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Prevención del cáncer de hígado (hepatocelular) (PDQ®)

  • Actualizado: 21 de marzo de 2014

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Significación

Incidencia y mortalidad
Virus relacionados con la hepatitis o el cáncer hepatocelular
        Hepatitis A
        Hepatitis B
        Hepatitis C
        Hepatitis D
        Hepatitis E
        Hepatitis G
Factores de riesgo
        Hepatitis B y C
        Cirrosis y otros factores



Incidencia y mortalidad

El cáncer hepatocelular (CHC) es el cuarto tipo de cáncer más frecuente y la tercera causa principal de mortalidad por cáncer en el mundo.[1] Las tasas de incidencia estandarizadas por edad son de 2,1 por 100.000 habitantes en América del Norte.[2] En Estados Unidos, la incidencia de CHC y las tasas de mortalidad continúan en aumento, sobre todo, en hombres negros, hispanos y blancos de mediana edad.[3]

Se estima que habrá 33.190 nuevos casos diagnosticados y 23.000 muertes por esta enfermedad en Estados Unidos en 2014.[4] Hay una clara preponderancia masculina en todos los grupos étnicos de Estados Unidos, aunque esta tendencia es más marcada en los estadounidenses de ascendencia china, en quienes la tasa anualizada de CHC es de 22,1 por 100.000 habitantes hombres y de 8,4 por 100.000 habitantes mujeres.[5] En el Cuadro 1 se resume la incidencia del CHC por región geográfica.[6]

En Estados Unidos, la hepatitis B crónica es la causa subyacente de un número estimado de 2.000 a 4.000 muertes anuales por cirrosis y cáncer de hígado; se estima que más de un millón de estadounidenses tienen una infección crónica por hepatitis B, muchos de los cuales no saben que están infectados. Las infecciones por el virus de la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C (VHC) se ubican entre las infecciones víricas más frecuentes en los seres humanos y representan un problema importante de salud pública mundial. La hepatitis crónica relacionada con el VHB y el VHC es la causa principal de cirrosis y de CHC, que conducen a una tasa alta de morbilidad y mortalidad. En los últimos años, el conocimiento de las características epidemiológicas y de la evolución natural del VHB y el VHC ha aumentado notablemente, y se han logrado avances considerables en la eficacia del tratamiento.

Cuadro 1. Incidencia del carcinoma hepatocelular por región geográficaa
Región Incidencia (por 100.000 habitantes) 
aAdaptado de Russo et al.[6]
China27–36
Mediterráneo5–20
América del Sur0,2–5,0
Europa septentrional5
África occidental30–48
Estados Unidos4

El CHC es muy poco frecuente en personas menores de 40 años en los Estados Unidos; un riesgo mucho más alto de CHC se relaciona con una duración prolongada de la infección por hepatitis C (por ejemplo, hay un mayor riesgo después de 30 años de infección). Alrededor de 80% de las personas con CHC tiene cirrosis.[7]

Virus relacionados con la hepatitis o el cáncer hepatocelular

Hay varios tipos de virus relacionados con la hepatitis o el cáncer hepatocelular (CHC). Hepatitis también es el nombre de una familia de infecciones víricas que afectan el hígado; los tipos más comunes son la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C.[8]

Cuadro 2. Virus relacionados con la hepatitis
Tipos de virus hepáticos Forma de transmisión Consecuencias clínicas 
Hepatitis AAlimentos, agua potable. Poca o ninguna relación con el cáncer.Recuperación completa (habitual)
Hepatitis BLíquidos corporales; por ejemplo, sangre, semenPuede causar lesiones hepáticas; puede producir CHC agudo o crónico
Hepatitis CLíquidos corporales; por ejemplo, sangre, semenHepatitis aguda y enfermedad hepática crónica, como cirrosis y cáncer de hígado
Hepatitis DLíquidos corporales; por ejemplo, sangre, semenHepatitis aguda
Hepatitis EAgua potable contaminada
Hepatitis FNingún virus confirmado
Hepatitis GPor determinar

La hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C son enfermedades causadas por tres virus diferentes. Aunque cada enfermedad puede causar síntomas similares, las enfermedades tienen diversas formas de transmisión y pueden afectar el hígado de manera diferente.

La hepatitis A aparece solo como una infección aguda o de presentación reciente y no se convierte en crónica. Con frecuencia, las personas con hepatitis A presentan mejoría sin necesidad de tratamiento.[9]

La hepatitis B y la hepatitis C también pueden comenzar como infecciones agudas pero, en algunas personas, el virus permanece en el cuerpo y produce enfermedad crónica, y problemas hepáticos a largo plazo. Hay vacunas para prevenir la hepatitis A y B; sin embargo, no hay una vacuna contra la hepatitis C. Si una persona ha tenido un tipo de hepatitis vírica en el pasado, todavía es posible que se contagie por los otros tipos.[8]

Después del descubrimiento de los virus de la hepatitis A y la hepatitis B, no se encontró ningún factor responsable de muchos casos de hepatitis relacionada con transfusiones —de allí la denominación hepatitis no-A, no-B (NANB)—. En el seguimiento inicial de estos casos, se mostró que aproximadamente 50% de los pacientes presentó hepatitis crónica, con base en la persistencia de las enzimas séricas durante por lo menos 6 meses. Aproximadamente 15 años más tarde, después de que se identificara el VHC como la causa de la hepatitis NANB, se encontró que la hepatitis crónica se presentaba, con más frecuencia, como lo indicaba una infección vírica persistente en más de 80% de los adultos infectados, pero en solo alrededor de 50% de los niños o mujeres jóvenes infectados.[10]

Hepatitis A

La causa de la hepatitis A es el consumo de alimentos y agua potable infectados por un virus llamado VHA. No produce enfermedad crónica o permanente. Casi todos los que presentan hepatitis A tienen una recuperación completa.

Hepatitis B

La causa de la hepatitis B es el VHB, que se transmite por contacto con la sangre, el semen u otro líquido corporal de una persona infectada. Es una enfermedad de transmisión sexual. La hepatitis B puede ser una infección grave que puede causar lesiones hepáticas, lo que puede producir cáncer.[11,12]

Hepatitis C

La hepatitis C es motivo de preocupación de los países industrializados y en desarrollo.[13]

La enfermedad hepática por hepatitis C varía en gravedad, desde una enfermedad leve que dura unas pocas semanas hasta una enfermedad grave, crónica que ataca el hígado. La hepatitis C es producto de la infección por el VHC, que se transmite principalmente por el contacto con la sangre de una persona infectada. La hepatitis C puede ser aguda o crónica.[10] La mayoría de las personas con hepatitis C presenta una infección crónica que puede producir cicatrices en el hígado llamada cirrosis. En los bancos de sangre se analiza toda la sangre donada para detectar la hepatitis B y la hepatitis C; esto reduce, en gran medida, el riesgo de contraer el virus por medio de transfusiones o productos sanguíneos.[10,12,14,15]

Hepatitis D

La causa de la hepatitis D es el VHD. Una persona solo puede contraer hepatitis D si ya está infectada por hepatitis B. Se transmite por el contacto con sangre infectada, agujas sucias y relaciones sexuales sin protección con una persona con VHD. La hepatitis D produce inflamación del hígado.[16,17]

Hepatitis E

La causa de la hepatitis E es el virus de la hepatitis E. La hepatitis E se puede trasmitir por contacto oral o anal, o por beber agua potable contaminada.[18] Este tipo de hepatitis no se presenta a menudo en los Estados Unidos.

Hepatitis G

La infección crónica por hepatitis G no se relaciona con CHC en portadores o no portadores del antígeno de superficie positivo de hepatitis B.[19,20]

Factores de riesgo

Hepatitis B y C

La hepatitis B crónica y la hepatitis C crónica (HCC) se consideran los principales factores mundiales que aumentan el riesgo de CHC; el riesgo es mayor en presencia de coinfecciones.[21-26] La incidencia de CHC en personas con hepatitis crónica alcanza 0,46% por año. En Estados Unidos, la hepatitis B crónica y la HCC representan alrededor de 30 a 40% de los casos de CHC. Se ha estudiado el agotamiento de hierro a largo plazo en pacientes de HCC como una modalidad para reducir el riesgo de avance a un CHC.[27] El agotamiento de hierro mejora las concentraciones séricas de alanina aminotransferasa y el daño oxidativo al ADN hepático. En un estudio de cohortes, a los pacientes cuyas biopsias revelaron la presencia de HCC con fibrosis hepática moderada se les dividió en dos grupos. Los pacientes en el grupo A (n = 35) se sometieron a una flebotomía semanal (200 g) hasta que llegaron a un estado de deficiencia de hierro leve, seguida de una flebotomía mensual de mantenimiento de 44 a 144 meses (mediana, 107 meses) y se les aconsejó una alimentación baja en hierro (5 a 7 mg de hierro por día).[27] En el grupo B (n = 40) se incluyó a los pacientes de CHC que se negaron a recibir la terapia de agotamiento de hierro. Ambos grupos incluyeron a pacientes que no lograron responder a la terapia anterior con interferón (ITF) o que tenían afecciones en las que el ITF estaba contraindicado. Las tasas de hepatocarcinogenia en los grupos A y B fueron de 5,7 y 17,5% al final del quinto año, y de 8,6 y 39% a los 10 años, respectivamente.[27]

Cirrosis y otros factores

La cirrosis es un factor de riesgo del CHC, independientemente de su etiología.[21,22] El riesgo anual de CHC en las personas con cirrosis es de 1 a 6%.[23] Otros factores de riesgo son hemocromatosis, deficiencia de alfa-1 antitripsina, glucogenosis, porfiria cutánea tardía, tirosinemia y enfermedad de Wilson [2] pero, con poca frecuencia, cirrosis biliar.[28] Las aflatoxinas, que son micotoxinas que se forman por ciertas especies de Aspergillus, son un contaminante frecuente de cereales y frutos secos que no se almacenan correctamente. En algunas partes de África, la incidencia alta de CHC en los seres humanos puede obedecer a la ingestión de alimentos contaminados por aflatoxinas. Sin embargo, esta relación se confunde por la coexistencia frecuente de la infección por hepatitis B en esos grupos de la población. La exposición alta a las aflatoxinas se relaciona con la inactivación del gen supresor tumoral p53, pero las pruebas epidemiológicas de una relación causal son limitadas.[29] La etiología probable del CHC se resume en el Cuadro 3.[30]

Cuadro 3. Etiología probable del carcinoma hepatocelular
Factores causales  Áreas geográficas dominantes  
Virus de la hepatitis BAsia y África
Virus de la hepatitis CEuropa , Estados Unidos y Japón
AlcoholEuropa y Estados Unidos
AflatoxinasAsia oriental y África

Bibliografía
  1. Parkin DM, Whelan SL, Ferlay J, et al., eds.: Cancer Incidence in Five Continents. Volume VII. Lyon, France: International Agency for Research on Cancer, 1997. 

  2. Di Bisceglie AM, Carithers RL Jr, Gores GJ: Hepatocellular carcinoma. Hepatology 28 (4): 1161-5, 1998.  [PUBMED Abstract]

  3. Altekruse SF, McGlynn KA, Reichman ME: Hepatocellular carcinoma incidence, mortality, and survival trends in the United States from 1975 to 2005. J Clin Oncol 27 (9): 1485-91, 2009.  [PUBMED Abstract]

  4. American Cancer Society: Cancer Facts and Figures 2014. Atlanta, Ga: American Cancer Society, 2014. Available online. Last accessed May 21, 2014. 

  5. Howlader N, Noone AM, Krapcho M, et al., eds.: SEER Cancer Statistics Review, 1975-2008. Bethesda, Md: National Cancer Institute, 2011. Also available online. Last accessed November 7, 2014. 

  6. Russo MW, Jacobson IM: Hepatocellular cancer: screening, surveillance, and prevention. In: Kelsen DP, Daly JM, Kern SE, et al., eds.: Gastrointestinal Oncology: Principles and Practices. Philadelphia, Pa: Lippincott, Williams and Wilkins, 2002, pp 559-568. 

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  9. Fiore AE, Wasley A, Bell BP, et al.: Prevention of hepatitis A through active or passive immunization: recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP). MMWR Recomm Rep 55 (RR-7): 1-23, 2006.  [PUBMED Abstract]

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