Cánceres abdominales
Carcinoma de la corteza suprarrenal
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica
Carcinoma de estómago
Cáncer de páncreas
Carcinoma colorrectal
Tumores carcinoides
Tumores del estroma gastrointestinal
Nota: algunas referencias bibliográficas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Los consejos de redacción del PDQ usan un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica 1.)
Los cánceres abdominales comprenden los tumores suprarrenales, los carcinomas estomacales, el cáncer de páncreas, los carcinomas colorrectales, los tumores carcinoides y los tumores del estroma gastrointestinal. A continuación, se exponen el pronóstico, el diagnóstico, el tratamiento y la estadificación de estos cánceres abdominales. Debe enfatizarse que estos cánceres no se ven con frecuencia en los pacientes menores de 15 años y la mayor parte de las pruebas se derivan de series de casos. (Para mayor información, consultar la sección Carcinoma de células renales 2 en el sumario del PDQ Tumor de Wilms y otros tumores renales infantiles 3.)
Carcinoma de la corteza suprarrenalLos tumores de la corteza suprarrenal se clasifican como carcinomas y adenomas.[1-6] Estos tumores se presentan a través de todo el grupo de edad pediátrica, inclusive en el feto y el recién nacido.[7] Los tumores adrenocorticales pueden tener actividad hormonal o ser inactivos. Por lo general, los adenomas son benignos, pero los carcinomas corticosuprarrenales secretan hormonas y pueden hacer que el paciente presente características masculinas independientemente de su sexo. Los pacientes pediátricos con carcinoma de la corteza suprarrenal frecuentemente padecen del síndrome de Li-Fraumeni, que es una afección hereditaria que predispone a los miembros de una familia a múltiples cánceres, como cáncer de mama, rabdomiosarcoma y osteosarcoma.[8] Se observaron diversas mutaciones del gen p53 relacionadas con el síndrome de Li-Fraumeni en niños con carcinoma corticosuprarrenal en América del Norte, mientras que en una población del sur de Brasil hay una mutación distintiva del p53 que predispone a la enfermedad.[1,9,10] Los niños con el síndrome de Beckwith-Wiedemann [11] o hemihipertrofia [12] corren un mayor riesgo de presentar un carcinoma de la corteza suprarrenal (así como un tumor de Wilms, un hepatoblastoma y otros cánceres poco comunes) durante los primeros años de vida. Otros síndromes constitucionales con predisposición a presentar tumores suprarrenales incluyen el MEN1, poliposis adenomatosa familiar y complejo de Carney.[10]
Estos tumores se diseminan localmente hasta los ganglios linfáticos y pueden afectar también los riñones, los pulmones, los huesos y el cerebro.[13] Si bien se debe intentar la extirpación quirúrgica, quizás no siempre sea posible si el tumor se diseminó ampliamente. El tratamiento adicional puede incluir el uso de una hormona artificial que bloquea los efectos masculinizantes del tumor,[14] o la quimioterapia con cisplatino, 5-fluorouracilo (5-FU) y etopósido.[4,15] Un análisis retrospectivo llevado a cabo en Italia y Alemania, identificó a 177 pacientes de carcinoma de la corteza suprarrenal. La supervivencia sin recidiva se prolongó de manera significativa mediante el uso de mitotano adyuvante. Se observó el beneficio con el uso de 1 a 3 gramos por día de mitotano y esto se relacionó con menos efectos tóxicos secundarios que con las dosis de 3 a 5 gramos por día.[16,17] El pronóstico para pacientes que tienen tumores pequeños completamente resecados es, por lo general, excelente, pero el pronóstico puede ser precario para pacientes que tienen tumores primarios grandes o enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico.[3,18] Se identificó el estadio del tumor como un factor pronóstico significativo en niños con tumores adrenocorticales. Siempre que sea posible, se debe intentar una rescisión quirúrgica en casos de recidiva local del tumor local y cuando el tumor invade la vena cava inferior.[19] Los tumores suprarrenales se pueden descubrir de manera imprevista (fortuitomas) y se deben evaluar a fondo.[20] (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del carcinoma de la corteza suprarrenal 4 en adultos.)
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica- COG-ARAR0332 5 (quimioterapia con base en el cisplatino o cirugía para el tratamiento de pacientes jóvenes con tumores adrenosuprarrenales: este ensayo del Grupo de oncología infantil evalúa el tratamiento de los tumores adrenocorticales con cirugía y disección de ganglio linfático. Los pacientes con enfermedad avanzada recibirán quimioterapia multifarmacológica. Los pacientes con enfermedad en estadio I o estadio II se someterán a resecado y muestreo de ganglio linfático retroperineal (I) o disección (II). Los pacientes con enfermedad en estadio III y estadio IV recibirán quimioterapia antes de la resección. La quimioterapia consiste en cisplatino, doxorrubicina, etopósido y mitotano oral.
Los tumores primarios gástricos son poco comunes en los niños y el carcinoma del estómago es todavía más inusual aún.[21] La frecuencia y la tasa de mortalidad del cáncer de estómago disminuyó en todo el mundo durante los últimos 50 años con la introducción de las prácticas de preservación de los alimentos tales como la refrigeración.[22] Este tumor se debe distinguir de otras afecciones como el linfoma no Hodgkin, el tumor carcinoide maligno, el leiomiosarcoma y diversas afecciones o tumores estomacales benignos.[21] Los síntomas incluyen un dolor impreciso en el abdomen superior, que puede estar relacionado con apetito deficiente y pérdida de peso. Muchas personas se vuelven anémicas pero, por lo demás, no muestran ningún síntoma antes de que se presente la diseminación metastásica. Otros síntomas pueden incluir náusea, vómitos, cambios de los hábitos intestinales, apetito deficiente, debilidad e infección por Helicobacter pilori.[23] Se puede utilizar la endoscopia con fibra óptica para visualizar el tumor o para tomar una muestra para realizar una biopsia a fin de confirmar el diagnóstico. Esta confirmación también puede incluir una radiografía del aparato digestivo superior.
El tratamiento debe incluir la escisión quirúrgica con márgenes amplios. Cuando la resección quirúrgica no es completa, se puede utilizar la radioterapia junto con fármacos quimioterapéuticos como el 5-FU y el irinotecán.[24] Otros fármacos que pueden resultar valiosos son las nitrosoureas, con cisplatino o sin este, el etopósido, la doxorrubicina o la mitomicina C.
El pronóstico depende del grado de la enfermedad en el momento del diagnóstico y del éxito del tratamiento apropiado para la situación clínica.[25] Debido a que el cáncer del estómago es tan poco frecuente en el grupo de edad pediátrica, hay muy poca información acerca del desenlace clínico del tratamiento de niños. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del cáncer del estómago 6 en adultos.)
Cáncer de páncreasLos tumores pancreáticos son poco frecuentes en los niños y los adolescentes y conllevan un pronóstico variable.[26-28] En esta categoría general se incluyen tumores que pueden nacer en cualquier sitio del páncreas. Los cánceres del páncreas se pueden clasificar como adenocarcinomas, carcinomas de células escamosas, carcinomas de células acinosas, liposarcomas, linfomas, papilocarcinomas quísticos, blastomas pancreáticos, e insulinomas, glucagonomas y gastrinomas malignos.[29-31] Se notificaron varios casos de tumor neuroectodérmico primitivo del páncreas en niños y adultos jóvenes.[32] La mayoría de los tumores pancreáticos no segregan hormonas, aunque algunos segregan insulina, que puede producir síntomas de debilidad, fatiga, hipoglicemia y coma.[29,33] Si el tumor interfiere con la función normal de las células del islote de Langerhans, los pacientes pueden sufrir de diarrea acuosa o anomalías en el equilibrio salino. Tanto el carcinoma de páncreas como el blastoma pancreático pueden elaborar hormonas activas y se pueden relacionar con una masa abdominal, emaciación y dolor.[34-36] A veces, se obstruye la cabeza del páncreas, esto se relaciona con ictericia y hemorragia gastrointestinal. Se notificó una elevación de la α-fetoproteína en el pancreatoblastoma.[37,38] Se ha informado que el pancreatoblastoma está relacionado con el síndrome Beckwith-Wiedemann y el síndrome de Cushing.[39,40]
La neoplasia pseudopapilar sólida del páncreas es un tumor poco frecuente y de malignidad limítrofe que se notificó en niños, pero que se presenta con mayor frecuencia en mujeres jóvenes.[41-44] El tratamiento consiste en una resección completa del tumor (en condiciones ideales, sin biopsia). Se puede presentar metástasis pero, en general, el pronóstico es bueno después de la cirugía sola.[45,46]; [47][Grado de comprobación: 3iiDi]
El diagnóstico de los tumores pancreáticos suele establecerse por biopsia, utilizando laparotomía o una cirugía de invasión mínima (como la laparoscopia). El diagnóstico se puede lograr solamente después de descartar diversas lesiones benignas y cancerosas. El tratamiento incluye diversos procedimientos quirúrgicos para extirpar el páncreas y el duodeno, o para extirpar parte del páncreas. Generalmente, es posible obtener una resección completa y es muy probable que se obtenga una supervivencia a largo plazo, aunque el pancreatoblastoma tiene una tasa alta de recidiva.[30,37]; [48][Grado de comprobación: 3iiA] Se desconoce la eficacia de la radioterapia para los pacientes pediátricos. La quimioterapia puede resultar útil en el tratamiento del carcinoma pancreático localizado o metastásico. La combinación de cisplatina y doxorrubicina generó respuestas en el pancreatoblastoma antes de la resección del tumor.[49,50] Los tratamientos posoperatorios con cisplatino, doxorrubicina, ifosfamida y etopósido también produjeron respuestas en pacientes con pancreatoblastoma.[51][Grado de comprobación: 3iiiA] Otros fármacos que pueden tener valor en este tratamiento son el 5-FU, la estreptozotocina, la mitomicina C, el carboplatino, la gemcitabina y el irinotecán. Las tasas de respuesta y de supervivencia por lo general no son favorables. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del cáncer del páncreas 7.)
Carcinoma colorrectalEn los Estados Unidos, los casos de carcinoma del intestino grueso pediátrico son poco frecuentes: solo se ve un caso por año por cada millón de personas menores de 20 años de edad.[52] Entre cuarenta y 60% de los tumores en niños surgen en el lado derecho, en contraste con los de los adultos, que exhiben prevalencia de tumores en el lado izquierdo.[53] A menudo, el cáncer del colon infantil se suele relacionar con un síndrome de cáncer familiar.[54-56] Los miembros de las familias con antecedentes de poliposis intestinal familiar, que puede conducir a la formación de pólipos adenomatosos múltiples, correr mayor riesgo tienen mayor riesgo de presentar un carcinoma colorrectal.[57] Los pólipos juveniles no se relacionan con un aumento en la incidencia o el riesgo de cáncer.
La poliposis familiar se hereda como característica dominante, lo que confiere un grado alto de riesgo. El diagnóstico temprano y la remoción quirúrgica del colon eliminan el riesgo de presentar carcinomas del intestino grueso.[58] Sin embargo, hay carcinomas colorrectales que en los jóvenes se pueden relacionar con la mutación del gen coli adenomatous polyposis coli (APC), que también se relaciona con mayor riesgo de presentar tumores cerebrales y hepatoblastoma.[59] El síndrome familiar APC resulta de la mutación de un gen en el cromosoma 5q que normalmente suprime la proliferación de las células que revisten el intestino y la formación posterior de pólipos.[60] Un estudio en fase I, aleatorizado, controlado con placebo y doble ciego de niños en edades entre 10 y 14 años con poliposis adenomatosa familiar (PAF) mostró que la administración del celecoxib a una dosis de 16 mg/kg/día hasta por 3 meses, es segura. Con esta dosis, se observó una reducción significativa en el número de pólipos detectados en la colonoscopia.[61][Grado de comprobación: 1iiDiv] La función del celecoxib en el manejo de la PAF es desconocida. Otro gen supresor tumoral en el cromosoma 18 se relaciona con la evolución de los pólipos a una forma maligna. Los carcinomas múltiples del colon también se relacionan con la evolución de los pólipos a una forma maligna, la neurofibromatosis de tipo I y con otros síndromes menos frecuentes.[62]
Los tipos histológicos del cáncer colorrectal incluyen adenocarcinomas, adenocarcinomas mucinosos o coloides, adenocarcinomas de células en anillo de sello y tumores escirrosos. La mayoría de los tumores en el grupo de edad pediátrica son carcinomas que elaboran mucina,[52,63,64] mientras que solo alrededor de 15% de las lesiones adultas presentan esta histología. Los tumores de los pacientes más jóvenes con esta variante histológica pueden responder menos a la quimioterapia. Estos tumores surgen en la superficie del intestino, por lo general en el sitio de un pólipo adenomatoso. El tumor se puede diseminar hacia la capa muscular que rodea el intestino o puede perforar el intestino completamente y sembrarse a través de los espacios que lo rodean, como la grasa intraabdominal, los ganglios linfáticos, el hígado, los ovarios y la superficie de otros recodos del intestino. Puede haber una alta incidencia de metástasis que compromete la pelvis o los ovarios en las niñas.[65]
El carcinoma colorrectal se suele presentar con síntomas relacionados con el sitio del tumor.[63] Los cambios en los hábitos intestinales se relacionan con tumores del recto y el colon inferior. Los tumores del colon derecho pueden causar síntomas más sutiles, pero con frecuencia se relacionan con una masa abdominal, pérdida de peso, disminución del apetito y sangre en deposiciones. Cualquier tumor que cause una obstrucción completa del intestino grueso puede provocar la perforación del intestino y diseminar las células del tumor dentro de la cavidad abdominal.
Debido a su poca frecuencia, el carcinoma colorrectal se diagnostica muy pocas veces en un paciente pediátrico; sin embargo, los síntomas gastrointestinales imprecisos deben poner sobre aviso al médico para que investigue esta posibilidad. Los estudios diagnósticos que pueden ser valiosos en estos casos son el examen de las heces fecales en busca de sangre oculta, estudios de las funciones hepática y renal, medición del antígeno carcinoembrionario y varios estudios de médicos mediante imágenes, e incluso un examen directo mediante la colonoscopía para detectar pólipos en el intestino grueso. Otros estudios radiográficos convencionales son el enema de bario o endoscopía con cápsula de vídeo seguidos de una tomografía computarizada del tórax y exploraciones óseas.[65-67]
La mayoría de los pacientes presentan pruebas de enfermedad metastásica,[63] ya sea en forma de tumor macroscópico o de depósitos microscópicos en los ganglios linfáticos, en la superficie del intestino o en los órganos intraabdominales.[64,68] La escisión quirúrgica completa es el factor pronóstico más importante y debe ser el objetivo principal del cirujano, pero en la mayoría de las situaciones esto es imposible; la remoción de grandes porciones de tumor produce escaso beneficio para las personas con enfermedad metastásica extensa.[52] Por lo general, la mayoría de los pacientes con enfermedad metastásica microscópica evolucionan hacia la enfermedad metastásica macroscópica; pocas personas con enfermedad macroscópica sobreviven por mucho tiempo.
El tratamiento actual incluye el uso de radiación para los tumores rectales y del colon inferior, junto con la quimioterapia a base de 5-FU con leucovorina.[69] Otro fármaco que puede resultar valioso es el irinotecán.[63][Grado de comprobación: 3iiiA] No se determinó que el interferón-α administrado junto con 5-FU y leucovorina ofrezca un beneficio significativo.[70] (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del cáncer del colon 8 en adultos y Tratamiento del cáncer del recto 9 en adultos.)
Tumores carcinoidesEstos tumores, al igual que los adenomas bronquiales, pueden ser benignos o malignos, y pueden afectar el revestimiento del pulmón, los intestinos delgado y grueso o hígado.[71-76] Aunque la mayoría de las lesiones son benignas, algunas hacen metástasis.[77] La mayoría de los tumores carcinoides del apéndice se descubren accidentalmente durante una apendicetomía y son tumores pequeños, localizados; la apendectomía simple es el tratamiento preferido.[78,79] El tratamiento habitual para tratar tumores más grandes (>2 cm de diámetro) o los tumores que se diseminaron hasta los ganglios locales es la cecectomía o, con escasa frecuencia, la hemicolectomía. Se ha tornado aceptable la práctica de resecar el colon derecho completo de los pacientes de tumores carcinoides grandes del apéndice (>2 cm de diámetro) o de tumores que se diseminaron hasta los ganglios; sin embargo, esta práctica aún resulta polémica.[80] El tratamiento de los tumores carcinoides metastásicos del intestino grueso o del estómago es más complicado y exige un tratamiento similar al que se emplea para el carcinoma colorrectal. El síndrome carcinoide de excreción excesiva de somatostatina se caracteriza por enrojecimiento de la piel, presión sanguínea lábil y diseminación metastásica del tumor hasta el hígado.[77] Los síntomas se pueden aliviar mediante la administración de análogos de la somatostatina, que están disponibles en fórmulas de acción rápida o prolongada.[81] (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tumores carcinoides gastrointestinales 10.)
Tumores del estroma gastrointestinalLos tumores del estroma gastrointestinal (TEGI) son las neoplasias mesenquimatosas más comunes del tracto gastrointestinal que se presentan en adultos.[82] Estos tumores son poco frecuentes en los niños. aproximadamente 2% de todos los TEGI se presentan en niños y adultos jóvenes;[83-85] en una serie, los TEGI pediátricos comprendieron el 2,5% de todos los sarcomas de tejido blando no rabdomiosarcomatosos.[86] Anteriormente, estos tumores se diagnosticaron como leiomiomas, leiomiosarcomas y leiomioblastomas. Los TEGI surgen dentro del contexto de cuatro síndromes de predisposición tumoral:
- La tríada de Carney es un síndrome que se caracteriza por la presentación de TEGI , condroma pulmonar y paragangliomas. Además, cerca del 20% de los pacientes presentan adenomas suprarrenales y 10% presentan leiomiomas esofágicos. Los TEGI son las lesiones más comunes (75%). A la fecha, no se ha encontrado en estos pacientes ninguna secuencia de mutación no codificante de KIT, PDGFR, o de los genes SDH.[85,87]
- El síndrome de Carney-Stratakis se caracteriza por paraganglioma y TEGI debido a las mutaciones de la línea germinal en los genes B, C y D de la succinata deshidrogenasa.[88]
- Neurofibromatosis tipo 1 (NF1).[89]
- TEGI familiar.[90,91]
Aproximadamente 10% de los pacientes pediátricos con TEGI están relacionados con la tríada de Carney o el síndrome Carney-Stratakis y cuentan con un pronóstico mejor.[91] El TEGI familiar y el TEGI relacionado con el NF1 se presenta en pacientes mayores de 40 años.[89,90]
Los pacientes pediátricos de TEGI por lo general son niñas (74%) cuyos tumores se localizan con mayor frecuencia en el estómago (85%).[91] Histológicamente, entre los TEGI pediátricos predomina una morfología celular epitelioide o epitelioide/fusiforme y, a diferencia de los TEGI adultos, su tasa mitótica no parece predecir con precisión el comportamiento clínico.[91,92] La mayoría de los pacientes pediátricos de TEGI presentan durante la segunda década de vida, sangrado gastrointestinal relacionado con la anemia. Además, el TEGI tienen una propensión alta a la multifocalidad (23%) y a la metástasis ganglionar.[91,93] Estas características podrían ser las responsables de la alta incidencia de recidiva local vista en esta población. El TEGI pediátrico es biológicamente diferente del TEGI en adultos. Las mutaciones activantes en el KIT y el PDGFA, vistas en un 90% de los adultos con TEGI, solo están presentes en el 11% de los TEGI pediátricos;[91,93,94] a diferencia del mutante KIT en los TEGI, presentan cambios cromosómicos en gran escala, mínimos.[94] Se ha mostrado que la expresión del receptor del factor de crecimiento 1 tipo insulina (IGF1R) es significativamente mayor y de mayor amplitud en el TEGI pediátrico tipo silvestre cuando se compara con el TEGI en adultos, indicando que la administración de un inhibidor IGF1R podría ser beneficioso desde el punto de vista terapéutico, en estos pacientes.[95]
Una vez se establece el diagnóstico de TEGI pediátrico, se recomienda que los pacientes sean vistos en centros con experiencia en el tratamiento de TEGI y que las muestras estén sujetas al análisis de la mutación.[96] Ante la presencia de mutaciones KIT o PDGFR se podrían seguir las pautas que han sido publicadas para adultos para el manejo de estos tumores. Para la mayoría de los pacientes pediátricos con TEGI de tipo silvestre, sin embargo, se recomienda un resecado quirúrgico completo de la enfermedad localizada siempre y cuando esto se pueda lograr sin morbilidad significativa (es decir, gastrectomía). Dado el curso poco activo de la enfermedad en los pacientes pediátricos, resulta razonable suspender cualquier cirugía extensa y mutilante y observar de forma cuidadosa a los niños con enfermedad asintomática localmente recidivante o no resecable.[91] Un ensayo clínico aleatorio mostró que la administración de mesilato de imatinib adyuvante mejoró la supervivencia sin complicaciones en los pacientes adultos de TEGI. Sin embargo, debido a que no se ha conducido ningún ensayo pediátrico y que los tumores en la infancia podrían ser menos sensibles al mesilato de imatinib, no se puede recomendar el uso de este fármaco en un entorno adyuvante de TEGI pediátrico.[97] En los pacientes que evolucionan o presentan síntomas, se demanda un ensayo clínico con mesilato de imatinib.[91,98,99] La experiencia con este fármaco en el TEGI pediátrico es muy limitada. En una revisión de 10 pacientes que fueron tratados con mesilato de imatinib, un paciente experimentó una respuesta parcial y tres pacientes tenía una enfermedad estable.[91] En otro estudio, la acción clínica del sunitinib en seis niños con TEGI resistentes al imatinib, se reveló como una respuesta parcial y cinco enfermedades estables.[100][Grado de comprobación: 3iiDiii]
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