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Craneofaringioma infantil: Tratamiento (PDQ®)

Índice

Información general sobre el craneofaringioma infantil

Los sumarios de tratamiento del PDQ sobre los tumores cerebrales infantiles se organizan principalmente de acuerdo con la clasificación de tumores del sistema nervioso establecida por la Organización Mundial de la Salud.[1,2] Para una descripción completa de la clasificación de los tumores del sistema nervioso y un enlace al sumario de tratamiento correspondiente a cada tipo de tumor cerebral, consultar el sumario del PDQ sobre Descripción del tratamiento de tumores de cerebro y de médula espinal infantiles.

Se han logrado mejoras notables en la supervivencia de niños y adolescentes con cáncer. Entre 1975 y 2010, la mortalidad por cáncer infantil disminuyó en más de 50%.[3] Los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer necesitan un seguimiento minucioso, ya que los efectos secundarios del tratamiento de cáncer pueden persistir, o presentarse meses o años después de este. (Para obtener información específica sobre la incidencia, el tipo y la vigilancia de los efectos tardíos en niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez).

Los tumores cerebrales primarios son un grupo diverso de enfermedades que, juntas, constituyen el tumor sólido más frecuente de la niñez. Los tumores cerebrales se clasifican según las características histológicas, pero la ubicación del tumor y su grado de diseminación son factores importantes que afectan el tratamiento y el pronóstico.

Los craneofaringiomas son tumores cerebrales infantiles inusuales. Se cree que su origen es congénito, que surgen de los remanentes ectodérmicos, de la hendidura de Rathke o de otro epitelio embrionario, y que ocurren con frecuencia en el área supraselar con una porción intraselar. Las imágenes por resonancia magnética (IRM) y tomografía computarizada (TC) se utilizan para el diagnóstico de los craneofaringiomas, pero, por lo general, se necesita la confirmación histológica antes del tratamiento. El tratamiento del craneofaringioma recién diagnosticado puede incluir una combinación de cirugía, radioterapia o drenaje quístico. El tratamiento del craneofaringioma recidivante depende del tratamiento inicial. Las tasas de supervivencia a 5 y 10 años, con independencia del tratamiento administrado, son superiores a 90%.

Incidencia

Los craneofaringiomas son relativamente infrecuentes, representan cerca de 6% de todos los tumores intracraneales infantiles.[4-6]

No se han identificado factores predisponentes.

Características anatómicas

Dibujo del interior del cerebro que muestra el ventrículo lateral, tercer ventrículo y cuarto ventrículo, cerebro, plexo coroides, hipotálamo, glándula pineal, hipófisis, nervio óptico, tienda, cerebelo, tronco encefálico, protuberancia, bulbo raquídeo y médula espinal.
Anatomía interna del cerebro, muestra la glándula pineal e hipófisis, el nervio óptico, los ventrículos (muestra el líquido cefalorraquídeo en azul) y otras partes del cerebro. La tienda del cerebelo separa el cerebro del cerebelo. La región infratentorial (fosa posterior) está debajo de la tienda del cerebelo que contiene el tronco cerebral, el cerebelo y el cuarto ventrículo. La región supratentorial está por encima de la tienda del cerebelo y señala la región que contiene el cerebro.

Presentación clínica

Los craneofaringiomas se presentan en la región hipofisaria y pueden afectar la función endocrina. Además, debido a su cercanía con el quiasma y los nervios ópticos, pueden provocar alteraciones visuales. Algunos pacientes presentan hidrocefalia obstructiva por el crecimiento tumoral en el tercer ventrículo. Es extremadamente raro que el tumor se extienda a la fosa posterior; los pacientes podrían presentar cefalea, diplopía, ataxia e hipoacusia.[7]

Evaluación diagnóstica

Las exploraciones por imagen de tomografía computarizada y resonancia magnética a menudo permiten diagnosticar el craneofaringioma infantil y la mayor parte de los tumores muestran calcificaciones intratumorales y componentes sólidos y quísticos. No se realiza en forma rutinaria una prueba de IRM en el eje raquídeo.

Como los craneofaringiomas sin calcificación se pueden confundir con otros tipos de tumores, como el germinoma o el astrocitoma hipotalámico o quiasmático, puede ser necesario realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico.[8]

Además de las pruebas por imágenes, a menudo se somete a los pacientes a pruebas de funcionamiento endocrino y a un examen visual formal que incluya la evaluación del campo visual.

Pronóstico

Independientemente de la modalidad de tratamiento, a largo plazo la supervivencia sin complicaciones en los niños es de aproximadamente 85%,[5,6] con tasas de supervivencia general a 5 y 10 años superiores a 90%.[9-12]

Bibliografía

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Clasificación histopatológica del craneofaringioma infantil

Los craneofaringiomas son benignos desde el punto de vista histológico y, con frecuencia, se presentan en la región supraselar con una porción intraselar. Pueden ser invasivos a nivel local y, normalmente, no producen metástasis cerebrales a distancia; sin embargo, los craneofaringiomas pueden recidivar después del tratamiento inicial.

Los craneofaringiomas se clasifican en uno de los siguientes tipos:

  • Adamantinomatoso: el craneofaringioma adamantinomatoso es el tipo más frecuente en los niños.[1] Normalmente, estos tumores se componen de una porción sólida formada por nidos y trabéculas de células tumorales epiteliales con calcificación abundante y un componente quístico lleno de un líquido oscuro y aceitoso. También es característica la queratina húmeda. Los craneofaringiomas adamantinomatosos son más dinámicos a nivel local que los tumores papilares y tienen una tasa de recidiva significativamente mayor.[2] Se encuentran mutaciones génicas activantes de la betacatenina en prácticamente todos los tumores adamantinomatosos.[3,4]
  • Papilar: se observan mutaciones en BRAF V600E en casi todos los craneofaringiomas papilares.[4] Los craneofaringiomas papilares se presentan principalmente en adultos.

Bibliografía

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Información sobre los estadios del craneofaringioma infantil

Por lo general, no se aplica un sistema de estadificación para los craneofaringiomas infantiles. Para fines de tratamiento, los pacientes se clasifican según presenten una enfermedad recién diagnosticada o una enfermedad recidivante.

Aspectos generales de las opciones de tratamiento del craneofaringioma infantil

Cuadro 1. Opciones de tratamiento del craneofaringioma infantil
Grupo de tratamiento Opciones de tratamiento
Craneofaringioma infantil recién diagnosticado Cirugía radical, con radioterapia o sin esta
Resección subtotal con radioterapia
Drenaje del quiste primario con radioterapia o sin esta
Craneofaringioma infantil recidivante Cirugía
Radioterapia, incluso la radiocirugía
Instilación intracavitaria de P-32 radioactivo, bleomicina o interferón-α en caso de recidiva quística
Interferón sistémico

Tratamiento del craneofaringioma infantil recién diagnosticado

Opciones de tratamiento del craneofaringioma infantil recién diagnosticado

No hay consenso acerca del tratamiento óptimo del craneofaringioma recién diagnosticado, en parte, debido a la falta de ensayos prospectivos aleatorizados en los que se comparen diferentes opciones de tratamiento. El tratamiento se debe personalizar con base en los siguientes factores:

  • Tamaño del tumor.
  • Localización del tumor.
  • Extensión del tumor.
  • Posibilidad de toxicidad a corto y largo plazo.

Las opciones de tratamiento para el craneofaringioma infantil recién diagnosticado son las siguientes:

Cirugía radical, con radioterapia o sin esta

Como estos tumores son benignos desde el punto de vista histológico, tal vez sea posible extirpar todo el tumor visible y con ello lograr un control de la enfermedad a largo plazo.[1][Grado de comprobación: 3iA];[2][Grado de comprobación: 3iiiB]; [3][Grado de comprobación: 3iiiC] Se ha informado de una tasa de supervivencia sin avance (SSA) a 5 años de alrededor de 65%.[4] La resección macroscópica total, a menudo, reviste un desafío técnico mayor debido a que el tumor está rodeado por estructuras vitales como el quiasma y los nervios ópticos, la arteria carótida y sus ramificaciones, el hipotálamo y el tercer par craneal. Estas estructuras pueden restringir la capacidad de extirpar el tumor completo.

Se han descrito múltiples métodos quirúrgicos; la elección depende del tamaño, la ubicación y la extensión tumoral. Los métodos quirúrgicos radicales son los siguientes:

  • Acceso transesfenoidal: El acceso transesfenoidal es posible para algunos tumores pequeños ubicados totalmente dentro la silla turca.[5][Grado de comprobación: 3iiiC] La creación de métodos intranasales ampliados con visualización endoscópica ha permitido que se utilice cada vez más esta vía de acceso, incluso para tumores infantiles voluminosos, lo que es similar a la experiencia en adultos.[6] Cuando es imposible utilizar una vía de acceso intranasal, se necesita una craneotomía.
  • Craneotomía: Como se mencionó, la resección macroscópica total puede implicar un desafío técnico mayor debido a que el tumor está rodeado por estructuras vitales. Con frecuencia, el cirujano tiene una visibilidad limitada de las regiones hipotalámica y selar, y después de la operación pueden quedar porciones de la masa que dan cuenta de algunas recidivas. Casi todos los craneofaringiomas están adheridos al tallo hipofisario y, de los pacientes que se someten a cirugía radical, prácticamente todos necesitarán sustitución de hormonas hipofisarias con múltiples medicamentos de por vida.[2,7]

    Las complicaciones de la cirugía radical son las siguientes:

    • Obesidad, que puede ser mortal.[8] El uso de métodos quirúrgicos que preservan el hipotálamo puede disminuir la obesidad posoperatoria sin aumentar la recidiva tumoral.[9][Grado de comprobación: 3iiDi]
    • Tratamiento hormonal sustitutivo.[10]
    • Problemas graves de conducta.[10]
    • Ceguera.
    • Convulsiones.
    • Fuga de líquido cefalorraquídeo.
    • Seudoaneurismas.
    • Dificultad para mover los ojos.
    • Muerte por hemorragia intraoperatoria, lesión hipotalámica o accidente cerebrovascular (infrecuentes).

Si el cirujano indica que el tumor no se extirpó por completo o si en las imágenes posoperatorias se observa un craneofaringioma residual, se puede recomendar radioterapia para prevenir un avance temprano.[11][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Se realizan controles periódicos con imágenes de resonancia magnética a lo largo de varios años tras la cirugía radical debido a la posibilidad de recidiva tumoral.

Resección subtotal con radioterapia

Las metas de la cirugía subtotal son establecer el diagnóstico, drenar cualquier quiste y descomprimir los nervios ópticos. No se intenta extraer el tumor del tallo hipofisario o del hipotálamo a fin de reducir los efectos tardíos relacionados con la cirugía radical.[9]

Después de la operación es frecuente que se administre radioterapia, con tasas de supervivencia sin avance a los 5 años de 70 a 90% [4,12];[13][Grado de comprobación: 3iDiii] y tasas de supervivencia general a 10 años superiores a 90%.[14][Grado de comprobación: 3iiA]; [15][Grado de comprobación: 3iiiDiii] La radioterapia convencional es de radiación con haz externo fraccionada, con dosis recomendadas de 54 a 55 Gy en fracciones de 1,8-Gy.[16] Se puede observar agrandamiento pasajero del quiste poco después de la radioterapia pero, en general, se resuelve sin más intervención.[17][Grado de comprobación: 3iDiv]

En una revisión sistemática de 109 informes en los que se describió la extensión de la resección, se encontró que la resección subtotal con radioterapia produjo tasas de control tumoral semejantes a las de la resección macroscópica total. También se notificó que el uso de ambos métodos se asoció con tasas más altas de supervivencia sin avance que la resección subtotal sola.[15][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Las complicaciones quirúrgicas son menos probables con la resección subtotal que con la cirugía radical. Las complicaciones de la radioterapia son las siguientes:

  • Pérdida de la función hormonal hipofisaria.
  • Disfunción cognitiva.
  • Presentación de accidentes cerebrovasculares tardíos y anomalías vasculares.
  • Ceguera tardía.
  • Formación de tumores secundarios.
  • Transformación maligna del tumor primario dentro del campo de radiación (infrecuente).[18,19]

Las tecnologías de radiación más recientes, como la terapia de intensidad modulada con protones, puede reducir la dispersión durante la irradiación a todo el encéfalo y a todo el cuerpo y lograr proteger los tejidos sanos. Se desconoce si dichas tecnologías disminuyen los efectos tardíos de la radiación.[13,20,21]

El avance tumoral sigue siendo una preocupación y, por lo general, no es posible repetir la dosis de radiación. En determinados casos, la radioterapia estereotáctica se puede administrar como una sola dosis grande de radiación dirigida a un campo pequeño.[22][Grado de comprobación: 3iC] La proximidad del craneofaringioma con estructuras vitales, en especial los nervios ópticos, limita estas opciones para tumores muy pequeños que se encuentran dentro de la silla turca.[23][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Drenaje del quiste primario, con radioterapia o sin esta

Para los craneofaringiomas quísticos grandes, una alternativa valiosa de tratamiento puede ser la implantación estereotáctica o abierta de un catéter intraquístico con un depósito subcutáneo, particularmente en niños menores de tres años y en aquellos con tumores quísticos recidivantes tras la cirugía inicial. Los beneficios son el alivio temporal de la presión por líquido mediante drenajes seriados, y en algunos casos, la instilación intraquística de sustancias esclerosantes como medio para aplazar u obviar la radioterapia. Este procedimiento también puede permitir que el cirujano lleve a cabo un método de dos pasos: primero el drenaje del quiste a través del catéter implantado a fin de aliviar la presión y los síntomas de las complicaciones y, luego, la extirpación el tumor o la radioterapia.[24]

Bibliografía

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Tratamiento del craneofaringioma infantil recidivante

Opciones de tratamiento del craneofaringioma infantil recidivante

La recidiva del craneofaringioma se presenta en aproximadamente 35% de los pacientes con independencia del tratamiento primario.[1]

Las opciones de tratamiento para el craneofaringioma infantil recidivante son las siguientes:

  1. Cirugía.
  2. Radioterapia, incluso radiocirugía.
  3. Instilación intracavitaria de P-32 radiactivo, bleomicina o interferón-α en caso de recidiva quística.
  4. Interferón sistémico.

El manejo del craneofaringioma recidivante se determina en gran parte por el tratamiento previo. Los intentos repetidos de resección macroscópica total son difíciles y es menos frecuente que se logre el control de la enfermedad a largo plazo.[2][Grado de comprobación: 3iiiDi] Las complicaciones son más frecuentes que con la cirugía inicial.[3][Grado de comprobación: 3iiiDi] La radioterapia de haz externo es una opción si no se empleó antes, esto incluye considerar la radiocirugía en determinadas circunstancias.[4][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Las recidivas quísticas se pueden tratar con la instilación intracavitaria de diversas sustancias mediante administración estereotáctica o colocación de un catéter de Ommaya.[5] Estas sustancias son, entre otras, el P-32 radioactivo u otros compuestos radioactivos,[6,7]; [8][Grado de comprobación: 2A], la bleomicina,[9]; [10][Grado de comprobación: 3iiiDiii] y el interferón-α.[11]; [12][Grado de comprobación: 3iiiB] Estas estrategias han resultado útiles en ciertos casos y su uso produce un riesgo bajo de complicaciones. Sin embargo, ninguno de estos métodos mostró ser eficaz contra las porciones sólidas del tumor.

Aunque, en general, no se utiliza tratamiento sistémico, en una serie pequeña se observó que el uso subcutáneo de interferón α-2b pegilado para el manejo de las recidivas quísticas puede proporcionar respuestas duraderas.[13][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Opciones de tratamiento en evaluación clínica para el craneofaringioma infantil recidivante

A continuación, se presenta un ejemplo de un ensayo clínico nacional o institucional en curso. Para más información sobre los ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.

  • PBTC-039 (NCT01964300) (Peginterferon Alfa-2b in Treating Younger Patients With Craniopharyngioma That is Recurrent or Cannot Be Removed By Surgery): este es un ensayo clínico de fase ll en niños, el que se evalúa la eficacia del peginterferón α-2b para el tratamiento del craneofaringioma recidivante o que no se puede extirpar mediante cirugía. A este ensayo le precede un ensayo pequeño (N = 5) de la experiencia con peginterferón α-2b en una sola institución, en el cual se observaron respuestas completas prolongadas en algunos pacientes.[13]

Bibliografía

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Efectos tardíos en los pacientes tratados por craneofaringioma infantil

Los aspectos de calidad de vida son importantes en este grupo de pacientes y son difíciles de generalizar debido a las diversas modalidades de tratamiento.

Los efectos tardíos del tratamiento para el craneofaringioma infantil son los siguientes:

  • Alteraciones conductuales y mnemónicas. Aunque el coeficiente intelectual generalmente se mantiene, son habituales las alteraciones conductuales y las alteraciones mnemónicas atribuidas al lóbulo frontal y al hipotálamo.[1] Los pacientes con compromiso hipotalámico mostraron deterioro de la memoria y del funcionamiento ejecutivo.[2]
  • Pérdida de visión.
  • Anomalías endocrinas. Las anomalías endocrinas producen la necesidad casi universal de sustitución endocrina con hormonas hipofisarias múltiples por el resto de la vida.[3-5][Grado de comprobación: 3iiiC] En un informe reciente, se indicó que los adultos sometidos por largo tiempo a la sustitución con hormona del crecimiento por un craneofaringioma infantil con compromiso hipotalámico tenían riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular.[6]
  • Obesidad, que puede ser mortal.[7]
  • Vasculopatías y neoplasias subsiguientes. La irradiación local puede producir vasculopatías y neoplasias subsiguientes.[8]

Para obtener información específica sobre la incidencia, el tipo y la vigilancia de los efectos tardíos en los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.

Bibliografía

  1. Winkfield KM, Tsai HK, Yao X, et al.: Long-term clinical outcomes following treatment of childhood craniopharyngioma. Pediatr Blood Cancer 56 (7): 1120-6, 2011. [PUBMED Abstract]
  2. Özyurt J, Thiel CM, Lorenzen A, et al.: Neuropsychological outcome in patients with childhood craniopharyngioma and hypothalamic involvement. J Pediatr 164 (4): 876-881.e4, 2014. [PUBMED Abstract]
  3. Vinchon M, Weill J, Delestret I, et al.: Craniopharyngioma and hypothalamic obesity in children. Childs Nerv Syst 25 (3): 347-52, 2009. [PUBMED Abstract]
  4. Dolson EP, Conklin HM, Li C, et al.: Predicting behavioral problems in craniopharyngioma survivors after conformal radiation therapy. Pediatr Blood Cancer 52 (7): 860-4, 2009. [PUBMED Abstract]
  5. Kawamata T, Amano K, Aihara Y, et al.: Optimal treatment strategy for craniopharyngiomas based on long-term functional outcomes of recent and past treatment modalities. Neurosurg Rev 33 (1): 71-81, 2010. [PUBMED Abstract]
  6. Holmer H, Ekman B, Björk J, et al.: Hypothalamic involvement predicts cardiovascular risk in adults with childhood onset craniopharyngioma on long-term GH therapy. Eur J Endocrinol 161 (5): 671-9, 2009. [PUBMED Abstract]
  7. Elowe-Gruau E, Beltrand J, Brauner R, et al.: Childhood craniopharyngioma: hypothalamus-sparing surgery decreases the risk of obesity. J Clin Endocrinol Metab 98 (6): 2376-82, 2013. [PUBMED Abstract]
  8. Kiehna EN, Merchant TE: Radiation therapy for pediatric craniopharyngioma. Neurosurg Focus 28 (4): E10, 2010. [PUBMED Abstract]

Modificaciones a este sumario (03/27/2015)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

El formato de este sumario se cambió.

Este sumario se revisó ampliamente.

Este sumario está redactado y mantenido por el Consejo Editorial sobre Tratamientos Pediátricos del PDQ, que es editorialmente independiente del NCI. El sumario refleja una revisión independiente de la bibliografía y no representa una declaración de políticas del NCI o de los NIH. Para mayor información sobre las políticas de los sumarios y la función de los consejos editoriales del PDQ que mantienen los sumarios del PDQ, consultar en Información sobre este sumario del PDQ y la página sobre Banco de datos de información de cáncer (PDQ®).

Información sobre este sumario del PDQ

Propósito de este sumario

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud provee información integral, revisada por expertos, con base en los datos probatorios sobre el tratamiento del craneofaringioma infantil. Su propósito es servir como fuente de información y ayuda para los médicos que atienden a pacientes de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.

Revisores y actualizaciones

El Consejo Editorial sobre Tratamientos Pediátricos del PDQ revisa y actualiza regularmente este sumario a medida que es necesario, el cual es editorialmente independiente del Instituto Nacional del Cáncer. El sumario refleja un revisión independiente de la literatura médica y no representa la política del Instituto Nacional del Cáncer o los Institutos Nacionales de la Salud.

Los miembros de este Consejo revisan mensualmente los artículos recién publicados para determinar si un artículo debería:

  • discutirse en una reunión,
  • citarse incluyendo el texto, o
  • sustituir o actualizar un artículo ya citado.

Los cambios en los sumarios se deciden por medio de un proceso de consenso durante el que los miembros del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se debe incluir el artículo en el sumario.

Los revisores principales del sumario sobre Craneofaringioma infantil son:

  • Kenneth J. Cohen, MD, MBA (Sidney Kimmel Comprehensive Cancer Center at Johns Hopkins Hospital)
  • Karen J. Marcus, MD (Dana-Farber Cancer Institute/Boston Children's Hospital)
  • Roger J. Packer, MD (Children's National Medical Center)
  • Malcolm A. Smith, MD, PhD (National Cancer Institute)

Cualquier comentario o pregunta sobre el contenido de este sumario se debe enviar a la página del Internet Cancer.gov/espanol del NCI utilizando el Formulario de comunicación (Contact Form). Se solicita no comunicarse con los miembros del Consejo para presentar preguntas o comentarios sobre los sumarios. Los miembros del Consejo no responderán preguntas individuales.

Grados de comprobación científica

Algunas referencias bibliográficas en este sumario vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadísticos que sustentan el uso de intervenciones o abordajes específicos. El Consejo Editorial sobre Tratamientos Pediátricos del PDQ utiliza un sistema formal de jerarquización de la medicina factual para establecer las designaciones del grado de comprobación científica.

Permisos para el uso de este sumario

PDQ es una marca registrada. Aunque el contenido de los documentos del PDQ se puede usar libremente como texto, este no se puede identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI a menos que se reproduzca en su totalidad y se actualice regularmente. Sin embargo, se permitirá que un autor escriba una oración como, por ejemplo, “El sumario con información sobre el cáncer del PDQ del NCI sobre prevención del cáncer de mama indica los siguientes riesgos de manera suscinta: [incluir fragmento del sumario]”.

El formato preferido para una referencia bibliográfica de este sumario del PDQ es el siguiente:

National Cancer Institute: PDQ® Craneofaringioma infantil. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Última actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://www.cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/craneo-infantil/Healthprofessional. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

Las imágenes incluidas en este sumario se usan con permiso del autor, el artista o la casa editorial para su sola inclusión en los sumarios del PDQ. El permiso para usar las imágenes fuera del contexto de información del PDQ se debe obtener del propietario; el Instituto Nacional del Cáncer no lo puede otorgar. Para mayor información sobre el uso de las gráficas de este sumario, así como de muchas otras imágenes relacionadas con el cáncer, consultar Visual Online, una colección de más de 2.000 imágenes científicas.

Cláusula sobre el descargo de responsabilidad

Con base en la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se pueden describir como “estándar” o “bajo evaluación clínica”. Estas clasificaciones no se deben utilizar como base para determinar reembolsos. Para mayor información sobre cobertura de seguros, consultar la página Cómo hacer frente al cáncer disponible en Cancer.gov.

Para mayor información

En Cancer.gov/espanol, se ofrece más información sobre cómo comunicarse o recibir ayuda en la página ¿En qué podemos ayudarle?. Las preguntas también se pueden enviar por correo electrónico utilizando el Formulario de comunicación.

Obtenga más información del NCI

Llame al 1-800-4-CANCER

Para obtener más información, las personas que residen en los Estados Unidos pueden llamar gratis al Servicio de Información del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237), de lunes a viernes de 8:00 a. m. a 8:00 p. m, hora del Este. Un especialista en información sobre el cáncer estará disponible para responder a sus preguntas.

Escríbanos

Para obtener información del NCI, sírvase escribir a la siguiente dirección:

  • NCI Public Inquiries Office
  • 9609 Medical Center Dr.
  • Room 2E532 MSC 9760
  • Bethesda, MD 20892-9760

Busque en el portal de Internet del NCI

El portal de Internet del NCI provee acceso en línea a información sobre el cáncer, ensayos clínicos, y otros portales de Internet u organizaciones que ofrecen servicios de apoyo y recursos para los pacientes con cáncer y sus familias. Para una búsqueda rápida, use la casilla de búsqueda en la esquina superior derecha de cada página Web. Los resultados de una gama amplia de términos buscados incluirán una lista de las “Mejores Opciones,” páginas web que son escogidas de forma editorial que se asemejan bastante al término que usted busca.

Hay muchos lugares donde las personas pueden obtener materiales e información sobre tratamientos para el cáncer y servicios. Los hospitales pueden tener información sobre instituciones o regionales que ofrecen información sobre ayuda financiera, transporte de ida y vuelta para recibir tratamiento, atención en el hogar y sobre cómo abordar otros problemas relacionados con el tratamiento del cáncer.

Publicaciones

El NCI tiene folletos y otros materiales para pacientes, profesionales de la salud y el público en general. Estas publicaciones describen los diferentes tipos de cáncer, los métodos para tratarlo, pautas para hacerle frente e información sobre ensayos clínicos. Algunas publicaciones proveen información sobre las diferentes pruebas de detección del cáncer, sus causas y cómo prevenirlo, además de estadísticas e información sobre actividades de investigación llevadas a cabo en el NCI. Los materiales del NCI sobre estos y otros temas, se pueden solicitar en línea al Servicio de Localización de Publicaciones del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute Publications Locator) o imprimirse directamente. Estos materiales también se pueden solicitar con una llamada gratuita al Servicio de Información sobre el Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute's Cancer Information Service) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237).

  • Actualización: 27 de marzo de 2015