Aflicción psicosocial
Prevalencia y factores pronósticos de la aflicción
Detección
Programas modelo de detección
Instrumentos de autonotificación para la detección
Evaluación psicosocial
Intervenciones psicosociales para la aflicción
Ensayos aleatorizados de intervenciones grupales para cáncer de mama
Psicoterapia individual centrada en la solución de problemas
Capacitación autoadministrada para manejar la tensión relacionada con la quimioterapia
Recorrido breve y orientación en una clínica médica oncológica
Reducción de estrés en los sobrevivientes de cáncer con base en la atención o consciencia plena
Hipnosis y relajación antes de biopsia de mama por escisión
Manejo de la tensión prequirúrgica en los pacientes con cáncer de próstata que se someterán a una prostatectomía
Uso de la información en línea
¿Puede la intervención psicosocial aumentar la supervivencia?
La aflicción se ha definido como “una experiencia desagradable de naturaleza emocional, psicosocial, social o espiritual que interfiere en la capacidad de enfrentar el tratamiento de cáncer. Se extiende a lo largo de un continuo que va desde los sentimientos normales comunes de vulnerabilidad, tristeza y temores hasta problemas que incapacitan, como la verdadera depresión, la ansiedad, el pánico y la sensación de aislamiento o de presentar una crisis espiritual.“[1] Para el manejo de la aflicción psicosocial se ha determinado un estánder de cuidados.[2]
La National Comprehensive Cancer Network (NCCN) [1] tiene una meta amplia de establecer normas de atención de manera que se identifiquen, reconozcan y traten todos los pacientes que presentan aflicción psicosocial, de forma precisa y rutinaria. Estas pautas incluyen recomendaciones para las siguientes acciones:
- Detección.
- Priorización.
- Evaluación inicial.
También se incluyen recomendaciones para la derivación y tratamiento para cada profesión participante:
- Salud mental (psicología y psiquiatría).
- Trabajo social.
- Cuidados paliativos.
- Atención pastoral.
Los momentos que más probablemente exigen la detección incluyen los siguientes períodos de la enfermedad cuando es más probable que se presente la aflicción:
- Enseguida después del diagnóstico.
- Al comienzo del tratamiento (cirugía, radiación, quimioterapia).
- Al final de un ciclo largo de tratamiento.
- Periódicamente, durante el postratamiento y la remisión.
- En el momento de la recidiva.
- En la transición a los cuidados paliativos.
(Para mayor información, consultar la sección Descripción general de este sumario.)
A pesar de que con los pacientes de cáncer se han probado muchos instrumentos de detección (ver Cuadro 1), el termómetro para la aflicción (TA) del NCCN ha sido ampliamente investigado. Se investigaron las propiedades psicométricas del TA una (escala análoga visual que va de 0 a 10, en forma de termómetro con una etiqueta "Sin aflicción" en el 0, "Aflicción moderada" en el punto medio y "Aflicción extrema" en el 10).[3] Se determinó que la medida tenía una validez convergente y divergente razonables cuando se la comparó con los dos inventarios de síntomas multidimensionales mejor establecidos. Se encontró que este procedimiento de detección rápida muy breve, tiene una capacidad moderada de detectar de manera precisa la aflicción, tal como se definió por los resultados indicativos de "casuidad" en los inventarios de dos síntomas. Cuando se probaron las puntuaciones límites específicas para obtener la máxima sensibilidad y especificidad, no se encontró un límite único que optimizara la precisión de la clasificación. Así, se recomendó que la variedad de puntajes límites resulten en diferentes recomendaciones para la derivación; por ejemplo, un puntaje bajo resulta en que no se derive al paciente, un puntaje moderado resulta en una derivación opcional y un puntaje alto recomienda firmemente la necesidad de más intervenciones.
Prevalencia y factores pronósticos de la aflicciónEn pocos estudios se investigó la prevalencia de la aflicción medida por TA.[3-8] Las tasas de prevalencia oscilan entre 22 a 58%. Se utilizaron diferentes puntajes límites y la mayoría de los estudios utilizaron un puntaje límite de 4 a 5.
Resultados conjuntos a partir de estudios múltiples indican que aproximadamente 40% de los pacientes de cáncer informan sentir una aflicción significativa.[9] Los pacientes con cánceres de pulmón, pancreático y de cerebro parecen más proclives a presentar aflicción, pero en general, el tipo de cáncer solo se relaciona ligeramente con la aflicción.
En cuanto a la prevalencia de la aflicción a lo largo del ciclo clínico, en un estudio de 236 pacientes de cáncer de mama recién diagnosticado (que esperaban su consulta inicial con un oncólogo cirujano), se encontró que 41% notificaron puntajes de aflicción superiores a 5 en el TD. En este mismo grupo de mujeres, 11% notificaron síntomas que indicaban depresión grave y 10% dieron cuenta de síntomas de tensión postraumática.[10]
En un estudio de 321 mujeres con cáncer de mama recién diagnosticado en estadios I a III, se investigó la capacidad de tener un solo punto del TA para predecir específicamente la depresión, según la mide el cuestionario de autonotificación de nueve síntomas de trastorno depresivo grave del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-IV). Se evaluaron la sensibilidad y la especificidad de las características y se identificó un umbral óptimo de 7, que resultó en una sensibilidad de 0,81 y una especificidad de 0,85 para detectar la depresión. Por tanto, los individuos con un puntaje de 7 o más deberían someterse a una evaluación psicosocial más profunda.[11]
Con respecto a los factores pronósticos de la aflicción, en una muestra grande (N = 380) de pacientes con diagnósticos mixtos de cáncer, quienes notificaron un puntaje de 4 o más en el TA era más probable que fueran mujeres, que tuvieran un desempeño funcional más precario (Escala de ejecución de Karnofsky autonotificada) y que informaran problemas relacionados con la vivienda, el trato de los niños, el trato con la pareja, la depresión, los miedos, el nerviosismo, la tristeza, la preocupación y 14 de 20 dolencias físicas (en la Problem List que acompaña el Distress Thermometer).[4]
En relación con los factores pronósticos de la aflicción después del tratamiento, en un estudio longitudinal de observación de 151 mujeres con cáncer de mama en estadio temprano, se halló que los síntomas físicos y los efectos secundarios que han sentido durante el tratamiento que pronosticaban trastornos del postratamiento relacionados con el cáncer ascendieron a 6 del 24% del total de la varianza calculada.[12] Además, las variables demográficas relacionadas con esta aflicción relacionada con el postratamiento del cáncer incluyeron una edad más joven, condición racial no blanca y menos educación formal. Las variables clínicas relacionadas con la aflicción incluyeron haber sufrido una mastectomía en lugar de una tumorectomía, haber recibido tratamiento hormonal y la presencia de un trastorno mental diagnosticable en el momento del reclutamiento para el estudio.
DetecciónLa detección y la evaluación se consideran dos procesos diferenciados.[13,14] La detección es un método rápido para identificar pacientes con aflicción psicosocial, que generalmente se lleva a cabo por medio de cuestionarios breves de autonotificación administrados por profesionales de la salud de campos no relacionados con la salud mental a fin de determinar quién necesita ser derivado a una evaluación más extensiva.[15] La evaluación psicosocial del paciente de cáncer se realiza en el marco de una entrevista clínica de mayor profundidad, enfocada en factores relacionados con la superación y la adaptación. Los profesionales de salud mental realizan la entrevista de evaluación, con el objetivo de determinar si el paciente se adapta bien.[13]
En varios centros integrales de cáncer se crearon modelos para detectar la aflicción psicosocial. A pesar de que hay diferencias marcadas, la mayoría de los modelos incluyen las siguientes etapas consecutivas:
- Administración del examen de detección.
- Puntaje y evaluación.
- Derivación.
La mayor parte de la detección de la aflicción psicosocial se enfoca en el paciente individual; sin embargo, se están formulando algunos procedimientos de detección enfocados en la familia.[16]
La administración de un instrumento de detección comprende un proceso breve de 5 a 10 minutos en el cual cada paciente responde una serie de preguntas simples, directas sobre la aflicción, de manera oral o mediante la respuesta a un cuestionario de autonotificación o por computadora. Las respuestas reciben una puntuación y se evalúan sobre la base de criterios determinados previamente. Si los puntajes se encuentran por encima de los criterios definidos, entonces se realiza una derivación formal a un profesional de la disciplina apropiada (trabajo social, psicología, psiquiatría, atención paliativa, atención pastoral). El tratamiento de la aflicción comienza entonces con una entrevista integral de evaluación psicosocial realizada cara a cara [13] con un profesional calificado de atención de la salud (por ejemplo, trabajador social, psicólogo, psiquiatra, especialista en atención paliativa, consejero pastoral).
Hay pocos estudios empíricos que hayan evaluado el efecto de los programas estructurados de detección. En dos estudios de intervención longitudinales aleatorizados, no se encontraron diferencias significativas en la calidad de vida.[17,18] No obstante, en uno de estos estudios, un subgrupo de pacientes moderada a gravemente deprimidos mostró una reducción significativa de la depresión después de la intervención. Por tanto, se necesita realizar más evaluaciones empíricas de la eficacia de los programas de detección. Los ejemplos siguientes ayudarán a ilustrar el proceso.
Programas modelo de detecciónEn el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center se experimentó con un termómetro de la aflicción inspirado en aquellos utilizados para medir el dolor.[1] Los puntos descriptivos fijos del termómetro son los siguientes:
- "No hay aflicción": puntaje 0.
- "Aflicción moderada": puntaje 5.
- "Aflicción extrema": puntaje 10.
Se pregunta a los pacientes, “¿Cómo calificaría hoy su grado de aflicción en una escala de 0 a 10?” Se adjunta al termómetro una lista de problemas que ayuda a identificar cuáles posibles fuentes de tensión son importantes. Se solicita al paciente que marque aquellos problemas importantes. Las categorías de problemas son las siguientes:
- Prácticos (por ejemplo, vivienda, seguro, transporte).
- Físicos (por ejemplo, dolor, náuseas, fatiga).
- Familiares o de apoyo (por ejemplo, compañero, hijos, amigos).
- Emocionales (por ejemplo, preocupación, tristeza, depresión, ira).
- Espirituales o religiosos (por ejemplo, relacionados con Dios, pérdida de fe).
El equipo primario de oncología (oncólogo, enfermero, especialista de atención paliativa, trabajador social) es responsable de la administración y evaluación de la respuesta del paciente a esta detección breve y por hacer los trámites de derivación cuando es necesaria. En la prueba preliminar de este procedimiento se utilizó un puntaje límite de 5 o más para indicar la necesidad de una evaluación adicional. Las evaluaciones iniciales de las necesidades mostraron que de 20 a 35% de los pacientes notifican niveles significativos de aflicción.
En el Johns Hopkins Cancer Center, todos los pacientes nuevos reciben una versión de 18 puntos del Brief Symptom Inventory (BSI),[19] que enumera 18 problemas que las personas presentan en algunas ocasiones (por ejemplo, desvanecimientos o mareos, falta de interés, soledad, náuseas o problemas estomacales). Se les pregunta, “¿Cuánto sufrió por” —cada uno de los 18 problemas— “durante los últimos siete días, incluso hoy?” El procedimiento es automatizado y utiliza el personal administrativo y de apoyo disponible para distribuir y recuperar el inventario durante la primera o segunda visita.[14] Después de finalizar la puntuación computarizada, el personal profesional participa en el momento de ofrecer servicios. Aquellos cuyo examen indicó que tienen un grado alto de aflicción se derivan a un trabajador social para seguimiento inmediato; aquellos cuyo examen indicó que tienen poco aflicción se derivan al programa de orientación psicosocial. Este es un programa educacional estructurado diseñado para afianzar la adaptación de los pacientes mediante el suministro de información sobre una gama de programas psicosociales (por ejemplo, grupos de apoyo específicos para la enfermedad, presentaciones psicoeducacionales).
El grupo de Oncology Symptom Control Research en el Community Cancer Care generalmente somete a exámenes de detección a todos los pacientes que ingresan mediante la Zung Self-Rating Depression Scale (ZSDS).[20,21] La ZSDS es un examen de detección de la depresión autonotificado que incluye 20 elementos que se han empleado para detectar depresión y el aflicción más general; también se utilizan preguntas aisladas para examinar trastornos como la cansancio crónico.[22] El personal generalmente administra el examen mientras los pacientes se encuentran en la sala de espera. Como los puntajes se analizan inmediatamente después que el examen termina, los médicos oncólogos pueden recibir la información sobre los temas pertinentes. Además, se identifica a los pacientes cuya puntuación se encuentra en un rango moderado o más alto para realizar un seguimiento adicional, entrevistas y evaluaciones más exhaustivas por parte del psiquiatra o el psicólogo del equipo. Asimismo, los pacientes que destacan puntos únicos de interés, como fatiga, se entrevistan y se les hace un seguimiento para su posible inclusión en una cantidad de ensayos de investigación de control de síntomas.
Instrumentos de autonotificación para la detecciónCon el instrumento NCCN de detección rápida de un solo punto, se pide a los pacientes que clasifiquen su aflicción en una escala de 0 ("ningúna aflicción") a 10 ("aflicción extrema"). En una lista adjunta de problemas, se les pide que indiquen qué cosas fueron un problema para ellos en la última semana. En los estudios [3-5,23,24] se probó la capacidad de la medición de un solo punto para identificar de manera precisa a los pacientes aflijidos. En general, se encontró que los métodos de detección extremadamente breves logran una precisión general moderada. Estos métodos de detección fueron mejores para descartar la ansiedad, la depresión y la ansiedad y su rendimiento fue bajo en dictaminar con exactitud la ansiedad, la depresión o la aflicción. Muchos otros cuestionarios de autonotificación se han utilizado como instrumentos de detección (ver Cuadro 1); en general, también son mejores para descartar la aflicción y actúan de forma precaria en la confirmación de la aflicción, Por tanto la mayoría de los instrumentos de detección darán como resultado un número alto de positivos falsos. Por lo tanto, se debe realizar una entrevista de evaluación psicosocial más completa.
Cuadro 1. Instrumentos de autonotificación empleados para identificar la aflicción psicosocial en pacientes de cáncer| Título | Elementos (#) | Tiempo (minutos) | Conceptos medidos |
| Distress Thermometer (TA) & Problem List [11,14] | Varía | 2–3 | Aflicción y problemas relacionados la aflicción |
| Brief Symptom Inventory (BSI) [19] | 53 | 7–10 | Somatización, ansiedad, sensibilidad interpersonal, depresión, hostilidad, ansiedad fóbica, ideación paranoica, psicosis, trastornos obsesivos compulsivos |
| Brief Symptom Inventory (BSI-18) [19] | 18 | 3–5 | Somatización, depresión, ansiedad, aflicción general |
| Hospital Anxiety and Depression Scale (HADS) [25-27] | 14 | 5–10 | Síntomas de depresión y ansiedad clínicos |
| Functional Assessment of Chronic Illness Therapy (FACIT; anteriormente FACT) [28] | 27 | 5–10 | Cuatro dominios de calidad de vida: físico, funcional, social o familiar, bienestar emocional |
| Profile of Mood States (POMS) [29] | 65 | 3–5 | Seis estados de ánimo: ansiedad, fatiga, confusión, depresión, ira, vigor |
| Zung Self-Rating Depression Scale [30] | 20 | 5–10 | Síntomas de depresión |
Los instrumentos para el autoexamen de detección deben tener un puntaje, evaluarse y discutirse con cada paciente. La individualización —el proceso de comunicar los resultados del examen de detección, discutir las necesidades de cada paciente y determinar el mejor curso de acción— es clave para el uso exitoso de la detección. En realidad, la detección sin disponibilidad de recursos apropiados para el tratamiento no se considera ética. Las normas de atención del NCCN,[1] indican que el aflicción calificada como moderada puede resultar en una derivación a un grupo de autoayuda local o el manejo por parte del equipo primario de oncología solamente. La aflicción calificada como moderada a grave merece una derivación a otros profesionales competentes (psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, especialistas en atención paliativa o consejeros pastorales) según la naturaleza de la aflicción.
El equipo primario de oncología (oncólogo, enfermero, especialista en cuidados paliativos, trabajador social y consejero) es responsable de la clasificación exitosa. En algunos estudios, un porcentaje significativo de pacientes que dan cuenta de niveles de sufrimiento moderados a altos rehúsan someterse a una evaluación adicional.[6,7,31,32] En consecuencia, es importante considerar cómo el equipo primario de oncología puede presentar la necesidad de evaluación psicosocial adicional.
Evaluación psicosocialLa evaluación de la adaptación sicológica debe seguir luego de la detección en la que se identifica la aflicción. La evaluación psicosocial generalmente es una entrevista semiestructurada durante la cual el profesional evalúa el grado de adaptación del paciente, la familia y las otras personas importantes en su vida que se adaptan a las demandas actuales de la enfermedad. En general, este proceso de evaluación tendrá en cuenta una variedad amplia de factores importantes para la adaptación en general. (Para mayor información, cnsultar la sección de este sumario sobre Factores generales que influyen en la adaptación.)
Una transición exitosa desde la detección hasta la evaluación implica una comunicación clara entre el equipo de oncología y el paciente. A pesar de que no hay un modo único mejor para hablar con los pacientes sobre las necesidades psicosociales, la experiencia clínica indica algunos conceptos importantes. En primer lugar, la mayoría de los pacientes responderá a las recomendaciones de profesionales de la atención de la salud que muestran confiabilidad, experiencia, calidez y preocupación por el paciente.
Es importante escoger bien las palabras. Se deben evitar palabras que indiquen el estigma de enfermedad mental grave, como psiquiátrico, psicológico, trastorno mental, adaptación inadecuada o enfermedad mental, a cambio de palabras como sufrimiento, preocupaciones, aflicciones, incertidumbres o factores que causan tensión por la enfermedad o su tratamiento. Entre las sugerencias para la elección de palabras incluyen las siguientes:
- El cuestionario que contestó nos ayuda a entenderlo como una persona completa; queremos ofrecerle la mejor atención posible, tanto física como emocional, social y espiritual.
- Como usted se da cuenta, una enfermedad grave puede afectar la calidad de su vida de muchas maneras (emocionalmente, socialmente, en el ámbito laboral, las relaciones, las finanzas y la energía). Esta enfermedad incluye muchos otros aspectos además del meramente físico y queremos asegurarnos de abordar estas otras dimensiones de su vida.
- Sus preocupaciones e inquietudes son muy comprensibles, dada su enfermedad y su tratamiento. No queremos ignorar los aspectos (emocionales, sociales, espirituales) de su experiencia en este momento.
- Hemos encontrado que muchos pacientes se benefician mucho de la oportunidad de hablar más sobre sus preocupaciones con un (trabajador social, profesional de salud mental, especialista en cuidados paliativos o consejero pastoral) y nos gustaría programarle una cita.
- Si desea una explicación más amplia, le sugerimos una entrevista de aproximadamente 45 minutos con un profesional que:
- Lo escuchará atentamente.
- Querrá conocer sus experiencias con la enfermedad.
- Le preguntará sobre usted, su familia y amigos y otras personas que lo apoyan.
- Le preguntará cómo se ha adaptado a su enfermedad y puede instarlo a continuar (y ofrecerle comentarios sobre) las estrategias exitosas para enfrentar una situación difícil que usted ya está utilizando.
- Le dará sugerencias sobre maneras adicionales de abordar sus preocupaciones.
Hay una gran cantidad de literatura que respalda la eficacia de las intervenciones psicosociales para pacientes adultos de cáncer.[33][Grado de comprobación: IV];[34-36][Grado de comprobación: I] En general, los análisis concluyeron que las intervenciones psicosociales para los pacientes de cáncer tienen beneficios positivos.
Las intervenciones psicosociales generalmente se definieron como intervenciones no farmacológicas con una variedad de componentes psicológicos y educativos. Los componentes típicos incluyen los siguientes:
- Capacitación para la relajación.
- Estrategias cognitivas y conductuales para enfrentar situaciones difíciles.
- Sesiones de educación o información sobre el cáncer.
- Apoyo social grupal.
Las intervenciones han incluido varias combinaciones de estos componentes, con duración diferente (desde sesión individual a múltiples sesiones semanales) y se han administrado tanto en formato individual como grupal. La población más común de pacientes ha sido la de mujeres caucásicas estadounidenses de condición socioeconómica media a más alta con cáncer de mama; no obstante, algunos estudios incorporan diagnósticos de cáncer mixtos y, han surgido más estudios provenientes de países europeos.[33] Las mediciones de los resultados fueron variadas y comprendieron los siguientes aspectos:[33,34]
- Adaptación emocional (por ejemplo, depresión, ansiedad).
- Trastorno funcional (por ejemplo, retorno al trabajo, funciones sociales).
- Síntomas relacionados con la enfermedad (por ejemplo, náuseas y vómitos, fatiga, dolor).
- Conductas de salud (por ejemplo, régimen alimentario, tabaquismo, ejercicio).
- Funcionamiento del sistema inmunitario.
Gran parte de esta investigación ha estado orientada por un modelo bioconductual [33] que parte de la hipótesis de vías psicológicas, conductuales y biológicas a partir de los factores del cáncer que producen tensión hasta el desenlace de la enfermedad; sin embargo, la adaptación emocional ha sido el resultado medido con mayor frecuencia.
Si bien se encontraron beneficios positivos, se cuestionó su importancia clínica. Los analistas ofrecieron conclusiones variadas sobre la dimensión de estos efectos positivos,[34][Grado de comprobación: I] que van desde insignificantes para la depresión, hasta pequeños en cuanto a los resultados emocionales generales y hasta moderados en cuanto a la ansiedad.[35][Grado de comprobación: I]
Las dimensiones de los efectos se pueden relacionar con el momento apropiado en que se realiza la intervención y los procedimientos para la selección de pacientes. En el caso de la mayoría de los pacientes, los niveles de sufrimiento psicosocial son más altos durante los primeros días de su experiencia con el cáncer y, para muchos, se disipan rápidamente. De este modo, si las intervenciones se ofrecen más adelante durante la experiencia del cáncer (semanas o meses después del diagnóstico y el tratamiento), los pacientes pueden sentir menos sufrimiento que el que hubieran padecido si las intervenciones se hubiesen ofrecido más temprano, con lo cual es más difícil detectar los efectos más importantes.[37][Grado de comprobación: II]
En un estudio,[38] se asignó al azar a 249 díadas de pacientes de cáncer de mama y sus acompañantes a uno de los cuatro grupos siguientes:
- Un grupo de control que recibió un tratamiento estándar para la enfermedad.
- Un grupo de psicoeducación estandarizada.
- Un grupo que recibió orientación por teléfono.
- Un grupo que recibió psicoeducación y orientación por teléfono.
Los pacientes y acompañantes que recibieron las intervenciones del estudio presentaron menos sufrimiento y gravedad como efecto secundario, así como niveles más altos de bienestar psicológico que aquellos que recibieron atención estándar. Además, para lograr estos beneficios físicos y psicológicos, el estudio apoya la eficacia del bajo costo y las intervenciones que se pueden reproducir mediante vídeo y teléfono .[38]
En dos metaanálisis [34,35][Grado de comprobación: I] se notifican las siguientes dimensiones de efectos:
- Para depresión [35] y adaptación funcional:[34] 0,19.
- Para adaptación emocional:[34] 0,24.
- Para el tratamiento o los síntomas relacionados con la enfermedad:[34] 0,26.
- Para medidas globales de los resultados:[34] 0,28.
- Para la ansiedad:[35] 0,36.
Estas dimensiones de los efectos positivos indican que el paciente promedio que recibe la intervención está mejor que 57 a 65% de aquellos que no reciben la intervención.
En resumen, parece que cuando se ofrecen intervenciones psicosociales a los pacientes que presentan sufrimiento (por ejemplo, ansiedad, depresión), la eficacia de la intervención es muy sólida. Así, el beneficio positivo general de las intervenciones psicosociales parece ser mayor para quienes parecen necesitarlo más.[34,35]
Ensayos aleatorizados de intervenciones grupales para cáncer de mamaLos cuatro estudios descritos a continuación representan ensayos clínicos aleatorizados que evalúan la eficacia de las intervenciones psicosociales en grupos pequeños para mujeres estadounidenses con cáncer de mama en estadio temprano. Obsérvese que los estudios varían en relación con el período total de tratamiento, desde 8 horas [39][Grado de comprobación: I] a 20 horas [37,40][Grado de comprobación: II] y a 27 horas,[41][Grado de comprobación: I] e incluyen una variedad de componentes en las intervenciones.
Los investigadores evaluaron la eficacia de una intervención grupal para el control de la tensión cognitiva-conductual de dos horas por semana, durante 10 semanas.[37] Se asignó al azar a 100 mujeres recientemente tratadas de cáncer de mama a participar en la intervención o a una condición de control. La intervención psicosocial comprendió 10 sesiones grupales de dos horas de duración durante las cuales se presentó material didáctico, en combinación con diferentes ejercicios de experiencias y tareas para el hogar. La intervención general se centró en aprender a enfrentar mejor los factores cotidianos relacionados con el cáncer que producen tensión. Los temas incluyeron los siguientes aspectos:
- Relajación muscular progresiva con imágenes.
- Reestructuración cognitiva.
- Resolución de conflictos interpersonales.
- Capacitación para estar seguras de sí mismas.
- Mejor apoyo social.
La condición de control comprendió un seminario de un día de duración en el cual las participantes recibieron una versión resumida de la intervención con un tiempo considerablemente inferior para interactuar en el grupo. Entre las participantes de la intervención, los resultados revelaron lo siguiente:
- Disminución de la depresión.
- Ningún cambio en otras medidas de sufrimiento emocional.
- Aumento de la “identificación de beneficios” (es decir, informar que el padecer de cáncer de mama tuvo una contribución positiva para sus vidas) y optimismo.
En un estudio aleatorizado más grande (N = 199) llevado a cabo por el mismo grupo de investigación [40] con mujeres con cáncer de mama no metastásico en estadios 0 a III, una intervención similar a la del primer estudio produjo disminuciones continuas un poco mayores en los pensamientos indeseados relacionados con el cáncer y mejoras sostenidas de la ansiedad.
En otro estudio, se examinó una intervención grupal de 1,5 horas semanales durante 18 semanas que incluyó estrategias psicológicas diseñadas para reducir la tensión, fortalecer el estado de ánimo, modificar los comportamientos de salud (régimen alimentario, ejercicio, tabaquismo) y mejorar la adherencia a los tratamientos del cáncer.[41] Las medidas de los resultados comprendieron el sufrimiento emocional, comportamientos saludables y respuestas inmunitarias. Se asignó al azar a 227 mujeres, todas se habían sometido a cirugía a raíz de cáncer de mama regional, a un grupo de intervención o a una situación de control con fines de evaluación solamente. En comparación con el grupo de control, el grupo de intervención reveló lo siguiente:
- Grado significativamente inferior de ansiedad.
- Mejor apoyo social.
- Mejores comportamientos alimentarios.
- Disminución del tabaquismo.
- Aumento de la reducción de síntomas y mejor estado funcional.[42]
Las respuestas inmunitarias en el grupo de intervención fueron congruentes con los cambios psicológicos y conductuales. Este estudio es un ejemplo sólido de los esfuerzos para medir los cambios en una cantidad de variables bioconductuales diferentes (psicológicas, conductuales, inmunitarias) al cabo de una intervención psicosocial.
Otros investigadores evaluaron una intervención educativa que consistió en sesiones grupales mensuales de dos horas en un lapso de cuatro meses consecutivos.[39][Grado de comprobación: I] Las participantes fueron 252 mujeres menores de 50 años que padecían de cáncer de mama en estadio temprano y que recientemente habían finalizado el tratamiento adyuvante sin hormonas y, además, enfrentaban la transición del tratamiento activo a la supervivencia postratamiento. Se asignaron al azar a uno de los tres grupos siguientes:
- Grupo estándar de atención médica.
- Grupo de educación nutricional.
- Grupo de educación psicosocial.
En los grupos de educación psicosocial y nutricional se incluyeron difusión de información, discusiones, y algunas actividades y ejercicios. Los temas rotaron mensualmente y las participantes podían integrarse en un grupo en cualquier momento (es decir, los grupos eran abiertos). En general, la interacción entre las pacientes fue mínima porque las sesiones fueron más bien presentaciones didácticas. El grupo de educación psicosocial presentó temas pertinentes a las mujeres más jóvenes con cáncer de mama, tales como los siguientes:
- Hablar con los hijos sobre el cáncer.
- Cómo seguir viviendo después del diagnóstico.
- Relaciones e intimidad con la pareja.
- Las hormonas y el cáncer.
- Bases genéticas del cáncer de mama.
El grupo de educación nutricional recibió información sobre la selección de frutas, verduras y alimentos con bajo contenido graso así como la manera de incorporar sistemáticamente estos alimentos en la vida cotidiana. Se presentaron temas sobre cómo hacer compras, cocinar con bajo contenido graso, comer fuera y otros temas relacionados. Los resultados revelaron que los pacientes en ambos grupos de intervención notificaron menos síntomas depresivos y mejor funcionamiento físico durante el seguimiento realizado 13 meses después. Este estudio es un ejemplo de una intervención más dirigida diseñada para una población específica de pacientes (mujeres más jóvenes con cáncer de mama) en un momento determinado del ciclo de tratamiento (inmediatamente después de finalizar el tratamiento activo).
Psicoterapia individual centrada en la solución de problemasSe ha estudiado una variedad de diferentes intervenciones psicosociales individuales. En un estudio se destacó la adquisición de la capacidad para resolver problemas.[43][Grado de comprobación: II] En este estudio, la intervención psicosocial comprendió diez sesiones semanales de psicoterapia individual de 1,5 hora de duración (con la presencia o no de un ser querido) que se centraron en la capacitación para convertirse en una persona eficaz para resolver problemas. Se hizo hincapié en cuatro tareas racionales para solucionar problemas que incluyeron habilidades en las siguientes áreas:
- Mejor definición y formulación de la naturaleza de los problemas.
- Generación de una gama amplia de soluciones alternativas.
- Evaluación sistemática de las posibles consecuencias de una solución mientras se decide cuáles son las mejores.
- Evaluación del resultado final después de aplicar la solución.
Se asignaron tareas entre las sesiones que eran importantes para cada paso y los pacientes recibieron un manual escrito cuya consulta se promovió a medida que surgían los problemas. Se asignó al azar a 132 pacientes adultos de cáncer con diagnósticos mixtos a dos grupos de tratamiento y un grupo testigo en lista de espera. Los dos grupos de tratamiento incluyeron terapia para solucionar problemas sin un ser querido y terapia para la solución de problemas con la presencia de un ser querido (por ejemplo, cónyuge, amigo, hijo adulto).
Los resultados generales mostraron que los participantes en los dos grupos de tratamiento solucionaban problemas de manera más eficaz y presentaban menos sufrimiento psicológico y mejor calidad de vida. No se encontraron diferencias entre los grupos de tratamiento.[43] En este ejemplo, se demostró que una intervención psicoterapéutica individual diseñada para aumentar la capacidad del paciente para resolver problemas resultó en mejor calidad de vida y menos sufrimiento psicológico.
Capacitación autoadministrada para manejar la tensión relacionada con la quimioterapiaEn un ensayo aleatorizado con 411 pacientes de cáncer con diagnósticos mixtos,[44][Grado de comprobación: I] se comparó la atención psicosocial tradicional con el control de la tensión relacionada con la quimioterapia administrado por un profesional y autoadministrado. El control profesional de la tensión incluyó una sesión educativa individual de 60 minutos en la que se revisaron las fuentes comunes de la tensión relacionada con la quimioterapia y las siguientes tres técnicas específicas de control de la tensión:
- Respiración abdominal controlada.
- Relajación muscular progresiva con imágenes.
- Uso de autoafirmaciones para enfrentar situaciones difíciles.
El profesional entregó al paciente una cinta de audio de la sesión individual, recomendó la práctica diaria de las tres técnicas y se reunió brevemente con el paciente antes de su primera sesión de quimioterapia.
En el grupo autoadministrado, un profesional se reunió con cada paciente durante aproximadamente 10 minutos, le entregó un paquete de material educacional sobre la adaptación a la quimioterapia y lo instruyó brevemente sobre su uso. Estos materiales incluyeron toda la misma información proporcionada al grupo administrado por un profesional más los siguientes materiales:
- Una cinta de video de 15 minutos de duración.
- Un folleto de 12 páginas.
- Una cinta de audio sobre relajación de 35 minutos de duración.
Se explicó a los pacientes de este grupo que debían mirar primero la cinta de video y luego revisar el folleto, seguir las instrucciones adicionales para capacitarse más y el uso de varias técnicas.
Los resultados de este enfoque novedoso mostraron que los pacientes en la intervención autoadministrada notificaron que el funcionamiento físico, la vitalidad y la salud mental fueron mejores, y que hubo menos limitaciones funcionales que las notificadas por cualquiera de los otros dos grupos. Los pacientes en el grupo manejado por un profesional no manifestaron mejores resultados que los pacientes en el grupo de atención tradicional. Se determinó que los costos del grupo autoadministrado fueron significativamente inferiores a los de los otros dos grupos.
Recorrido breve y orientación en una clínica médica oncológicaUn tipo de intervención muy novedoso probó los efectos de un recorrido breve (15 a 20-minutos) para pacientes nuevos de una clínica médica oncológica.[45][Grado de comprobación científica: I] El recorrido incluyó lo siguiente:
- La oportunidad de visitar las áreas de flebotomía, enfermería y quimioterapia.
- La distribución de literatura médica sobre los horarios clínicos y procedimientos.
- Un período de preguntas y respuestas.
Ciento cincuenta pacientes que fueron derivados de manera consecutiva y que representaban una variedad de cánceres, se les asignó de manera aleatorizada a recibir la orientación en un entorno clínico o el tratamiento estándar. Los pacientes sometidos a la intervención mostraron menos ansiedad, menos trastornos del humor y menos síntomas depresivos a una semana del seguimiento. Además, estos pacientes presentaron un mayor conocimiento sobre los procedimientos clínicos, una mayor confianza en sus médicos y grados más altos de satisfacción y esperanza. Esto es una muestra de cómo una simple mínima intervención puede rendir beneficios positivos.
Reducción de estrés en los sobrevivientes de cáncer con base en la atención o consciencia plenaSe llevó a cabo un ensayo aleatorizado controlado durante seis semanas con 84 mujeres sobrevivientes de cáncer de mama consistente en una intervención para reducir el estrés fundamentada en la atención o consciencia plena, en comparación con el tratamiento usual.[46] Todas las participantes estaban dentro de un período de 18 meses de haber completado una cirugía, radioterapia, quimioterapia o ambas y por tanto se encontraban en un período de transición entre el haber terminado el tratamiento activo a ser una sobreviviente postratamiento. La intervención consistió en una sesión de grupo semanal de dos horas llevada a cabo por un psicólogo que siguió un protocolo estándar para enseñarle a las participantes meditación sentada, exploración corporal, caminatas de meditación y yoga ligero. Todas las participante recibieron un manual de capacitación y cuatro cintas de audio para usarlas en la casa y se les animó a que lo usaran diariamente.
Los resultados incluyeron los siguientes:[46]
- El grupo bajo intervención mostró mejoría en las medidas sicológicas (miedo a la recidiva, preocupaciones en cuanto a la recidiva, estado de ansiedad grave y depresión) y calidad de vida (funcionalidad física, limitación de sus funciones y energía).
- Aquellos que practicaron con mayor frecuencia tendieron hacia una mejoría más amplia.
En un estudio, se asignó al azar a un grupo de mujeres que tenían programada una biopsia de mama por escisión (N = 90) a una sesión breve (15 minutos) de hipnosis y relajación guiada administradas por psicólogos clínicos capacitados el día de la cirugía o a una sesión de igual duración donde el paciente escuchaba de forma empática con atención controlada. Se midió el sufrimiento antes de la cirugía con la versión corta de la escala análoga visual (VAS) del Profile of Mood States. La sesión de hipnosis redujo notablemente la ansiedad anticipatoria y aumentó la relajación media inmediatamente antes de la biopsia.[47][Grado de comprobación: II]
Manejo de la tensión prequirúrgica en los pacientes con cáncer de próstata que se someterán a una prostatectomíaUn ensayo controlado, aleatorizado compuesto de tres grupos (N = 159) con dos sesiones de (60–90 minutos) de intervención para el manejo de la tensión individual administrado por 1–2 semanas antes de la prostatectomía radical para hombres con cáncer de la próstata, encontró una incidencia positiva en una cantidad de parámetros del sistema inmunitario (una mayor cantidad de células citolíticas con carácter citotóxico y citocinas proinflamatorias circulantes).[48][Grado de comprobación: I] Solo en el grupo de intervención se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los resultados inmunitarios en comparación con el grupo de atención y apoyo, y el grupo de cuidado estándar.
Entre los instrumentos para el manejo de la tensión tenemos los siguientes:
- Intervenciones cognitivo conductual, como destreza para el relajamiento, respiración diafragmática e imaginación guida.
- Cintas de audio para practicar en la casa.
- Una guía escrita para resumir la información relevante.
- Estrategias enfocadas en el problema para lidiar con este.
Se encontró una mejoría en los resultados inmunitarios hasta 48 horas después de la cirugía, solamente en el grupo de manejo de la tensión.[48] Uno de los puntos fuertes de éste estudio fue el uso de un grupo de atención y apoyo, y un grupo de tratamiento estándar.
Uso de la información en líneaEl Comprehensive Health Enhancement Support System (CHESS) [49] es un recurso en línea para pacientes de cáncer que ha estado disponible por más de cinco años. Consta de los dos componentes siguientes:
- Material didáctico.
- Información narrada sobre temas médicos, prácticos y psicosociales.
Este estudio aborda lo relativamente atrayente y valioso que resultan estos dos componentes por separado para las mujeres de raza caucásica y afroestadounidenses diagnosticadas con cáncer de mama (tres cuartas partes de las participantes tenían enfermedad en estadio temprano). El tiempo promedio que tomó consultar cualquiera de los recursos fue un poco más largo para las mujeres afroestadounidenses (didáctica: 19,7 minutos, desviación estándar [DS] = 31,10; narrativa: 17,16 minutos, DS = 38,19) que para las mujeres caucásicas (didáctica: 18,30 minutos, DS = 28,62; narrativa: 15,78 minutos, DS = 36,60) pero el efecto fue sustancialmente mayor.
Antes de usar el recurso, las mujeres afroestadounidenses participaban mucho menos en la atención de la salud; después del uso, las mujeres afroestadounidenses aumentaron marcadamente su nivel de participación en la atención de la salud, independientemente del tipo de recurso utilizado, sobrepasando el nivel de participación de las mujeres caucásicas, en particular en relación con el efecto de los servicios didácticos. Este resultado indica que, si bien el uso de los recursos CHESS —tanto didácticos como narrativos— es valioso para ambas poblaciones, es particularmente útil para las mujeres afroestadounidenses. La versión narrativa parece tener un mayor efecto diferencial en las mujeres caucásicas.
¿Puede la intervención psicosocial aumentar la supervivencia?La cuestión es, si la participación en una intervención grupal psicosocial puede resultar en un aumento de la supervivencia, es algo que ha estado bajo investigación desde 1989. El estudio original [50] analizó una terapia de grupo con formato de apoyo expresivo para mujeres con cáncer de mama metastásico, mientras que otro estudio [51] analizó a un grupo de intervención psicoeducativo para pacientes de melanoma maligno. En ambos estudios, se encontró una ventaja en cuanto a la supervivencia en la intervención grupal. Sin embargo, un análisis crítico del primer estudio [52] encontró que los miembros del grupo de control presentaron una supervivencia significativamente más corta de lo que se esperaba, cuando se le comparó con datos del National Cancer Institute's Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER) Program, donde se indicó que las ventajas en cuanto a la supervivencia pudo ser el resultado de errores inadvertidos en la muestra.
Se hicieron intentos de duplicar los resultados de la terapia de grupo de apoyo expresivo en Canadá,[53] en los Estados Unidos[54] y Australia.[55] Aunque los tres grupos encontraron beneficios psicológicos, significativos, ningún estudio logró duplicar el beneficio en cuanto a la supervivencia.
Un análisis de la literatura médica, que incluyó tres metaanálisis [56-58] y una revisión sistemática,[59] ha concluido que investigaciones previas no han logrado demostrar el efecto de la psicoterapia en la supervivencia. Un resumen [60] informó sobre diez ensayos controlados aleatorizados adicionales sobre varias intervenciones psicosociales para pacientes con varios tipos de cánceres (aunque la mayoría fueron mujeres con cáncer de mama). Los diez estudios notaron una mejoría en los beneficios sicológicos. Sin embargo, nueve de diez no mostraron beneficio alguno en cuento a la supervivencia, mientras que uno [61] encontró una ventaja de supervivencia de un año. Este ensayo positivo (ensayo que muestra que el nuevo tratamiento es grandemente beneficioso y superior al estándar) logró estratificar los grupos en un número de variables importantes (es decir, estado ganglionar, estado de los receptores del estrógeno y la progesterona y el estado menopáusico) y produjo datos que sustentan los posibles mecanismos, tales como un aumento en el buen funcionamiento del sistema inmunitario y el apego de los pacientes a los procedimientos de reducción del estrés. En un análisis cuidadoso de los resultados, este estudio identificó la complejidad de factores implicados en los beneficios de supervivencia y la posibilidad de que los beneficios mediados por el sistema inmunitario contribuyan al aumento de la supervivencia, cuanto se toman en cuenta otros factores.
En resumen, la preponderancia de las pruebas indica que a pesar de los hechos que denotan una mejoría de la calidad de vida, resulta poco probable que la intervención psicosocial tenga muchas probabilidades aportar una contribución independiente a la duración de la supervivencia. Estos hechos han logrado que algunos indiquen [62] que ya no es necesario continuar investigando más sobre este asunto.
Bibliografía- NCCN practice guidelines for the management of psychosocial distress. National Comprehensive Cancer Network. Oncology (Huntingt) 13 (5A): 113-47, 1999. [PUBMED Abstract]
- Fashoyin-Aje LA, Martinez KA, Dy SM: New patient-centered care standards from the commission on cancer: opportunities and challenges. J Support Oncol 10 (3): 107-11, 2012 May-Jun. [PUBMED Abstract]
- Hoffman BM, Zevon MA, D'Arrigo MC, et al.: Screening for distress in cancer patients: the NCCN rapid-screening measure. Psychooncology 13 (11): 792-9, 2004. [PUBMED Abstract]
- Jacobsen PB, Donovan KA, Trask PC, et al.: Screening for psychologic distress in ambulatory cancer patients. Cancer 103 (7): 1494-502, 2005. [PUBMED Abstract]
- Akizuki N, Akechi T, Nakanishi T, et al.: Development of a brief screening interview for adjustment disorders and major depression in patients with cancer. Cancer 97 (10): 2605-13, 2003. [PUBMED Abstract]
- Roth AJ, Kornblith AB, Batel-Copel L, et al.: Rapid screening for psychologic distress in men with prostate carcinoma: a pilot study. Cancer 82 (10): 1904-8, 1998. [PUBMED Abstract]
- Ibbotson T, Maguire P, Selby P, et al.: Screening for anxiety and depression in cancer patients: the effects of disease and treatment. Eur J Cancer 30A (1): 37-40, 1994. [PUBMED Abstract]
- Trask PC, Paterson A, Riba M, et al.: Assessment of psychological distress in prospective bone marrow transplant patients. Bone Marrow Transplant 29 (11): 917-25, 2002. [PUBMED Abstract]
- Carlson LE, Waller A, Mitchell AJ: Screening for distress and unmet needs in patients with cancer: review and recommendations. J Clin Oncol 30 (11): 1160-77, 2012. [PUBMED Abstract]
- Hegel MT, Moore CP, Collins ED, et al.: Distress, psychiatric syndromes, and impairment of function in women with newly diagnosed breast cancer. Cancer 107 (12): 2924-31, 2006. [PUBMED Abstract]
- Hegel MT, Collins ED, Kearing S, et al.: Sensitivity and specificity of the Distress Thermometer for depression in newly diagnosed breast cancer patients. Psychooncology 17 (6): 556-60, 2008. [PUBMED Abstract]
- Jim HS, Andrykowski MA, Munster PN, et al.: Physical symptoms/side effects during breast cancer treatment predict posttreatment distress. Ann Behav Med 34 (2): 200-8, 2007 Sep-Oct. [PUBMED Abstract]
- Nicholas DR, Veach TA: The psychosocial assessment of the adult cancer patient. Prof Psychol 31 (2): 206-15, 2000.
- Zabora JR: Screening procedures for psychosocial distress. In: Holland JC, Breitbart W, Jacobsen PB, et al., eds.: Psycho-oncology. New York, NY: Oxford University Press, 1998, pp 653-61.
- Zabora JR, Smith-Wilson R, Fetting JH, et al.: An efficient method for psychosocial screening of cancer patients. Psychosomatics 31 (2): 192-6, 1990 Spring. [PUBMED Abstract]
- Kissane DW, McKenzie M, McKenzie DP, et al.: Psychosocial morbidity associated with patterns of family functioning in palliative care: baseline data from the Family Focused Grief Therapy controlled trial. Palliat Med 17 (6): 527-37, 2003. [PUBMED Abstract]
- McLachlan SA, Allenby A, Matthews J, et al.: Randomized trial of coordinated psychosocial interventions based on patient self-assessments versus standard care to improve the psychosocial functioning of patients with cancer. J Clin Oncol 19 (21): 4117-25, 2001. [PUBMED Abstract]
- Maunsell E, Brisson J, Deschênes L, et al.: Randomized trial of a psychologic distress screening program after breast cancer: effects on quality of life. J Clin Oncol 14 (10): 2747-55, 1996. [PUBMED Abstract]
- Derogatis LR, Melisaratos N: The Brief Symptom Inventory: an introductory report. Psychol Med 13 (3): 595-605, 1983. [PUBMED Abstract]
- Zung WW: Depression in the normal aged. Psychosomatics 8 (5): 287-92, 1967 Sep-Oct. [PUBMED Abstract]
- Zung WW: Factors influencing the self-rating depression scale. Arch Gen Psychiatry 16 (5): 543-7, 1967. [PUBMED Abstract]
- Kirsh KL, Passik S, Holtsclaw E, et al.: I get tired for no reason: a single item screening for cancer-related fatigue. J Pain Symptom Manage 22 (5): 931-7, 2001. [PUBMED Abstract]
- Dabrowski M, Boucher K, Ward JH, et al.: Clinical experience with the NCCN distress thermometer in breast cancer patients. J Natl Compr Canc Netw 5 (1): 104-11, 2007. [PUBMED Abstract]
- Keir ST, Calhoun-Eagan RD, Swartz JJ, et al.: Screening for distress in patients with brain cancer using the NCCN's rapid screening measure. Psychooncology 17 (6): 621-5, 2008. [PUBMED Abstract]
- Kugaya A, Akechi T, Okuyama T, et al.: Prevalence, predictive factors, and screening for psychologic distress in patients with newly diagnosed head and neck cancer. Cancer 88 (12): 2817-23, 2000. [PUBMED Abstract]
- Zigmond AS, Snaith RP: The hospital anxiety and depression scale. Acta Psychiatr Scand 67 (6): 361-70, 1983. [PUBMED Abstract]
- Love AW, Kissane DW, Bloch S, et al.: Diagnostic efficiency of the Hospital Anxiety and Depression Scale in women with early stage breast cancer. Aust N Z J Psychiatry 36 (2): 246-50, 2002. [PUBMED Abstract]
- Cella DF, Tulsky DS, Gray G, et al.: The Functional Assessment of Cancer Therapy scale: development and validation of the general measure. J Clin Oncol 11 (3): 570-9, 1993. [PUBMED Abstract]
- McNair DM, Lorr M, Droppleman LF: Profile of Mood States Manual. San Diego, Calif: Educational and Industrial Testing Service, 1992.
- Dugan W, McDonald MV, Passik SD, et al.: Use of the Zung Self-Rating Depression Scale in cancer patients: feasibility as a screening tool. Psychooncology 7 (6): 483-93, 1998 Nov-Dec. [PUBMED Abstract]
- Carroll BT, Kathol RG, Noyes R Jr, et al.: Screening for depression and anxiety in cancer patients using the Hospital Anxiety and Depression Scale. Gen Hosp Psychiatry 15 (2): 69-74, 1993. [PUBMED Abstract]
- Razavi D, Delvaux N, Farvacques C, et al.: Screening for adjustment disorders and major depressive disorders in cancer in-patients. Br J Psychiatry 156: 79-83, 1990. [PUBMED Abstract]
- Andersen BL: Biobehavioral outcomes following psychological interventions for cancer patients. J Consult Clin Psychol 70 (3): 590-610, 2002. [PUBMED Abstract]
- Meyer TJ, Mark MM: Effects of psychosocial interventions with adult cancer patients: a meta-analysis of randomized experiments. Health Psychol 14 (2): 101-8, 1995. [PUBMED Abstract]
- Sheard T, Maguire P: The effect of psychological interventions on anxiety and depression in cancer patients: results of two meta-analyses. Br J Cancer 80 (11): 1770-80, 1999. [PUBMED Abstract]
- Barsevick AM, Sweeney C, Haney E, et al.: A systematic qualitative analysis of psychoeducational interventions for depression in patients with cancer. Oncol Nurs Forum 29 (1): 73-84; quiz 85-7, 2002 Jan-Feb. [PUBMED Abstract]
- Antoni MH, Lehman JM, Kilbourn KM, et al.: Cognitive-behavioral stress management intervention decreases the prevalence of depression and enhances benefit finding among women under treatment for early-stage breast cancer. Health Psychol 20 (1): 20-32, 2001. [PUBMED Abstract]
- Budin WC, Hoskins CN, Haber J, et al.: Breast cancer: education, counseling, and adjustment among patients and partners: a randomized clinical trial. Nurs Res 57 (3): 199-213, 2008 May-Jun. [PUBMED Abstract]
- Scheier MF, Helgeson VS, Schulz R, et al.: Interventions to enhance physical and psychological functioning among younger women who are ending nonhormonal adjuvant treatment for early-stage breast cancer. J Clin Oncol 23 (19): 4298-311, 2005. [PUBMED Abstract]
- Antoni MH, Wimberly SR, Lechner SC, et al.: Reduction of cancer-specific thought intrusions and anxiety symptoms with a stress management intervention among women undergoing treatment for breast cancer. Am J Psychiatry 163 (10): 1791-7, 2006. [PUBMED Abstract]
- Andersen BL, Farrar WB, Golden-Kreutz DM, et al.: Psychological, behavioral, and immune changes after a psychological intervention: a clinical trial. J Clin Oncol 22 (17): 3570-80, 2004. [PUBMED Abstract]
- Andersen BL, Farrar WB, Golden-Kreutz D, et al.: Distress reduction from a psychological intervention contributes to improved health for cancer patients. Brain Behav Immun 21 (7): 953-61, 2007. [PUBMED Abstract]
- Nezu AM, Nezu CM, Felgoise SH, et al.: Project Genesis: assessing the efficacy of problem-solving therapy for distressed adult cancer patients. J Consult Clin Psychol 71 (6): 1036-48, 2003. [PUBMED Abstract]
- Jacobsen PB, Meade CD, Stein KD, et al.: Efficacy and costs of two forms of stress management training for cancer patients undergoing chemotherapy. J Clin Oncol 20 (12): 2851-62, 2002. [PUBMED Abstract]
- McQuellon RP, Wells M, Hoffman S, et al.: Reducing distress in cancer patients with an orientation program. Psychooncology 7 (3): 207-17, 1998 May-Jun. [PUBMED Abstract]
- Lengacher CA, Johnson-Mallard V, Post-White J, et al.: Randomized controlled trial of mindfulness-based stress reduction (MBSR) for survivors of breast cancer. Psychooncology 18 (12): 1261-72, 2009. [PUBMED Abstract]
- Schnur JB, Bovbjerg DH, David D, et al.: Hypnosis decreases presurgical distress in excisional breast biopsy patients. Anesth Analg 106 (2): 440-4, table of contents, 2008. [PUBMED Abstract]
- Cohen L, Parker PA, Vence L, et al.: Presurgical stress management improves postoperative immune function in men with prostate cancer undergoing radical prostatectomy. Psychosom Med 73 (3): 218-25, 2011. [PUBMED Abstract]
- Wise M, Han JY, Shaw B, et al.: Effects of using online narrative and didactic information on healthcare participation for breast cancer patients. Patient Educ Couns 70 (3): 348-56, 2008. [PUBMED Abstract]
- Spiegel D, Bloom JR, Kraemer HC, et al.: Effect of psychosocial treatment on survival of patients with metastatic breast cancer. Lancet 2 (8668): 888-91, 1989. [PUBMED Abstract]
- Fawzy FI, Fawzy NW, Hyun CS, et al.: Malignant melanoma. Effects of an early structured psychiatric intervention, coping, and affective state on recurrence and survival 6 years later. Arch Gen Psychiatry 50 (9): 681-9, 1993. [PUBMED Abstract]
- Fox BH: A hypothesis about Spiegel et al.'s 1989 paper on Psychosocial intervention and breast cancer survival. Psychooncology 7 (5): 361-70, 1998 Sep-Oct. [PUBMED Abstract]
- Goodwin PJ, Leszcz M, Quirt G, et al.: Lessons learned from enrollment in the BEST study--a multicenter, randomized trial of group psychosocial support in metastatic breast cancer. J Clin Epidemiol 53 (1): 47-55, 2000. [PUBMED Abstract]
- Classen C, Butler LD, Koopman C, et al.: Supportive-expressive group therapy and distress in patients with metastatic breast cancer: a randomized clinical intervention trial. Arch Gen Psychiatry 58 (5): 494-501, 2001. [PUBMED Abstract]
- Kissane DW, Love A, Hatton A, et al.: Effect of cognitive-existential group therapy on survival in early-stage breast cancer. J Clin Oncol 22 (21): 4255-60, 2004. [PUBMED Abstract]
- Newell SA, Sanson-Fisher RW, Savolainen NJ: Systematic review of psychological therapies for cancer patients: overview and recommendations for future research. J Natl Cancer Inst 94 (8): 558-84, 2002. [PUBMED Abstract]
- Chow E, Tsao MN, Harth T: Does psychosocial intervention improve survival in cancer? A meta-analysis. Palliat Med 18 (1): 25-31, 2004. [PUBMED Abstract]
- Smedslund G, Ringdal GI: Meta-analysis of the effects of psychosocial interventions on survival time in cancer patients. J Psychosom Res 57 (2): 123-31; discussion 133-5, 2004. [PUBMED Abstract]
- Edwards AG, Hailey S, Maxwell M: Psychological interventions for women with metastatic breast cancer. Cochrane Database Syst Rev (2): CD004253, 2004. [PUBMED Abstract]
- Kissane DW: Survival following psychotherapy interventions. In: Holland JC, Breitbart WS, Jacobsen PB, et al., eds.: Psycho-oncology. 2nd ed. New York, NY: Oxford University Press, Inc., 2010, pp 479-82.
- Andersen BL, Yang HC, Farrar WB, et al.: Psychologic intervention improves survival for breast cancer patients: a randomized clinical trial. Cancer 113 (12): 3450-8, 2008. [PUBMED Abstract]
- Coyne JC, Stefanek M, Palmer SC: Psychotherapy and survival in cancer: the conflict between hope and evidence. Psychol Bull 133 (3): 367-94, 2007. [PUBMED Abstract]

Volver arriba