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Rabdomiosarcoma infantil: Tratamiento (PDQ®)
Versión PacienteVersión Profesional De SaludIn EnglishActualizado: 10/03/2008
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Índice

Propósito de este sumario del PDQ
Información general
Clasificación celular
Rabdomiosarcoma embrionario
        Subtipos botrioideo y de célula fusiforme
Rabdomiosarcoma alveolar
Rabdomiosarcoma pleomórfico (anaplásico)
Características cromosómicas y moleculares
Información sobre los estadios
Aspectos generales de las opciones de tratamiento
Rabdomiosarcoma infantil sin tratamiento previo
Opciones de tratamiento de manejo quirúrgico
        Cabeza y cuello
        Sitios en las extremidades
        Sitios del tronco
        Sistema genitourinario
        Sitios primarios poco habituales
        Sitios metastásicos
Opciones de tratamiento con quimioterapia
        Pacientes de riesgo bajo
        Pacientes de riesgo intermedio
        Pacientes de riesgo alto
Opciones para el manejo de la radioterapia
        Opciones de tratamiento estándar
        Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica
Ensayos clínicos en curso
Rabdomiosarcoma infantil recidivante
Ensayos clínicos en curso
Obtenga más información del NCI
Modificaciones a este sumario (10/03/2008)
Información adicional

Propósito de este sumario del PDQ

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud, provee información integral con base en la información científica disponible que ha sido revisada por expertos en el tratamiento del rabdomiosarcoma infantil. El Consejo Editorial sobre Tratamientos Pediátricos del PDQ revisa regularmente este sumario y lo actualiza según sea necesario.

Este sumario contiene información sobre los siguientes aspectos:

  • Clasificación celular.
  • Información sobre los estadios.
  • Opciones de tratamiento.

El propósito de este sumario es servir como fuente de información y ayuda para el personal clínico que atiende a los pacientes pediátricos de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadoa con la atención de la salud.

Algunas de las referencias bibliográficas de este sumario, están acompañadas por un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadístico que sustentan el uso de una intervención específica o enfoque. Los consejos editorial sobre tratamientos pediáticos y de adultos del PDQ utilizan un sistema formal de jerarquización de la medicina factual para establecer las designaciones del grado de comprobación. Con base en la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se describen como “estándar” o “bajo evaluación clínica”. Estas clasificaciones no deben utilizarse como base para determinar reembolsos.

Este sumario está disponible en inglés y también en una versión para pacientes escrita en lenguaje menos técnico.

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Información general

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés) provee los sumarios de tratamiento con información oncológica pediátrica del PDQ como un servicio público para aumentar el grado de accesibilidad de información con base científica entre el personal sanitario, pacientes y el público en general.

El cáncer es poco frecuente en los niños y adolescentes. Los niños y adolescentes con cáncer deben ser referidos a centros médicos que cuenten con un personal médico multidisciplinario de especialistas en cáncer con amplia experiencia en el tratamiento de los cánceres que aparecen durante la niñez y la adolescencia. Dicho personal debe tener un enfoque que incorpore la pericia del médico de cabecera, subespecialistas en cirugía pediátrica, radiooncólogos y hematólogos pediatras, especialistas en rehabilitación, especialistas en enfermería pediátrica, trabajadores sociales y otros, para asegurarse de que los pacientes reciban el tratamiento, apoyo terapéutico y rehabilitación que determinen una calidad de vida y supervivencia óptima. (Para obtener información específica sobre los cuidados médicos de apoyo para niños y adolescentes con cáncer, consultar los sumarios del PDQ sobre Cuidados médicos de apoyo.)

Las pautas para los centros de cáncer pediátrico y su función en el tratamiento del paciente pediátrico con cáncer han sido delineados por la American Academy of Pediatrics.[1] En estos centros oncológicos pediátricos, se llevan a cabo ensayos clínicos para la mayoría de los cánceres que se presentan en niños y adolescentes, y a la mayoría de los pacientes o familiares se les ofrece la oportunidad de participar en estos ensayos. Estos ensayos clínicos para niños y adolescentes están diseñados generalmente para comparar lo que se considera un tratamiento potencialmente mejor con el tratamiento que se considera estándar. La mayor parte del progreso en la identificación de tratamientos curativos para el cáncer infantil se ha logrado mediante ensayos clínicos. Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.

En décadas recientes, se ha notado una dramática mejoría en la supervivencia de niños y adolescentes con cáncer. Los sobrevivientes de cáncer tanto niños como adolescentes, necesitan un seguimiento cercano ya que los efectos secundarios del tratamiento del cáncer pueden persistir o presentarse meses o años después de terminar el mismo. (Para información específica sobre la incidencia, tipo y monitoreo de los efectos tardíos en niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.

El rabdomiosarcoma infantil, un tumor maligno de tejido blando de origen musculoesquelético, representa aproximadamente el 3,5% de los casos de cáncer en niños de 0 a 14 años de edad, y 2% entre adolescentes y adultos jóvenes entre 15 a 19 años de edad.[2,3] Es una enfermedad generalmente curable en la mayoría de los niños que reciben terapia de modalidad combinada, con una supervivencia de de más del 70% cinco años después del diagnóstico.[4-6] Las recaídas son poco frecuentes después de cinco años de supervivencia sin enfermedad, con un tasa de efectos tardíos de 9% a los 10 años. Las recaídas sin embargo, son más frecuentes en pacientes que tienen enfermedad residual macrocítica en sitios desfavorables después de una cirugía inicial y los que tienen enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico.[7] Los sitios primarios más comunes donde aparece el rabdomiosarcoma son la cabeza y el cuello (por ejemplo, paramenínges, órbita, faringe), las vías genitourinarias y las extremidades.[4,5] Otros sitios primarios menos comunes son el tronco, la paredes torácicas, abdomen (incluyendo el retroperitoneo y tracto biliar) y la región de perineo/ano.

La mayoría de casos de rabdomiosarcoma se presentan de forma esporádica sin ningún factor de riesgo o de predisposición reconocible [8] a pesar de que una pequeña porción de estos, están relacionados con factores genéticos. Entre estos factores tenemos el síndrome de susceptibilidad al cáncer Li-Fraumeni (con mutaciones en la línea germinal p53),[9-11] neurofibromatosis tipo I,[12] síndrome de Costello (con mutaciones de línea germinal HRAS),[13-15] el síndrome Beckwith-Wiedemann (con el que se relacionan más comúnmente el tumor de Wilms y el hepatoblastoma),[16,17] y el síndrome de Noonan.[18]

El pronóstico para un niño o adolescente con rabdomiosarcoma se relaciona con la edad del paciente, sitio de origen, resecabilidad, presencia de metástasis, número de sitios metastásicos o los tejidos implicados, presencia o ausencia de implicación ganglionar, el grado e histopatología de la enfermedad,[4,5,19-25] y las características biológicas distintivas de las células tumorales del rabdomiosarcoma. La respuesta a la quimioterapia de inducción, según se juzga a partir de la imaginología anatómica, no parece estar correlacionada con la probabilidad de supervivencia en pacientes de rabdomiosarcoma.[26] A continuación, se describen brevemente ejemplos de factores clínicos y biológicos con importancia pronóstica probada o posible.

  • La administración de una terapia enérgica, inclusive una dosis completa de radiación y quimioterapia adecuada a la posología en niños menores de 1 año de edad, puede representar un problema en términos de la capacidad del médico para administrar dicha terapia. Por tanto el resultado puede verse adversamente afectado.[6,27] Los niños entre 1 y 9 años de edad tienen la mejor tasa de supervivencia general.[20]


  • Los sitios primarios con pronóstico más favorable incluyen la órbita, la cabeza y el cuello no parameníngeos, paratestis y vagina (no vejiga ni la próstata genitourinaria) y las vías biliares.[4,5,28-30]


  • La carga tumoral en el momento del diagnóstico tiene importancia pronóstica. Los pacientes con tumores más pequeños (<5 cm) tienen una supervivencia mejor comparada con la de los niños con tumores más grandes; los niños con enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico tienen el pronóstico más precario.[4,28,31] La importancia pronóstica de la enfermedad metastásica es modificada por la histología del tumor (embrionario es más favorable que otras histologías) y el número de sitios metastásicos.[21] De forma similar, los pacientes con enfermedad metastásica y con tumores genitourinarios primarios (que no sean de la vejiga o próstata) tienen un resultado mas favorable que los pacientes con enfermedad metastásica y tumores primarios en otros lugares.[32] Además, los pacientes que de otra manera muestran enfermedad localizada pero con un demostrado compromiso de los ganglios linfáticos regionales, tienen un pronóstico más precario que los pacientes sin compromiso de los ganglios regionales.[24,25]


  • El grado de la enfermedad después del procedimiento quirúrgico primario (es decir, el grupo clínico) también se está correlaciona con el resultado.[4] En el estudio III del Intergroup Rhabdomyosarcoma Study (IRS-III), los pacientes con enfermedad residual macroscópica después de la cirugía inicial (grupo clínico III) tuvieron tasas de supervivencia a cinco años de aproximadamente 70% comparado con una tasa de supervivencia a cinco años superior al 90% en pacientes que no tuvieron tumor residual después de la cirugía (grupo clínico I) y una tasa de supervivencia a cinco años de aproximadamente 80% para pacientes que presentaron tumor residual microscópico después de la cirugía (grupo clínico II).[4,19]


  • El subtipo alveolar prevalece más entre los pacientes con características clínicas menos favorables (por ejemplo, menos de 1 año o más de 10 años, enfermedad primaria en las extremidades y enfermedad metastásica) y generalmente está relacionado con el más precario de los resultados. En los estudios IRS-I e IRS-II, el subtipo alveolar se asoció con un resultado menos favorable aun en los pacientes cuyo tumor primario fue completamente resecado (grupo clínico I).[29] Sin embargo, no se observaron diferencias estadísticamente significativas de supervivencia por subtipo histopatológico cuando se analizaron todos los pacientes con rabdomiosarcoma,[33,34] ni hubo diferencias por subtipo histológico en un grupo grande de niños alemanes con rabdomiosarcoma.[28] En el estudio IRS-III, el resultado para pacientes con tumores del grupo clínico I y subtipo alveolar fue similar al de otros pacientes con tumores del grupo clínico I, pero los pacientes con subtipo alveolar recibieron terapia más intensiva.[4]


Los pacientes con sarcomas indiferenciados fueron tratados en ensayos coordinador por el Intergroup Rhabdomyosarcoma Study Group (IRSG) desde 1972 hasta 2006,[35] actualmente son aptos para el protocolo del sarcoma de tejido blando que no es rabdomiosarcomatoso en el que se usan sustancias activas en el sarcoma de tejido blando en adultos como la el ifosfamida y la doxorrubicina (COG-ARST0332). Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del sarcoma de tejido blando infantil.

Debido a que el tratamiento y el pronóstico dependen en parte de la histología y genética molecular del tumor, es necesario que el tejido tumoral sea revisado por patólogos con experiencia en la evaluación y diagnóstico de tumores infantiles. Además, la diversidad de sitios primarios, la existencia de tratamientos quirúrgicos y radioterapéuticos especiales para cada sitio primario y la subsiguiente rehabilitación específica a cada sitio recalca la importancia de tratar a niños con rabdomiosarcoma en centros médicos con experiencia en todas las modalidades terapéuticas.

Bibliografía

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  7. Sung L, Anderson JR, Donaldson SS, et al.: Late events occurring five years or more after successful therapy for childhood rhabdomyosarcoma: a report from the Soft Tissue Sarcoma Committee of the Children's Oncology Group. Eur J Cancer 40 (12): 1878-85, 2004.  [PUBMED Abstract]

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  17. DeBaun MR, Tucker MA: Risk of cancer during the first four years of life in children from The Beckwith-Wiedemann Syndrome Registry. J Pediatr 132 (3 Pt 1): 398-400, 1998.  [PUBMED Abstract]

  18. Moschovi M, Touliatou V, Vassiliki T, et al.: Rhabdomyosarcoma in a patient with Noonan syndrome phenotype and review of the literature. J Pediatr Hematol Oncol 29 (5): 341-4, 2007.  [PUBMED Abstract]

  19. Smith LM, Anderson JR, Qualman SJ, et al.: Which patients with microscopic disease and rhabdomyosarcoma experience relapse after therapy? A report from the soft tissue sarcoma committee of the children's oncology group. J Clin Oncol 19 (20): 4058-64, 2001.  [PUBMED Abstract]

  20. Joshi D, Anderson JR, Paidas C, et al.: Age is an independent prognostic factor in rhabdomyosarcoma: a report from the Soft Tissue Sarcoma Committee of the Children's Oncology Group. Pediatr Blood Cancer 42 (1): 64-73, 2004.  [PUBMED Abstract]

  21. Breneman JC, Lyden E, Pappo AS, et al.: Prognostic factors and clinical outcomes in children and adolescents with metastatic rhabdomyosarcoma--a report from the Intergroup Rhabdomyosarcoma Study IV. J Clin Oncol 21 (1): 78-84, 2003.  [PUBMED Abstract]

  22. La Quaglia MP, Heller G, Ghavimi F, et al.: The effect of age at diagnosis on outcome in rhabdomyosarcoma. Cancer 73 (1): 109-17, 1994.  [PUBMED Abstract]

  23. Punyko JA, Mertens AC, Baker KS, et al.: Long-term survival probabilities for childhood rhabdomyosarcoma. A population-based evaluation. Cancer 103 (7): 1475-83, 2005.  [PUBMED Abstract]

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  25. Mandell L, Ghavimi F, LaQuaglia M, et al.: Prognostic significance of regional lymph node involvement in childhood extremity rhabdomyosarcoma. Med Pediatr Oncol 18 (6): 466-71, 1990.  [PUBMED Abstract]

  26. Burke M, Anderson JR, Kao SC, et al.: Assessment of response to induction therapy and its influence on 5-year failure-free survival in group III rhabdomyosarcoma: the Intergroup Rhabdomyosarcoma Study-IV experience--a report from the Soft Tissue Sarcoma Committee of the Children's Oncology Group. J Clin Oncol 25 (31): 4909-13, 2007.  [PUBMED Abstract]

  27. Ferrari A, Casanova M, Bisogno G, et al.: Rhabdomyosarcoma in infants younger than one year old: a report from the Italian Cooperative Group. Cancer 97 (10): 2597-604, 2003.  [PUBMED Abstract]

  28. Koscielniak E, Jürgens H, Winkler K, et al.: Treatment of soft tissue sarcoma in childhood and adolescence. A report of the German Cooperative Soft Tissue Sarcoma Study. Cancer 70 (10): 2557-67, 1992.  [PUBMED Abstract]

  29. Crist WM, Garnsey L, Beltangady MS, et al.: Prognosis in children with rhabdomyosarcoma: a report of the intergroup rhabdomyosarcoma studies I and II. Intergroup Rhabdomyosarcoma Committee. J Clin Oncol 8 (3): 443-52, 1990.  [PUBMED Abstract]

  30. Spunt SL, Lobe TE, Pappo AS, et al.: Aggressive surgery is unwarranted for biliary tract rhabdomyosarcoma. J Pediatr Surg 35 (2): 309-16, 2000.  [PUBMED Abstract]

  31. Lawrence W Jr, Anderson JR, Gehan EA, et al.: Pretreatment TNM staging of childhood rhabdomyosarcoma: a report of the Intergroup Rhabdomyosarcoma Study Group. Children's Cancer Study Group. Pediatric Oncology Group. Cancer 80 (6): 1165-70, 1997.  [PUBMED Abstract]

  32. Koscielniak E, Rodary C, Flamant F, et al.: Metastatic rhabdomyosarcoma and histologically similar tumors in childhood: a retrospective European multi-center analysis. Med Pediatr Oncol 20 (3): 209-14, 1992.  [PUBMED Abstract]

  33. Lawrence W Jr, Gehan EA, Hays DM, et al.: Prognostic significance of staging factors of the UICC staging system in childhood rhabdomyosarcoma: a report from the Intergroup Rhabdomyosarcoma Study (IRS-II). J Clin Oncol 5 (1): 46-54, 1987.  [PUBMED Abstract]

  34. Meza JL, Anderson J, Pappo AS, et al.: Analysis of prognostic factors in patients with nonmetastatic rhabdomyosarcoma treated on intergroup rhabdomyosarcoma studies III and IV: the Children's Oncology Group. J Clin Oncol 24 (24): 3844-51, 2006.  [PUBMED Abstract]

  35. Raney RB, Anderson JR, Barr FG, et al.: Rhabdomyosarcoma and undifferentiated sarcoma in the first two decades of life: a selective review of intergroup rhabdomyosarcoma study group experience and rationale for Intergroup Rhabdomyosarcoma Study V. J Pediatr Hematol Oncol 23 (4): 215-20, 2001.  [PUBMED Abstract]

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Clasificación celular

Los rabdomiosarcomas se pueden dividir en varios subtipos histológicos: rabdomiosarcoma embrionario, que consta de los subtipos embrionario, botrioide y de células fusiformes; rabdomiosarcoma alveolar y rabdomiosarcoma pleomorfo.[1,2]

Rabdomiosarcoma embrionario

El subtipo embrionario es el que se observa con mayor frecuencia en los niños, constituyendo aproximadamente 60% a 70% de los rabdomiosarcomas infantiles.[1] Por lo general, los tumores con histología embrionaria surgen en la región de la cabeza y el cuello, o en las vías genitourinarias, aunque se pueden presentar en cualquier sitio primario.

Subtipos botrioideo y de célula fusiforme

Los tumores botrioideos representan alrededor de 10% de todos los casos de rabdomiosarcomas y son tumores embrionarios que surgen bajo la superficie mucosa de los orificios corporales como la vagina, vejiga, nasofaringe y las vías biliares. Las variantes de células fusiformes del rabdomiosarcoma embrionario se observa con mayor frecuencia en el sitio paratesticular.[3] Tanto los subtipos botrioideos como el de células fusiformes se relacionan con resultados muy favorables.[2]

Rabdomiosarcoma alveolar

Aproximadamente 20% de los niños con rabdomiosarcomas tienen el subtipo alveolar. Este subtipo se muestra con mayor frecuencia en adolescentes y pacientes con sitios primarios que implican las extremidades el tronco y la región del perineo y perianal.[1]

Rabdomiosarcoma pleomórfico (anaplásico)

El rabdomiosarcoma pleomórfico se presenta principalmente en los pacientes entre 30 y 50 años de edad, y difícilmente se observa en niños. En los niños el término "pleomórfico" ha sido sustituido por el término "anaplásico".[4]

Características cromosómicas y moleculares

Las histologías embrionarias y alveolares tienen características moleculares distintivas que han sido utilizadas en la confirmación del diagnóstico y que pueden ser útiles en el futuro para controlar la enfermedad residual mínima durante el tratamiento.[5-8] Los desplazamientos distintivos entre el gen FKHR en el cromosoma 13 y, ya sea el gen PAX3 en el cromosoma 2 o el gen PAX7 en el cromosoma 1, son característicos del rabdomiosarcoma alveolar.[5,9] Los desplazamientos que implican al gen PAX3 se presentan aproximadamente en 59% de los casos de rabdomiosarcoma alveolar, mientras que el gen PAX7 parece estar implicado en 19% de los casos.[5] Veintidós por ciento de los pacientes son negativos al reordenamiento genético ya sea del PAX3 o del PAX7. Los pacientes con una histología sólida de variante alveolar, presentan una incidencia menor de las fusiones genéticas PAX-FKHR en comparación con los pacientes que muestran una histología alveolar clásica.[10] Entre los pacientes con histología alveolar y enfermedad metastásica, aquellos con implicación del gen PAX7 y una edad más joven, puede irles mejor.[11,12] En los casos alveolares relacionados con el gen PAX3, los pacientes tienen más edad y tienen una mayor incidencia de tumores invasores (T2). Los casos alveolares relacionados con el gen PAX7 parecen presentarse en los pacientes a una edad más temprana y pueden tener una supervivencia sin complicaciones más prolongada que los relacionados con el reordenamiento genético PAX3.[11,13,14] Por otro lado, los tumores embrionarios con frecuencia muestran pérdida del material genómico específico en el brazo corto del cromosoma 11.[9,15,16] La pérdida uniforme de material genómico de la región del cromosoma 11p15 en los tumores embrionarios indican la presencia de un gen supresor tumoral, a pesar de que dicho gen no ha sido identificado todavía. En el rabdomiosarcoma embrionario, hay puntos críticos relativamente comunes (36%) en las regiones 1p11-1q11.[17] El despliegue de expresiones genéticas identifican grumos genéticos que se correlacionan con los rabdomiosarcomas que contienen el desplazamiento PAX-FKHR. Los tumores con histología alveolarque carecen de desplazamiento presentan un perfil de expresión genética que resulta más parecido a los rabdomiosarcomas embrionarios que a los rabdomiosarcomas alveolares.[18] Resulta polémico el hecho de que los rabdomiosarcomas negativos al desplazamiento con algunas características histológicas del rabdomiosarcoma alveolar deban clasificarse como embrionarios con base en el perfil de su expresión genética en vez de alveolar mediante hallazgos por microscopio con luz.

Bibliografía

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  11. Sorensen PH, Lynch JC, Qualman SJ, et al.: PAX3-FKHR and PAX7-FKHR gene fusions are prognostic indicators in alveolar rhabdomyosarcoma: a report from the children's oncology group. J Clin Oncol 20 (11): 2672-9, 2002.  [PUBMED Abstract]

  12. Krsková L, Mrhalová M, Sumerauer D, et al.: Rhabdomyosarcoma: molecular diagnostics of patients classified by morphology and immunohistochemistry with emphasis on bone marrow and purged peripheral blood progenitor cells involvement. Virchows Arch 448 (4): 449-58, 2006.  [PUBMED Abstract]

  13. Kelly KM, Womer RB, Sorensen PH, et al.: Common and variant gene fusions predict distinct clinical phenotypes in rhabdomyosarcoma. J Clin Oncol 15 (5): 1831-6, 1997.  [PUBMED Abstract]

  14. Barr FG, Qualman SJ, Macris MH, et al.: Genetic heterogeneity in the alveolar rhabdomyosarcoma subset without typical gene fusions. Cancer Res 62 (16): 4704-10, 2002.  [PUBMED Abstract]

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Información sobre los estadios

Los términos utilizados en este sumario se definen en el Cuadro 1.

Cuadro 1. Definición de términos
Término  Definición 
Sitio favorable Órbita; cabeza y cuello no parameníngeo; genitourinario que excluye los riñones, vejiga y próstata; conducto biliar.
Sitio no favorable Ningún sitio se considera favorable.
T1 Tumor limitado al sitio anatómico de origen.
T2 Tumor diseminado o fijado al tejido circundante.
a Tumor ≤5 cm en su mayor diámetro.
b Tumor >5 cm en su mayor diámetro.
N0 No hay compromiso clínico de ganglios linfáticos regionales.
N1 Compromiso clínico de ganglio linfático regional.
NX Ganglios linfáticos no regionales no examinados; no hay información.
M0 Enfermedad no metastásica.
M1 Enfermedad metastásica.

La estadificación del rabdomiosarcoma es relativamente compleja. El proceso incluye las siguientes tareas:

  1. Asignar un grupo tumoral local (estatus posquirúrgico resecado/biopsia).


  2. Asignar un estadio (considere el lugar, el tamaño, grupo, presencia o ausencia de metástasis).


  3. Asignar un grupo de riesgo (considere el estadio, grupo, e histología).


Como se observó anteriormente, el pronóstico para niños con rabdomiosarcoma depende del sitio primario de la enfermedad, tamaño, grupo de esta y el subtipo histológico. Se han identificado grupos de pronóstico favorable a través de estudios previos de los Estudios Intergrupales del Rabdomiosarcoma (IRS) y se han diseñado planes de tratamiento basados en la asignación de pacientes a diferentes grupos dependiendo del pronóstico de cada uno. Los estudios IRS-I, IRS-II, e IRS-III recomendaron planes de tratamiento basados en un sistema de agrupamiento quirúrgico patológico. En este sistema, los grupos se definen por la extensión de la enfermedad y por la extensión de la resección quirúrgica inicial después de una revisión patológica del espécimen tumoral. Las definiciones de los grupos en los estudios IRS-I e IRS-III se presentan en el Cuadro 2 a continuación.[1,2]

Cuadro 2. Grupo IRS: sistema de agrupación quirúrgica patológico
Grupo  Definición 
I [Nota: aproximadamente 13% de todos los pacientes están en este grupo.] Tumor localizado extirpado totalmente con márgenes patológicos claros y sin implicación de ganglios linfáticos regionales.
II  [Nota: aproximadamente 20% de todos los pacientes están en este grupo.] Tumor localizado extirpado macrocíticamente con (A) enfermedad microscópica en el margen, (B) ganglios linfáticos regionales comprometidos macrocíticamente, o (C) A y B.
III  [Nota: aproximadamente 48% de todos los pacientes están en este grupo.] Tumor localizado con enfermedad residual macrocítica luego de una extirpación incompleta o biopsia solamente.
IV  [Nota: aproximadamente 18% de todos los pacientes están en este grupo.] En el momento del diagnóstico hay metástasis a distancia.

El Intergroup Rhabdomyosarcoma Study Group (IRSG, por sus siglas en inglés) se fusionó con el National Wilm Tumor Study Group y con los dos grupos más grandes cooperativos de tratamiento de cáncer pediátrico para formar el Children’s Oncology Group (COG, por sus siglas en inglés). Los nuevos protocolos para niños con sarcoma de tejido blando los formula el Soft Tissue Sarcoma Committee del COG (STS-COG, por sus siglas en inglés).

Los protocolos actuales del rabdomiosarcoma STS-COG utilizan un sistema de clasificación pretratamiento con base en el sistema TNM que incorpora el grupo quirúrgico patológico, sitio del tumor primario, estado del ganglio linfático regional y por la presencia o ausencia de metástasis. Este sistema de estadificación se describe en el Cuadro 3 a continuación.[3,4]

Cuadro 3. Sistema de estadificación pretratamiento STS-COG
Estadio  Sitio del tumor primario  Tamaño del tumor  Ganglios linfáticos regionales  Metástasis a distancia 
1 Sitios favorables Cualquier tamaño N0 o N1 o NX M0
2 Sitios no favorables T1a o T2a N0 o NX M0
3 Sitios no favorables T1a, T2a N1 M0
T1b, T2b N0 o N1 o NX
4 Cualquier sitio Cualquier tamaño N0 o N1 M1

Después de asignarse un estadio, se asigna el grupo de riesgo. Esto toma en cuenta el estadio, grupo e histología. Los pacientes se clasifican, para fines del protocolo, como de riesgo bajo, riesgo intermedio y riesgo alto.[5,6] La asignación del tratamiento se basa en el grupo de riesgo. En el Cuadro 4 se presenta la clasificación actual del grupo de riesgo.

Cuadro 4. Clasificación IRSG del grupo de riesgo del rabdomiosarcoma
Grupo de riesgo  Histología  Estadio  Grupo 
Riesgo bajo Embrionario 1 I, II, III
Embrionario 2, 3 I, II
Riesgo intermedio Embrionario 2, 3 III
Alveolar 1, 2, 3 I, II, III
Riesgo alto Embrional o alveolar 4 IV

 [Nota: desde 2006, los pacientes con sarcoma no diferenciado son tratados con el protocolo COG-STS para el sarcoma de tejido blando no rabdomiosarcomatoso.]

Bibliografía

  1. Crist WM, Garnsey L, Beltangady MS, et al.: Prognosis in children with rhabdomyosarcoma: a report of the intergroup rhabdomyosarcoma studies I and II. Intergroup Rhabdomyosarcoma Committee. J Clin Oncol 8 (3): 443-52, 1990.  [PUBMED Abstract]

  2. Crist W, Gehan EA, Ragab AH, et al.: The Third Intergroup Rhabdomyosarcoma Study. J Clin Oncol 13 (3): 610-30, 1995.  [PUBMED Abstract]

  3. Lawrence W Jr, Gehan EA, Hays DM, et al.: Prognostic significance of staging factors of the UICC staging system in childhood rhabdomyosarcoma: a report from the Intergroup Rhabdomyosarcoma Study (IRS-II). J Clin Oncol 5 (1): 46-54, 1987.  [PUBMED Abstract]

  4. Lawrence W Jr, Anderson JR, Gehan EA, et al.: Pretreatment TNM staging of childhood rhabdomyosarcoma: a report of the Intergroup Rhabdomyosarcoma Study Group. Children's Cancer Study Group. Pediatric Oncology Group. Cancer 80 (6): 1165-70, 1997.  [PUBMED Abstract]

  5. Raney RB, Anderson JR, Barr FG, et al.: Rhabdomyosarcoma and undifferentiated sarcoma in the first two decades of life: a selective review of intergroup rhabdomyosarcoma study group experience and rationale for Intergroup Rhabdomyosarcoma Study V. J Pediatr Hematol Oncol 23 (4): 215-20, 2001.  [PUBMED Abstract]

  6. Breneman JC, Lyden E, Pappo AS, et al.: Prognostic factors and clinical outcomes in children and adolescents with metastatic rhabdomyosarcoma--a report from the Intergroup Rhabdomyosarcoma Study IV. J Clin Oncol 21 (1): 78-84, 2003.  [PUBMED Abstract]

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Aspectos generales de las opciones de tratamiento

Todos los niños con rabdomiosarcoma requieren terapia de modalidad múltiple con quimioterapia sistémica, conjuntamente con ya sea cirugía, radioterapia o ambas modalidades para el control tumoral local.[1-3] Esto implica resección quirúrgica, de ser factible sin mayores trastornos de tipo funcional o cosmético, seguida de quimioterapia. Algunos pacientes con tumores inicialmente no resecados, pueden someterse a una cirugía de segunda inspección para extraer residuos tumorales. Debido a que el rabdomiosarcoma es sensible a la quimioterapia y la radioterapia, la cirugía tiende a posponerse sobre todo si esta contribuye a la desfiguración o interferencia con las funciones del órgano. La quimioterapia y posiblemente la radioterapia se administran con anticipación con la esperanza de que los resecados quirúrgicos subsiguientes resulten exitosos sin efectos secundarios indeseables. Se recomienda la radioterapia para aquellos pacientes con enfermedad residual microscópica (grupo II) y enfermedad residual macroscópica (grupo III). También se recomienda en pacientes con histología alveolar del grupo I. Por lo tanto, la discusión de opciones de tratamiento para niños con rabdomiosarcoma está dividida en secciones separadas que describen la cirugía, quimioterapia y radioterapia.

Antes de llevarse a cabo una biopsia de masa tumoral, deben realizarse estudios de imaginología y laboratorio que sienten las bases para una evaluación. Una vez hecho el diagnóstico de rabdomiosarcoma, debe llevarse a cabo una evaluación extensiva para determinar la extensión de la enfermedad antes de empezar el tratamiento. Esta evaluación debe constar de rayos X, tomografía computarizada (TC) del pecho, aspiraciones bilaterales de médula ósea y biopsias, gammagrafía ósea, imaginología por resonancia magnética de la base del cráneo y cerebro (solamente para tumores primarios meníngeos) y una TC del abdomen y la pelvis para aquellos tumores primarios de las extremidades inferiores o genitourinarias.

El tratamiento del rabdomiosarcoma administrado por el Grupo de Oncología Infantil y en Europa según lo ejemplifica el Intergroup Rhabdomyosarcoma Study Group (IRSG, por sus siglas en inglés) y los estudios de la International Society of Pediatric Oncology Malignant Mesenchymal Tumor (MMT, por sus siglas en inglés) respectivamente, difieren en sus filosofías de manejo de la enfermedad y tratamiento en general.[2] En los ensayos MMT, el objetivo primario es reducir el uso de terapia local, dependiendo de la quimioterapia inicial frontal seguida de quimioterapia alterna en el caso de una respuesta precaria a la terapia inicial. Luego, se administra terapia local con un enfoque en la resección quirúrgica y se reserva la radioterapia para utilizarse solo en casos de resección incompleta, compromiso documentado de ganglio linfático regional o una respuesta clínica precaria a la terapia de combinación. Este enfoque se utiliza para evitar cirugía mayor y en especial radioterapia y las morbilidades que le acompañan. La supervivencia en general (SG) es el criterio de valoración primario, en el que se acepta la posibilidad de una supervivencia sin complicación (SSC) inferior que puede acompañar la terapia local no intensiva con una mayor rutina y una utilización más temprana de la cirugía y la radioterapia. En estos ensayos se acepta la necesidad de terapia de rescate para aquellos que recaen. Por el contrario, el objetivo primordial del IRSG ha sido el emplear la terapia local inmediatamente después de la quimioterapia de inducción, utilizando radioterapia en pacientes con enfermedad residual luego de una cirugía inicial o biopsia solamente, y para todos los pacientes con histología alveolar. El criterio de valoración es la SSC, que intenta evitar la recaída y la terapia de rescate. Los resultados de estos dos enfoques confirman que los ensayos IRSG dan como resultado una SSC superior y mejor SG que la terapia MMT (MMT 89) recientemente publicada. En algunos subconjuntos de pacientes que se definen según el lugar primario, las diferencias en cuanto a supervivencia son mayores (extremidades, cabeza y cuello no parameníngeos); en otros, los resultados son grandemente similares (genitourinario). Sin embargo, la impresión general es que la supervivencia en la mayoría de los subconjuntos de pacientes es superior con el uso de la terapia local temprana, incluso la radiación. Sin embargo, en los ensayos MMT, a algunos pacientes se les excluye de una terapia local intensiva, lo cual puede reducir el potencial de morbilidades relacionadas con tales terapias.[1-3]

Cuando el PDQ designa a un tratamiento como "estándar" o "en evaluación clínica", esto no debe tomarse como base para determinar si se otorgan reembolsos.

Bibliografía

  1. Donaldson SS, Meza J, Breneman JC, et al.: Results from the IRS-IV randomized trial of hyperfractionated radiotherapy in children with rhabdomyosarcoma--a report from the IRSG. Int J Radiat Oncol Biol Phys 51 (3): 718-28, 2001.  [PUBMED Abstract]

  2. Stevens MC, Rey A, Bouvet N, et al.: Treatment of nonmetastatic rhabdomyosarcoma in childhood and adolescence: third study of the International Society of Paediatric Oncology--SIOP Malignant Mesenchymal Tumor 89. J Clin Oncol 23 (12): 2618-28, 2005.  [PUBMED Abstract]

  3. Donaldson SS, Anderson JR: Rhabdomyosarcoma: many similarities, a few philosophical differences. J Clin Oncol 23 (12): 2586-7, 2005.  [PUBMED Abstract]

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Rabdomiosarcoma infantil sin tratamiento previo

Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Los consejos de redacción del PDQ usan un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica.)

Opciones de tratamiento de manejo quirúrgico

El principio básico para el tratamiento quirúrgico inicial en niños con rabdomiosarcoma es la resección completa del tumor primario con un margen circundante de tejido normal y una muestra de los nódulos linfáticos obtenida de la órbita de drenaje linfático, siempre y cuando no se haga necesaria una cirugía mayor con fines funcionales o cosméticos. Hay algunas excepciones importantes a esta regla del margen normal (por ejemplo, tumores de la órbita y de la región genitourinaria).[1,2] El principio de resección amplia y completa del tumor primario se aplica menos a pacientes que tienen cáncer metastásico confirmado en el momento de la operación inicial, pero es una concepto razonable si se puede lograr fácilmente. Los pacientes con tumor residual microscópico después de su escisión inicial parecen haber observado mejoras si un segundo procedimiento quirúrgico con escisión mayor de la base tumoral antes de la iniciación de quimioterapia logra la remoción completa del tumor.[3] No hay indicios de que la cirugía de citorreducción que deja un tumor residual macroscópico mejora el resultado, en comparación con la biopsia sola.[4][Grado de comprobación: 2A] Debido a que el rabdomiosarcoma puede surgir en múltiples sitios, la atención quirúrgica deberá ajustarse a los aspectos únicos de cada sitio. A continuación, se presenta el manejo quirúrgico de los sitios primarios más comunes.

Cabeza y cuello

Si los tumores son parameníngeos (en la cavidad nasofaríngea/nasal, oído medio/mastoide, seno paranasal o parafaríngeo/región de la fosa infratemporal), se deberá realizar una exploración de imaginología por resonancia magnética (IRM) con contraste del sitio primario y el cerebro para revisar cualquier erosión de la base del cráneo o posible extensión a la dura. Si la erosión craneal o la extensión transdural son dudosas o ambiguas, se indica una tomografía computarizada (TC) con contraste de la misma región. Si hay alguna sospecha de extensión hacia la columna vertebral, se debe obtener una IRM con contraste de toda la columna. El líquido cefalorraquídeo (LCR) debe examinarse en busca de células malignas en todos los pacientes con tumores parameníngeos. En el caso de tumores de la cabeza y cuello que son superficiales y no orbitarios, es apropiado efectuar una escisión amplia, siempre y cuando sea factible, y una muestra de ganglios linfáticos del cuello ipsilaterales de los nódulos clínicamente envueltos. Las resecciones marginales más estrechas (<1 mm) resultan aceptables debido a las restricciones anatómicas. Siempre se deberán considerar los factores cosméticos y funcionales; sin embargo, con las técnicas modernas, la resección completa en pacientes con tumores superficiales no tiene que ser inconsistente con buenos resultados cosméticos y funcionales. Equipos quirúrgicos especializados, multidisciplinarios han realizado resecciones de tumores localizados en la parte anterior del cráneo en áreas que anteriormente eran consideradas inaccesibles al manejo quirúrgico definitivo, incluyendo las áreas nasales, senos paranasales y fosa temporal. Sin embargo, estas técnicas solo deben ser tomadas en consideración en niños con enfermedad regional local recidivante o enfermedad residual después de la quimioterapia y radioterapia. En el caso de pacientes con tumores primarios en la cabeza y cuello que se consideran no resecables, se considera que la quimioterapia y radioterapia son la base del manejo primario de rabdomiosarcomas.[5-9] Los rabdomiosarcomas de la órbita no requieren exenteración orbitaria en el momento del diagnóstico, solo se necesita una biopsia para establecer el diagnóstico.[10,11] La biopsia es seguida de quimioterapia y radioterapia, con exenteración orbitaria reservada para el número pequeño de pacientes con enfermedad localmente persistente o recidivante.[7,12] A pesar de su sitio parameníngeo, el rabdomiosarcoma del oído medio tiene un pronóstico favorable.[8]

Sitios en las extremidades

El procedimiento quirúrgico definitivo implica una amplia escisión local con extracción en bloque de una manga de tejido normal.[1] La reescisión primaria puede ser apropiada para aquellos pacientes cuyo procedimiento quirúrgico inicial deja residuos microscópicos de la enfermedad que pueden ser extirpados en un segundo procedimiento.[3] Debido a la incidencia significativa de la expansión nodal en los tumores primarios de las extremidades (con frecuencia sin prueba clínica de la implicación) y a las implicaciones pronóstico terapéuticas del compromiso nodal, se recomienda una evaluación extensiva pretratamiento.[13-16] El Soft Tissue Sarcoma Committee del Children’s Oncology Group (STS-COG, por sus siglas en inglés) recomienda, de forma enérgica y sistemática, la toma de muestras ganglionares axilares para aquellos pacientes con tumores primarios de las extremidades superiores y nódulos clínica y radiográficamente negativos. El STS-COG también recomienda el muestreo triangular de nódulos inguinal y femoral de aquellos pacientes con tumores primarios de las extremidades inferiores. Si hay presencia de nódulos clínicamente positivos, se recomienda hacer una biopsia de los nódulos proximales antes de tomar muestras de la región nodal implicada. La cartografía de los ganglios linfáticos centinelas (GLC) se emplea en algunos centros para identificar los ganglios regionales que tienen mayor probabilidades de estar implicados, aunque la contribución de la cartografía GLC no está aún claramente definida en los pacientes pediátricos.[16-18]

Sitios del tronco

Los pacientes con lesiones en las paredes abdominales o torácicas, deberán seguir las mismas pautas que han sido indicadas en las lesiones de las extremidades, (es decir, escisión local amplia y un intento de obtener márgenes microscópicos negativos). Estas resecciones pueden demandar el uso de materiales prostéticos. A las masas voluminosas se les debe practicar una biopsia antes de administrar quimioterapia o radiación y debe estar seguida de un resecado primario tardío, con márgenes negativos y reconstrucción. La mayoría de los pacientes que presentan tumores grandes en estos sitios, tienen enfermedad localizada en las que se puede llevar a cabo una resección con márgenes negativos después de la terapia preoperatoria y, por ende, está relacionada con una excelente supervivencia a largo plazo.[19-21]

El resecar la enfermedad intratorácica o intraabdominal puede no ser factible debido a la extensión masiva del tumor en el momento del diagnóstico y su extensión a órganos vitales.[22] En dos estudios retrospectivos de niños con tumores retroperineales localizados, el resultado fue un poco mejor para los pacientes que recibieron cirugía citorreductora inicialmente o después de la quimioterapia o radioterapia, en comparación con aquellos cuya tratamiento quirúrgico consistió solamente de biopsia inicial.[22,23] Los pacientes con rabdomiosarcoma que surge de los tejidos alrededor del perineo o el ano, con frecuencia tienen enfermedad avanzada. Estos pacientes tienen una probabilidad alta de presentar implicación de los ganglios linfáticos regionales y muchos de los tumores tienen histología alveolar. La recomendación actual es tomar muestras de los ganglios linfáticos. Siempre que sea posible, sin morbilidad inaceptable, el extirpar todo el tumor macrocítico antes de comenzar la quimioterapia, mejora las probabilidades de cura. La supervivencia general (SG) luego de una terapia antitumoral intensiva en este sitio fue de un 49%.[24] La excepción es el rabdomiosarcoma que surge del árbol biliar, pero aún en esa ubicación, un resecado total es difícilmente factible. El resultado es bueno a pesar de la enfermedad residual después de la cirugía. Los drenajes biliares externos, aumentan de manera significativa el riesgo de complicaciones por infección postoperatoria. Por tanto, los drenajes biliares externos y las recesiones agresivas del rabdomiosarcoma del tracto biliar no son necesarias.[25] El resecado quirúrgico completo seguido de quimioterapia, ofrece una ventaja significativa en la supervivencia (73% vs. 34% comparado con 44% cuando no se llevó a cabo el resecado) en aquellos pacientes que inicialmente presentaron enfermedad abdominal irresecable.[22]

Sistema genitourinario

Los sitios primarios de rabdomiosarcoma infantil dentro del sistema genitourinario incluyen el área paratesticular, vejiga, próstata, vagina, útero y vulva. Las consideraciones específicas para el manejo quirúrgico de tumores que surgen en cada uno de estos sitios se tratan en los párrafos a continuación.

Las lesiones que se presentan adyacentes al testículo o cordón espermático y hasta el anillo inguinal externo deberán ser extraídas por orquiectomía con resección del cordón espermático entero, la cual requiere una incisión inguinal con control vascular proximal (es decir, orquiectomía radical).[26] Se necesita una resección hemiescrotal de la piel cuando hay fijación del tumor o invasión o cuando se ha llevado a cabo una biopsia transescrotal. Se ha descubierto que los tumores paratesticulares tienen una incidencia relativamente alta de propagación linfática (26% en los estudios IRS-I y II del Intergroup Rhabdomyosarcoma Study),[13] y todos los pacientes con tumores primarios paratesticulares deberán tener un corte abdominal y pélvico delgado y una TC con contraste para evaluar la complicación ganglionar. Para pacientes con menos de 10 años de edad, con enfermedad de grupo clínico I y cuya tomografía axial computarizada no muestra evidencia de agrandamiento de ganglios linfáticos, no son necesarias muestras/biopsias ganglionares retroperitoneales, pero se recomienda la repetición de una tomografía computarizada cada tres meses.[27,28] Para los pacientes con TC positivas o insinuantes se recomienda muestras de ganglios linfáticos retroperitoneales (sin disección formal de los ganglios); el tratamiento se basa en los hallazgos obtenidos en este procedimiento.[2,29,30] En contraste, actualmente se requiere de una disección de estadificación retroperitoneal e ipsilateral de los ganglios linfáticos en los niños mayores de 10 años con rabdomiosarcoma paratesticular, en los estudios del Intergroup Rhabdomyosarcoma Study Group (IRSG) y del STS-COG. La disección de ganglios linfáticos no es algo que se lleva acabo rutinariamente entre los adolescentes con rabdomiosarcoma paratesticular en Europa. Los investigadores europeos tienden a depender más de la evaluación radiográfica que de la evaluación quirúrgica de la complicación del ganglio linfático retroperitoneal.[26,27] Sin embargo, parece ser que la capacidad de la tomografía computarizada para predecir la presencia de la complicación de ganglios linfáticos necesita de mayor estudio.[31]

El rescate de la vejiga es una meta terapéutica importante para pacientes con tumores que surgen en la próstata y la vejiga. Se ha publicado una revisión importante que provee información sobre los enfoques de tratamiento tradicionales, actuales y futurístico para el rabdomiosarcoma de la próstata y la vejiga.[32] En casos raros el tumor esta confinado a la cúpula de la vejiga y puede ser resecado en su totalidad. De otra forma para preservar una vejiga funcional en aquellos pacientes con enfermedad residual macroscópica, se ha utilizado quimioterapia y radioterapia para reducir la masa tumoral,[33,34] seguida, cuando es necesario, por un procedimiento quirúrgico más limitado, tal como la cistectomía parcial.[35] La experiencia previa con este enfoque fue decepcionante: solo 20% a 40% de los pacientes con tumores de vejiga o próstata permanecieron vivos y con vejigas funcionales tres años después del diagnóstico (la SG a tres años fue 70% de en los estudios de IRS-II);[35,36] la experiencia más reciente con los estudios de IRS-III e IRS-IV, que usó quimioterapia y radioterapia más intensiva, mostró 55% de pacientes vivos con vejigas funcionales después de tres años del diagnóstico con una SG a tres años que excede el 80%.[34,37,38] Por lo tanto, este enfoque terapéutico continúa siendo un procedimiento de aceptación general con la creencia de que con quimioterapia y radioterapia más eficaz continúe aumentando la frecuencia de recuperación vesical. El procedimiento quirúrgico inicial en la mayoría de los pacientes consta de una biopsia, lo que con frecuencia puede llevarse acabo mediante del uso de guía de ecografía, cistoscopia o revisión por ruta transanal de visión directa. Para pacientes con tumor maligno residual que ha sido confirmado mediante biopsia después de haber sido sometido a quimioterapia y radioterapia, el manejo quirúrgico apropiado puede incluir cistectomía parcial, prostatectomía o exenteración (usualmente anterior con preservación del recto). Muy pocos estudios constan de evaluaciones a largo plazo objetivas de la función de la vejiga; los estudios urodinámicos, son importantes para obtener una evaluación precisa de la función de la vejiga.

Los pacientes tratados con quimioterapia y radiación para el rabdomiosarcoma que surge en la región de la vejiga/próstata, la presencia de rabdomioblastos bien diferenciados en los especimenes quirúrgicos o de biopsias obtenidas después del tratamiento, no parece estar relacionada con una alta tasa de recidiva y no constituye un indicador para procedimiento quirúrgico como la cistectomía total.[37,39,40] Un estudio indicó que se deben administrar ciclos adicionales de quimioterapia a los pacientes con tumores residuales de la vejiga con prueba de maduración antes de considerar una cistectomía.[37] La cirugía debería ser una opción, solo si las células tumorales malignas no desaparecen con el tiempo después de tratárseles con quimioterapia y radiación. Debido a la limitación de datos, no resulta claro si esta situación es análoga a pacientes con rabdomiosarcoma que surgen en otras partes del cuerpo.

Para pacientes con tumores primarios genitourinarios de la vagina, la vulva o el útero, el procedimiento quirúrgico inicial consiste por lo general en una biopsia transvaginal. En el caso del rabdomiosarcoma de la vagina, la vulva o el útero, no se indica cirugía radical inicial.[2] Una intervención quirúrgica conservadora para rabdomiosarcoma vaginal, con quimioterapia primaria y radiación adjunta cuando sea necesario, parece resultar en una supervivencia libre de enfermedad, excelente.[41] A causa del pequeño número de pacientes con rabdomiosarcoma uterino, es difícil tomar una decisión definitiva sobre el tratamiento, pero la quimioterapia o radioterapia también resultan eficaces.[41] Generalmente, no se requiere la exenteración de tumores primarios en estos sitios, pero si fuera necesario, en la mayoría de los casos puede llevarse a cabo con preservación rectal.

Sitios primarios poco habituales

Ocasionalmente el rabdomiosarcoma surge en sitios diferentes a los anteriormente mencionados. Uno de los sitios poco habituales es el diafragma. Los pacientes con estos tumores generalmente padecen de enfermedad localmente avanzada que no es macrorresecable inicialmente por su fijación a estructuras vitales adyacentes tales como el pulmón, los vasos grandes, pericardio o el hígado. En esa circunstancia, la quimioterapia deberá iniciarse después de una biopsia diagnóstica con la intención de extraer el tumor residual un tiempo después.[42] Los pacientes con rabdomiosarcoma de la laringe generalmente serán tratados con quimioterapia y radiación después de llevarse a cabo la biopsia, como una forma de intentar salvar la laringe.[43]

Sitios metastásicos

La resección primaria de enfermedad metastásica es raramente indicada.[44] La enfermedad metastásica persistente del pulmón después de radiación y quimioterapia deberá también resecarse, cuando sea posible, para que los pacientes logren estar libres de enfermedad, siempre y cuando de pueda preservar la función pulmonar adecuada.[44]

Opciones de tratamiento con quimioterapia

Todos los niños con rabdomiosarcoma deberán recibir quimioterapia. La intensidad y duración de la quimioterapia dependen del grupo de riesgo asignado.[45]

Pacientes de riesgo bajo

Opciones de tratamiento estándar

  • Los pacientes de riesgo bajo tienen tumor de histología embrional localizada en un sitio favorable o un rabdomiosarcoma embrional localizado es un sitio desfavorable que ha sido resecado de forma macrocítica (grupos I y II). (Consultar el Cuadro 2 en la sección de este sumario sobre información de los estadios.)

Ciertos subgrupos de pacientes de riesgo bajo han logrado tasas altas de curación de aproximadamente 90% mediante quimioterapia de dos fármacos con vincristina y actinomicina D. Consultar el Cuadro 5 a continuación.

Cuadro 5. Características de los pacientes de riesgo bajo con tasas altas de curación mediante terapias con dos fármacos
Sitio  Tamaño  Grupo  Nódulos 
Favorable Cualquiera I, II N0
No favorable T1 I N0
Orbital Cualquiera III

Otros subgrupos con pacientes de riesgo bajo han logrado tasas de curación altas mediante quimioterapia de tres fármacos con vincristina, actinomicina D y ciclofosfamida. Consultar el Cuadro 6 a continuación.

Cuadro 6. Características de los pacientes de riesgo bajo con tasas de curación altas mediante terapias con tres fármacos
Sitio  Tamaño  Grupo  Nódulos 
Favorable Cualquiera I, II, III (no IV) N1
Favorable (no orbital) Cualquiera III
No favorable T1 II N1
No favorable T1 Cualquiera N1
No favorable T2 I, II Cualquiera

Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica

Los siguientes son ejemplos de ensayos clínicos nacionales o institucionales en curso. La información en inglés sobre los ensayos clínicos en curso está disponible en el portal de Internet del NCI.

  • COG-ARST0331 : el ensayo de riesgo bajo sobre el rabdomiosarcoma embrionario del COG) incluye cuatro ciclos iniciales de ciclofosfamida, utilizando una dosis tradicional moderada de 1,2 g/m²/ciclo, con vincristina y actinomicina-D y ciclofosfamida administrada cada tres semanas, seguida por radioterapia en la decimotercera semana en aquellos pacientes con tumores residuales microscópicos, locorregionales o macrocíticos. De forma subsiguiente, los pacientes reciben de 4 o 12 ciclos de vincristina/dactinomicina dependiendo del estadio del tumor y el grupo clínico. El protocolo está diseñado para aumentar la eficacia del tratamiento mientras acorta la duración del tratamiento para un subconjunto de pacientes de riesgo bajo y reduciendo tanto la toxicidad aguda (mielosupresión) como la toxicidad a largo plazo (disfunción de la fertilidad).
Pacientes de riesgo intermedio

Opciones de tratamiento estándar

  • Los pacientes con pronósticos intermedios tienen tasas de supervivencia que oscilan entre 55% a 70%. Esta categoría incluye pacientes con rabdomiosarcoma embrionario en sitios no favorables con enfermedad residual macroscópica (es decir, en el grupo III) y pacientes con rabdomiosarcoma alveolar no metastásico en cualquier lugar. Para los pacientes de pronóstico intermedio, vincristina, dactinomicina y ciclofosfamida (VAC) es el tratamiento quimioterapéutico estándar.[46-48] El IRS-IV asignó al azar a los pacientes para recibir ya sea la terapia VAC estándar o uno de otros dos regímenes quimioterapéuticos. Uno de los regímenes combinó vincristina y dactinomicina con ifosfamida (VAI),[49] basado en la actividad de la ifosfamida contra el rabdomiosarcoma.[50,51] El otro régimen combinó vincristina con ifosfamida y etopósido (VIE).[52] La combinación de ifosfamida y etopósido ha mostrado previamente una actividad significativa contra el rabdomiosarcoma en los ensayos de fase II.[53] En el estudio IRS-IV, no hubo diferencia en los resultados entre estos tres tratamientos, lo cual confirma que VAC permanece como la quimioterapia estándar en niños con rabdomiosarcoma de pronóstico intermedio.[30] Una comparación en la supervivencia llevada a cabo entre pacientes con tumores de histología embrionaria en IRS-IV que recibieron dosis más altas de ciclofosfamida (o el equivalente de ifosfamida) con pacientes similares tratados en IRS-III (que recibieron dosis menores de ciclofosfamida [o equivalente a