Craneofaringioma infantil: Tratamiento (PDQ®)–Versión para profesionales de salud

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Información general sobre el craneofaringioma infantil

Los sumarios de tratamiento del PDQ sobre los tumores cerebrales infantiles se organizan principalmente de acuerdo con la clasificación de tumores del sistema nervioso establecida por la Organización Mundial de la Salud.[1,2] Para una descripción completa de la clasificación de los tumores del sistema nervioso y un enlace al sumario de tratamiento correspondiente a cada tipo de tumor cerebral, consultar el sumario del PDQ sobre Descripción del tratamiento de tumores de encéfalo y de médula espinal infantiles.

Se han logrado mejoras notables en la supervivencia de niños y adolescentes con cáncer. Entre 1975 y 2010, la mortalidad por cáncer infantil disminuyó en más de 50 %.[3] Los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer necesitan un seguimiento minucioso, ya que los efectos secundarios del tratamiento de cáncer pueden persistir, o presentarse meses o años después de este. (Para obtener información específica sobre la incidencia, el tipo y la vigilancia de los efectos tardíos en niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez).

Los tumores cerebrales primarios son un grupo diverso de enfermedades que, juntas, constituyen el tumor sólido más frecuente de la niñez. Los tumores cerebrales se clasifican según las características histológicas, pero la ubicación del tumor y su grado de diseminación son factores importantes que afectan el tratamiento y el pronóstico.

Los craneofaringiomas son tumores cerebrales infantiles inusuales. Se cree que su origen es congénito, que surgen de los remanentes ectodérmicos, de la hendidura de Rathke o de otro epitelio embrionario, y que ocurren con frecuencia en el área supraselar con una porción intraselar. Las imágenes por resonancia magnética (IRM) y tomografía computarizada (TC) se utilizan para el diagnóstico de los craneofaringiomas, pero, por lo general, se necesita la confirmación histológica antes del tratamiento. El tratamiento del craneofaringioma recién diagnosticado puede incluir una combinación de cirugía, radioterapia o drenaje quístico. El tratamiento del craneofaringioma recidivante depende del tratamiento inicial. Las tasas de supervivencia a 5 y 10 años, con independencia del tratamiento administrado, son superiores a 90 %.

Incidencia

Los craneofaringiomas son relativamente infrecuentes, representan cerca de 6 % de todos los tumores intracraneales infantiles.[4-6]

No se han identificado factores predisponentes.

Características anatómicas

Ampliar Dibujo del interior del encéfalo que muestra la región supratentorial (la porción superior del encéfalo) y la fosa posterior o región infratentorial (la porción inferior y posterior del encéfalo). La región supratentorial contiene el cerebro, un ventrículo lateral, el tercer ventrículo, el plexo coroideo, el hipotálamo, la glándula pineal, la hipófisis y un nervio óptico. La fosa posterior o región infratentorial contiene el cerebelo, la tienda del cerebelo, el cuarto ventrículo y el tronco encefálico (protuberancia y  bulbo raquídeo). También se muestra el techo del mesencéfalo  y la médula espinal.
Anatomía interna del encéfalo, muestra la glándula pineal e hipófisis, el nervio óptico, los ventrículos (muestra el líquido cefalorraquídeo en azul) y otras partes del encéfalo. La tienda del cerebelo separa el cerebro del cerebelo. La región infratentorial (fosa posterior) está debajo de la tienda del cerebelo que contiene el tronco cerebral, el cerebelo y el cuarto ventrículo. La región supratentorial está por encima de la tienda del cerebelo y señala la región que contiene el cerebro.

Presentación clínica

Los craneofaringiomas se presentan en la región hipofisaria y pueden afectar la función endocrina. Además, debido a su cercanía con el quiasma y los nervios ópticos, pueden provocar alteraciones visuales. Algunos pacientes presentan hidrocefalia obstructiva por el crecimiento tumoral en el tercer ventrículo. Es extremadamente raro que el tumor se extienda a la fosa posterior; los pacientes podrían presentar cefalea, diplopía, ataxia e hipoacusia.[7]

Evaluación diagnóstica

Las exploraciones por imagen de tomografía computarizada y resonancia magnética a menudo permiten diagnosticar el craneofaringioma infantil y la mayor parte de los tumores muestran calcificaciones intratumorales y componentes sólidos y quísticos. No se realiza en forma rutinaria una prueba de IRM en el eje raquídeo.

Como los craneofaringiomas sin calcificación se pueden confundir con otros tipos de tumores, como el germinoma o el astrocitoma hipotalámico o quiasmático, puede ser necesario realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico.[8]

Además de las pruebas por imágenes, a menudo se somete a los pacientes a pruebas de funcionamiento endocrino y a un examen visual formal que incluya la evaluación del campo visual.

Pronóstico

Independientemente de la modalidad de tratamiento, a largo plazo la supervivencia sin complicaciones en los niños es de aproximadamente 85 %,[5,6] con tasas de supervivencia general a 5 y 10 años superiores a 90 %.[9-12]

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Clasificación histopatológica del craneofaringioma infantil

Los craneofaringiomas son benignos desde el punto de vista histológico y, con frecuencia, se presentan en la región supraselar con una porción intraselar. Pueden ser invasivos a nivel local y, normalmente, no producen metástasis cerebrales a distancia; sin embargo, los craneofaringiomas pueden recidivar después del tratamiento inicial.

Los craneofaringiomas se clasifican en uno de los siguientes tipos:

  • Adamantinomatoso: el craneofaringioma adamantinomatoso es el tipo más frecuente en los niños.[1] Normalmente, estos tumores se componen de una porción sólida formada por nidos y trabéculas de células tumorales epiteliales con calcificación abundante y un componente quístico lleno de un líquido oscuro y aceitoso. También es característica la queratina húmeda. Los craneofaringiomas adamantinomatosos son más invasores a nivel local que los tumores papilares y tienen una tasa de recidiva significativamente mayor.[2] Se encuentran mutaciones génicas activantes de la betacatenina en prácticamente todos los tumores adamantinomatosos.[3,4]
  • Papilar: se observan mutaciones en BRAF V600E en casi todos los craneofaringiomas papilares.[4] Los craneofaringiomas papilares se presentan principalmente en adultos.
Bibliografía
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Información sobre los estadios del craneofaringioma infantil

Por lo general, no se aplica un sistema de estadificación para los craneofaringiomas infantiles. Para fines de tratamiento, los pacientes se clasifican según presenten una enfermedad recién diagnosticada o una enfermedad recidivante.

Aspectos generales de las opciones de tratamiento del craneofaringioma infantil

Tratamiento del craneofaringioma infantil recién diagnosticado

Opciones de tratamiento del craneofaringioma infantil recién diagnosticado

No hay consenso acerca del tratamiento óptimo del craneofaringioma recién diagnosticado, en parte, debido a la falta de ensayos prospectivos aleatorizados en los que se comparen diferentes opciones de tratamiento. El tratamiento se debe personalizar con base en los siguientes factores:

  • Tamaño del tumor.
  • Localización del tumor.
  • Extensión del tumor.
  • Posibilidad de toxicidad a corto y largo plazo.

Las opciones de tratamiento para el craneofaringioma infantil recién diagnosticado son las siguientes:

Cirugía radical, con radioterapia o sin esta

Como estos tumores son benignos desde el punto de vista histológico, tal vez sea posible extirpar todo el tumor visible y con ello lograr un control de la enfermedad a largo plazo.[1][Grado de comprobación: 3iA];[2][Grado de comprobación: 3iiiB]; [3][Grado de comprobación: 3iiiC] Se ha informado de una tasa de supervivencia sin avance (SSA) a 5 años de alrededor de 65 %.[4] La resección macroscópica total, a menudo, reviste un desafío técnico mayor debido a que el tumor está rodeado por estructuras vitales como el quiasma y los nervios ópticos, la arteria carótida y sus ramificaciones, el hipotálamo y el tercer par craneal. Estas estructuras pueden restringir la capacidad de extirpar el tumor completo.

Se han descrito múltiples métodos quirúrgicos; la elección depende del tamaño, la ubicación y la extensión tumoral. Los métodos quirúrgicos radicales son los siguientes:

  • Acceso transesfenoidal: El acceso transesfenoidal es posible para algunos tumores pequeños ubicados totalmente dentro la silla turca.[5][Grado de comprobación: 3iiiC] La creación de métodos intranasales ampliados con visualización endoscópica ha permitido que se utilice cada vez más esta vía de acceso, incluso para tumores infantiles voluminosos, lo que es similar a la experiencia en adultos.[6] Cuando es imposible utilizar una vía de acceso intranasal, se necesita una craneotomía.
  • Craneotomía: Como se mencionó, la resección macroscópica total puede implicar un desafío técnico mayor debido a que el tumor está rodeado por estructuras vitales. Con frecuencia, el cirujano tiene una visibilidad limitada de las regiones hipotalámica y selar, y después de la operación pueden quedar porciones de la masa que dan cuenta de algunas recidivas. Casi todos los craneofaringiomas están adheridos al tallo hipofisario y, de los pacientes que se someten a cirugía radical, prácticamente todos necesitarán sustitución de hormonas hipofisarias con múltiples medicamentos de por vida.[2,7]

    Las complicaciones de la cirugía radical son las siguientes:

    • Obesidad, que puede ser mortal.[8] El uso de métodos quirúrgicos que preservan el hipotálamo puede disminuir la obesidad posoperatoria sin aumentar la recidiva tumoral.[9][Grado de comprobación: 3iiDi]
    • Tratamiento hormonal sustitutivo.[10]
    • Problemas graves de conducta.[10]
    • Ceguera.
    • Convulsiones.
    • Fuga de líquido cefalorraquídeo.
    • Seudoaneurismas.
    • Dificultad para mover los ojos.
    • Muerte por hemorragia intraoperatoria, lesión hipotalámica o accidente cerebrovascular (infrecuentes).

Si el cirujano indica que el tumor no se extirpó por completo o si en las imágenes posoperatorias se observa un craneofaringioma residual, se puede recomendar radioterapia para prevenir un avance temprano.[11][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Se realizan controles periódicos con imágenes de resonancia magnética a lo largo de varios años tras la cirugía radical debido a la posibilidad de recidiva tumoral.

Resección subtotal con radioterapia

Las metas de la cirugía subtotal son establecer el diagnóstico, drenar cualquier quiste y descomprimir los nervios ópticos. No se intenta extraer el tumor del tallo hipofisario o del hipotálamo a fin de reducir los efectos tardíos relacionados con la cirugía radical.[9]

Después de la operación es frecuente que se administre radioterapia, con tasas de supervivencia sin avance a los 5 años de 70 a 90 % [4,12];[13][Grado de comprobación: 3iDiii] y tasas de supervivencia general a 10 años superiores a 90 %.[14][Grado de comprobación: 3iiA]; [15][Grado de comprobación: 3iiiDiii] La radioterapia convencional es de radiación con haz externo fraccionada, con dosis recomendadas de 54 a 55 Gy en fracciones de 1,8-Gy.[16] Se puede observar agrandamiento pasajero del quiste poco después de la radioterapia pero, en general, se resuelve sin más intervención.[17][Grado de comprobación: 3iDiv]

En una revisión sistemática de 109 informes en los que se describió la extensión de la resección, se encontró que la resección subtotal con radioterapia produjo tasas de control tumoral semejantes a las de la resección macroscópica total. También se notificó que el uso de ambos métodos se asoció con tasas más altas de supervivencia sin avance que la resección subtotal sola.[15][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Las complicaciones quirúrgicas son menos probables con la resección subtotal que con la cirugía radical. Las complicaciones de la radioterapia son las siguientes:

  • Pérdida de la función hormonal hipofisaria.
  • Disfunción cognitiva.
  • Presentación de accidentes cerebrovasculares tardíos y anomalías vasculares.
  • Ceguera tardía.
  • Formación de tumores secundarios.
  • Transformación maligna del tumor primario dentro del campo de radiación (infrecuente).[18,19]

Las tecnologías de radiación más recientes, como la terapia de intensidad modulada con protones, puede reducir la dispersión durante la irradiación a todo el encéfalo y a todo el cuerpo, y lograr proteger los tejidos sanos. Cuando se emplean estos tratamientos de radiación altamente conformada, se realizan con frecuencia pruebas intermedias de imaginología para detectar cambios en el volumen del quiste y modificar los planes de tratamiento según corresponda.[20-22]Se desconoce si dichas tecnologías disminuyen los efectos tardíos de la radiación.[13,21-23]

El avance tumoral sigue siendo una preocupación y, por lo general, no es posible repetir la dosis de radiación. En determinados casos, la radioterapia estereotáctica se puede administrar como una sola dosis grande de radiación dirigida a un campo pequeño.[24][Grado de comprobación: 3iC] La proximidad del craneofaringioma con estructuras vitales, en especial los nervios ópticos, limita estas opciones para tumores muy pequeños que se encuentran dentro de la silla turca.[25][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Drenaje del quiste primario, con radioterapia o sin esta

Para los craneofaringiomas quísticos grandes, una alternativa valiosa de tratamiento puede ser la implantación estereotáctica o abierta de un catéter intraquístico con un depósito subcutáneo, particularmente en niños menores de tres años y en aquellos con tumores quísticos recidivantes tras la cirugía inicial. Los beneficios son el alivio temporal de la presión por líquido mediante drenajes seriados, y en algunos casos, la instilación intraquística de sustancias esclerosantes como medio para aplazar u obviar la radioterapia. Este procedimiento también puede permitir que el cirujano lleve a cabo un método de dos pasos: primero el drenaje del quiste a través del catéter implantado a fin de aliviar la presión y los síntomas de las complicaciones y, luego, la extirpación el tumor o la radioterapia.[26]

Bibliografía
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Tratamiento del craneofaringioma infantil recidivante

Opciones de tratamiento del craneofaringioma infantil recidivante

La recidiva del craneofaringioma se presenta en aproximadamente 35 % de los pacientes con independencia del tratamiento primario.[1]

Las opciones de tratamiento para el craneofaringioma infantil recidivante son las siguientes:

  1. Cirugía.
  2. Radioterapia, incluso radiocirugía.
  3. Instilación intracavitaria de P-32 radiactivo, bleomicina o interferón-α en caso de recidiva quística.
  4. Interferón sistémico.

El manejo del craneofaringioma recidivante se determina en gran parte por el tratamiento previo. Los intentos repetidos de resección macroscópica total son difíciles y es menos frecuente que se logre el control de la enfermedad a largo plazo.[2][Grado de comprobación: 3iiiDi] Las complicaciones son más frecuentes que con la cirugía inicial.[3][Grado de comprobación: 3iiiDi] La radioterapia de haz externo es una opción si no se empleó antes, esto incluye considerar la radiocirugía en determinadas circunstancias.[4][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Las recidivas quísticas se pueden tratar con la instilación intracavitaria de diversas sustancias mediante administración estereotáctica o colocación de un catéter de Ommaya.[5] Estas sustancias son, entre otras, el P-32 radioactivo u otros compuestos radioactivos,[6,7]; [8][Grado de comprobación: 2A], la bleomicina,[9]; [10][Grado de comprobación: 3iiiDiii] y el interferón-α.[11]; [12][Grado de comprobación: 3iiiB] Estas estrategias han resultado útiles en ciertos casos y su uso produce un riesgo bajo de complicaciones. Sin embargo, ninguno de estos métodos mostró ser eficaz contra las porciones sólidas del tumor.

Aunque, en general, no se utiliza tratamiento sistémico, en una serie pequeña se observó que el uso subcutáneo de interferón α-2b pegilado para el manejo de las recidivas quísticas puede proporcionar respuestas duraderas.[13][Grado de comprobación: 3iiiDiii]

Opciones de tratamiento en evaluación clínica para el craneofaringioma infantil recidivante

A continuación, se presenta un ejemplo de un ensayo clínico nacional o institucional en curso. Para más información sobre los ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.

  • PBTC-039 (NCT01964300) (Peginterferon Alfa-2b in Treating Younger Patients With Craniopharyngioma That is Recurrent or Cannot Be Removed By Surgery): este es un ensayo clínico de fase ll en niños, en el que se evalúa la eficacia del peginterferón α-2b para el tratamiento del craneofaringioma recidivante o que no se puede extirpar mediante cirugía. A este ensayo le precede un ensayo pequeño (N = 5) de la experiencia con peginterferón α-2b en una sola institución, en el cual se observaron respuestas completas prolongadas en algunos pacientes.[13]
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Efectos tardíos en los pacientes tratados por craneofaringioma infantil

Los aspectos de calidad de vida son importantes en este grupo de pacientes y son difíciles de generalizar debido a las diversas modalidades de tratamiento.

Los efectos tardíos del tratamiento para el craneofaringioma infantil son los siguientes:

  • Alteraciones conductuales y mnemónicas. Aunque el coeficiente intelectual generalmente se mantiene, son habituales las alteraciones conductuales y las alteraciones mnemónicas atribuidas al lóbulo frontal y al hipotálamo.[1] Los pacientes con compromiso hipotalámico mostraron deterioro de la memoria y del funcionamiento ejecutivo.[2]
  • Pérdida de visión.
  • Anomalías endocrinas. Las anomalías endocrinas producen la necesidad casi universal de sustitución endocrina con hormonas hipofisarias múltiples por el resto de la vida.[3-5][Grado de comprobación: 3iiiC] En un informe reciente, se indicó que los adultos sometidos por largo tiempo a la sustitución con hormona del crecimiento por un craneofaringioma infantil con compromiso hipotalámico tenían riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular.[6]
  • Obesidad, que puede ser mortal.[7]
  • Vasculopatías y accidente cerebrovascular. La irradiación local puede producir vasculopatías.[8,9]
  • Neoplasias subsiguientes. La irradiación local puede producir neoplasias subsiguientes.[8]

Para obtener información específica sobre la incidencia, el tipo y la vigilancia de los efectos tardíos en los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.

Bibliografía
  1. Winkfield KM, Tsai HK, Yao X, et al.: Long-term clinical outcomes following treatment of childhood craniopharyngioma. Pediatr Blood Cancer 56 (7): 1120-6, 2011. [PUBMED Abstract]
  2. Özyurt J, Thiel CM, Lorenzen A, et al.: Neuropsychological outcome in patients with childhood craniopharyngioma and hypothalamic involvement. J Pediatr 164 (4): 876-881.e4, 2014. [PUBMED Abstract]
  3. Vinchon M, Weill J, Delestret I, et al.: Craniopharyngioma and hypothalamic obesity in children. Childs Nerv Syst 25 (3): 347-52, 2009. [PUBMED Abstract]
  4. Dolson EP, Conklin HM, Li C, et al.: Predicting behavioral problems in craniopharyngioma survivors after conformal radiation therapy. Pediatr Blood Cancer 52 (7): 860-4, 2009. [PUBMED Abstract]
  5. Kawamata T, Amano K, Aihara Y, et al.: Optimal treatment strategy for craniopharyngiomas based on long-term functional outcomes of recent and past treatment modalities. Neurosurg Rev 33 (1): 71-81, 2010. [PUBMED Abstract]
  6. Holmer H, Ekman B, Björk J, et al.: Hypothalamic involvement predicts cardiovascular risk in adults with childhood onset craniopharyngioma on long-term GH therapy. Eur J Endocrinol 161 (5): 671-9, 2009. [PUBMED Abstract]
  7. Elowe-Gruau E, Beltrand J, Brauner R, et al.: Childhood craniopharyngioma: hypothalamus-sparing surgery decreases the risk of obesity. J Clin Endocrinol Metab 98 (6): 2376-82, 2013. [PUBMED Abstract]
  8. Kiehna EN, Merchant TE: Radiation therapy for pediatric craniopharyngioma. Neurosurg Focus 28 (4): E10, 2010. [PUBMED Abstract]
  9. Lo AC, Howard AF, Nichol A, et al.: A Cross-Sectional Cohort Study of Cerebrovascular Disease and Late Effects After Radiation Therapy for Craniopharyngioma. Pediatr Blood Cancer 63 (5): 786-93, 2016. [PUBMED Abstract]

Modificaciones a este sumario (09/26/2016)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

Se incorporaron cambios editoriales en este sumario.

Este sumario está redactado y mantenido por el Consejo editorial del PDQ sobre el tratamiento pediátrico, que es editorialmente independiente del NCI. El sumario refleja una revisión independiente de la bibliografía y no representa una declaración de políticas del NCI o de los NIH. Para mayor información sobre las políticas de los sumarios y la función de los consejos editoriales del PDQ que mantienen los sumarios del PDQ, consultar en Información sobre este sumario del PDQ y la página sobre Banco de datos de información de cáncer - PDQ®.

Información sobre este sumario del PDQ

Propósito de este sumario

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud proporciona información integral revisada por expertos y con fundamento en datos probatorios sobre el tratamiento del craneofaringioma infantil. El propósito es servir como fuente de información y ayuda para los médicos que atienden a pacientes de cáncer. No ofrece pautas ni recomendaciones formales para tomar decisiones relacionadas con la atención sanitaria.

Revisores y actualizaciones

El Consejo editorial del PDQ sobre el tratamiento pediátrico, cuya función editorial es independiente del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), revisa con regularidad este sumario y, en caso necesario, lo actualiza. Este sumario refleja una revisión bibliográfica independiente y no constituye una declaración de la política del Instituto Nacional del Cáncer ni de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).

Cada mes, los miembros de este Consejo examinan artículos publicados recientemente para determinar si se deben:

  • tratar en una reunión,
  • citar textualmente, o
  • sustituir o actualizar, si ya se citaron con anterioridad.

Los cambios en los sumarios se deciden mediante consenso, una vez que los integrantes del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se incorporarán al sumario.

Los revisores principales del sumario sobre Craneofaringioma infantil son:

  • Kenneth J. Cohen, MD, MBA (Sidney Kimmel Comprehensive Cancer Center at Johns Hopkins Hospital)
  • Karen J. Marcus, MD (Dana-Farber Cancer Institute/Boston Children's Hospital)
  • Roger J. Packer, MD (Children's National Medical Center)
  • Malcolm A. Smith, MD, PhD (National Cancer Institute)

Cualquier comentario o pregunta sobre el contenido de este sumario se debe enviar mediante el formulario de comunicación en Cancer.gov/espanol del NCI. No comunicarse con los miembros del Consejo para enviar preguntas o comentarios sobre los sumarios. Los miembros del Consejo no responderán a preguntas del público.

Grados de comprobación científica

En algunas referencias bibliográficas de este sumario se indica el grado de comprobación científica. El propósito de estas designaciones es ayudar al lector a evaluar la solidez de los datos probatorios que sustentan el uso de ciertas intervenciones o enfoques. El Consejo editorial del PDQ sobre el tratamiento pediátrico emplea un sistema de jerarquización formal para establecer las designaciones del grado de comprobación científica.

Permisos para el uso de este sumario

PDQ (Physician Data Query) es una marca registrada. Se autoriza el libre uso del texto de los documentos del PDQ. Sin embargo, no se podrá identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI, salvo que se reproduzca en su totalidad y se actualice con regularidad. Por otra parte, se permitirá que un autor escriba una oración como “En el sumario del PDQ del NCI de información sobre la prevención del cáncer de mama se describen, en breve, los siguientes riesgos: [incluir fragmento del sumario]”.

Se sugiere citar la referencia bibliográfica de este sumario del PDQ de la siguiente forma:

PDQ® sobre el tratamiento pediátrico. PDQ Craneofaringioma infantil. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://www.cancer.gov/espanol/tipos/cerebro/pro/tratamiento-craneo-infantil-pdq. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

Las imágenes en este sumario se reproducen con el permiso del autor, el artista o la editorial para uso exclusivo en los sumarios del PDQ. La utilización de las imágenes fuera del PDQ requiere la autorización del propietario, que el Instituto Nacional del Cáncer no puede otorgar. Para obtener más información sobre el uso de las ilustraciones de este sumario o de otras imágenes relacionadas con el cáncer, consultar Visuals Online, una colección de más de 2000 imágenes científicas.

Cláusula sobre el descargo de responsabilidad

Según la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se clasifican como “estándar” o “en evaluación clínica”. Estas clasificaciones no deben fundamentar ninguna decisión sobre reintegros de seguros. Para obtener más información sobre cobertura de seguros, consultar la página Manejo de la atención del cáncer disponible en Cancer.gov/espanol.

Para obtener más información

En Cancer.gov/espanol, se ofrece más información sobre cómo comunicarse o recibir ayuda en ¿En qué podemos ayudarle?. También se puede enviar un mensaje de correo electrónico mediante este formulario.

  • Actualización: 26 de septiembre de 2016

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