In English | En español
¿Prequntas sobre el cáncer?

Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez (PDQ®)

Versión Paciente
Actualizado: 18 de abril de 2014

Sistema endocrino

Puntos importantes de esta sección



Tiroides

Los efectos tardíos en la tiroides es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede ocasionar efectos tardíos en la tiroides:

La radioterapia dirigida a la cabeza y el cuello aumenta el riesgo de efectos tardíos en la tiroides.

El riesgo de efectos tardíos en la tiroides puede aumentar en los sobrevivientes de cáncer infantil después del tratamiento con cualquiera de los siguientes procedimientos:

El riesgo también aumenta para las mujeres, para los sobrevivientes de corta edad en el momento del tratamiento, para los sobrevivientes que recibieron dosis de radiación más altas y con el paso del tiempo después del diagnóstico y el tratamiento.

Los efectos tardíos que afectan la tiroides pueden causar ciertos problemas de salud.

Entre los efectos tardíos en la tiroides, se incluyen los siguientes problemas:

  • Hipotiroidismo (insuficiente hormona tiroidea): es el efecto tardío más común en la tiroides. Habitualmente se presenta entre 3 y 5 años después de terminar el tratamiento, pero se puede presentar más tarde. Es más común en las niñas que en los niños.
  • Hipertiroidismo (demasiada hormona tiroidea): habitualmente se presenta entre 3 y 5 años después de terminar el tratamiento.
  • Bocio .
  • Nódulos en la tiroides: habitualmente aparecen 10 años después de terminar el tratamiento. Es más común en las niñas que en los niños.

Los signos y síntomas de efectos tardíos en la tiroides dependen de si hay muy poca o demasiada hormona tiroidea en el cuerpo.

Estos y otros signos y síntomas se pueden deber a efectos tardíos en la tiroides, o a otras afecciones:

Hipotiroidismo (demasiado poca hormona tiroidea)

  • Sensación de cansancio o debilidad.
  • Más sensibilidad al frío.
  • Piel pálida, seca.
  • Cabello áspero y fino.
  • Uñas quebradizas.
  • Voz ronca.
  • Dolor y rigidez en los músculos y articulaciones.
  • Estreñimiento.
  • Períodos menstruales más abundantes de lo normal.
  • Depresión o dificultad con la memoria o la capacidad de concentrarse.

Hipertiroidismo (demasiada hormona tiroidea)

  • Sensación de nerviosismo, ansiedad o mal humor.
  • Dificultad para dormir.
  • Sensación de cansancio o debilidad.
  • Manos temblorosas.
  • Latidos cardíacos rápidos.
  • Piel roja y caliente que puede causar escozor.
  • Cabello fino y suave que se cae.
  • Movimientos intestinales frecuentes o de consistencia floja.
  • Pérdida de peso sin razón conocida.

Hable con el médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas en la tiroides, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes u otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en la tiroides:

  • Examen físico y antecedentes : examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso nódulos o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.

  • Estudios de las hormonas en la sangre : procedimientos para los que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas hormonas liberadas en la sangre por los órganos y tejidos del cuerpo. Una cantidad no habitual (más alta o más baja de lo normal) de una sustancia puede ser un signo de enfermedad en el órgano o tejido que la elabora. La sangre se puede examinar para determinar si hay concentraciones anormales de hormona estimulante de la tiroides (HET) o tiroxina libre (T4).

  • Ecografía : procedimiento en el que se hacen rebotar ondas de sonido de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos u órganos internos para producir ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos corporales que se llama ecograma. La imagen se puede imprimir para observarla más tarde. Este procedimiento puede mostrar el tamaño de la tiroides y si hay nódulos (masas) en la tiroides.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en la tiroides. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Hipófisis

Los efectos tardíos en el sistema neuroendocrino se pueden presentar después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El sistema neuroendocrino se compone del sistema nervioso y el sistema endocrino funcionando juntos. Ciertos nervios (sistema nervioso) hacen que las hormonas (sistema endocrino) se liberen en la sangre. El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en el sistema neuroendocrino:

La radioterapia dirigida al hipotálamo aumenta el riesgo de efectos tardíos en el sistema neuroendocrino.

Los sobrevivientes de cáncer infantil están en riesgo de padecer efectos tardíos en el sistema neuroendocrino. Estos efectos son causados por la radioterapia dirigida al cerebro en el área del hipotálamo. El hipotálamo controla la manera en que la hipófisis elabora hormonas. La radioterapia se puede administrar para tratar un cáncer cerca del hipotálamo o como irradiación total del cuerpo (ITC) antes de un trasplante de células madre.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que fueron tratados con radiación dirigida al cerebro pueden tener concentraciones bajas de cualquiera de las siguientes hormonas hipofisarias:

Los efectos tardíos que afectan el hipotálamo pueden causar ciertos problemas de salud.

Los efectos tardíos en el sistema neuroendocrino pueden ser los siguientes:

  • Deficiencia de adrenocorticotropina: una concentración baja de la hormona adrenocorticotrópica no es un efecto tardío común. Se puede presentar después de recibir dosis bajas de radioterapia y, muy rara vez, después de la quimioterapia. Los síntomas de deficiencia de adrenocorticotropina pueden no ser graves y pasar desapercibidos. Entre los síntomas se incluye la pérdida de peso sin razón conocida, no sentir hambre, náuseas, vómitos, presión arterial baja y sensación de cansancio.
  • Deficiencia de la hormona del crecimiento: el efecto secundario más común de la radioterapia dirigida al cerebro en los sobrevivientes de cáncer infantil es la baja concentración de la hormona del crecimiento. Cuanto más alta haya sido la dosis de radiación y más tiempo haya transcurrido después del tratamiento, es mayor el riesgo de este efecto tardío. Una concentración baja de la hormona del crecimiento en la infancia resulta en una estatura más baja que la normal en la edad adulta. Las concentraciones bajas de la hormona del crecimiento se pueden tratar con terapia de reemplazo hormonal de la hormona del crecimiento.
  • Hiperprolactinemia: después de la administración de radiación de dosis altas dirigida al cerebro o cirugía que afecta una parte de la hipófisis, se puede presentar una concentración alta de la hormona prolactina. Una concentración alta de prolactina puede causar los siguientes problemas:
  • Hipotiroidismo : con el tiempo, puede ir bajando muy lentamente la concentración de hormona tiroidea. A veces, no se perciben los síntomas de hipotiroidismo. Las concentraciones bajas de hormona tiroidea pueden ocasionar un crecimiento lento y entrada demorada en la pubertad, así como otros síntomas.
  • Deficiencia de hormona luteinizante o de hormona folículoestimulante: las concentraciones bajas de estas hormonas pueden ocasionar diferentes problemas de salud. El tipo de problema depende de la dosis de radiación. Una dosis alta de radiación puede causar esterilidad. Una dosis baja de radiación puede ocasionar que la pubertad empiece más temprano que la edad normal.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en el sistema endocrino, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en la tiroides:

  • Examen físico y antecedentes : examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso examinar el corazón para determinar si hay signos de enfermedad como masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.

  • Estudios químicos de la sangre : procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias, como la glucosa, que los órganos y los tejidos liberan en el cuerpo. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad en el órgano o el tejido que la elabora.

  • Estudios de las hormonas en la sangre: procedimientos para los que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas hormonas liberadas en la sangre por los órganos y tejidos del cuerpo. Una cantidad no habitual (más alta o más baja de lo normal) de una sustancia puede ser un signo de enfermedad en el órgano o tejido que la elabora. La sangre se puede examinar para determinar si hay concentraciones anormales de hormona folículoestimulante, hormona luteinizante, estradiol, testosterona o tiroxina libre (T4).

  • Estudios del perfil de lípidos : procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de triglicéridos, colesterol, y lipoproteínas de baja y alta densidad en el colesterol de la sangre.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en el sistema neuroendocrino. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar

Testículos y ovarios

Para información sobre los efectos tardíos en los testículos y los ovarios, consultar la sección de este sumario sobre Sistema reproductivo.

Síndrome metabólico

El síndrome metabólico es más probable que se presente después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El síndrome metabólico es un conjunto de trastornos que incluyen tener mucha grasa alrededor del abdomen y dos de los siguientes problemas:

  • Presión arterial alta.
  • Concentraciones altas de triglicéridos y concentraciones bajas de lipoproteína de alta densidad en el colesterol de la sangre.
  • Concentraciones altas de glucosa (azúcar) en la sangre.

El tratamiento de los siguientes y otros cánceres infantiles pueden causar que aparezca el síndrome metabólico en el futuro:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Cánceres tratados con un trasplante de células madre.

La radioterapia dirigida al cerebro o el abdomen, y la irradiación total del cuerpo (ITC) como parte de un trasplante de células madre aumentan el riesgo de padecer de síndrome metabólico.

El síndrome metabólico puede hacer que el sobreviviente tenga baja estatura cuando sea adulto.

Los sobrevivientes de cánceres infantiles que recibieron radiación dirigida al cerebro o el abdomen, o un trasplante de células madre tienen riesgo de padecer de síndrome metabólico El síndrome metabólico puede causar que se elaboren concentraciones bajas de la hormona del crecimiento, que ayuda a promover el crecimiento y controla el metabolismo. Esto puede hacer que el sobreviviente sea más bajo de lo normal.

Obesidad y grasa corporal

La obesidad es un efecto tardío que es más probable que se presente después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes y otros cánceres pueden causar obesidad:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Tumores cerebrales, especialmente craneofaringiomas.
  • Cánceres tratados con irradiación total del cuerpo (ITC) como parte de un trasplante de células madre.

La obesidad se puede medir mediante el peso, el índice de masa corporal, el porcentaje de grasa corporal o el tamaño del abdomen (grasa abdominal).

La radioterapia dirigida al cerebro aumenta el riesgo de obesidad.

El riesgo de obesidad aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Radioterapia dirigida al cerebro.
  • Cirugía que daña el hipotálamo o la hipófisis.

Los siguientes factores también pueden aumentar el riesgo de obesidad:

  • Tener un diagnóstico de cáncer entre los 5 y 9 años.
  • Ser mujer.
  • No realizar suficiente actividad física para mantener un peso corporal saludable.
  • Tomar un antidepresivo que se llama paroxetina.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que hacen suficiente ejercicio y tienen un grado normal de ansiedad tienen un menor riesgo de obesidad.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar la obesidad, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar la obesidad:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.

  • Estudios químicos de la sangre: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias, como la glucosa, que los órganos y tejidos liberan en el cuerpo. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad en el órgano o el tejido que la elabora.

  • Estudios del perfil de lípidos: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de triglicéridos, colesterol y lipoproteínas de baja y alta densidad en el colesterol en la sangre.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de obesidad. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar