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Neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas: Tratamiento (PDQ®)

  • Actualizado: 31 de octubre de 2014

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Información general sobre las neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas



Las neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas son un grupo de enfermedades por las que la médula ósea produce demasiados glóbulos blancos.

Las neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas son enfermedades de la sangre y la médula ósea.

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Anatomía del hueso; en la ilustración, se muestra el hueso esponjoso, la médula roja y la médula amarilla. En un corte  trasversal del hueso, se muestran el hueso compacto y los vasos sanguíneos en la médula ósea. También se muestran los glóbulos rojos, los glóbulos blancos, las plaquetas y las células madre sanguíneas.
Anatomía del hueso. El hueso se compone de hueso compacto, hueso esponjoso y médula ósea. El hueso compacto forma la capa exterior del hueso. El hueso esponjoso se encuentra, más que todo, a los extremos de los huesos y contiene médula roja. La médula ósea se encuentra en el centro de la mayoría de los huesos y tiene muchos vasos sanguíneos. Hay dos tipos de médula ósea: roja y amarilla. La médula roja contiene células madre sanguíneas que se pueden convertir en glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas. La médula amarilla está compuesta, en mayor parte, de grasa.

Normalmente, la médula ósea elabora células madre sanguíneas (células inmaduras) que se convierten, con el tiempo, en células sanguíneas maduras. Una célula madre sanguínea se puede convertir en una célula madre mieloide o en una célula madre linfoide. Una célula madre linfoide se convierte en un glóbulo blanco. Una célula madre mieloide se convierte en uno de los tres tipos siguientes de células sanguíneas maduras:

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Evolución de una célula sanguínea; el dibujo muestra el proceso por el que pasa una célula madre sanguínea para convertirse en un glóbulo rojo, una plaqueta o un glóbulo blanco. Este dibujo muestra una célula madre mieloide que se convierte en un glóbulo rojo, una plaqueta, o un mieloblasto, el cual luego se convierte en un glóbulo blanco. También muestra una célula  madre linfoide que se convierte en un linfoblasto y luego en uno de varios tipos diferentes de glóbulos blancos.
Evolución de una célula sanguínea. Una célula madre sanguínea pasa por varias etapas para convertirse en un glóbulo rojo, una plaqueta o un glóbulo blanco.

Las neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas tienen características de los síndromes mielodisplásicos y los trastornos mieloproliferativos.

En el caso de las enfermedades mielodisplásicas, las células madre sanguíneas no maduran para convertirse en glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas sanas. Las células sanguíneas inmaduras, que se llaman blastocitos, no funcionan como deben y mueren en la médula ósea poco después de ingresar en la sangre. Como resultado, hay menos glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas saludables.

En el caso de las enfermedades mieloproliferativas, hay un número mayor del normal de células madre sanguíneas que se convierten en uno o más tipos de células sanguíneas y el número total de células sanguíneas aumenta lentamente.

Este sumario se refiere a las neoplasias que tienen características tanto de enfermedades mielodisplásicas como de enfermedades mieloproliferativas. Para mayor información sobre enfermedades relacionadas, consultar los siguientes sumarios del PDQ:

Hay diferentes tipos de neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas.

Los tres tipos principales de neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas son los siguientes:

Cuando una neoplasia mielodisplásica o mieloproliferativa no corresponde a ninguno de estos tipos, se llama neoplasia mielodisplásica o mieloproliferativa no clasificada (SMD/NMP-NC).

Las neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas pueden evolucionar y convertirse en leucemia aguda.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar las neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas se utilizan pruebas que examinan la sangre y la médula ósea.

Se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Examen físico y antecedentes : examen del cuerpo para verificar los signos generales de salud, incluso el control de signos de enfermedad, como un agrandamiento del bazo y el hígado. También se anotan los antecedentes de los hábitos de salud, y las enfermedades y los tratamientos anteriores del paciente.

  • Recuento sanguíneo completo (RSC) con diferencial : procedimiento en el cual se extrae una muestra de sangre y se analiza lo siguiente:
    • La cantidad de glóbulos rojos y plaquetas.
    • La cantidad y el tipo de glóbulos blancos.
    • La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta el oxígeno) en los glóbulos rojos.
    • La parte de la muestra compuesta por glóbulos rojos.
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    Recuento sanguíneo completo (RSC); el panel de la izquierda muestra la sangre cuando se extrae de una vena de la parte anterior del codo mediante un tubo conectado a una jeringa; el panel de la derecha, muestra un tubo de ensayo de laboratorio con células sanguíneas separadas en capas: plasma, glóbulos blancos, plaquetas y glóbulos rojos.
    Recuento sanguíneo completo (RSC). Se extrae sangre introduciendo una aguja en una vena y se permite que la sangre fluya hacia un tubo. La muestra de sangre se envía al laboratorio y se cuentan los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. El RSC se usa para examinar, diagnosticar y vigilar muchas afecciones distintas.

  • Frotis de sangre periférica : procedimiento en el que se analiza una muestra de sangre para determinar la presencia de blastocitos, el número y las clases de glóbulos blancos, la cantidad de plaquetas y los cambios en la forma de los glóbulos.

  • Estudios químicos de la sangre : procedimiento en el cual se analiza una muestra de sangre para medir las concentraciones de ciertas sustancias liberadas a la sangre por los órganos y tejidos del cuerpo. Una cantidad no habitual (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede indicar enfermedad en el órgano o el tejido que la produce.

  • Aspiración de la médula ósea y biopsia : extracción de un trozo pequeño de hueso y de médula ósea mediante la inserción de una aguja hueca en el hueso de la cadera o el esternón. Un patólogo observa la médula ósea y el hueso al microscopio para verificar si hay células anormales.
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    Aspiración y biopsia de la médula ósea;  el dibujo muestra a un paciente acostado boca abajo en una camilla y una aguja de Jamshidi (una aguja larga y hueca) que se inserta en el hueso de la cadera. El recuadro muestra la aguja de Jamshidi que se inserta a través de la piel hasta la médula ósea del hueso de la cadera.
    Aspiración y biopsia de la médula ósea. Después de adormecer un área pequeña de la piel, se inserta una aguja de Jamshidi (una aguja larga, hueca) en el hueso de la cadera del paciente. Se extraen muestras de sangre, hueso y médula ósea para examinarla bajo un microscopio.

    Se pueden realizar las siguientes pruebas en una muestra de tejido extraído:

    • Análisis citogenético :prueba de laboratorio en la que se observan las células de una muestra de tejido al microscopio para verificar si hay ciertos cambios en los cromosomas. Las células cancerosas de las neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas no tienen el cromosoma Filadelfia que está presente en la leucemia mielógena crónica.

    • Inmunocitoquímica : prueba en la que una muestra de médula ósea se trata con anticuerpos especiales y se observa al microscopio en busca de ciertos cambios de color. Este tipo de prueba se usa para determinar la diferencia entre neoplasias mielodisplásicas o mieloproliferativas, leucemia y otras afecciones.