|
Otros cánceres poco comunes de la niñez
Síndrome de neoplasia endocrina múltiple
Cáncer de la piel (melanoma, carcinoma de células basales y de células escamosas)
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica
Cordoma
Cáncer de sitio primario desconocido
Entre los demás cánceres poco comunes de la niñez se encuentran el síndrome de
neoplasia endocrina múltiple, el cáncer de la piel, cordoma y cáncer de sitio primario desconocido. El
pronóstico, el diagnóstico, la estadificación y el tratamiento de estos otros
cánceres poco comunes de la niñez se examinan más abajo.
Síndrome de neoplasia endocrina múltiple
Estos síndromes son trastornos familiares que se caracterizan por
transformaciones neoplásicas en más de un órgano endocrino.[1] Entre estas
transformaciones figuran la hiperplasia, los adenomas benignos y los carcinomas.
Son trastornos genéticos distintos con presentaciones clínicas características
que se les llama neoplasia endocrina múltiple (MEN, por sus siglas en inglés) 1, MEN 2a y MEN 2b. Hay otro
complejo al cual denominamos el complejo de Carney, que se relaciona con la
MEN relacionada con tumores del corazón y la
piel.[2]
El síndrome de MEN 1, también llamado síndrome de Werner, puede involucrar
tumores de la glándula pituitaria, la paratiroidea y estructuras suprarrenales,
gástricas y pancreáticas, que pueden segregar hormonas como insulina. El gen
para este síndrome está situado en el cromosoma 11q13. Las pruebas de mutación deben combinarse con exámenes de detección clínicos en aquellos pacientes y sus familiares sobre de quienes se tienen pruebas de que están "en riesgo" de MEN 1.[3]El síndrome MEN 2a
(Síndrome de Sipple) se relaciona con los carcinomas medulares de la tiroides,
hiperplasias de la paratiroidea, adenomas y feocromocitomas. El síndrome de MEN 2b
se relaciona con carcinoma medular tiroideo, hiperplasia de las paratiroideas,
adenomas, feocromocitoma, neuromas mucosos y ganglioneuromas.[4,5] Los
pacientes con el síndrome de MEN 2b pueden ser de talle esbelto y tener
extremidades largas y delgadas, paladar de arco alto, y pectus excavatum o pes
cavus. La cara puede caracterizarse por labios gruesos a causa de neuromas
mucosos. Estos pacientes también se pueden identificar haciendo la prueba de
estimulación pentagastrina o por análisis genético preselectivo en las familias
que se sabe que están afectadas.
Una mutación de línea germinal en el oncogén ret (receptor tirosina-cinasa) en el cromosoma 10q11.2 es el responsable de la multiplicación descontrolada de las células en el carcinoma tiroideo medular relacionado con los síndromes MEN 2a y MEN 2b.[6-8] El manejo actual del cáncer tiroideo medular en niños provenientes de familia con el síndrome de MEN 2 dependen de la detección presintomática de la mutación del gen proto-oncogén ret que es responsable de la enfermedad. Los niños con Men 2a deben someterse a una tiroidectomía total profiláctica entre cinco y ocho años de edad.[8-12] Los familiares de pacientes con MEN 2a deben someterse a análisis genéticos durante las etapas tempranas de la infancia, antes de 5 años de edad. Los portadores deben someterse a una tiroidectomía total con autotrasplante de una glándula paratiroidea a cierta edad, dependiendo del tipo de mutación que se encuentre.[13-15] Debido al aumento en cuanto a virulencia del carcinoma tiroideo medular en niños con MEN 2b, se recomienda que estos niños se sometan a una tiroidectomía profiláctica durante la infancia.[10,16] Se recomienda la extirpación completa de la glándula tiroidea como procedimiento adecuado en el manejo quirúrgico del cáncer medular de la tiroidea en niños, ya que hay una incidencia alta de enfermedad bilateral.
La enfermedad de Hirschsprung ha estado relacionada con el surgimiento de tumores neuroendocrinos tales como el carcinoma tiroideo medular. Se han podido detectar mutaciones desarticulantes de la línea germinal RET, hasta en un 50% de los pacientes con la enfermedad familiar de Hirschsprung y con menor frecuencia en su forma esporádica. Con muy poca frecuencia se informa de una cosegregación de la enfermedad de Hirschsprung y fenotipo del carcinoma tiroideo medular, pero estos individuos por lo general presentan una mutación en el RET exon 10. Se ha recomendado que los pacientes con enfermedad de Hirschsprung sean sometidos a un examen de detección de la mutación en el RET exon 10 y se considere el realizar una tiroidectomía profiláctica si se descubre dicha mutación.[17]
El complejo de Carney comprende la relación de la enfermedad corticosuprarrenal
ganglionar pigmentada primaria con el nevo azul de la piel y la mucosa, y una
variedad de otros tumores endocrinos y no endocrinos. Puede haber mixomas del corazón, la
piel o la mama y tumores nacidos en la vaina de los nervios periféricos.[2,18] Las manifestaciones en la cabeza y el cuello no son raras.[18]
El resultado de los pacientes con síndrome de MEN 1 generalmente es bueno
mientras se obtenga tratamiento adecuado para los tumores paratiroideo,
pancreáticos y pituitarios. El resultado para los pacientes con el síndrome de
MEN 2a también es bueno generalmente, pero existe la posibilidad de recidiva del carcinoma medular de la tiroides y del feocromocitoma.[19-21] Los pacientes que tienen el síndrome de MEN 2b tienen el peor resultado primeramente debido a un carcinoma tiroideo medular de crecimiento más rápido. La tiroidectomía profiláctica tiene el potencial de mejorar los resultados en MEN 2b, pero hasta la fecha no se ha publicado ningún informe sobre los resultados a largo plazo. En los pacientes con el complejo de Carney, el pronóstico dependerá de la frecuencia de la recidiva de los mixomas cardíacos y de la piel y otros tumores.
Cáncer de la piel (melanoma, carcinoma de células basales y de células escamosas)
Se cree que el melanoma es el cáncer de la piel más común en los niños, seguido
de los carcinomas de células basales y de células escamosas (SCC, por sus siglas en inglés).[22-29] La
incidencia de melanoma en los niños y adolescentes representa aproximadamente 1% de los nuevos casos de melanoma que se diagnostican cada año en este
país. En la mayoría de las instancias, el melanoma en la población pediátrica es similar
al de los adultos con relación al sitio de presentación, los síntomas, la
descripción, la diseminación y el pronóstico, pero el grosor no parece tener importancia pronóstica.[28,30] El melanoma puede crecer más rápidamente en los niños prepubescentes que en individuos mayores y puede presentar características clínicas más atípicas en los niños que en los adultos.[31,32] Los análisis del National Cancer Data Base identificaron 3.159 pacientes entre uno y diecinueve años con melanoma. La mayor parte de dichos pacientes (90%) tenían 10 años o más. Se observaron más niñas (56%) que niños. Mientras más jóvenes y más alto el estadio, peor fue el pronóstico.[30]
La mayor causa de cáncer de la piel de cualquier tipo es la exposición a los
rayos ultravioletas de la luz solar.[33-36] Otras causas pueden estar
relacionadas con la carcinogénesis química, exposición a la radiación,
inmunodeficiencia o inmunodepresión. La persona que tiene mayor probabilidad de
desarrollar un melanoma se quema fácilmente al sol, tiene dificultad para
broncearse al sol y generalmente tiene pelo claro, ojos azules y piel pálida. En
todo el mundo, hay una incidencia creciente de cánceres cutáneos, tanto melanoma
como no melanoma. El melanoma presenta como una lesión oscura relativamente plana
que puede crecer, penetrar la piel o metastatizar.
Los melanomas pueden ser congénitos.[25] A veces se asocian con grandes
manchas negras congénitas, conocidas como nevo melanocítico,[37] que pueden cubrir el
tronco y los muslos.[38-40] Los melanomas también pueden desarrollarse en individuos
con xerodermia pigmentosa, un raro trastorno recesivo caracterizado por
sensibilidad extrema a la luz del sol, queratosis y varias manifestaciones
neurológicas. Los individuos con xerodermia pigmentosa pueden también
desarrollar otros cánceres de la piel, incluso los SCC o
de células basales.[26] Los niños con inmunodeficiencias hereditarias tienen
mayor riesgo de contraer un melanoma durante su vida.
La melanosis neurocutánea es una afección poco común que se asocia con nevos
congénitos múltiples o grandes de la piel y depósitos de melanina dentro del
sistema nervioso central. Estos depósitos pueden detectarse por imaginería de
resonancia magnética del cerebro o de la médula espinal. Los nevos displásicos
ocurren en 5% de la población estadounidense aproximadamente y son
precursores potenciales del melanoma.[26] Los individuos con lunares atípicos
que incluyen lesiones abultadas que pueden sangrar y varios tonos de color
(como, marrón, canela, rosado, negro) corren mayor riesgo de contraer melanoma y tener hijos afectados por estas lesiones premalignas.
Los carcinomas de células basales aparecen por lo general en forma de bultos
elevados o de lesiones ulceradas, comúnmente en áreas de exposición previa al
sol. Estos tumores puede ser múltiples y empeoran con la radioterapia.[41] El síndrome de carcinoma de células basales nevoide (síndrome de Gorlin) es un trastorno poco común con una predisposición al desarrollo temprano de neoplasmas, incluso al carcinoma de células basales, fibroma ovárico y meduloblastoma desmoplásico.[42-45] El SCC
suele presentar como lesiones rojizas con grados variantes de escamas o costras y
una apariencia semejante a eccema, infecciones, trauma o psoriasis.
Para determinar el diagnóstico del cáncer de piel es necesario hacer una
biopsia o escisión. El diagnóstico es necesario para tomar decisiones
adicionales acerca del tratamiento. El carcinoma de células basales y el de
células escamosas son, por lo general, curables con cirugía sola, pero el
tratamiento del melanoma requiere mayor consideración porque tiene potencial de
metastatizar. La cirugía para el melanoma depende de su tamaño, el sitio donde se
encuentra, el grado de invasión y la diseminación metastásica o el estadio del
tumor.[26] Puede ser necesario hacer una escisión amplia con injerto de la
piel. La recomendación actual es que la resección quirúrgica incluya un margen de
2 cm de profundidad para las lesiones de melanoma y examen de los ganglios
linfáticos regionales que drenan en el sitio del melanoma. Este procedimiento
puede requerir que se inyecte un radioisótopo, se siga su distribución y entonces
se realice la escisión de los ganglios linfáticos regionales relacionados (técnica
de biopsia de ganglios linfáticos centinelas [SLN, por sus siglas en inglés]).[46,47] Exige la inyección de un colorante azul
vital y un radioisótopo en la piel para determinar las características del
drenaje ganglionar. La disección de los ganglios linfáticos es necesaria si los
ganglios centinelas están afectados por el tumor; sin embargo, si la enfermedad
no se ha diseminado más allá de los ganglios linfáticos, se puede recomendar
terapia adyuvante con interferón-α-2b solo durante un periodo de un año.[26,48,49] El encontrar del ganglio linfático regional asociado con el tumor (mediante una biopsia de SLN) puede aclarar también la sospecha de melanoma en situaciones diagnósticamente difíciles como el nevo Spitz con atipia significativa en el sitio primario.[46]
Sin embargo, con base en los informes sobre las lesiones melanocíticas clínicamente benignas que comprometen los ganglios linfáticos, no resulta claro el valor pronóstico de la biopsia SLN.[50] Las biopsias SLN han mostrado un aumento en la frecuencia de nevo ganglionar benigno, que puede imitar metástasis de melanoma y, por tanto, puede provocar posibles problemas diagnósticos y terapéuticos.[51] Para los individuos con enfermedad metastásica, se ha propuesto una combinación
de cisplatino, vinblastina, carboxamida de imidazol, interleucina-2 (IL2) e interferón-α-2b.[26]
La supervivencia en general a cinco años de los niños y adolescentes con melanoma es aproximadamente 91%.[52] La mayoría de los niños y adolescentes presentan una enfermedad localizada (68%–78%) y tienen un resultado excelente (96% de supervivencia a cinco años). En un estudio del Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER, por sus siglas en inglés), la supervivencia a cinco años para aquellos con metástasis nodal o distante fue 77% y 57%, respectivamente.[52] Anteriormente, se ha informado que el pronóstico para los niños y adolescentes con melanoma, es similar al de los adultos con un estadio similar de la enfermedad, con el pronóstico dependiendo del grosor del tumor y la distancia de la diseminación en el momento del diagnóstico.[53,54] Sin embargo, los resultados que se notaron en niños y adolescentes en el estudio SEER son substancialmente mejores en aquellos con metástasis nodal o distante, que los resultados en los adultos en estadios similares. Un estudio comparó a pacientes jóvenes (≤20 años) con pacientes adultos y encontró una incidencia mayor de metástasis en los ganglios linfáticos en los pacientes jóvenes versus un pareo de casos entre pacientes adultos (18% vs. 10%), pero las tasas de supervivencia específica a los casos a los 10 años fueron similares entre los dos grupos (89% y 79%, respectivamente).[55] Se desconoce la razón de esta diferencia, aunque se ha especulado que en los niños, algunos casos se clasificaron como estadio III con base en lo que pudo haber sido un nevo intranodal.[50] Entre los factores relacionados con la supervivencia más precaria a causa de un melanoma, se incluye el género masculino, ubicación desfavorable del tumor primario y metástasis regionales o distantes.[52] Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre el Tratamiento del cáncer de la piel.
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica
Hay dos ensayos sobre el melanoma disponibles para pacientes de 10 años o más de edad. Ambos ensayos son ensayos mixtos adultos/pediátricos.
-
E1697 (ECOG):[56] ensayo en fase III de cuatro semanas con interferón-α-2b de dosis alta con melanoma en estadios T3 a T4 o N1.
-
S0008 (SWOG):[57] ensayo en fase III con interferón α-2b de dosis alta versus cisplatino, vinblastina y dacarbazina más IL-2 en pacientes con melanoma de riesgo alto.
Cordoma
El cordoma es un tumor poco común que se origina de restos del notocordio dentro del clivus, espina vertebral, o sacro. La frecuencia en los Estados Unidos es aproximadamente de un caso por un millón de personas al año. En los niños y adolescentes de los Estados Unidos de América, los cordomas se originan con mayor frecuencia en el clivus, especialmente en las mujeres, en vez de en el sacro, el cual es más común entre los hombres adultos.[58] Los pacientes generalmente se presentan con dolor, con deficiencias neurológicas o sin estas como el deterioro craneal o en otro nervio. El diagnóstico es claro cuando se presentan células fisalíferas (aparentan estar cubiertas con burbujas de jabón) específicas. Algunas veces, el diagnóstico diferencial resulta difícil e incluye el cordoma y el condrosarcoma desdiferenciado. El tratamiento estándar incluye cirugía, la cual no resulta curativa generalmente debido a la dificultad en obtener márgenes claros, y radioterapia externa. Los mejores resultados se han obtenido mediante el uso de la terapia de haz de radiación con protones,[59,60] pero esta solo está en el presente disponible en Loma Linda, California y Boston, Massachussets. Las recidivas son generalmente locales pero pueden incluir metástasis distante pulmonar u ósea. Los niños menores de 5 años pueden presentar un pronóstico más precario que los pacientes mayores.[61,62] La tasa de supervivencia en niños y adolescentes es cerca de un 50% a los cuatro años de recibir un diagnóstico.[62] No se tiene conocimiento de un fármaco citotóxico eficaz o quimioterapia combinada para esta enfermedad, pero hay un informe sobre regresión temporal después del tratamiento con ifosfamida y doxorrubicina en un niño de 19 meses.[63]
Cáncer de sitio primario desconocido
Estos cánceres presentan como un cáncer metastásico en el cual no se puede
determinar el sitio preciso del tumor primario.[64] Por ejemplo, los ganglios
linfáticos en la base del cráneo se pueden dilatar en relación con un tumor que
puede estar en la cara o en el cuero cabelludo, pero que no es evidente ni en el
examen físico ni por imaginería radiográfica. Por lo tanto, las técnicas
modernas de imaginería pueden indicar la diseminación de la enfermedad pero no su
ubicación primaria. Los tumores como adenocarcinomas, melanomas y los tumores
embrionarios como los rabdomiosarcomas y los neuroblastomas pueden presentar de esta
manera.
A causa de que la incidencia de los tipos de tumores está relacionada con la edad, las histologías embrionarias son más comunes en los niños.
Para todos los pacientes que presentan con tumores de sitio primario desconocido,
el tratamiento debe tener en cuenta la patología del tumor y debe ser apropiado
para el tipo general de cáncer, independientemente del lugar o lugares
afectados.[64] Tan pronto como sea posible deben iniciarse los tratamientos de
quimioterapia y radioterapia correctos y pertinentes a la categoría general de
carcinoma o sarcoma, según la histología, los síntomas y la diseminación del
tumor.
Bibliografía
-
de Krijger RR: Endocrine tumor syndromes in infancy and childhood. Endocr Pathol 15 (3): 223-6, 2004.
[PUBMED Abstract]
-
Carney JA, Young WF: Primary pigmented nodular adrenocortical disease and its associated conditions. Endocrinologist 2: 6-21, 1992.
-
Field M, Shanley S, Kirk J: Inherited cancer susceptibility syndromes in paediatric practice. J Paediatr Child Health 43 (4): 219-29, 2007.
[PUBMED Abstract]
-
Skinner MA, DeBenedetti MK, Moley JF, et al.: Medullary thyroid carcinoma in children with multiple endocrine neoplasia types 2A and 2B. J Pediatr Surg 31 (1): 177-81; discussion 181-2, 1996.
[PUBMED Abstract]
-
Brauckhoff M, Gimm O, Weiss CL, et al.: Multiple endocrine neoplasia 2B syndrome due to codon 918 mutation: clinical manifestation and course in early and late onset disease. World J Surg 28 (12): 1305-11, 2004.
[PUBMED Abstract]
-
Sanso GE, Domene HM, Garcia R, et al.: Very early detection of RET proto-oncogene mutation is crucial for preventive thyroidectomy in multiple endocrine neoplasia type 2 children: presence of C-cell malignant disease in asymptomatic carriers. Cancer 94 (2): 323-30, 2002.
[PUBMED Abstract]
-
Alsanea O, Clark OH: Familial thyroid cancer. Curr Opin Oncol 13 (1): 44-51, 2001.
[PUBMED Abstract]
-
Fitze G: Management of patients with hereditary medullary thyroid carcinoma. Eur J Pediatr Surg 14 (6): 375-83, 2004.
[PUBMED Abstract]
-
Skinner MA, Moley JA, Dilley WG, et al.: Prophylactic thyroidectomy in multiple endocrine neoplasia type 2A. N Engl J Med 353 (11): 1105-13, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Skinner MA: Management of hereditary thyroid cancer in children. Surg Oncol 12 (2): 101-4, 2003.
[PUBMED Abstract]
-
Learoyd DL, Gosnell J, Elston MS, et al.: Experience of prophylactic thyroidectomy in multiple endocrine neoplasia type 2A kindreds with RET codon 804 mutations. Clin Endocrinol (Oxf) 63 (6): 636-41, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Guillem JG, Wood WC, Moley JF, et al.: ASCO/SSO review of current role of risk-reducing surgery in common hereditary cancer syndromes. J Clin Oncol 24 (28): 4642-60, 2006.
[PUBMED Abstract]
-
Heizmann O, Haecker FM, Zumsteg U, et al.: Presymptomatic thyroidectomy in multiple endocrine neoplasia 2a. Eur J Surg Oncol 32 (1): 98-102, 2006.
[PUBMED Abstract]
-
Frank-Raue K, Buhr H, Dralle H, et al.: Long-term outcome in 46 gene carriers of hereditary medullary thyroid carcinoma after prophylactic thyroidectomy: impact of individual RET genotype. Eur J Endocrinol 155 (2): 229-36, 2006.
[PUBMED Abstract]
-
Piolat C, Dyon JF, Sturm N, et al.: Very early prophylactic thyroid surgery for infants with a mutation of the RET proto-oncogene at codon 634: evaluation of the implementation of international guidelines for MEN type 2 in a single centre. Clin Endocrinol (Oxf) 65 (1): 118-24, 2006.
[PUBMED Abstract]
-
Leboulleux S, Travagli JP, Caillou B, et al.: Medullary thyroid carcinoma as part of a multiple endocrine neoplasia type 2B syndrome: influence of the stage on the clinical course. Cancer 94 (1): 44-50, 2002.
[PUBMED Abstract]
-
Skába R, Dvoráková S, Václavíková E, et al.: The risk of medullary thyroid carcinoma in patients with Hirschsprung's disease. Pediatr Surg Int 22 (12): 991-5, 2006.
[PUBMED Abstract]
-
Ryan MW, Cunningham S, Xiao SY: Maxillary sinus melanoma as the presenting feature of Carney complex. Int J Pediatr Otorhinolaryngol 72 (3): 405-8, 2008.
[PUBMED Abstract]
-
Lallier M, St-Vil D, Giroux M, et al.: Prophylactic thyroidectomy for medullary thyroid carcinoma in gene carriers of MEN2 syndrome. J Pediatr Surg 33 (6): 846-8, 1998.
[PUBMED Abstract]
-
Dralle H, Gimm O, Simon D, et al.: Prophylactic thyroidectomy in 75 children and adolescents with hereditary medullary thyroid carcinoma: German and Austrian experience. World J Surg 22 (7): 744-50; discussion 750-1, 1998.
[PUBMED Abstract]
-
Skinner MA, Wells SA Jr: Medullary carcinoma of the thyroid gland and the MEN 2 syndromes. Semin Pediatr Surg 6 (3): 134-40, 1997.
[PUBMED Abstract]
-
Sasson M, Mallory SB: Malignant primary skin tumors in children. Curr Opin Pediatr 8 (4): 372-7, 1996.
[PUBMED Abstract]
-
Barnhill RL: Childhood melanoma. Semin Diagn Pathol 15 (3): 189-94, 1998.
[PUBMED Abstract]
-
Fishman C, Mihm MC Jr, Sober AJ: Diagnosis and management of nevi and cutaneous melanoma in infants and children. Clin Dermatol 20 (1): 44-50, 2002 Jan-Feb.
[PUBMED Abstract]
-
Hamre MR, Chuba P, Bakhshi S, et al.: Cutaneous melanoma in childhood and adolescence. Pediatr Hematol Oncol 19 (5): 309-17, 2002 Jul-Aug.
[PUBMED Abstract]
-
Ceballos PI, Ruiz-Maldonado R, Mihm MC Jr: Melanoma in children. N Engl J Med 332 (10): 656-62, 1995.
[PUBMED Abstract]
-
Schmid-Wendtner MH, Berking C, Baumert J, et al.: Cutaneous melanoma in childhood and adolescence: an analysis of 36 patients. J Am Acad Dermatol 46 (6): 874-9, 2002.
[PUBMED Abstract]
-
Pappo AS: Melanoma in children and adolescents. Eur J Cancer 39 (18): 2651-61, 2003.
[PUBMED Abstract]
-
Huynh PM, Grant-Kels JM, Grin CM: Childhood melanoma: update and treatment. Int J Dermatol 44 (9): 715-23, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Lange JR, Palis BE, Chang DC, et al.: Melanoma in children and teenagers: an analysis of patients from the National Cancer Data Base. J Clin Oncol 25 (11): 1363-8, 2007.
[PUBMED Abstract]
-
Mones JM, Ackerman AB: Melanomas in prepubescent children: review comprehensively, critique historically, criteria diagnostically, and course biologically. Am J Dermatopathol 25 (3): 223-38, 2003.
[PUBMED Abstract]
-
Ferrari A, Bono A, Baldi M, et al.: Does melanoma behave differently in younger children than in adults? A retrospective study of 33 cases of childhood melanoma from a single institution. Pediatrics 115 (3): 649-54, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Pappo AS, Kaste SC, Rao BN, et al.: Childhood melanoma. In: Balch CM, Houghton AN, Sober AJ, et al., eds.: Cutaneous Melanoma. 3rd ed., St. Louis, Mo: Quality Medical Publishing Inc., 1998, pp 175-186.
-
Heffernan AE, O'Sullivan A: Pediatric sun exposure. Nurse Pract 23 (7): 67-8, 71-8, 83-6, 1998.
[PUBMED Abstract]
-
Berg P, Lindelöf B: Differences in malignant melanoma between children and adolescents. A 35-year epidemiological study. Arch Dermatol 133 (3): 295-7, 1997.
[PUBMED Abstract]
-
Elwood JM, Jopson J: Melanoma and sun exposure: an overview of published studies. Int J Cancer 73 (2): 198-203, 1997.
[PUBMED Abstract]
-
Krengel S, Hauschild A, Schäfer T: Melanoma risk in congenital melanocytic naevi: a systematic review. Br J Dermatol 155 (1): 1-8, 2006.
[PUBMED Abstract]
-
Ka VS, Dusza SW, Halpern AC, et al.: The association between large congenital melanocytic naevi and cutaneous melanoma: preliminary findings from an Internet-based registry of 379 patients. Melanoma Res 15 (1): 61-7, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Zaal LH, Mooi WJ, Klip H, et al.: Risk of malignant transformation of congenital melanocytic nevi: a retrospective nationwide study from The Netherlands. Plast Reconstr Surg 116 (7): 1902-9, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Bett BJ: Large or multiple congenital melanocytic nevi: occurrence of cutaneous melanoma in 1008 persons. J Am Acad Dermatol 52 (5): 793-7, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Griffin JR, Cohen PR, Tschen JA, et al.: Basal cell carcinoma in childhood: case report and literature review. J Am Acad Dermatol 57 (5 Suppl): S97-102, 2007.
[PUBMED Abstract]
-
Gorlin RJ: Nevoid basal cell carcinoma syndrome. Dermatol Clin 13 (1): 113-25, 1995.
[PUBMED Abstract]
-
Kimonis VE, Goldstein AM, Pastakia B, et al.: Clinical manifestations in 105 persons with nevoid basal cell carcinoma syndrome. Am J Med Genet 69 (3): 299-308, 1997.
[PUBMED Abstract]
-
Amlashi SF, Riffaud L, Brassier G, et al.: Nevoid basal cell carcinoma syndrome: relation with desmoplastic medulloblastoma in infancy. A population-based study and review of the literature. Cancer 98 (3): 618-24, 2003.
[PUBMED Abstract]
-
Veenstra-Knol HE, Scheewe JH, van der Vlist GJ, et al.: Early recognition of basal cell naevus syndrome. Eur J Pediatr 164 (3): 126-30, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Pacella SJ, Lowe L, Bradford C, et al.: The utility of sentinel lymph node biopsy in head and neck melanoma in the pediatric population. Plast Reconstr Surg 112 (5): 1257-65, 2003.
[PUBMED Abstract]
-
Shah NC, Gerstle JT, Stuart M, et al.: Use of sentinel lymph node biopsy and high-dose interferon in pediatric patients with high-risk melanoma: the Hospital for Sick Children experience. J Pediatr Hematol Oncol 28 (8): 496-500, 2006.
[PUBMED Abstract]
-
Navid F, Furman WL, Fleming M, et al.: The feasibility of adjuvant interferon alpha-2b in children with high-risk melanoma. Cancer 103 (4): 780-7, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Chao MM, Schwartz JL, Wechsler DS, et al.: High-risk surgically resected pediatric melanoma and adjuvant interferon therapy. Pediatr Blood Cancer 44 (5): 441-8, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Roaten JB, Partrick DA, Bensard D, et al.: Survival in sentinel lymph node-positive pediatric melanoma. J Pediatr Surg 40 (6): 988-92; discussion 992, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Holt JB, Sangueza OP, Levine EA, et al.: Nodal melanocytic nevi in sentinel lymph nodes. Correlation with melanoma-associated cutaneous nevi. Am J Clin Pathol 121 (1): 58-63, 2004.
[PUBMED Abstract]
-
Strouse JJ, Fears TR, Tucker MA, et al.: Pediatric melanoma: risk factor and survival analysis of the surveillance, epidemiology and end results database. J Clin Oncol 23 (21): 4735-41, 2005.
[PUBMED Abstract]
-
Gibbs P, Moore A, Robinson W, et al.: Pediatric melanoma: are recent advances in the management of adult melanoma relevant to the pediatric population. J Pediatr Hematol Oncol 22 (5): 428-32, 2000 Sep-Oct.
[PUBMED Abstract]
-
Conti EM, Cercato MC, Gatta G, et al.: Childhood melanoma in Europe since 1978: a population-based survival study. Eur J Cancer 37 (6): 780-4, 2001.
[PUBMED Abstract]
-
Livestro DP, Kaine EM, Michaelson JS, et al.: Melanoma in the young: differences and similarities with adult melanoma: a case-matched controlled analysis. Cancer 110 (3): 614-24, 2007.
[PUBMED Abstract]
-
Agarwala SS, Eastern Cooperative Oncology Group: Phase III Randomized Adjuvant Study of High-Dose Interferon alfa-2b Therapy in Patients With Stage II or III Melanoma, ECOG-1697, Clinical trial, Active.
[PDQ Clinical Trial]
-
Flaherty LE, Southwest Oncology Group: Phase III Randomized Study of Interferon alfa Versus Cisplatin, Vinblastine, and Dacarbazine Plus Interferon alfa and Interleukin-2 in Patients With High-Risk Melanoma, SWOG-S0008, Clinical trial, Closed.
[PDQ Clinical Trial]
-
McMaster ML, Goldstein AM, Bromley CM, et al.: Chordoma: incidence and survival patterns in the United States, 1973-1995. Cancer Causes Control 12 (1): 1-11, 2001.
[PUBMED Abstract]
-
Hug EB, Sweeney RA, Nurre PM, et al.: Proton radiotherapy in management of pediatric base of skull tumors. Int J Radiat Oncol Biol Phys 52 (4): 1017-24, 2002.
[PUBMED Abstract]
-
Noël G, Habrand JL, Jauffret E, et al.: Radiation therapy for chordoma and chondrosarcoma of the skull base and the cervical spine. Prognostic factors and patterns of failure. Strahlenther Onkol 179 (4): 241-8, 2003.
[PUBMED Abstract]
-
Coffin CM, Swanson PE, Wick MR, et al.: Chordoma in childhood and adolescence. A clinicopathologic analysis of 12 cases. Arch Pathol Lab Med 117 (9): 927-33, 1993.
[PUBMED Abstract]
-
Borba LA, Al-Mefty O, Mrak RE, et al.: Cranial chordomas in children and adolescents. J Neurosurg 84 (4): 584-91, 1996.
[PUBMED Abstract]
-
Scimeca PG, James-Herry AG, Black KS, et al.: Chemotherapeutic treatment of malignant chordoma in children. J Pediatr Hematol Oncol 18 (2): 237-40, 1996.
[PUBMED Abstract]
-
Kuttesch JF Jr, Parham DM, Kaste SC, et al.: Embryonal malignancies of unknown primary origin in children. Cancer 75 (1): 115-21, 1995.
[PUBMED Abstract]
Volver Arriba
< Sección Anterior | Siguiente Sección > |