad pronosticada a 30 días de 0, 74%. Las tasas de complicaciones quirúrgicas a los 30 días también dependieron más de la comorbilidad que de la edad (es decir, cerca de 5 vs. 40% para hombres con 0 vs. ≥4 afecciones comórbidas subyacentes, respectivamente).[33]

Incontinencia urinaria e impotencia

La incontinencia urinaria y la impotencia son complicaciones que pueden ser una consecuencia de una prostatectomía radical y se han estudiado en múltiples estudios.

(Para mayor información sobre la impotencia y la disfunción eréctil y urinaria, consultar el sumario del PDQ sobre Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción).

Datos probatorios (incontinencia urinaria e impotencia posteriores a una prostatectomía radical):

  1. En una serie grande de casos de hombres sometidos a la técnica anatómica (preservadora de nervios) de prostatectomía radical, se notificó lo siguiente:[35]
    • Aproximadamente 6% de los hombres necesitaron usar paños absorbentes para la incontinencia urinaria, pero una proporción adicional desconocida de hombres sufrieron goteo urinario ocasional.

    • Cerca de 40 a 65% de los hombres sexualmente potentes antes de la cirugía conservaron una potencia adecuada para la penetración vaginal y el coito. La preservación de la potencia con esta técnica depende del estadio del tumor y la edad del paciente, pero la operación probablemente induce por lo menos un déficit parcial en casi todos los pacientes.

  2. En una encuesta nacional de pacientes de Medicare sometidos a prostatectomía radical entre 1998 y 1990, se notificó más morbilidad que en la serie de casos notificadas más arriba.[36]
    • Más de 30% de los hombres manifestaron necesitar paños absorbentes o sujetadores por humedad urinaria; 63% de todos los pacientes informaron sobre un problema en curso con la humedad.

    • Cerca de 60% de los hombres informaron no tener erecciones desde la cirugía; casi 90% de los hombres no tenían una erección suficiente para el coito durante el mes anterior a la encuesta. (Para mayor información sobre la disfunción eréctil, consultar el sumario del PDQ sobre Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción).

    • Alrededor de 28% de los pacientes informaron el seguimiento del tratamiento del cáncer con radioterapia o el tratamiento hormonal durante los cuatro años posteriores a su prostatectomía.

  3. En el Prostate Cancer Outcomes Study, un estudio longitudinal de una cohorte de la población de 901 hombres de 55 a 74 años sometidos recientemente a prostatectomía radical por cáncer de próstata, se notificó lo siguiente:[37]
    • De todos los hombres, 15,4% sufrían de incontinencia urinaria frecuente o carecían de control urinario cinco años después de la cirugía.
    • De aquellos estudiados, 20,4% usaban paños absorbentes para mantenerse secos.
    • De los hombres, 79,3% informaron no poder tener una erección suficiente para el coito.

  4. En una encuesta transversal de pacientes de cáncer de próstata tratados con prostatectomía radical, radioterapia, o conducta expectante y vigilancia activa en un entorno de cuidado controlado, se observó una importante disfunción sexual y urinaria en el grupo de prostatectomía.[38]
    • Los resultados informados por los pacientes fueron congruentes con aquellos de la encuesta nacional de Medicare.

    • Además, aunque la potencia estadística fue limitada, las diferencias en disfunción sexual y urinaria entre los hombres sometidos a una prostatectomía radical para preservar la función nerviosa o a una prostatectomía radical estándar no fueron estadísticamente significativas. (Para mayor información sobre la disfunción eréctil y urinaria, consultar el sumario del PDQ sobre Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción). Este tema necesita más estudio.

  5. En series de casos de 93, 459 y 89 hombres sometidos a prostatectomía radical por cirujanos experimentados, se observaron tasas de impotencia tan altas como las de la encuesta nacional de Medicare cuando se hicieron preguntas cuidadosas a los hombres sobre su potencia sexual, aunque los hombres de estas series de casos fueron más jóvenes en promedio que los de la encuesta de Medicare.[39-41] En una de las series de casos se usó el mismo cuestionario que en la encuesta de Medicare.[39] La tasa de incontinencia urinaria en esa serie también fue similar a la de la encuesta de Medicare.

A menudo, se notifican diferencias entre las encuestas de población y las series de casos de centros individuales. Las razones podrían obedecer a los siguientes aspectos:

  • Diferencias de edad entre las poblaciones.
  • Pericia en los centros notificadores importantes.
  • Factores relacionados con la selección de pacientes.
  • Sesgo de publicación de las series favorables.
  • Diferentes métodos de recolección de información de los pacientes.
Acortamiento del pene

En las series de casos de hombres sometidos a prostatectomía radical, se observó una reducción de la longitud del pene (1 a 2 cm en promedio).[42-44] La consecuencia funcional del acortamiento no está bien estudiada, pero es notable para algunos hombres. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción).

En un registro de hombres con APE en aumento después del tratamiento inicial de cáncer de próstata clínicamente localizado, 19 de 510 hombres (3,7%) sometidos a prostatectomía radical se quejaron por la reducción del tamaño del pene.[51] Sin embargo, los datos se basaron en notificaciones de los médicos de las quejas de los pacientes en lugar del cuestionamiento directo de los pacientes antes y después de medir la longitud del pene. Asimismo, la muestra de estudio se restringió a pacientes con recidiva tumoral conocida o sospechada, lo que dificulta la generalización.

Hernia inguinal

Se notificó la hernia inguinal como una complicación de la prostatectomía radical.

Datos probatorios (hernia inguinal posterior a una prostatectomía radical);

  1. En estudios de cohorte retrospectivos y series de casos, se observó un aumento de incidencia de hernia inguinal que oscila entre 7 y 21% en hombres sometidos a prostatectomía radical; las tasas alcanzan su punto máximo dentro de los dos años de la cirugía.[45-49]

  2. Los estudios de observación indican que las tasas son más altas cuando se comparan con las de los hombres sometidos solo a una biopsia de próstata, resecciones transuretrales y prostatectomía simple abierta por una enfermedad benigna,[45,46] o en hombres con cáncer de próstata sometidos solo a disección de ganglios linfáticos pélvicos o radioterapia.[45,47,48]

Aunque las observaciones de aumento de tasas de hernia inguinal después de una prostatectomía radical concuerdan, es posible que los hombres con cáncer de próstata a los que los urólogos dieron seguimiento minucioso podrían tener tasas de detección de hernia más altas como resultado de exámenes frecuentes o pruebas de diagnósticas con imágenes (es decir, sesgo de detección). Se debe concientizar a los hombres de esta complicación posible de la prostatectomía.

Incontinencia fecal

La prostatectomía radical puede causar incontinencia fecal; la incidencia puede variar según el método quirúrgico.[50]

Datos probatorios (incontinencia fecal posterior a una prostatectomía radical):

  1. En una encuesta nacional, una muestra de 907 hombres sometidos a prostatectomía radical por lo menos un año antes de la encuesta, 32% de los hombres sometidos a una prostatectomía radical perineal (con preservación de los nervios) y 17% de los hombres sometidos a prostatectomía radical retropúbica informaron sobre accidentes de pérdida de materia fecal. De los encuestados, 10% informaron sobre pérdida de materia fecal moderada y 4%, sobre grandes cantidades de pérdida de materia fecal. Menos del 15% de los hombres con incontinencia fecal habían informado esto a un médico o un proveedor de atención de la salud.[50]

Radioterapia

Radioterapia de haz externo

Los pacientes aptos para radioterapia definitiva deben tener un diagnóstico patológico confirmado de que el cáncer está clínicamente confinado en la próstata o en los tejidos circundantes (fase I, fase II y fase III). No son necesarias la estadificación con laparotomía y la disección de los ganglios linfáticos.

La radioterapia puede ser una buena opción para los pacientes que se consideran médicamente inadecuados para una prostatectomía radical. Estos pacientes se pueden tratar con una tasa aceptablemente baja de complicaciones si se presta atención cuidadosa a la técnica de administración.[52]

Los resultados a largo plazo de la radioterapia dependen del estadio y se relacionan con la dosimetría de la radiación.

Datos probatorios (radioterapia de haz externo [RHE]):

  1. En una revisión retrospectiva de 999 pacientes tratados con radioterapia megavoltaje, se observó que las tasas de supervivencia por causa específica a los 10 años variaron considerablemente según el estadio T: T1 (79%), T2 (66%), T3 (55%) y T4 (22%).[53] Un concentración sérica inicial de APE mayor de 15 ng/ml es un factor pronóstico de fracaso probable de la radioterapia convencional.[54]

  2. En varios estudios aleatorizados se demostró una mejoría en la ausencia de recidiva bioquímica (con base en el APE) con dosis más altas de radioterapia (78-79 Gy) en comparación con dosis más bajas (68–70 Gy).[55-57][Grado de comprobación: 1iiDiii] Las dosis más altas se administraron mediante técnicas conformales.
    • En ninguno de los estudios se demostró un beneficio de las dosis más altas para la supervivencia por causa específica; sin embargo, un estudio en curso del RTOG (RTOG-0126 [NCT00033631]) fue potenciado para la SG.

  3. En un ensayo o estudio pequeño aleatorizado, en principio en un centro de tratamiento, no se observó que la hipofragmentación convencional fuese superior a la fragmentación convencional.[58] En el ensayo, 303 hombres evaluables fueron asignados de manera aleatorizada para recibir radioterapia de intensidad modulada (RTIM) por un total de 76GY en 38 fracciones de 2,0 Gy por fracción (RTIM convencional [RTIMC] ) versus RTIM por un total de 70,2 Gy en 26 fracciones a 2,7 por fracción (RTIM [RTHF]).
    • El criterio de valoración primario fue la insuficiencia biológica o clínica de la enfermedad (BCDF). Las tasas de BCDF a 5 años en ambos grupos fue 21,4% para el grupo RTIMC (IC 95%, 14,8–28,7%) y de 23,3% para el grupo RTIMH (IC 95%, 16,4–31,0%), P = 0,75.

    • De igual forma, no hubo diferencias estadísticas significativas en los criterios de valoración secundarios en cuanto a la mortalidad general, la mortalidad específica por cáncer de próstata, la insuficiencia prostática local o la insuficiencia a distancia, aunque las tasas de mortalidad fueron bajas y el ensayo no fue potenciado lo suficiente para los criterios de valoración de la mortalidad.[58][Grado de comprobación: 1iiDiii]

La radioterapia profiláctica dirigida a los ganglios linfáticos que no estén clínica o patológicamente comprometidos no parece mejorar la SG o la supervivencia específica por cáncer de próstata, como se observó en el ensayo RTOG-7706 , por ejemplo.[59][Grado de comprobación: 1iiA]

Braquiterapia

Los pacientes sometidos a braquiterapia a menudo se seleccionan por las siguientes características favorables:

  • Puntaje de Gleason bajo.
  • Concentración baja de APE.
  • Tumores en estadios T1 o T2.

Se necesitan más información y estudio para definir mejor los efectos de la braquiterapia intersticial moderna sobre el control de la enfermedad y la calidad de vida para determinar la contribución de una selección favorable de pacientes a los desenlaces.[60][Grado de comprobación: 3iiiDiv]

Para mayor información sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.

Radiación emisora de rayos α

El radio 223 emite partículas α (es decir, dos protones y dos neutrones unidos, de forma idéntica a un núcleo de helio) con una semivida de 11,4 días. Se administra por vía intravenosa y se absorbe de manera selectiva por el estroma óseo recién formado. La partículas α de alta energía tienen un alcance corto de menos de 100 mcM. Se ha observado que el radio 223 ha mostrado mejorar la SG en pacientes de cáncer de próstata con metástasis ósea.[61] Con la administración de una dosis de 50 kBq por kilogramo de peso corporal cada cuatro semanas en seis inyecciones, los efectos secundarios fueron similares a los del placebo.

Complicaciones de la radioterapia

La RHE definitiva puede producir cistitis, proctitis y enteritis agudas.[17,34,41,62-64] En general, estas afecciones son reversibles, pero pueden ser crónicas y, con poca frecuencia, es necesaria una intervención quirúrgica.[64]

En una encuesta transversal de pacientes de cáncer de próstata tratados en un entorno de cuidado controlado con prostatectomía radical, radioterapia, o conducta expectante y vigilancia activa, se observó una importante disfunción sexual y urinaria en el grupo de radioterapia.[38](Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción).

También se sabe que la radiación es cancerígena.[65-67] La RHE para el cáncer de próstata se relaciona con un aumento del riesgo tanto de cáncer de vejiga como de cáncer gastrointestinal. La braquiterapia se relaciona con un aumento de riesgo de cáncer de vejiga.

Reducción de las complicaciones

En la mayoría de los casos, la potencia se preserva en el corto plazo con radioterapia, pero parece disminuir con el tiempo. [64] El citrato de sildenafilo puede ser eficaz para el tratamiento de la disfunción sexual de algunos hombres después de la radioterapia.

Datos probatorios (sildenafilo):

  1. En un estudio aleatorizado, controlado con placebo, de diseño cruzado (RTOG-0215 [NCT00057759]), que ya se completó, de 60 hombres sometidos a radioterapia por cáncer de próstata clínicamente localizado y que informaron sufrir de una disfunción eréctil que comenzó después de su radioterapia, 55% informaron que lograron tener coito exitoso después de tomar sildenafilo en comparación con 18% después de haber tomado un placebo (P < 0,001).[68][ Grado de comprobación: 1iC]

La morbilidad se puede reducir mediante el empleo de técnicas sofisticadas de radioterapia, tales como el uso de aceleradores lineales, y simulación y planificación del tratamiento cuidadosos.[69,70][Grado de comprobación: 1iiC]

Datos probatorios (radioterapia conformal tridimensional vs. radioterapia convencional):

  1. En un estudio aleatorizado abierto, se compararon los efectos secundarios de dosis similares de radioterapia conformal tridimensional y de radioterapia convencional (dosis total = 60–64 Gy).[70][Grado de comprobación: 1iiC]
    • No se observaron diferencias en la morbilidad aguda y los efectos secundarios tardíos suficientemente graves como para necesitar hospitalización fueron poco frecuentes con ambas técnicas; sin embargo, la incidencia acumulada de proctitis leve o grave fue menor en el grupo de radiación conformal que en el grupo de tratamiento estándar (37 vs . 56%; P = 0,004). Los síntomas urinarios fueron similares en los dos grupos de tratamiento, así como las tasas de control local del tumor y las de SG a los 5 años de seguimiento.

La radioterapia se puede administrar después de la disección de ganglios linfáticos extraperitoneales sin un aumento de complicaciones, si se presta una atención minuciosa a la técnica de radiación. El campo de tratamiento no deberá incluir el área que contenía los ganglios pélvicos disecados. La resección transuretral de próstata (RTUP) previa se relaciona con un aumento del riesgo de estenosis superior al observado con radioterapia sola pero, si se difiere la radioterapia de 4 a 6 semanas después de la RTUP, el riesgo de estenosis es más bajo.[71-73] La RTUP antes del tratamiento para aliviar los síntomas de obstrucción se relacionó con diseminación tumoral; sin embargo, el análisis multivariado de casos estadificados patológicamente indica que esto se puede deber a un pronóstico precario subyacente de los casos que necesitan de una RTUP más que al resultado del procedimiento en sí.[74]

Comparación de las complicaciones de la radioterapia y de la prostatectomía radical

En general, la prostatectomía radical se relaciona con una tasa más alta de incontinencia urinaria e impotencia sexual prematura, pero con una tasa más baja de incontinencia fecal y lesión rectal. Sin embargo, con el tiempo, las diferencias en impotencia sexual disminuyen debido a que el riesgo aumenta con el tiempo trascurrido desde la radiación.

Datos probatorios: (complicaciones de la prostatectomía radical vs radioterapia):

  1. Se notificó un estudio de población de beneficiarios de Medicare que habían recibido radioterapia como tratamiento primario para el cáncer de próstata (similar en diseño a la encuesta de pacientes de Medicare sometidos a prostatectomía radical,[36] descrita más arriba); se observaron diferencias importantes en los perfiles de morbilidad postratamiento entre la cirugía y la radioterapia.[75]
    • Aunque los hombres sometidos a radioterapia eran mayores en el momento del tratamiento inicial, era menos probable que informaran de la necesidad de paños absorbentes o sujetadores para controlar la humedad urinaria (7 vs. más de 30%).

    • Una proporción mayor de pacientes tratados con radioterapia antes de la cirugía informó que podían tener una erección suficiente para el coito en el mes previo a la encuesta (hombres <70 años, 33% de los que recibieron radioterapia vs. 11% de quienes se sometieron a cirugía sola; de los hombres ≥70 años, 27% que se sometieron a radioterapia vs.12% que se sometieron a cirugía sola).

    • Sin embargo, los hombres que recibieron radioterapia fueron más propensos a notificar problemas de funcionamiento intestinal; en especial, deposiciones frecuentes (10 vs 3%).

    • Al igual que en los resultados de la encuesta de pacientes quirúrgicos, alrededor de 24% de los pacientes que recibieron radiación informaron sobre un tratamiento adicional posterior por la persistencia del cáncer conocido o sospechado, o por recidiva dentro de los tres años del tratamiento primario.

  2. En un estudio prospectivo de una cohorte comunitaria de hombres de 55 a 74 años tratados con prostatectomía radical (n = 1.156) o RHE (n = 435), se intentó comparar las complicaciones agudas y crónicas de las dos estrategias de tratamiento después de ajustar por las diferencias iniciales en las características de los pacientes y su estado de salud.[76]
    • En cuanto a la morbilidad aguda vinculada con el tratamiento, la prostatectomía radical se relacionó con tasas más altas de complicaciones cardiopulmonares (5,5 vs 1,9%) y la necesidad de tratamiento por estenosis urinarias (17,4 vs. 7,2%). La radioterapia se relacionó con proctitis rectal más aguda (18,7 vs. 1,6%).

    • Con respecto a la morbilidad crónica relacionada con el tratamiento, la prostatectomía radical se relacionó con más incontinencia urinaria (9,6 vs. 3,5%) e impotencia (80 vs 62%). La radioterapia se relacionó con disminuciones ligeramente mayores de funcionamiento intestinal.

El tratamiento hormonal y sus complicaciones

Se usan varias estrategias hormonales diferentes para el manejo de diferentes estadios de cáncer de próstata.

Estos abordajes son los siguientes:

Orquiectomía bilateral

Los siguientes son los beneficios de la orquiectomía bilateral:[34]

  • Facilidad del procedimiento.
  • Cumplimiento.
  • Reducción inmediata de las concentraciones de testosterona.
  • De bajo costo con respecto a las otras formas de tratamiento de privación de andrógenos.

Las siguientes son las desventajas de la orquiectomía bilateral:[34,77]

  • Efectos psicológicos
  • Pérdida de libido.
  • Impotencia menos reversible.
  • Sofocos.
  • Osteoporosis.[77]

La orquiectomía bilateral también se relacionó con un riesgo elevado de enfermedad coronaria e infarto del miocardio.[78-80]

(Para mayor información sobre pérdida de libido e impotencia, consultar el sumario del PDQ sobre Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción); consultar el sumario del PDQ sobre Sudores y sofocos).

Tratamiento con estrógenos

Los estrógenos en una dosis de 3 mg al día de dietilestilbestrol (DES) alcanzarán niveles de castración de testosterona. De forma similar a la orquiectomía, los estrógenos pueden causar pérdida de libido e impotencia. Los estrógenos también pueden causar ginecomastia; se administran dosis bajas de radioterapia profiláctica dirigida a las mamas para prevenir esta complicación.

DES ya no se fabrica o comercializa en los Estados Unidos, y rara vez se utiliza hoy en día debido al riesgo de efectos secundarios graves como infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares y embolia pulmonar.

Tratamiento con agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante

Los agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante (HLHL), como leuprolida, goserelina y buserelina, disminuyen la testosterona a concentraciones de castración. De forma similar a la orquiectomía y los estrógenos, los agonistas de la HLHL causan impotencia, sofocos y pérdida de libido. Se pueden presentar transitoriamente reacciones de exacerbación del tumor, pero se pueden prevenir con antiandrógenos o estrógenos a corto plazo con una dosis baja durante varias semanas.

Hay algunos datos probatorios de que los agonistas de la HLHL se relacionan con un aumento de riesgo de morbilidad cardiovascular o mortalidad; sin embargo, los resultados son contradictorios.[78-81]

Datos probatorios (agonistas de la HLHL y enfermedad cardiovascular):

  1. En un estudio de población realizado en el entorno del sistema del Department of Veterans Affairs, los agonistas de la HLHL se relacionaron con un aumento del riesgo de diabetes, así como de enfermedades cardiovasculares, como enfermedad coronaria cardíaca, infarto de miocardio, muerte súbita y accidente cerebrovascular.[78-80]

  2. En una revisión sistemática de los datos probatorios y un metanálisis de ocho ensayos (4.141 pacientes) de hombres con cáncer de próstata no metastásico que se asignaron al azar para recibir o no agonistas de la HLHL, no se encontró diferencia en las tasas de muerte por enfermedad cardiovascular (11,0 vs. 11,2%; RR de muerte de 0,93; IC 95%, 0,79–1,10; P = 0,41).[82] La mediana de seguimiento en esos estudios fue de 7,6 a 13,2 años. No se encontró exceso de riesgo de los agonistas de la HLHL, independientemente de la duración del tratamiento o la edad del paciente (mediana de edad de <70 o ≥70 años).

Tratamiento antiandrogénico

Las sustancias antiandrogénicas utilizadas para tratar el cáncer de próstata son la flutamida y la bicalutamida. El antiandrógeno puro flutamida puede producir diarrea, sensibilidad mamaria y náuseas. Los informes de casos muestran efectos tóxicos hepáticos mortales y no mortales.[83]

La bicalutamida puede producir náuseas, sensibilidad mamaria, sofocos, pérdida de libido e impotencia.[84] (Para mayor información, consultar los sumarios del PDQ sobre Complicaciones gastrointestinales; Náuseas y vómitos; Sudores y sofocos y Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción).

El antiandrógeno esteroideo acetato de megestrol suprime la producción de andrógenos de modo incompleto y, por lo general, no se usa como tratamiento inicial.

Se necesitan estudios adicionales que evalúen los efectos de las distintas terapias hormonales en la calidad de vida.[85]

Tratamiento de privación androgénico

En una encuesta nacional de Medicare de hombres sometidos a prostatectomía radical por cáncer de próstata, y que se sometieron o no a privación androgénica (ya fuera inducida médica o quirúrgicamente), se observó una disminución con la privación androgénica en las siguientes siete mediciones de calidad de vida relacionadas con la salud:[86][Grado de comprobación: 3iC]

  • Efecto del cáncer y el tratamiento.
  • Preocupaciones relacionadas con la imagen corporal.
  • Salud mental.
  • Salud en general.
  • Actividad.
  • Preocupaciones con respecto al cáncer y la muerte.
  • Energía.

El tratamiento de privación androgénico puede causar osteoporosis y fracturas óseas. En una muestra de una población de 50.613 pacientes de Medicare de 66 años o más seguidos durante una mediana de 5,1 años, los hombres tratados con una hormona liberadora de gonadotropina (HLGn) u orquiectomía presentaron una tasa de fracturas óseas de 19,4 frente a 12,6 % de los hombres que no habían recibido tratamiento de privación hormonal. El efecto fue similar en los hombres que tenían o no enfermedad ósea metastásica.[87]

El uso de el tratamiento de privación de andrógenos se puede relacionar con quejas sobre acortamiento del pene, aunque los datos son muy limitados.[51] En un estudio de registro de hombres con aumento del APE después del tratamiento inicial del cáncer de próstata clínicamente localizado tratados con radioterapia y tratamiento de privación de andrógenos, 6 de 225 hombres (2,7%) se quejaron de la reducción de tamaño del pene. De los 213 hombres tratados con radioterapia, pero sin tratamiento de privación de andrógenos, ninguno se quejó de cambios en el tamaño del pene. Sin embargo, los datos se basan en informes médicos de las quejas de los pacientes en lugar del cuestionamiento directo del paciente antes y después de la medición de la longitud del pene. Además, la muestra del estudio se limitó a los pacientes con recidiva tumoral conocida o sospechada, lo que dificulta la generalización.

En los ensayos aleatorizados controlados con placebo, se observó que el tratamiento de la pérdida ósea con bisfosfonatos reduce el riesgo de fracturas óseas en hombres sometidos a de privación androgénica por cáncer de próstata (RR, 0,80 en un metanálisis de 15 ensayos, IC 95%: 0,69 a 0,94). En el metanálisis, el zoledronato pareció tener el mayor efecto.[88]

El uso del de privación androgénica también se relacionó con un mayor riesgo de cáncer colorrectal.

Datos probatorios (aumento del riesgo de cáncer colorrectal):

  1. Mediante el uso de la base de datos SEER de Medicare, los investigadores evaluaron el riesgo de cáncer colorrectal posterior en 107.859 hombres de 67 años o más después de un diagnóstico inicial de cáncer de próstata.[89]
    • Las tasas de cáncer colorrectal por 1.000 personas-año fueron de 6,3 (IC 95% 5,3 a 7,5) en los hombres sometidos a orquiectomía, 4,4 (IC 95% 4,0–4,9) en hombres tratados con agonistas de la HLGn y 3,7 (IC 95%, 3,05–3,09) en los hombres que no se sometieron a privación androgénica.

    • En los hombres tratados con agonistas de la HLGn, el riesgo aumentó con la duración más larga del tratamiento (P para la tendencia = 0,01).

Tratamiento antisuprarrenal

Las sustancias antisuprarrenales utilizadas en el tratamiento del cáncer de próstata son ketoconazol y aminoglutetimida. El uso a largo plazo de ketoconazol puede producir impotencia, prurito, cambios en las uñas e insuficiencia suprarrenal. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Prurito). Por lo común, la aminoglutetimida causa sedación y erupciones cutáneas.

Opciones de tratamiento en evaluación clínica

Criocirugía

La criocirugía, o crioterapia, se encuentra en evaluación para el tratamiento del cáncer de próstata localizado. Se trata de una técnica quirúrgica que consiste en la destrucción de las células de cáncer de próstata por congelación intermitente de la próstata con criosondas, seguida de descongelación.[90][Grado de comprobación: 3iiiC]; [Grado de comprobación: 3iii][91,92][Grado de comprobación: 3iiiDiv] Hay datos probatorios limitados en cuanto a su eficacia e inocuidad en comparación con la prostatectomía estándar y la radioterapia; la técnica está en evolución, a fin de reducir la toxicidad local y el daño en el tejido normal. La calidad de los datos probatorios sobre la eficacia es baja y actualmente se limita a series de casos relativamente pequeñas, seguimiento breve y resultados indirectos de eficacia.[93]

Los efectos tóxicos graves relacionados con la criocirugía incluyen daño en la salida de la vejiga, incontinencia urinaria, impotencia sexual y lesiones rectales. La impotencia es común y varía de aproximadamente 47 a 100%. (Para mayor información sobre la impotencia, consultar el sumario del PDQ sobre Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción).

La frecuencia de otros efectos secundarios y la probabilidad de control del cáncer a los 5 años de seguimiento varían entre los centros notificadores; las series son pequeñas en comparación con las de cirugía y radioterapia.[91,92] Otras complicaciones graves incluyen desprendimiento de uretra, fístula urinaria o estenosis, y obstrucción del cuello vesical.[93]

Tratamiento con haz de protón

Hay interés en el uso del tratamiento con haz de protón para el tratamiento de cáncer de próstata. Aunque teóricamente la distribución de la dosis de esta forma de radiación de partículas cargadas podría mejorar el cociente terapéutico de radiación dirigida a la próstata, lo que permitiría un aumento de la dosis para el tumor sin un aumento sustancial de los efectos secundarios, no se han notificado ensayos clínicos controlados aleatorizados que comparen su eficacia y toxicidad con los de otras formas de radioterapia.

Tratamiento hormonal neoadyuvante

No se ha establecido la función de la tratamiento hormonal neoadyuvante.[22,23]

Bicalutamida

La bicalutamida no ha mostrado mejorar la SG en pacientes de cáncer de próstata localizado o localmente avanzado.

Datos probatorios (bicalutamida):

  1. El programa Early Prostate Cancer es un ensayo internacional grande controlado con placebo y aleatorizado en el que se comparó la bicalutamida (150 mg por vía oral por día) más atención estándar (prostatectomía radical, radioterapia o conducta expectante, según las costumbres locales) con tratamiento estándar solo para hombres con cáncer de próstata no metastásico localizado o localmente avanzado (T1–2, N0, y NX; T3–4; cualquier N o cualquier T, N+). Menos de 2% de los 8.113 hombres tenían enfermedad ganglionar conocida.[94][Grado de comprobación: 1iA]
    • En el momento de una mediana de seguimiento de 7,4 años, no hubo diferencia en la SG entre los grupos de bicalutamida y placebo (cerca de 76% en ambos grupos [coeficiente de riesgo instantáneo, 0,99, IC 95%, 0,91–1,09; P = 0,89]).

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés prostate cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

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