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Clasificación histopatológica del ependimoma infantil
La clasificación de los tumores cerebrales se basa tanto en las
características histopatológicas como en su situación dentro del cerebro. Los
ependimomas se dividen en las siguientes categorías:
- Subependimoma (grado I de la OMS).
- Ependimoma mixopapilar (grado I de la OMS).
- Ependimoma (grado II de la OMS). Entre las variantes podemos citar celular,
papilar, tanicítico, de células claras y mixto.
- Ependimoma anaplásico (también conocido como maligno) (grado III
de la OMS).
La clasificación más reciente de los tumores cerebrales divulgada por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene el término "ependimoma" para los
tumores de histología benigna y el término ependimoma maligno para aquellos
que tienen características malignas.[1] Estas categorías se basan en la
proporción nuclear/citoplasmática, el número de núcleos y figuras mitóticas y
el grado de atipia nuclear. Los estudios contemporáneos no han podido mostrar
diferencias importantes en la forma en que estos tumores se comportan
fundándose nada más en su clasificación histológica,[2-5] a pesar de que una pequeña experiencia llevada a cabo en una sola institución indicó que los pacientes con ependimoma de células claras podrían correr un mayor riesgo de fracasar en el tratamiento,[6] se requiere de confirmación en un grupo mayor de pacientes no seleccionados. También se considera una entidad diferente a los ependimomas mixopapilares, los cuales son por lo general benignos y están presente en el filamento terminal y la cola de caballo.
Hay varios subtipos de tumores que se han clasificado con los ependimomas
aunque tienen un pronóstico diferente. Los ependimoblastomas, que por lo
general se comportan más como los meduloblastomas o como los tumores
corticales, se consideran entidades separadas de los ependimomas y ahora se clasifican con los tumores embrionales.[1] La clasificación patológica de los tumores cerebrales
pediátricos es un campo especializado que está en evolución; se recomienda
encarecidamente que un neuropatólogo con pericia particular en este campo
examine el tejido de diagnóstico.
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