Terapia nutricional en la atención del cáncer
La detección y la evaluación se realizan antes de empezar el tratamiento del cáncer; la evaluación sigue durante el tratamiento.
La detección se usa para determinar los riesgos nutricionales de un paciente que no presenta síntomas. Este proceso puede ayudar a determinar la probabilidad de que un paciente se vuelva desnutrido; de este modo, se pueden tomar precauciones para prevenir esta situación.
La evaluación se realiza para determinar el estado de salud nutricional del paciente y ayuda a decidir si es necesaria la terapia nutricional para corregir un problema.
La detección y la evaluación pueden incluir preguntas sobre los siguientes aspectos:
- Cambios en el peso corporal durante el año anterior.
- Cambios en la cantidad y el tipo de alimentos consumidos en comparación con lo que es habitual para el paciente.
- Problemas que afectaron la alimentación; por ejemplo, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, llagas en la boca, boca seca, cambios en el gusto y el olfato, o dolor.
- Capacidad de caminar y realizar otras actividades de la vida diaria (vestirse, acostarse y levantarse de la cama o un asiento, bañarse o ducharse, y usar el inodoro).
También se realiza un examen físico para evaluar el estado general de la salud y determinar si hay signos de enfermedad. El médico observará si hay pérdida de peso, tejido graso o tejido muscular, así como acumulación de líquido en el cuerpo.
El pronóstico (probabilidad de recuperación) del paciente puede mejorar si se encuentran y tratan temprano sus problemas nutricionales.
La detección y evaluación temprana del estado nutricional puede ayudar a encontrar problemas que pueden afectar la manera en que el cuerpo del paciente responde a los efectos del tratamiento del cáncer. Los pacientes con peso inferior al normal o malnutridos pueden no ser capaces de soportar el tratamiento del mismo modo que un paciente bien alimentado. Si se encuentran y tratan temprano los problemas nutricionales, se puede ayudar al paciente a ganar peso o prevenir la pérdida de peso, disminuir los problemas que trae consigo el tratamiento y ayudar a que se recupere.
Un equipo de atención de salud de especialistas en nutrición seguirá atento a los problemas nutricionales.
Un equipo de apoyo nutricional controlará a menudo la salud nutricional del paciente durante el tratamiento del cáncer y la recuperación. El equipo puede incluir a los siguientes especialistas:
Un paciente cuya religión le impide comer ciertos alimentos quizás quiera conversar con un consejero religioso acerca de permitir esos alimentos durante el tratamiento del cáncer y la recuperación.
La terapia nutricional para los pacientes de cáncer durante el tratamiento activo y la recuperación tiene tres metas principales.
Las metas principales de la terapia nutricional para los pacientes durante el tratamiento activo y la recuperación son: proporcionar los nutrientes que faltan, mantener la salud nutricional y prevenir problemas. El equipo de atención de la salud usará la terapia nutricional para obtener los siguientes logros:
- Prevenir o tratar problemas nutricionales, incluso la pérdida de tejido muscular y óseo.
- Disminuir los efectos secundarios del tratamiento del cáncer y los problemas que afectan la nutrición.
- Mantener la fuerza y la energía del paciente.
- Ayudar al sistema inmunitario a combatir las infecciones.
- Ayudar a que el cuerpo se recupere y cure.
- Mantener o mejorar la calidad de vida del paciente.
La buena nutrición continúa siendo importante para los pacientes cuya enfermedad está en remisión o cuyo cáncer se curó.
La meta nutricional para los pacientes de cáncer avanzado es ayudar a mejorar su calidad de vida.
La meta nutricional para los pacientes que tienen un cáncer avanzado incluye los siguientes logros:
- Controlar los efectos secundarios.
- Disminuir el riesgo de infecciones.
- Mantener la fuerza y la energía.
- Mejorar o mantener la calidad de vida.
Para mayor información, consultar la sección La nutrición para el cáncer avanzado.

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