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Depresión (PDQ®)

  • Actualizado: 18 de febrero de 2014

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La depresión en los niños

La mayoría de los niños hacen frente bien al cáncer. Un pequeño número de niños puede tener:

  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Dificultad para dormir.
  • Problemas para llevarse bien con los familiares y amigos.
  • Problemas para permanecer en tratamiento.

Estos problemas pueden afectar el tratamiento del cáncer del niño y el gozar la vida. Es más probable que los niños con efectos tardíos graves del tratamiento del cáncer tengan síntomas de depresión. Un especialista en salud mental puede ayudar a los niños con depresión.

La evaluación de la depresión incluye la observación de los síntomas, la conducta y los antecedentes de salud del niño.

De la misma manera que en los adultos, la tristeza normal en los niños no es depresión. La depresión dura más tiempo y tiene síntomas específicos. El médico puede evaluar al niño por depresión si un problema de conducta dura por largo tiempo. Para evaluar la depresión, el médico necesitará tener la siguiente información sobre el niño:

  • La vida familiar en el hogar.
  • Cómo enfrenta el niño la enfermedad y el tratamiento.
  • Edad y estadio de desarrollo.
  • Enfermedades pasadas y la respuesta del niño a ellas.
  • Conciencia de autoestima.
  • Comportamiento, como lo ven los padres, los maestros y los otros.

El médico hablará con el niño y puede usar un conjunto de preguntas o una lista de verificación que ayuden a diagnosticar la depresión en los niños.

Un diagnóstico de depresión depende de los síntomas y de cuánto tiempo duraron.

Los niños deprimidos tienen un estado de ánimo infeliz y por lo menos cuatro de los síntomas siguientes todos los días durante dos semanas o más:

  • Cambios en el apetito.
  • Incapacidad para dormir o dormir demasiado.
  • Incapacidad para relajarse y quedarse quieto (como caminar mucho, estar inquieto o tirarse de la ropa).
  • Llanto frecuente.
  • Perder interés en las actividades habituales.
  • Ausencia de emociones en niños menores de 6 años.
  • Sensación de mucho cansancio o tener poca energía.
  • Sentimientos de inutilidad, culpa o remordimiento.
  • Incapacidad de pensar o prestar atención, y fantasear con frecuencia.
  • Negativa a ir a la escuela.
  • Problemas para aprender o llevarse bien con los demás.
  • Comportamiento agresivo.
  • Rabia hacia sí mismo, los padres o los maestros.
  • Pensamientos frecuentes de muerte o suicidio.

El tratamiento puede ser terapia o medicamentos.

La terapia de conversación es el tratamiento principal para la depresión en los niños.

La terapia de conversación individual y en grupos es el tratamiento principal para la depresión en los niños. Esta puede incluir terapia con juegos para los niños más pequeños. La terapia ayudará al niño a hacer frente a los sentimientos de depresión y también a entender el cáncer y su tratamiento.

Las medicinas para la depresión se deben usar con cuidado.

El médico puede recetar antidepresivos para los niños con depresión grave y ansiedad. Los niños que toman antidepresivos se deben observar de cerca. Los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) son un tipo de antidepresivos que habitualmente tienen menos efectos secundarios. Sin embargo, en algunos niños, adolescentes y adultos jóvenes, los ISRS empeoran la depresión o provocan pensamientos de suicidio. La Administración de Medicamentos y Alimentos advirtió que los pacientes menores de 25 años que toman ISRS se deben vigilar de cerca por signos de que la depresión empeora, y por pensamientos o comportamientos suicidas. Esto es especialmente importante durante las primeras 4 a 6 semanas de tratamiento.

Para mayor información, consultar la sección sobre Depresión y suicidio del sumario del PDQ sobre Cuidados médicos de apoyo en niños.