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Complicaciones orales de la quimioterapia y la radioterapia a la cabeza y el cuello (PDQ®)

Tratamiento oral y dental después del cáncer

La higiene oral sistemática rutinaria es importante para reducir la incidencia y la gravedad de las secuelas orales del tratamiento del cáncer. Se debe explicar al paciente el motivo por el cual debe seguir el programa de higiene oral e informarle sobre los posibles efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia del cáncer. La higiene oral eficaz es importante durante todo el tratamiento del cáncer, con énfasis en comenzar la higiene oral antes del inicio del tratamiento.[1]

El tratamiento de los pacientes que reciben quimioterapia de dosis altas o radiación al manto superior comparten ciertos principios comunes basados en el cuidado oral básico (ver la lista de sugerencias para la Higiene oral sistemática más abajo) y la reducción del trauma físico a la mucosa oral (ver la lista de Pautas para el tratamiento de dentaduras postizas y dispositivos ortodónticos en los pacientes que reciben dosis elevadas de terapia del cáncer más abajo).

Higiene oral sistemática

  • Cepillado de dientes. [Nota: Los cepillos de dientes eléctricos y ultrasónicos son aceptables si el paciente los puede utilizar sin que le produzcan trauma.]
  • Cepillo de cerdas blandas de nailon (2 a 3 hileras).
    • Cepillarse 2 a 3 veces por día con el método Bass para limpieza del surco gingival.
    • Enjuagar con frecuencia.
    • Cepillos de espuma:
      • Emplear solo cuando un cepillo de dientes común no es viable.
      • Utilizar con enjuagues antimicrobianos cuando no es posible cepillarse ni usar el hilo dental.
      • Cepillarse los dientes 2 a 3 veces por día.
      • Enjuagar con frecuencia.
  • Dentífrico:
    • El que el paciente prefiera, si lo tolera.
      • (Nota: cuando el paciente presenta mucositis oral o enfermedad de injerto contra huésped [EICH], tolera mejor los productos sin sabor a menta que los que tienen este sabor).
    • Se recomienda utilizar fluoruro.
    • Usar solución salina al 0,9% o agua si el dentífrico produce irritación.
  • Limpieza con hilo dental:
    • Una vez al día.
    • Técnica no traumática con modificaciones según fuera necesario.
  • Enjuagues suaves:
    • Variedades:
      • Solución salina al 0,9%.
      • Solución de bicarbonato de sodio.
      • Solución salina al 0,9% más bicarbonato de sodio.
    • Usar 8 a 12 oz de enjuague, mantener en la boca y escupir hasta que se termine; repetir cada 2 a 4 horas o según sea necesario para aliviar la incomodidad.
  • Fluoruro:
    • Gel con fluoruro de sodio neutro al 1,1%.
    • Gel de fluoruro de estaño al 0,4%.
    • Cepillarse con gel de 2 a 3 minutos.
    • Escupir y enjuagar la boca suavemente.
    • Aplicar una vez al día.
  • Enjuagues antimicrobianos tópicos:
    • Enjuague oral de clorhexidina al 0,12 a 0,2% para el tratamiento de las lesiones agudas de las encías.
    • Enjuague oral con povidona yodada.
    • Enjuagar, mantener en la boca 1 a 2 minutos y escupir.
    • Repetir 2 a 4 veces por día según la gravedad de la periodontopatía.

Pautas para el manejo de prótesis dentales y aparatos ortodónticos en pacientes que reciben dosis altas de tratamiento del cáncer [1]

  • Reducir a un mínimo el uso de prótesis dentales durante las primeras 3 semanas posteriores al trasplante.
    • Usar prótesis dentales solo para comer.
    • Interrumpir su uso el resto del tiempo.
  • Limpiar dos veces al día con un cepillo blando y enjuagar bien.
  • Enjuagar en soluciones antimicrobianas cuando no se están usando.
  • Realizar procedimientos sistemáticos de limpieza de la mucosa oral 3 a 4 veces al día con los aparatos orales fuera de la boca.
  • No usar los aparatos mientras se duerme y durante períodos de dolor bucal considerable.
  • Las prótesis dentales se pueden utilizar a fin de retener medicamentos necesarios para la higiene oral (por ejemplo, fármacos antimicóticos).
  • Interrumpir el uso de aparatos desmontables hasta que cicatrice la mucositis oral.
  • Retirar las piezas ortodónticas (por ejemplo, frenillos, alambres, retenedores) antes del acondicionamiento.

Dadas las escasas pruebas que se han publicado, hay variaciones considerables de una institución a otra relacionadas con abordajes del cuidado oral básico sin fármacos específicos. En la mayoría de los protocolos de higiene oral sin fármacos, se usan enjuagues tópicos frecuentes (cada 4–6 horas) con solución salina al 0,9%. Otras intervenciones comprenden cepillado dental con dentífrico, limpieza con hilo dental, hielo picado y enjuagues con bicarbonato de sodio. El cumplimiento del paciente de estos aspectos se puede aumentar al máximo con la supervisión integrada del profesional de atención de la salud.

Los pacientes que usan prótesis dentales removibles o dispositivos ortodónticos tienen riesgo de dañar la mucosa o de provocar infecciones. Este riesgo se puede eliminar o reducir sustancialmente antes del tratamiento del cáncer con dosis altas. (Consultar la lista de las Pautas para el tratamiento de prótesis dentales y aparatos ortodónticos en pacientes que reciben dosis altas de terapia del cáncer).

El cepillado de los dientes y el hilo dental representan dos métodos simples y eficaces en función del costo para controlar la placa bacteriana dental. Esta estrategia está diseñada para reducir el riesgo de infección de los tejidos blandos orales durante la mieloablación. Los equipos oncológicos en algunos centros promueven su uso, mientras que los equipos de otros centros hacen que sus pacientes descontinúen el cepillado dental y el uso del hilo dental cuando los componentes de la sangre periférica disminuyen por debajo de los umbrales definidos (por ejemplo, plaquetas <30.000/mm3). No hay pruebas amplias que respalden un enfoque óptimo. Muchos centros adoptan la estrategia que indica que los beneficios obtenidos por cepillarse los dientes y usar hilo dental para reducir el riesgo de infecciones de las encías superan los riesgos.

Las infecciones periodontales (gingivitis y periodontitis) aumentan el riesgo de hemorragia oral; los tejidos sanos no deberían sangran. La descontinuación del cepillado dental y de la limpieza con hilo dental puede aumentar el riesgo de hemorragia gingival, infecciones orales y bacteriemia. Por lo tanto, el riesgo de infecciones y hemorragia gingival se reduce al eliminar las infecciones gingivales antes del tratamiento y al fomentar la higiene oral diaria con la eliminación de la placa bacteriana por medio de una abrasión leve con un cepillo de dientes suave o ultrasuave durante el tratamiento. El control mecánico de la placa no solo contribuye a la salud gingival, sino que también puede disminuir el riesgo de exacerbación de la mucositis oral secundaria a la colonización microbiana de las superficies mucosas lesionadas.

El cepillado y la limpieza con hilo dental se deben realizar diariamente bajo la supervisión del personal profesional.

  • Se debe utilizar un cepillo de dientes de cerdas de nailon suaves 2 o 3 veces al día con técnicas que limpian específicamente la porción gingival del diente y el surco periodontal, lo que los mantiene sin placa bacteriana.
  • Enjuagar el cepillo de dientes en agua caliente cada 15 a 30 segundos durante el cepillado lo suavizará y reducirá el riesgo de trauma.
  • Enjuagar la boca con agua o solución salina de tres a cuatro veces durante el cepillado ayudará aún más a la eliminación de la placa dental que se suelta durante el cepillado.
  • Se deben evitar los enjuagues que contienen alcohol.
  • Se debe escoger un dentífrico con sabor relativamente neutro porque los saborizantes pueden irritar el tejido blando.
  • Se debe secar los cepillos de dientes al aire entre cepillados.
  • Aunque se ha indicado el uso de desinfectantes, no se ha logrado probar la utilidad de su uso rutinario para la limpieza del cepillo de dientes.
  • Se pueden sustituir los cepillos ultrasónicos por los manuales si los pacientes están debidamente instruidos sobre su uso.

Los pacientes que sepan usar bien el hilo dental sin lesionar los tejidos gingivales pueden continuar su uso durante la administración de la quimioterapia. La limpieza con hilo dental permite retirar la placa bacteriana interproximal y así, contribuir a la salud de las encías. Al igual que con el cepillado dental, esta intervención se debe realizar bajo la supervisión del personal profesional para asegurar su inocuidad.

Se debe limpiar la cavidad oral después de las comidas:

  • Si hay xerostomía, se puede acumular placa y residuos de los alimentos como efecto de la reducción de la función salival y podría ser necesario una higiene más frecuente.
  • Se deben limpiar las dentaduras postizas con un producto para este fin todos los días, y cepillar y enjuagar después de cada comida.
  • Es posible que el enjuague bucal no sea suficiente para una limpieza completa de los tejidos orales; a menudo, es necesario la eliminación de la placa con métodos mecánicos.
  • Hay que tener mucho cuidado con el uso de los diversos utensilios para la higiene bucal disponibles; el hilo dental, los cepillos interproximales y los palillos en cuña, pueden lastimar el tejido oral que ya se encuentra debilitado por la quimioterapia.
  • Los toothettes o hisopos esponjosos, tienen una capacidad limitada para limpiar la dentadura; sin embargo, pueden ser útiles para limpiar las prominencias alveolares maxilares o mandibulares de áreas edéntulas, del paladar y de la lengua.

Es importante evitar la resequedad labial para reducir el riesgo de lesión tisular. la respiración por la boca o la xerostomía secundaria a los fármacos anticolinérgicos que se usan para tratar las náuseas pueden inducir esta afección. La EICH de los labios puede contribuir también a su resequedad en los trasplantes alogénicos de los pacientes. Los productos para el cuidado labial contienen aceites y ceras a base de petróleo que pueden ser útiles. Sin embargo, las cremas y ungüentos a base de lanolina pueden ser más eficaces al humectar o lubricar los labios y, por lo tanto, proteger contra este tipo de traumas.

Bibliografía

  1. Schubert MM, Peterson DE: Oral complications of hematopoietic cell transplantation. In: Appelbaum FR, Forman SJ, Negrin RS, et al., eds.: Thomas' Hematopoietic Cell Transplantation: Stem Cell Transplantation. 4th ed. Oxford, UK: Wiley-Blackwell, 2009, pp 1589-1607.
  • Actualización: 1 de mayo de 2014